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Por Jineth Prieto · 16 de Agosto de 2019

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Ayer en el foro Hablemos de Verdad en Cúcuta organizado por El Espectador, Iván Laverde, quien fue el comandante del Bloque Catatumbo de los paramilitares, hizo dos afirmaciones que sacudieron la campaña por la Alcaldía de Cúcuta.

Tanto a Iván Gelvez, candidato del Centro Democrático, como a Hernando Acevedo, empresario de los buses que se avaló recogiendo firmas por un movimiento que bautizó Alternativa Democrática, los señaló de haber sido financiadores de las autodefensas en Norte de Santander a través de sus empresas.

Aunque los señalamientos no son nuevos y de hecho en el caso de Acevedo, ya están fallados, metieron el tema a la campaña justo cuando ambos están mostrándose como candidatos anticorrupción.

El golpe principal lo recibe el candidato uribista, quien estaba despegando en encuestas locales.

Los casos

En 2016 se conoció que los tribunales de Justicia y Paz le compulsaron copias a la JEP para que investigara a 57 empresas del país que habían sido nombradas por desmovilizados y entre esas estaba El Palustre. 

 

Esa ferretería la creó el papá de Iván Gelvez hace 50 años en Cúcuta y él y sus hermanos la heredaron. Hoy, además de ser una de las empresas de mayor tradición en Cúcuta, es una de las principales distribuidoras de materiales de construcción en la región.

Eso le ha servido a Gélvez para escalar en lo público, donde es conocido por ponerle plata en época electoral a las campañas que ve con más oportunidades.

La salvedad está en esta contienda donde se alzó como candidato del Centro Democrático a la Alcaldía con el impulso del representante uribista Juan Pablo Celis.

El Palustre también le abrió la puerta para convertirse en contratista público. 

Como contó La Silla, el se ganó en una licitación en la que compitió con una propuesta fantasma la ejecución del parque Cristo Rey, una obra que costó $8.500 millones y que fue pagada por valorización en Cúcuta. 

Según dijo el excomandante paramilitar, dentro de lo que a él le constaba, El Palustre había sido nombrado por Orlando Bocanegra Arteaga, quien fue asesinado tres meses después de terminar Justicia y Paz.

La Silla llamó a Gelvez en varias oportunidades para conocer su versión, pero no contestó.

En el lado de Acevedo, la versión de Laverde fue más extensa.

Según dijo, él conocía al ahora candidato, que se lanzó recogiendo firmas, porque era gerente de Trasan, y dijo que lo había amenazado con hacerle perder los beneficios por mentir. 

“No tengo interés de perjudicar a nadie, simplemente mi interés es manifestar las personas que de alguna manera contribuyeron”, dijo Laverde cuando se refirió a Acevedo.

Sin embargo, sus afirmaciones fueron más llamativas porque el caso que rodea a Trasan, la empresa de transporte de Acevedo,  ya fue investigado, tiene condena y en ella no lo nombran a él.

La historia se remonta a que en 2014, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia decidió condenar a la mamá y a tres hermanos de Acevedo por colaborar con paramilitares y por haber sido determinadores de un secuestro.

En ese caso la justicia probó que Aminta Liévano, la mamá, y Luz Marina, Carlos Alberto y Rafael, sus hermanos, además de entregarle voluntariamente alrededor de $60 millones mensuales a ese grupo, le pagaron a sus comandantes $100 millones para que sacaran al hoy candidato a la Alcaldía de la gerencia de Trasan, que él asumió desde 1991 tras la muerte de su papá.

En el fallo la Corte Suprema cita en varias ocasiones los testimonios del Iguano y en ninguno señala que el exjefe paramilitar hubiera nombrado a Hernando Acevedo, como si lo hace con su familia.

Acevedo emitió un comunicado negando las versiones en su contra. 

En todo caso y más allá de si la versión del exparamilitar es inexacta ahora o si omitió información en Justicia y Paz, lo que pasó en el fondo fue que con sus declaraciones Laverde le pegó directamente a la campaña. 

El sacudón

La sacudida a la carrera por la Alcaldía de Cúcuta está no solo en que los dos son candidatos y tienen planes de llegar hasta el final, sino en que el candidato uribista Iván Gelvez estaba marcando bien en las encuestas internas de las campañas.

Dos fuentes de a dentro de dos campañas a la Alcaldía que nos lo contaron por aparte, nos dijeron que el dueño del Palustre está entre el segundo y el tercer lugar en las mediciones y en medio de un empate técnico con el candidato liberal, Jaime Marthey. 

(Hernando Acevedo, en algunas mediciones no supera el margen de error)

Eso se explica en parte en que, como ha contado La Silla, Norte de Santander fue el departamento más uribista del país en las presidenciales, y en las legislativas no solo puso representante sino que casi le alcanza para poner senador. 

Además, en que también ha empezado a pesar el hecho de que Gelvez adoptó completamente la narrativa uribista y tiene la bandera de la seguridad como uno de sus principales ejes de campaña, algo que atrae cuando los homicidios en zona de frontera aumentaron.

“Gelvez venía creciendo a paso constante. Estaba aún muy lejos de Acevedo, que es el puntero, pero si algo pasaba en la campaña guardaba una posibilidad porque encarna todo el discurso del Centro Democrático”, dijo a La Silla un político de una campaña competidora.

Como paralelamente el candidato uribista se estaba mostrando como el empresario anticorrupción, que le revivieran el escándalo por presunta colaboración con paramilitares le resta en sus posibilidades de captar voto de opinión, que es el que mueve el uribismo en Cúcuta.

Sobre todo porque sus principales posibilidades de morderle votos a Jorge Acevedo, el puntero de la campaña y candidato del condenado Ramiro Suárez Corzo, estaba en no dejar que la maquinaria cooptara ese sector.

“A primera vista eso podría pasar, pero como en Cúcuta los votantes no se detienen en eso, sino en el favor de las maquinarias puede que no haga nada al final”, dijo un político a La Silla. Otro tuvo una posición muy similar.

En todo caso, con este episodio sus enemigos quedan con municiones para dispararle en los dos meses y medio que restan de campaña. 

En el caso de Acevedo, lo que dijo Laverde le resta posibilidades de negociar sobre la mesa una eventual alianza en caso de que su aspiración no despegue. 

Así, que con este episodio lo que queda claro es que el desconocimiento de todo lo que pasó con el paramilitarismo a 15 años de su desmovilización, aún sigue vigente y pone a tambalear las elecciones en Norte.

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