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Por Jineth Prieto · 30 de Octubre de 2018

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Luego de que la semana pasada volviera a atizarse el escándalo por el fallido contrato de las basuras que impulsó la administración de Rodolfo Hernández, apareció una nueva pieza del rompecabezas que enreda aún más el entramado.  

En medio de las revelaciones de los detalles del negocio de la comisión de 1,8 millones de dólares que ofreció la Unión Temporal Vitalogic al lobbysta Carlos Gutiérrez Pinto y que este a su vez habría negociado con varios actores, entre esos Luis Carlos Hernández, el hijo del Alcalde de Bucaramanga; La Silla conoció un nuevo hecho que pone aún más en entredicho su nombre. 

Manuel Niño Prieto, representante legal de Geovías SAS, denunció que su empresa fue utilizada sin su autorización en el marco de los negocios que hizo Gutiérrez Pinto para ayudar a sus clientes a obtener el contrato. 

La empresa y el lobbysta

Geovías SAS es una de las empresas que ha aparecido nombrada en el escándalo de las basuras en Bucaramanga. 

 

Su relación hasta donde se sabía hasta ahora tenía que ver con Carlos Gutiérrez Pinto, el lobbysta que contrató la Unión Temporal Vitalogic para facilitarse el camino en la adjudicación del contrato para instalar una nueva tecnología que permitiera tratar las 1000 toneladas de basura que llegan diariamente al relleno El Carrasco. 

La primera vez que apareció esa empresa fue porque era parte de un consorcio que en 2017 se ganó un contrato de consultoría en la CAR de El Guavio en Cundinamarca. La relación estaba dada en que el representante legal de esa sociedad era Gutiérrez Pinto. 

La segunda vez fue la semana pasada cuando se conoció el subcontrato del corretaje que firmó el lobbysta de Vitalogic con Édgar Castellanos, un curtido político de Santander que es amigo de Rodolfo Hernández, para que él se encargara de cerrar el negocio. 

Con ese último documento fue que en el papel se aclaró que Gutiérrez Pinto era el representante legal de esa empresa, porque así fue como firmó.

Tener claro su papel y el de Geovías era clave para el entramado del escándalo de las basuras, porque, como contamos en su momento, de él no se sabe casi nada pese a que es uno de los protagonistas de ese lío.

Tanto es así que a pesar de que hace un año estallaron las denuncias, él no ha salido a medios a dar alguna explicación y solo hemos podido rastrear que fue Subteniente de la Policía, que se presenta como un contratista de obra pública, y que aparecía en el consorcio de la CAR.

Sin embargo, La Silla conoció un testimonio que terminó enredando lo poco que se conoce de Gutiérrez Pinto, pero que da más pistas sobre él.

El gerente administrativo y fundador de Geovías, Manuel Niño Prieto, dice que su empresa fue suplantada y usada sin su autorización para figurar en ese negocio. Tiene documentos que soportan su versión.

La versión

“Me enteré de que Geovías aparecía en todo esto porque lo vi en medios”, dijo a La Silla Manuel Niño. “Mi preocupación es muy grande porque ustedes publicaron contratos en los que aparece el nombre y el Nit de mi empresa y no tengo nada que ver” 

Esa empresa nació en 2005 como una firma unipersonal y, según los documentos que están registrados en la Cámara de Comercio, su fundador fue Niño, un arquitecto que desde entonces arrancó su carrera como contratista. 

Según lo que le dijo a La Silla, solo él y su esposa Yamile López han figurado como accionistas y representantes de Geovías. 

“Lo de mi esposa fue más o menos reciente. Ella se convirtió en la representante legal porque yo necesita estar pendiente de las obras y que ella se encargara de lo administrativo”, explicó.

Esa versión coincide con todas las actas registradas en la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Desde 2005 hasta ahora solo ellos dos son los únicos que han aparecido registrados.

En ese tiempo, Niño se ha dado a conocer como un contratista de obras pequeñas e interventorías principalmente en Santander y en municipios del Magdalena Medio. 

Su labor, según los registros que encontró La Silla en el portal de contratación, ha sido en su gran mayoría solitaria.

Sin embargo, sí ha trabajado con Carlos Gutiérrez Pinto.

Su relación data de al menos 7 años, cuando a Niño se lo presentaron como un abogado que “trabajaba en obras y tenía muchos amigos en todos partes”.

“Un ingeniero que trabajaba conmigo me lo presentó, me lo presentó para que trabajáramos juntos y nos ayudara a estructurar las licitaciones, pero inicialmente no hicimos nada en conjunto”, explicó el contratista.

Los negocios en conjunto empezaron unos años después porque fue Niño quien lo buscó para que lo asesorara, y en el marco de eso fue que Gutiérrez Pinto terminó convirtiéndose en el representante legal del consorcio de Geovías con la CAR del Guavio.

“Él se ofreció porque era el que tenía tiempo para viajar hasta allá, y no le vimos ningún inconveniente ni yo ni mi socio”, agregó. 

Aunque no hubo más sociedades ese estilo, Niño le relató a La Silla que sí supo que Gutiérrez Pinto estaba interesado en el negocio de las basuras.

“Él hablaba de que tenía muchos contactos y negocios, pero yo a ciencia cierta nunca supe nada, porque a uno le daba la sensación de que él hablaba muchas cosas que no son ciertas, y en una de esas me pidió que le cotizara una remoción de tierras en El Carrasco, y yo no le vi ningún inconveniente a eso”.

De hecho, Niño asistió a la visita técnica que la Emab programó cuando estaba abierta la licitación.

“Yo fui a observar como cualquier técnico y le dije que para saber bien cuánto costaba eso tocaba contratar un topógrafo, pero él se negó”.

Eso coincide con lo que ha dicho hasta ahora José Manuel Hormaza, uno de los voceros de Vitalogic, y lo que nos contaron varias fuentes por aparte cuando empezamos a indagar sobre Gutiérrez Pinto hace un año.

Como contamos en ese momento, además del lobby, la Unión Temporal quería a Gutiérrez Pinto para que le removiera tierras durante el proceso de instalación de la planta, en caso de que se ganaran el contrato, porque “él sabía hacer eso”.

“Cuando apareció ese escándalo de las basuras, lo que hicimos en el consorcio de El Guavio fue retirarlo de la representación legal. Por esa razón él termina muy molesto conmigo, y no nos volvimos a hablar… ahora me entero de que usó el nombre de mi empresa para hacer negocios”.

Intentamos conocer la versión de Carlos Gutiérrez Pinto, pero todos los números que tenemos de él pasaron directamente a buzón. 

Como Niño le dijo a La Silla que estaba hablando con sus abogados para saber cómo va a proceder legalmente, este seguramente será otro episodio dentro del escándalo de las basuras que tiene en entredicho la bandera anticorrupción del Alcalde de Bucaramanga.
 

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