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Por Jineth Prieto · 27 de Junio de 2019

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Con la decisión de Cambio Radical de darle el aval para la Gobernación de Santander a Elkin Bueno Altahona, finalmente ese partido marcó su propia línea de partida para las locales de octubre.

Aunque lo hace golpeando al clan Aguilar y con una aspiración que podría recoger varias estructuras políticas tradicionales, al final la sensación que quedó en el Santander político fue que el partido se decidió tarde. 

No solo porque con la entrada de Ángela Hernández a la carrera se reacomodaron varias fuerzas que en principio podían sumarle a Bueno, sino porque si el tablero sigue como va, los votos de los tradicionales terminarían divididos y le abrirían espacio a una tercería ajena a ellos.

La ficha vargasllerista

Que el exvicepresidente Germán Vargas Lleras hubiera decidio darle el aval a Elkin Bueno y no a Mauricio Aguilar no fue sorpresivo en Cambio Radical. 

 

Aún cuando carga con varios cuestionamientos, entre esos haber estado prófugo mientras le adelantaban una investigación por parapolítica, el tres veces exalcalde de Barrancabermeja es de las entrañas de ese partido.

Ha militado allí buena parte de su carrera política, y en el camino se hizo muy cercano a Vargas Lleras, quien incluso lo nombró como directivo de su fallida campaña presidencial el año pasado.

Como había contado La Silla, fue el mismo exvicepresidente quien le pidió al representante del partido en Santander, Ciro Fernández, que se estuviera quieto en la puja para tener margen de decisión y evitar que Mauricio tomara ventaja y los Aguilar pusieran más presión sobre él.

Según le contaron a La Silla dos fuentes de adentro, más allá de la cercanía personal, el exvicepresidente se decantó por el nombre de Bueno, porque era el más fácil de vender para una eventual alianza con otros partidos que el de Aguilar. 

Algo que en la última semana se volvió muy importante debido a que con el aval que recibió Ángela Hernández a la Gobernación por parte de La U, el espectro se abrió para los partidos de derecha, y la competencia se estrechó. 

Bueno entra a la carrera formalmente contando a su favor con que es el político más poderoso del Magdalena Medio y específicamente de Barranca, que es el segundo centro electoral de Santander. 

En 2011, que fue la última vez que se midió en las urnas, logró elegirse con 50 mil votos en el primer cargo de ese municipio, cuando en promedio se llega a ese asiento con 20 mil. 

Además, cuenta con que tiene buenas relaciones con casi toda la clase política del departamento.

Sin embargo, de entrada tiene en contra que aunque es fuerte en una zona de Santander, en el resto del departamento es prácticamente desconocido y solo tendrá cuatro meses para arrastrar votación en toda la región.

Encima la tiene complicada para arrastrar voto de opinión, porque más allá del tiempo que estuvo prófugo hace dos años, todas las veces que ha ejercido cargos públicos ha enfrentado cuestionamientos y solo en la Procuraduría tiene cuatro investigaciones abiertas por presuntas irregularidades en su último mandato.  

Eso sin contar con que al final no es tan claro qué tanto pueda sumar con los tradicionales, porque la votación está fraccionada. 

No solo porque, aún golpeados, los Aguilar siguen andando; sino porque desde que Ángela Hernández salió al ruedo hubo varios reacomodos y las cuentas cambiaron sustancialmente la última semana.

Los Aguilar quedan en la mala, pero les dividen votación

Aunque la posibilidad de que Vargas Lleras se decantara por Elkin Bueno siempre estuvo sobre la mesa,  el golpe político que les da a los Aguilar con esa decisión es fuerte. 

Como había contado La Silla, desde que el clan Aguilar entró al partido lo hizo con la expectativa de lanzar a ese cargo a  Mauricio Aguilar, quien viene de ser senador del viejo PIN y es el tercero de esa casa política que quiere ocupar ese cargo. 

