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Por Jineth Prieto · 15 de Mayo de 2019

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En las últimas tres semanas el secretario del Partido Liberal Miguel Ángel Sánchez se metió a la baraja de precandidatos a la Alcaldía de Bucaramanga. Sin embargo, su aspiración no solo empezó a agonizar, sino que tuvo efecto en las bancadas de Senado y Cámara donde se movieron para frenarlo. 

La fallida tercería

La aspiración de Miguel Ángel Sánchez a la Alcaldía de Bucaramanga tomó forma a finales de abril.

Su nombre empezó a moverse luego de que el exalcalde Fernando Vargas, destituido e inhabilitado por contratación, hiciera un foro con él, y posteriormente lo lanzara al ruedo como una tercería que podía unir al Partido Liberal para las locales. 

El nombre funcionaba en la medida en que Sánchez es de Bucaramanga, y en que, aunque ha hecho la mayoría de su carrera política en Bogotá -es una de las manos derechas del expresidente César Gaviria y por eso llegó a la Secretaría General del Partido Liberal-, era una cara de a dentro de las toldas rojas que no está cuestionada y que en esa medida podía competir el voto de opinión.

Desde entonces, Sánchez se encampañó. 

Empezó a publicar en redes sociales sobre su aspiración bajo el lema ‘Haz que sea posible' y a asistir a reuniones con líderes locales.

A dar discursos en los que hizo referencia a que con él regresaría la Universidad del Pueblo a Bucaramanga -uno de los proyectos que ejecutó su padrino Vargas siendo alcalde-.

Y fue uno de los que estrenó la bandera de la defensa del Páramo de Santurbán en la marcha del 10 de mayo, y de paso lo publicó en la cuenta oficial del Partido Liberal.

De hecho, el fin de semana pasado alcanzó a citar a una reunión en el centro de Bucaramanga con la intención de lanzar en tarima su campaña, pero lo canceló a última hora. Lo mismo pasó con una rueda de prensa que citó para el lunes.

La versión oficial sobre la cancelación de ambos eventos fue que Sánchez tuvo que devolverse a Bogotá porque Gaviria lo llamó a cumplir con compromisos del partido; sin embargo, la sensación que quedó en Santander fue que la convocatoria no resultó y la decisión fue aplazarla.

Cualquiera que sea la versión real, lo que al final pasó fue que la aspiración de Sánchez, lejos de representar una tercería que acercara a todos los liberales en Santander, los dividió aún más.

La molestia y el repique en el Congreso

Como contó La Silla, luego de varios meses finalmente dentro del liberalismo se trazaron las líneas gruesas sobre las que se van a mover para la Alcaldía y se armaron dos bloques.

 

Uno integrado por los senadores Miguel Ángel Pinto y Horacio José Serpa, y los representantes Édgar ‘el Pote’ Gómez y Víctor Ortiz, que está respaldando la aspiración de Claudia Lucero López, la esposa de Pinto y tía del gobernador de Santander Didier Tavera, quien está recogiendo firmas pero quiere el coaval rojo.

Otro en el que están el senador Jaime Durán y la representante Nubia López, y ocho concejales de Bucaramanga, que está con la aspiración de controvertido excongresista Fredy Anaya (esposo de López).

En el bloque que se generó molestia fue en el primero principalmente por dos razones.

La primera porque sintieron que Sánchez entró a la carrera sin consultarles y en esa medida pasó por encima de ellos, y la segunda porque siendo el Secretario General del partido sintieron que les quitaba garantías, debido a que sobre él recae la entrega de avales para las locales.

El primero en moverse contra Sánchez fue Pinto, para quien es clave que su esposa obtenga el aval liberal, porque si no se lo dan él quedaría maniatado en la contienda.

Seis senadores rojos le confirmaron a La Silla que una vez Sánchez empezó a moverse como precandidato, Pinto envió un mensaje al grupo de WhatsApp que tiene esa bancada preguntando si ya él había renunciado a la Secretaría General.

