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Por Jineth Prieto | Ana León · 19 de Junio de 2018

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Además de la victoria de Iván Duque en los dos santanderes, la segunda vuelta mostró que en los dos departamentos las maquinarias volvieron a salir derrotadas, que en Santander el Páramo de Santurbán no logró voltear resultados, que Norte volvió a reclamar su lugar como el departamento más uribista del país, y que cuando el voto de opinión se enfrenta gana la tendencia de derecha. 

Estas son las cinco conclusiones de la segunda vuelta.

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Ni Duque ni Petro convencieron mayoritariamente a los dueños de los votos sueltos

En ninguno de los dos departamentos se volteó el resultado, Duque conservó una diferencia importante con respecto a Petro, y la abstención se mantuvo; pero los votos que quedaron sueltos de la primera vuelta (Sergio Fajardo, Germán Vargas Lleras, Humberto De la Calle, Jorge Trujillo y el voto en blanco) se repartieron de diferentes maneras en las dos regiones. 

En Norte de Santander el 28 por ciento de los votos depositados en la primera vuelta quedaron sin dueño. Allí la mayor porción -16 por ciento- se inclinó hacia la derecha y le sumó a Duque, mientras que Petro, solo capitalizó el 9 por ciento. El 3 por ciento restante se sumó al voto en blanco. 

Si se asume que la votación de Vargas Lleras llegó completa a las toldas uribistas, por su afinidad ideológica y porque -como contamos- hacia allá migraron la mayoría de las maquinarias, 10 de los 16 puntos que Duque creció en Norte corresponden a los que sacó el candidato de Cambio Radical en primera vuelta. 

De modo que en Norte buena parte de la crecida de Duque con respecto a primera vuelta se debe a la fuerza de las maquinarias que entraron a respaldarlo y los votos por Sergio Fajardo, quien fue el segundo en la primera vuelta (102 mil apoyos), terminaron repartidos.

En Santander tanto Duque como Petro crecieron porcentualmente de forma muy similar.

Del 36 por ciento de votos que quedó suelto en esa región para segunda vuelta, Petro se quedó con el 18 por ciento y Duque con el 16 por ciento. El otro 2 por ciento llegó al voto en blanco. 

Si como en el caso de Norte, se le suman automáticamente los votos de Vargas Lleras a Duque, 6 de los 16 puntos que creció en Santander vienen de esas toldas. 

Eso quiere decir, que los 10 puntos restantes que obtuvo el candidato uribista, se explican más con el voto fajardista, que tenía un techo más alto (27 por ciento de la primera vuelta) y repartió su caudal entre él y Petro.

Lo último implica que el corte ideológico del voto de opinión en la región, cuando se enfrentan la izquierda y la derecha, tira más hacia la última.

 
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Norte vuelve a ser el departamento más uribista del país

Con el 77 por ciento de los votos a favor de Iván Duque, Norte de Santander una vez más reclamó su lugar como el departamento más uribista del país. 

Su victoria no solo fue arrolladora con respecto a Gustavo Petro, quien cerró con 18 por ciento de la votación (en Cúcuta la distancia fue 80 a 15 por ciento a favor de Duque), sino que mantuvo la tendencia que desde la victoria del No en el plebiscito se había empezado a marcar. 

Mientras que en esas elecciones el 63 por ciento de ese departamento votó en contra del acuerdo de La Habana, en las consultas de marzo Norte fue el departamento en el que más distancia porcentual Duque le sacó a Petro con 55 por ciento de la votación; y en la primera vuelta barrió con el 61 por ciento de los apoyos depositados.

Eln resultado del uribismo en Norte de Santander tiene varias explicaciones. 

La primera obedece a que es un departamento de extracción conservadora, que tradicionalmente ha votado por los presidenciables de esa ala ideológica. 

El conservador Andrés Pastrana le ganó al liberal Ernesto Samper en el 94; repitió la victoria frente a Horacio Serpa en el 98; Álvaro Uribe ganó allí en el 2006 y 2006; Juan Manuel Santos (siendo el candidato de Uribe) ganó en 2010 en las dos vueltas; y en la primera vuelta de 2014 el uribista Óscar Iván Zuluaga le ganó a Santos en ese departamento. 

La única excepción fue la segunda vuelta de 2014 cuando Santos, con toda la maquinaria a su favor, logró voltear ese resultado y ganó con el 50 por ciento de los votos, frente al 46 por ciento de Zuluaga.

La segunda razón está relacionada con que, como lo ha contado La Silla, el fantasma del ‘castrochavismo’ -uno de los caballitos de batalla de la campaña uribista- tuvo más eco en esa región porque es el epicentro de la crisis migratoria y en esa medida tiene el espejo de la crisis venezolana de frente. 

“Aquí nadie quiere ser como Venezuela”, le dijo a La Silla un político uribista durante la campaña.

Y la tercera tiene que ver con que en las dos vueltas el uribismo encendió su propia maquinaria para, asegurar -más allá de lo opinión- los votos en los sectores más vulnerables pagando transporte y refrigerios a los votantes.

 
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Petro se consolidó en sus nichos

En los dos santanderes el mapa electoral se mantuvo igual con respecto a la primera vuelta presidencial. 