Si bien, para asegurar esa aspiración los Aguilar decidieron irse a la fija y avalar a Mauricio por firmar con un movimiento al que llamaron ‘Siempre Santander’, sí sumaban varias argumentos para pedir el respaldo. 

En las legislativas arrastraron 76 mil votos al Senado con Richard Aguilar, y aún cuando dejaron a media marcha la lista a la Cámara, los votos que pusieron sirvieron para que Ciro Fernández mantuviera la curul en Santander.

Además, Richard estaba reclamando el protagonismo que había tenido en el Congreso y que le sirvió para convertirse en el vocero del partido en varios debates claves, entre esos, el de la Reforma Tributaria. 

Por eso, desde el inicio dijeron en cuanto espacio hablaron que todo estaba dado para que ellos se quedaran con el aval.

Que eso sucediera era difícil y los Aguilar lo sabían porque en Cambio son nuevos y no eran la única fuerza regional -esa fue la razón de fondo por la que prefirieron lanzar a Mauricio por firmas-;  pero sí era importante para ellos por un tema de forma y uno de fondo. 

El de forma tiene que ver con el ego porque la desconocida le resta en imagen tanto a Richard como a la candidatura de Mauricio.

“Usted como vende la idea de que ni en el Partido de la familia lo quisieron avalar. O de que la familia tiene tan poca influencia que no logró que su mismo partido lo respaldara. De cualquiera manera es un golpe”, nos dijo un político que ha trabajado con los Aguilar.

El de fondo era clave porque más allá del logo (Mauricio no lo necesitaba debido a las firmas), el respaldo de Cambio le servía para que su hermano Richard estuviera de frente con su campaña.

Aunque eso último en apariencia lo solucionaron con una autorización que le dieron al Senador para apoyar la candidatura de Mauricio, lo claro es que ese documento no lo exime de la ley de partidos y que en esa medida si decide hacer campaña activa con él podrían demandarlo por doble militancia. 

Así que en últimas lo único que podrá hacer Richard es decir que votará por su hermano, pero quedará amarrado para subirse a tarimas, alzarle el brazo, buscarle votos en público o participar de frente en encuentros o reuniones.

“A él se lo dijeron cuando le entregaron ese documento. Cualquier cosa que haga en esa campaña será demandable”, le dijo a La Silla un miembro de Cambio.

Sin embargo, aún con Richard amarrado y con las dificultades que tienen para sumar respaldo entre las cabezas de los demás partidos -ese clan tiene fama de desconocer acuerdos-, los Aguilar tienen una estructura que les permite arrastrar votación en todo el departamento.

Debido a que en los últimos años pasaron por varios partidos, tienen sus bases repartidas entre el Partido de La U y el Centro Democrático en buena parte de las provincias de toda la región, y como el plan es seguir hasta el final, es probable que su rol termine partiendo la votación.

Esa resta le pega a Bueno y más porque como Cambio se demoró en decidir si le entrega el aval, terminó perdiendo la posición de ventaja que había tenido hasta la semana pasada cuando la baraja para los tradicionales en todo el departamento estaba reducida a él y a Aguilar.

Perdieron el cuarto de hora

Como contó La Silla, desde que Ángela Hernández recibió el aval para la Gobernación de La U, la campaña en Santander tuvo un nuevo punto de partida. 

Por un lado, porque con ella en la carrera se le abrió el espectro a la derecha, que hasta ahora tenía con el Centro Democrático un candidato  -Jorge Cote- que no había logrado despegar.

Por otro, porque su cara no está relacionada con hechos de corrupción y eso le da la posibilidad de morder el voto de opinión, que hasta ahora solo estaba compitiendo Leonidas Gómez, el candidato de los verdes y el Polo.

Por esas razones, su capacidad de despegar dependía de las alianzas que pudiera hacer, y La Silla confirmó que en la última semana no solo ha avanzado conversaciones con varios partidos, sino que está apunto de cerrar acuerdo con el uribismo y con los liberales. 

