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Por Jineth Prieto · 14 de Noviembre de 2018

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La polémica que se levantó alrededor de la construcción y estabilidad del puente Hisgaura, tuvo un doble efecto en Santander. 

Además de poner bajo la lupa de entes de control todos los cuestionamientos sobre cómo se han ejecutado los $107 mil millones que ha costado hasta ahora esa megaobra, generó un efecto político que recayó directamente en las locales de 2019.

La aspiración a la Gobernación de Santander del exgerente del Fondo de Adaptación Iván Mustafá, quien entró al sonajero hace casi dos años, se desinfló. 

El madrugón

El nombre de Iván Mustafá fue uno de los primeros que se metió a la baraja de precandidatos para la Gobernación de Santander.

 

Cómo contó La Silla en marzo del año pasado, tras su nombramiento en el Fondo de Adaptación no sólo se metió por primera vez a las grandes ligas del poder nacional, sino que apalancado en la visibilidad que le dio ese cargo empezó a mover fichas para pavimentarle el camino a su eventual debut electoral. 

En ese entonces detallamos cómo inició una suerte de precampaña en el departamento moviendo los proyectos del Fondo en Santander, pese a que los temas claves de esa entidad realmente estaban repartidos entre Norte de Santander, Bolívar y Valle; y que hasta inició una recolección de bases de datos de periodistas de la región con miras a ir sentando las bases de su movida política.

Aunque con la victoria del uribismo en las presidenciales hubo un sector dentro del Santander político que consideró que las posibilidades electorales de Mustafá estaban enterradas, su potencial aspiración tuvo el teflón suficiente para mantenerse.

Las razones para que eso sucediera fueron varias.

La primera tuvo que ver con que aunque Mustafá fue uno de los hombres cercanos al entonces presidente Juan Manuel Santos y de hecho llegó al Fondo de Adaptación como cuota directa del Palacio, tiene raíces conservadoras que le dejaron la puerta entreabierta.

Él es heredero de las banderas del Feisalismo, tendencia del conservatismo en Santander que tuvo su auge entre los 80 y los 90, y que se llamó así por su papá el excongresista Feisal Mustafá, quien fue asesinado por la guerilla en el 93. Además, su mamá, la también excongresista Consuelo Durán de Mustafá, sigue siendo parte activa de los azules en Santander.

La segunda razón tiene que ver con que es amigo personal del Presidente Iván Duque, cuya relación data de varios años atrás. 

“Mustafá no es un desconocido en el uribismo y su trayectoria le servía al partido en Santander porque hay una crisis de candidatos”, le dijo a La Silla un uribista purasangre de la región. 

“El nombre de Iván es fácil de vender porque podía ser el candidato que representara la coalición de Gobierno para Santander”, explicó otra fuente.

Que fuera tan fácil de vender no es tan cierto porque al venir del santismo hay una resistencia natural de un sector a que sea él el que tome las banderas del Centro Democrático y más cuando hay uribistas de trayectoria pidiendo aval para la Gobernación; pero lo que sí es un hecho es que teniendo entrada por esas dos bandas fue que en los últimos meses el eventual debut electoral de Mustafá empezó a tomar forma.

En La Silla no obtuvimos detalles de todas sus movidas, pero cuatro fuentes, entres esas dos que lo saben de primera mano porque son de adentro del grupo de Mustafá, nos dijeron que ya habían existido varias reuniones entre uribistas principalmente de Bogotá y él con miras a definir un eventual apoyo. 

“Ahorita era muy preliminar. Pero todo sí estaba montado para que su aspiración tomara forma en los próximos meses”, dijo una de esas fuentes. Las otras nos dieron una versión muy similar.

Así su precandidatura se empezó a dar por descontada en la región. Tanto que no había sonajero en el que Mustafá no apareciera, ni grupo político que descartara que estaría en competencia. 

Sin embargo, el panorama le empezó a cambiar una vez estallaron las denuncias del puente de Hisgaura. 

La desinflada

El puente Hisgaura es una de las obras claves de la vía Curos - Málaga, que es la conecta a 13 municipios del sur de Santander con Bucaramanga. 

Esa inversión la priorizó en 2013 el Fondo de Adaptación, porque ese corredor es uno de los puntos más vulnerables de la geografía de Santander en temporada invernal y es estratégico para el desarrollo del departamento. 

Aunque el contrato, que actualmente cuesta $107 mil millones  y comprende la ejecución de otros dos puentes más pequeños, fue adjudicado casi tres años antes de que Mustafá llegara al cargo; fue en su administración donde corrió buena parte del plazo de ejecución de la obra. 

Como su tarea era apretar al contratista para que cumpliera y en esa medida presionar para dar resultados en el menor tiempo posible, su rol era clave.

Por eso el informe del Invías alertando sobre las ondulaciones del puente y poniendo en entredicho la estabilidad de la obra, así como el anuncio de la Procuraduría sobre que entraría a investigarlo, lo impactó tan de frente.

Sobre todo porque además de la citación que le hizo la Fiscalía a declarar por la contratación del Fondo para la navegabilidad del río Magdalena con Odebrecht hace más de un año, o su parentezco con los dueños del fallido contrato de las Fotomultas en Floridablanca, hasta ahora no había enfrentado un escándalo en el que él fuera el protagonista directamente.

“Todo eso puso a Iván en una posición que no esperaba. Aunque él dice que todo va a salir bien con Hisgaura, va a cargar con el lastre”, nos dijo uno de los miembros de su grupo.

Eso no solo le juega en contra afuera, sino adentro del propio uribismo, donde así como tiene simpatizantes, también cuenta con un sector que no quiere que esté en el partido y que podría capitalizar el hecho de que además de santista está en entredicho por un megacontrato en el departamento.

Pero más allá de eso el golpe también fue interno. 

Tres fuentes de adentro del grupo de Mustafá, una de las cuales lo sabe de primera mano, nos contaron por aparte y con el mismo nivel de detalle que con el descalabro mediático, el exgerente del Fondo de Adaptación empezó a reconsiderar la idea de estrenarse electoralmente. 

Los argumentos son dos: aún tiene tiempo para buscar un cargo de elección popular en otro periodo y evitaría foguearse teniendo rabo de paja en la puja que librarán por ese cargo las maquinarias del Gobernador Didier Tavera, del excongresista del viejo PIN, Fredy Anaya, y del clan del parapolítico Hugo Aguilar.

Y más cuando con Tavera ya ha tenido encontronazos públicos por su gestión y de hecho fue el Gobernador uno de los primeros que salió a cuestionar la labor del Fondo de Adaptación en Santander, no solo por el puente Hisgaura, sino por la ejecución de varias obras que en algunos casos están inconclusas.

"Tiene ofertas de estudiar afuera, y es muy probable que ahora las tome", dijo a La Silla una fuente de adentro de su grupo.

Sin embargo, como aún en el uribismo las cartas para la Gobernación no están tan fuertes, dependiendo de cómo resulte la prueba de carga del puente Hisgaura, que se realizará en las próximas semanas, Mustafá podría tomar un nuevo aire. 

Habrá que ver si el mega puente que iba a convertirse en una de las palancas de su campaña, al final le tiende o le quiebra el camino para 2019.

CONTEXTO

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