En Santander Petro volvió a ganar en Barrancabermeja, el segundo centro electoral de ese departamento.

Allí, como contó La Silla, tuvo todo el apoyo de la fuerza sindical -incluida la de la USO, pese a que proponía migrar a Ecopetrol a una industria de energías renovables-, y volvió a doblar al uribismo al cerrar con el 62 por ciento de los votos depositados. 

Con ese resultado se mantuvo la tendencia de izquierda en ese municipio, en el que en la primera vuelta de 2014 ganó Clara López, siendo la candidata del Polo Democrático y la UP, además se abrió la puerta para que ese sector tome fuerza de cara a 2019.

Eso no solo porque a diferencia de lo que sucedió con López, Petro logró aglutinar una fuerza electoral mucho más grande en torno a su aspiración (en primera vuelta sacó el doble de la votación de Clara); sino porque el excandidato ya anunció que buscará mantener su favoritismo en las zonas en las que ganó para que su tendencia se empodere en las locales.

En Norte de Santander también volvió a quedarse con las mayorías en San Calixto, Hacarí, Teorama, y El Tarra, los cuatro municipios más convulsionados del Catatumbo.

Sin embargo, en todos bajó la holgada diferencia que sacó con respecto a Duque en la primera vuelta. 

En San Calixto pasó de tener una proporción de 17 a 1, a una de 12 a 1, en El Tarra bajó de 7 a 1 a 6 a 1. En Teorama y Hacarí la proporción fue de 3 votos a 1. 

En Tibú, El Carmen y Convención, los tres municipios del Catatumbo donde había quedado de segundo en primera vuelta y o parecía que tenía la oportunidad de voltear el resultado porque ganó el Sí en el plebiscito, solo le acortó distancia porcentual en los dos primeros y en Convención no solo creció la diferencia, sino que Petro perdió votos respecto a la primera vuelta.

 
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Santurbán no volteó el resultado

Como contamos, tras los resultados de la primera vuelta la mayoría de líderes visibles de la centroizquierda en Santander, que en su mayoría estaban con Fajardo, se volcaron a la campaña de Petro alzando la bandera de la protección del páramo de Santurbán. 

Eso porque él se opuso abiertamente al proyecto de megaminería de la multinacional árabe Minesa que pretende extraer 9 millones de onzas de oro en inmediaciones del páramo. 

Aunque esa bandera en buena parte le ayudó a Petro a convencer fajardistas de a pie, y seguramente fue uno de los puntos claves que le sirvió para crecer 18 puntos porcentuales en 3 semanas, al final no le alcanzó. 

En Bucaramanga, Girón, Piedecuesta y Floridablanca, donde la defensa del páramo ha estado en la agenda social y mediática, al final ganó Duque con 128 mil votos de diferencia sobre Petro. Es decir, el 23 por ciento de los votos depositados en el área metropolitana.

 
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Las maquinarias perdieron por w

Aunque buena parte de las maquinarias de los dos santanderes llegaron a la candidatura de Iván Duque en estas tres semanas, las últimas en los dos últimos días, perdieron por dos razones. 

La primera porque entraron por la puerta de atrás y no figuraron con el candidato, posaron para las fotos, ni reclamaron el triunfo como propio; y la segunda, porque en varios casos ni siquiera se hicieron contar. 

En Norte de Santander, salvo el caso del representante liberal Alejandro Carlos Chacón, quien salió a hacer campaña de frente con Duque una vez perdió Germán Vargas Lleras, los congresistas que perdieron en primera vuelta quedaron en segundo plano. 

Además, como contó La Silla, aunque el gobernador William Villamizar y el condenado exalcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez, quien manda desde La Picota como si estuviera libre, intentaron llegar a la campaña uribista, Duque los rechazó.

Suárez terminó con su grupo dividido y apoyando el voto en blanco para la segunda vuelta, con le fue mal con esa opción pues cerró con solo el 4,86 por ciento de los votos, 11 mil más de los que obtuvo en primera vuelta.

Aunque aún así varios políticos locales se movieron el domingo, su apoyo no fue determinante en un departamento en el que Duque ya arrasaba .

En Santander el caso fue muy similar. 

De todas las maquinarias que resultaron derrotadas en. la primera vuelta, intentaron figurar la del representante del viejo PIN Fredy Anaya, la de la casa Tavera (representada en el senador liberal electo Miguel Ángel Pinto y el representante electo Víctor Ortiz), y hasta la casa Aguilar (el senador Mauricio Aguilar publicó un video en respaldo a Duque).

Además, llegaron el viernes a última hora políticos que no habían llamado hasta ese momento como el representante liberal Édgar ‘el Pote’ Gómez. 

Sin embargo, más allá del transporte de votantes, al final no se sintió el respaldo de los nuevos refuerzos en los puestos de votación, e incluso La Silla supo que algunos líderes claves de cada estructura no trabajaron ese día. 

Así que en segunda vuelta buena parte de las estructuras terminan perdiendo no porque estuvieran del lado derrotado, sino porque ni siquiera las dejaron jugar para figurar.

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