“Dijo algo como que me parece el colmo será que este señor esté de campaña para una Alcaldía y sea el Secretario General, o sería bueno saber si ya renunció”, nos contó uno de los senadores. Otros tres nos dieron una versión similar.

Si bien, de los seis senadores que nos lo contaron, cuatro nos dijeron que no le vieron trascendencia al episodio porque finalmente se reducía a una pelea por Santander que a ellos no les incumbía, dos nos dijeron que sí hubo algunos (no precisaron quiénes más) que se plegaron a la molestia de Pinto porque Sánchez, al ser el secretario del general del partido, debía mantenerse neutral en la contienda. 

De hecho, una de esas fuentes nos dijo que el fin de semana varios senadores hablaron de la posibilidad de pedirle la renuncia a Sánchez por esa salida política.

“Esto es metérsele al rancho a los congresistas y si le pasa a él, le puede pasar a cualquiera”, nos dijo uno de los senadores que nos reconoció que respaldó a Pinto en la molestia.

Que lo de la renuncia haya estado sobre la mesa no pudimos confirmarlo, pero lo que sí corroboramos fue que al final le pidieron a Mauricio Gómez Amín, es el vocero de la bancada en el Senado, que hablara con Gaviria sobre el caso de Sánchez. 

Gómez, por su parte, solo nos dijo que el partido iba a sacar un comunicado y se negó a darnos más detalles; en todo caso, los ruidos por la aspiración en Bucaramanga del Secretario General del Partido también llegaron a la Cámara.

El lunes circuló una carta redactada por el representante y hoy presidente de esa corporación, Alejandro Carlos Chacón, que fue respaldada por varios miembros de la bancada.

En ella básicamente le dicen a Sánchez que están satisfechos con su trabajo en la Secretaría General y que le piden aplazar sus aspiraciones para terminar con el proceso de la entrega de avales en el país.

Sobre el origen de esa carta hay dos versiones. 

La primera que en efecto tiene que ver con que si sale Sánchez en estos momentos los liberales quedarían cojos porque, en palabras de un congresista, “él es el que sabe cómo está el partido desde La Guajira hasta Amazonas”.

La segunda, que tuvo que ver con una movida promovida por Pinto en el Senado y por Édgar ‘el Pote’ Gómez en la Cámara, para buscar una manera diplomática de presionar su salida de la carrera.

Cualquiera que sea la real, en lo que todas las fuentes que consultamos coincidieron fue en que la sensación que quedó con la carta es que fue un salvavidas.

Eso, porque Chacón es amigo personal de Sánchez y muy cercano a Gaviria, y con ella le abrió la puerta al secretario para desistir de la aspiración sin salir crucificado y de paso, calmó los ánimos para evitar potenciales divisiones en la bancada al buscar un punto medio.

La razón de esa última lectura está en que Sánchez es la mano derecha de Gaviria, y aunque ninguna de las 12 fuentes con las que hablamos nos dijo saber si el expresidente estaba detrás de sus intenciones electorales, lo que todos intuyen es que al menos le debió haber consultado, por lo que su silencio podría generar fricciones con los congresistas que sí se molestaron con el episodio.

Ayer Gaviria se reunió con Durán y López, y además de hablar sobre la campaña en general, los dos congresistas le entregaron una carta firmada por el directorio municipal en la que le anuncian que Fredy Anaya es su candidato.

El mensaje tiene de fondo porque más allá del apoyo, citan los estatutos del partido que dicen que el congresista que haya sacado más votos junto con el apoyo del directorio municipal es el que tiene la potestad de definir el aval.

En este caso López, la esposa de Anaya, no solo fue la más votada en Bucaramanga sino en todo el país, y encima, los concejales rojos tienen el directorio de su lado. Así que con esa carta Gaviria queda notificado de que habrá pelea.

Como mañana será la reunión del expresidente con el resto de la bancada, seguramente ese tema entrará en la agenda, así como la aspiración de Sánchez, quien hasta ayer en la tarde no había desistido de la idea de lanzarse.
 

CONTEXTO

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