Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jineth Prieto | Ana León · 24 de Octubre de 2018

5649

0

Un nuevo documento que ayer reveló Blu Radio sobre el escándalo por el corretaje del fallido contrato de las basuras que adelantó la administración del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, abrió un nuevo capítulo en ese entramado. 

Además de los nombres que se conocían, apareció en escena un curtido político de Santander, que es conocido como ‘el príncipe’ y quien, según el documento, era el verdadero encargado de hacer que la Empresa de Aseo de Bucaramanga, Emab, concretara la instalación de las plantas para procesar las basuras de la región que ofrecía la Unión Temporal Vitalogic.

La nueva pieza

Desde que estalló el escándalo del fallido megacontrato de las basuras, una de las preguntas que quedó por responder fue por qué Vitalogic eligió a Carlos Gutiérrez Pinto como su corredor

 

La duda nació porque, aunque la esencia de un contrato de corretaje es que el lobbysta sea un experto en el tema y esté bien relacionado en el sector del negocio, Gutiérrez no tenía referencias allí. 

Como contó La Silla en su momento, tras rastrearlo y preguntarle a 10 fuentes sobre su origen, solo encontramos que fue Subteniente de la Policía y demandó cuando fue retirado del cargo porque tenía intenciones de ascender en esa institución.

Además, que era un pequeño contratista de obra que se movía principalmente en municipios del Magdalena Medio y que estaba relacionado con una empresa llamada Geovías SAS, de la que no se tenía mucho conocimiento en la región. 

Pero con la aparición del contrato que reveló Blu, esa incógnita se empieza a despejar. 

El nuevo documento es en la práctica un subcontrato del corretaje de Gutiérrez con la Unión Temporal Vitalogic.

En él lo que hace Gutiérrez es delegarle a un tercero la labor del lobby para gestionar el contrato de las basuras con la Emab, pese a que tenía prohibido ceder su labor.

La manera en la que concreta el acuerdo tiene calcadas las cláusulas del que firmó con Vitalogic. Lo único que cambia es el valor del pago. 

Mientras que a él la Unión Temporal le ofreció una prima de éxito de 666 mil dólares por cada planta de basuras que el municipio instalara (la idea era que adquiriera 3 porque debe transformar al día mil toneladas y cada una procesa poco más de 300), él le ofreció al tercero una comisión de 111 mil dólares por cada planta. 

Es decir, si el que verdaderamente iba a hacer el lobby cerraba el contrato, representaba una ganancia para Gutiérrez de 1,9 millones de dólares, de los cuales 77 por ciento iban a estar repartidos entre tres personas, una de las cuales era Luis Carlos Hernández, el hijo del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández.

Las otras dos son Jorge Alarcón, quien estructuró los pliegos de la licitación, pero quien no aparece firmando la distribución del corretaje que detonó el escándalo; y Luis Andelfo Trujillo, quien fue el que terminó abriendo la caja de pandora y denunciando las presuntas irregularidades porque le incumplieron compromisos relacionados con el contrato.

De ese contrato también es particular la fecha.

Según lo que se lee, fue firmado el 26 de julio de 2017, es decir, el mismo día que se declaró desierta la licitación de las basuras que era el objeto del corretaje. Así que Castellanos, al parecer, entró al negocio como último recurso.

Castellanos no nos contestó las llamadas pese a que le dejamos razón hasta con su hijo, para saber cómo llegó al negocio.

Pero más allá del intríngulis en la negociación, la otra gran revelación del documento es que el tercero que buscó Gutiérrez es un curtido político de Santander que está muy bien relacionado con las altas esferas de poder en Bogotá. 

'El príncipe'

Édgar Castellanos González es un político de vieja data que se inició en las huestes liberales. 

Es abogado y entre los políticos locales lo conocen como “el príncipe” o “principito”, porque así se refiere a sus interlocutores. 

Militó en el Nuevo Liberalismo y llegó a ser concejal, diputado y magistrado del Consejo Nacional Electoral.

En su carrera política ha sido aliado de varios caciques electorales de la región. 

En el lado del liberalismo fue cercano de Horacio Serpa y militó por algunos años en su movimiento, el Frente de Izquierda Liberal Auténtico, Fila; y  luego hizo política en Cambio Radical, con el exsenador Bernabé Celis.

En el 2007 se lanzó a la Asamblea con el aval de ese partido, pero se quemó con 5.656 votos. Al año siguiente sonó para ser el Superintendente de Salud, pero su nombramiento se cayó porque el entonces senador Germán Vargas Lleras se opuso, debido a que cuestionaron su idoneidad para llegar a ese cargo. 

En 2010 intentó ir a la Cámara pero Celis no lo apoyó como su fórmula, por eso lo que terminó aterrizando en el Partido de La U, que nunca ha tenido fuerza en Santander. Allí le dieron el aval para buscar el Senado.

Aunque fue fórmula de Gerardo Tamayo, quien alcanzó una de las 7 curules de la Cámara en el departamento con 15 mil votos, se quemó con 10.643 apoyos. 

Desde entonces se separó de la política electoral y se convirtió en contratista público.

Según los últimos reportes de contratación, fue contratista de la Alcaldía de Bucaramanga en la administración de Fernando Vargas como Alto Consejero de Proyectos Especiales ante la Comunidad Internacional y Nacional, y unos meses después fue asesor jurídico del Consejo Nacional Electoral. 

Además, en las elecciones locales de 2015, según cuatro fuentes que estuvieron en campaña, una de las cuales se lo contó a La Silla porque lo supo de primera mano, apoyó a la aspiración del hoy alcalde Rodolfo Hernández. 

“Son muy amigos. Él le estuvo moviendo gente”, dijo a La Silla una de esas fuentes. 

Sin embargo, más que por su carrera política, González es conocido por sus relaciones familiares.

Es esposo de Clemencia Forero Ucrós, una diplomática que llegó a ser vicecanciller en el segundo gobierno de Álvaro Uribe Vélez y que hace cinco meses el gobierno Santos designó como embajadora en la India. La embajadora es hija del excongresista Abelardo Forero Benavides, un cacique liberal de antaño que fue muy conocido como periodista e innovador. 

Según tres fuentes que nos lo dijeron por aparte, las relaciones públicas de la familia Fortero le han servido a Castellanos para hacerse fama de lobbysta en la región.

“Ella es su carta de presentación”, le dijo a La Silla un político liberal que conoce a Castellanos y ha trabajado con él.

La Silla le preguntó a José Manuel Hormaza, el representante legal de la Unión Temporal Vitalogic, si conoció a González con ocasión del contrato de las basuras.

“Al señor González me lo presentó Carlos Gutiérrez en una ocasión pero hablamos de temas personales, porque descubrimos que es esposo de una prima segunda mía”, explicó. Negó que esa relación tuviera que ver con el negocio del corretaje

También buscamos al alcalde Hernández, para conocer detalles de su relación con González pero no nos contestó los mensajes dejados en su WhatsApp. 

Por su parte, Luis Carlos Hernández, hijo del alcalde y el principal vinculado al escándalo de ese contrato, nos colgó una vez nos presentamos como periodistas. 

Como aún hay muchas preguntas por resolver sobre lo que pasó realmente con ese contrato, falta ver si este nuevo hilo jala más hacia el Alcalde de Bucaramanga, quien por ahora se ha mantenido en que todo lo que sucedió fue a sus espaldas.

 

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia