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Por Jineth Prieto · 09 de Agosto de 2016

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Hace un año nació La Silla Santandereana, la segunda pata regional de la Silla Vacía, para contar en terreno el poder de los dos santanderes.

Con los mismos criterios de independencia, relación horizontal con las audiencias y transparencia con los que nació hace siete años La Silla Vacía, y cumpliendo con nuestra principal máxima: contamos todo lo que sabemos y sabemos todo lo que contamos, iniciamos esta travesía que hoy completa doce meses.

Para celebrar nuestro primer cumpleaños con nuestros lectores, traemos este top.

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El mayor regalo

El gran proyecto de las patas regionales de La Silla nació como una promesa a nuestros Súper Amigos en 2014, cuando nuestra directora Juanita León les escribió una carta agradeciéndoles por las donaciones que hicieron ese año para apoyarnos en el desarrollo de nuevos proyectos. 

En ese entonces anunció que en retribución cubriríamos desde las regiones las elecciones de 2015, para aportar desde el terreno con el debate electoral.

La primera hija de ese sueño fue La Caribe (hace tres meses cumplió un año) y la segunda fuimos nosotros. Aunque cuando arrancó La Santandereana solo estaba pensada para funcionar por los seis meses electorales, la acogida que tuvimos en las dos regiones fue tanta que la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, (que ha sido nuestra aliada desde que nacimos) extendió el convenio por un año más.

Nuestro mayor regalo fue habernos quedado y tener la oportunidad de seguirles contando todos los días cómo se mueve el poder en los dos santanderes. 

 
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El desafío

Manolo Azuero, quien había sido periodista de La Silla Vacía en Bogotá por dos años y medio, y quien en Santander se hizo famoso por la columna dominical que escribía en Vanguardia, fue el fundador de la pata regional de La Silla en los santanderes y su primer editor.

Después de dirigir La Santandereana durante cinco meses, Manolo renunció para unirse al gabinete del entonces recién electo alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, como jefe de gobernanza.

Esa decisión le planteó a La Silla un desafío doble: no solo perdimos al editor de La Santanderea sino que Manolo pasaba a convertirse en objeto de cubrimiento del medio.

Las primeras historias que hicimos sobre la Alcaldía de Rodolfo Hernández fueron especialmente complicadas, porque en medio de la polarización política que se empezó a vivir en Bucaramanga algunos usuarios quisieron encasillarnos y al principio trataron de cuestionar nuestra independencia frente al cubrimiento de esa administración. 

Eso sumado a que éramos un medio que estaba en crecimiento hizo un poco más difícil el camino inicial; sin embargo, podemos decir, con el aval de los lectores, que hemos superado el desafío y que pudimos ser independientes, incluso frente a Manolo.

 
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La sonrisa 

Por ser un medio nuevo en los Santanderes, muchas de las fuentes con las que hablamos han empezado a leernos desde que escribimos sobre ellos o cuando los llamamos para pedirles su versión o información.

En el ejercicio de reportear nuestros artículos, un político de Barrancabermeja nos preguntó, cuando nos identificamos y le dijimos el nombre del portal, si lo estábamos llamando de un restaurante.

Esa respuesta nos ha sacado varias sonrisas en el año y de hecho se ha convertido en un chiste interno de La Santandereana.

 
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El mayor orgullo

Una de las metas con la que se creó La Santandereana fue la de contar el Catatumbo, una subregión de Norte de Santander que tradicionalmente ha vivido con presencia de todas las guerrillas (Farc, ELN, EPL), que ha puesto miles de víctimas en los 11 municipios que la integran y que es una de las mayores productoras de coca en el país. 

En este año a través de diferentes historias hemos intentado retratar y explicar parte de la complejidad de su terreno, hemos llegado a veredas ubicadas en las profundidades de su selva y con fuentes de primera mano hemos mostrado los matices que hay detrás de una zona en la que su rostro por décadas ha sido la guerra. 

Cuando a finales de mayo la periodista colombo española Salud Hernández fue secuestrada en el Catatumbo por el ELN, nosotros ya teníamos toda la información clave para informar a nuestros lectores sobre lo que implicaba ese suceso y sus complejidades.

Para nosotros es un orgullo saber que hemos llegado a zonas a las que muchos no se atreven a ir para contarles lo que se vive en el Catatumbo en pleno proceso de paz.

 
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Los más taquilleros

En todos los medios siempre hay temas que son más taquilleros que otros. Durante este año en La Santandereana hemos identificado que tres personajes en particular disparan nuestro contador de visitas cada vez que escribimos sobre ellos. 

El primero es el hermano de Rodolfo Hernández, Gabriel Hernández, quien en una entrevista nos contó cómo se inspiró en Kant para montar la campaña de su hermano. Él tiene el récord de la historia más leída en nuestra silla con 56.308 mil visitas. Hace pocas semanas publicamos una nueva historia relacionada con que se distanció de su hermano.. Esa historia es la tercera más leída en nuestro primer año de existencia con 15.637 visitas. 

Un capítulo especial en nuestro top de las más leídas fue el de la diputada de Santander, Ángela Hernández, quien se hizo famosa en el último mes por sus declaraciones contra la inclusión de los derechos de la comunidad Lgbti en los manuales de convivencia escolares. A ella le hicimos un detector de mentiras que se convirtió en la segunda nota más vista de nuestra página en el año con 33.149 visitas.

Los otros dos personajes más taquilleros son el exgobernador de Santander, Richard Aguilar Villa, y el actual gobernador de ese departamento, Didier Tavera.  Mientras que el primero se quedó con el tercer lugar del ranking cuando contamos que el Presidente Santos lo había negado en Santander con una historia que tuvo 20.507 visitas, Tavera obtuvo el quinto lugar en las más vistas cuando contamos las sombras que lo persiguen en la Fiscalía con 17.438 visitas.

 
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Los sustos

Contar historias en algunas regiones de Colombia puede ser peligroso tanto para los periodistas como para las fuentes que muchas veces se exponen ayudando a encontrar la información que sirve de insumo para las historias que se van a contar. 

Si bien en la reportería que hemos hecho no hemos tenido inconvenientes directamente como periodistas, sí hemos vivido dos episodios relacionados con nuestras fuentes que nos preocuparon. 

Los dos tuvieron que ver con historias sobre Norte de Santander. El primero fue cuando antes de que se publicara el artículo una de nuestras fuentes nos llamó para contarnos que una banda criminal que ejerce control en el lugar al que fuimos a hacer reportería lo estaba extorsionando porque lo habían visto con nosotros allí. 

El segundo fue cuando a pocas horas de que se publicara una historia sobre el aterrizaje del proceso de paz en ese departamento una fuente nos llamó para pedir que suprimiéramos algunos detalles de la  información que ya había sido publicada debido a que lo estaban buscando de las Farc. Para protegerlo eliminamos algunas líneas que no comprometieron en nada el fondo del artículo.

Por fortuna las dos fuentes están bien y los inconvenientes no pasaron a mayores.

 
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Lo más doloroso

Hay una historia en particular que nos ha marcado  este año. Se trata de la desaparición del líder Henry Pérez en el corregimiento de La Gabarra en el Catatumbo. 

Cubriendo esa historia fue que nos adentramos por primera vez a esa subregión de Norte de Santander, y viajamos tres horas dentro de Tibú, municipio que es considerado la capital del Catatumbo, para seguirle el rastro a ese líder, que acabó de cumplir seis meses de desaparecido.

Aunque ha habido marchas de los habitantes de La Gabarra y pronunciamientos de ONG tanto nacionales como internacionales reclamando por el paradero de Henry, nadie aún ha dado pista alguna de su paradero y ningún grupo ilegal se ha hecho responsable por su desaparición pese a que ellos controlan todo lo que sucede en el Catatumbo. 

El último pronunciamiento que existió sobre Henry Pérez lo hizo la Fundación Progresar cuando cumplió seis meses de desaparecido  (el 25 de julio). Su director Wilfredo Cañizares, le pidió directamente a las Farc que se pronunciara sobre la situación del líder. 

El caso ya fue llevado a La Habana pero aún nadie ha respondido por Henry, quien fue visto por última vez en la vereda Trocha Ganadera de La Gabarra mientras regaba unas matas de limón que había sembrado como plan piloto para sustituir los cultivos ilícitos en el Catatumbo.

 
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La mayor satisfacción

Durante este año hemos contado muchas historias que nos han dejado una sensación de satisfacción por el deber cumplido; sin embargo, hay una en especial que nos marcó, no solo por el resultado sino porque reportearla fue muy enriquecedor.

