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Por Ana León · 06 de Mayo de 2018

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La denuncia ante el Tribunal de Control Ético del Partido Liberal contra el Concejal Jaime Andrés Beltrán por hacer abiertamente campaña a favor de la excandidata presidencial Viviane Morales, en vez de afectarlo políticamente podría ser la mecha que encienda su candidatura a la Alcaldía de Bucaramanga.

 

La Silla supo que desde hace meses el concejal está considerando lanzarse por firmas en 2019 porque al igual que en 2015, cuando fue precandidato por el liberalismo, las oportunidades que tiene de quedarse con el aval rojo son muy pocas, por lo que desmarcarse de su partido le serviría.

Las razones para que esté pensando en irse son tres.

La primera tiene que ver con que ya hay varios poderosos detrás de ese cupo. Entre ellos Claudia López, la tía del Gobernador Didier Tavera, y el mismo Fredy Anaya, quien sacó a su esposa como la representante más votada de Bucaramanga y de Santander.

La segunda se remite a que con el triunfo del voto de opinión en Bucaramanga, los liberales saben que la tienen cuesta arriba para recuperar la Alcaldía.

Precisamente por eso, como nos lo dijeron tres liberales, en ese partido están pensando que la única forma de regresar al poder será aglutinando la mayor parte de sectores políticos.

En ese caso, Beltrán es el menos fuerte porque aunque es el concejal más votado de la ciudad, su fortín político está sustentado en un sector de las iglesias cristianas. Principalmente, el Ministerio Evangelístico Camino a La Libertad (de la que su papá es pastor) y las que están alrededor del partido Somos y Colombia Justa Libres.

Y la tercera tiene que ver con que en todo caso Beltrán no se ha conectado de las bases del partido.

“Él no tiene trabajo con el partido. Los líderes que tiene, todos son feligreses de su iglesia pero no gente que se haya formado ideológicamente con el liberalismo. Puso dos ediles por el partido pero son de su iglesia, no líderes liberales”, nos dijo un edil.

De modo que, el hecho de entrar en la mira del Partido por doble militancia, podría ser la excusa perfecta para renunciar.

“Puede aprovechar esta circunstancia. Este tipo de hechos son los que lo pueden a uno (como político) victimizar y que eso ayude o no, el tiempo lo dirá...pero sí puede ser estratégico” nos dijo el concejal con el que hablamos.

Sobretodo porque para lanzarse por firmas y no inhabilitarse, Beltran tendría que renunciar en junio, exactamente un año antes de que arranque el periodo de inscripciones para las regionales de 2019.

Sin embargo, la decisión de Beltrán, depende de los resultados del 27 de mayo en las presidenciales.

“Si gana Duque el panorama queda abierto para competir esa Alcaldía. Si queda Vargas Lleras sería muy complicado por las maquinarias”, le dijo a La Silla una fuente del primer círculo de Beltrán.

En todo caso, si el panorama le resulta adverso después de las presidenciales, una eventual sanción no le juega en contra, porque como nos dijo la fuente de su grupo “recogería más sectores y generaría más confianza si se va por una línea de neutralidad que por la de confrontación constante en la que está el Partido Liberal hoy en Bucaramanga”.

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