Lo del uribismo era previsible, no solo por la afinidad ideológica, sino porque en la campaña de Iván Duque ella tuvo un papel activo luego de que el anulado exprocurador Alejandro Ordóñez -era su candidato- perdiera la consulta de la derecha.

Con los rojos sí se configuró una movida inesperada que cambió el tablero electoral.

La Silla confirmó que el acercamiento se dio por cuenta del presidente de La U, Aurelio Iragorri, quien una vez con Ángela como su candidata llamó al senador Miguel Ángel Pinto y al representante Édgar ‘el Pote’ Gómez para negociar el respaldo. 

El intercambio básicamente buscaba que los liberales entraran a respaldar a Àngela, a cambio de que La U coavalara para la Alcaldía de Bucaramanga a Claudia Lucero López, la esposa de Pinto que se lanzó por firmas. 

Como tanto La U como los liberales sabían que Àngela tenía entrada en el uribismo, y Pinto por su parte lleva meses haciendo lobby en Bogotá para que le coavalen a Claudia, en ese momento nació la idea de una coalición entre los partidos. 

La idea caló tanto que al día siguiente del aval de La U, en una reunión en la casa del expresidente César Gaviria a la que asistieron Pinto, ‘el Pote’ Gómez, el senador Horacio José Serpa y el representante Víctor Manuel Ortiz, los dos primeros invitaron a Ángela y la presentaron como la candidata del partido en Santander. 

Dos fuentes que lo supieron de primera mano nos contaron por aparte que Pinto en esa reunión también envió el mensaje de que todo estaba prácticamente concretado con el uribismo y que con esa fórmula podían apostarle a los dos cargos principales de Santander.

Esa idea no le gustó a Serpa, quien aunque respalda a López, le pidió a Gaviria que le dieran libertad a los militantes para la Gobernación porque Ángela es conservadora y sus posiciones políticas no tienen punto de encuentro con el liberalismo. De ahí, el trino de esta semana diciendo que él quería apoyar a Leonidas Gómez.

Sin embargo, dos congresistas nos dijeron que por ahora todo apunta a que la petición de Serpa no va a ser tenida en cuenta y que si nada cambia en los próximos días, ambas candidatas harían fórmula con los tres partidos.

Si en efecto eso es lo que sucede, lo que quedaría claro es que Bueno entró a la puja perdiendo espacio con sectores que habrían sido claves para apalancar su aspiración. 

“Cambio Radical se decidió una semana tarde. Si hubieran entregado el aval una semana antes seguramente todo habría sido muy diferente”, nos dijo un congresista liberal. Un político conservador y otro de La U, nos dieron posiciones casi idénticas.

Como más allá de esos dos partidos, con Ángela también se fracciona en otro tanto la votación de las estructuras tradicionales, de esa torta de votos le queda un pedazo aún más pequeño a Bueno.

Sin embargo, tiene como contrarrestar porque a diferencia de Ángela su espacio para crecer no está tan demarcado -dado que ella representa un ala radical, es posible que encuentre techo rápido- y, además, sí tiene plata para apalancarse.

También porque el acuerdo no incluiría a todo el liberalismo (el senador Jaime Durán, la representante Nubia López, y los 10 concejales de la capital no están en esa alianza y para la Alcaldía de Bucaramanga están respaldando a Fredy Anaya, el esposo de López), y aún cuando exista directriz oficial, ellos podrían poner sus estructuras en otros lados.

“La opción que nos queda es empezar a buscar que se alíen antes de que acabe el periodo de inscripciones porque de lo contrario es probable que le abramos camino a Leonidas para que pase tranquilo en medio de esa división”, nos dijo un congresista. 

Hoy arrancó el mes que tienen lo partidos para inscribir candidatos.  Si ahora la apuesta será unir la torta de votos tradicionales, arranca la cuenta regresiva para que encuentren acuerdos.  

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