En febrero de este año el cura guerrillero del ELN, Camilo Torres, quien murió en un combate hace 37 años,  volvió a ser noticia en el país cuando un grupo de simpatizantes de izquierda liderado por los senadores Iván Cepeda y Alberto Castilla organizaron una peregrinación hacia Patio Cemento, una vereda del Carmen de Chucurí para conmemorarlo.

Desde el día anterior las dos periodistas que trabajamos en La Santandereana nos dividimos y mientras que una se fue en la madrugada al Carmen de Chucurí a esperar la marcha con los campesinos que se oponían a que en su tierra se levantara un monumento al líder de una guerrilla que dejó miles de víctimas en sus tierras, la otra llegó a Barrancabermeja para hacer el trayecto con los simpatizantes de Camilo Torres. 

Hubo un punto en el que la Policía no dejó avanzar a los de la peregrinación, porque a tres minutos en carro los esperaban los chucureños protestando con carteles. 

Mientras eso sucedía, los simpatizantes de Camilo Torres decían que al otro lado había paracos, y en el lado de los carmeleños aseguraban que los que llegaban eran guerrilleros, y por lo que La Silla pudo ver ninguno de los que estaba marchando ni de los que estaba en el pueblo hacían parte de un grupo armado. 

Escribir esa crónica entrelazando los datos de los dos bandos fue una experiencia que nos corroboró la compleja realidad del país y las cicatrices que ha dejado la guerra en sus territorios.

 
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El reto superado

Uno de los principales retos que teníamos cuando dejamos atrás la etapa electoral y pasamos a cubrir todas las movidas de poder en los dos departamentos estaba en abrir el lente para dejar de ver solo historias políticas y entender todas las dinámicas que giran en torno a esta región. Parte del desafío estaba en que la experiencia de quienes integrábamos el equipo de La Santandereana era netamente de cubrimiento político.

Aunque aún hay cosas por afinar, creemos que hemos superado el reto y que en nuestro radar, además de la política, están  la paz y los círculos de poderosos que muchas veces pasan de agache en la región.

 
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El apoyo clave

El equipo base de La Santandereana somos Jineth Prieto, como editora, y Ana León, como periodista; sin embargo, desde Bogotá y Barranquilla contamos con el invaluable apoyo de todo el equipo de La Silla Vacía. Juanita León guiándo el enfoque y la redacción de nuestras historias, Juan Esteban Lewin casi que con una línea de asesoría personalizada para atender nuestras inquietudes, Myriam Cortés, siempre dispuesta a ayudarnos en todos los temas administrativos, y por supuesto Laura Ardila, la editora de La Silla Caribe, quien ha sido literalmente nuestra hermana mayor. 

Además de ellos están  las periodistas Natalia Arenas, Ángela Rivera,  y Juanita Vélez, y nuestro diseñador gráfico, Daniel Morelo, quienes son fundamentales en el trabajo en equipo tanto de la Silla nacional como de sus patas regionales. En nuestra red de líderes de opinión también ha sido clave Eduardo Briceño.

En Santander no podemos dejarle de agradecer a la Unab que ha hecho que parte de este sueño sea posible y nos ha apoyado en todo lo que hemos necesitado para hacer nuestro trabajo.

No pueden faltar en esta lista de agradecimientos Manolo Azuero, quien hizo posible que La Silla Santandereana fuera una realidad, y Alejandro Alvarado, quien estuvo con nosotros durante los primeros seis meses de este proyecto como periodista. A Irina Yusseff, quien trabajó en elecciones  con nosotros y quien esta semana se unió nuevamente al equipo como practicante, nuestra bienvenida.

Y por supuesto mil gracias a todos los lectores de La Silla Santanderenana, a los colegas que nos han apoyado en nuestra labor y a todas nuestras fuentes por apoyar el periodismo que hacemos.

La promesa: En este nuevo año nos proponemos enriquecer la red de líderes de opinión de los santanderes, retomar con más juicio nuestro programa radial Mesa de Trabajo, seguir aterrizando el entramado del poder regional con todos sus actores y cubrir las movidas de los congresistas más allá del plano electoral.

Y por supuesto prometemos seguir contando la región con nuestros criterios de transparencia e independencia y con mucho amor al oficio.

Comentarios (1)

Rodrigo Velasco Ortiz

09 de Agosto

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Solo unas fuerte y honda felicitación con el deseo de que amplíen la cobertu...+ ver más

Solo unas fuerte y honda felicitación con el deseo de que amplíen la cobertura y el influjo comunicativo sobre la región.

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