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Por LaSillaVacia.com · 22 de Noviembre de 2017

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 Además de la derrota de Juan Fernando Cristo, la consulta liberal del domingo mostró que el poder del senador Horacio Serpa, otrora uno de los caciques rojos con más voz en el país, sigue de capa caída y que sus movidas, en vez de ayudarlo a sacar cabeza están sumándole a la debacle .

Mientras que en las primarias rojas terminó apostándole a la carta perdedora, entre la bancada pasó de ser el gran sabio del Partido a tener en entredicho su liderazgo. En su natal Santander está cada vez más borrado y ahora emproblemado junto al Alcalde de Barrancabermeja, que era el más fuerte dentro de su estructura en ese departamento.

La debacle

La carrera de Serpa dentro del Partido Liberal hasta ahora había sido de enmarcar. Se hizo en ese partido desde que incursionó en la política, toda la vida militó en él y escaló en el poder con tanta destreza, que a excepción de la Presidencia de la República, con el respaldo rojo ha ocupado todos los cargos de prestigio que un político quisiera tener. 

 

Eso le sirvió no solo para convertirse en uno de los jefes naturales del partido sino también para llevar la vara de mando cuando las divisiones amenazaban con romper al Partido por disputas internas, como armar las listas al Congreso en las pasadas elecciones. 

Sin embargo, esa figura, como contó La Silla, ha ido en declive en los últimos dos años. 

En 2013, cuando los liberales armaron su lista al Senado, Serpa le ganó un pulso interno al senador Juan Manuel Galán por la cabeza de lista. En ese momento pese a que ya tenía 69 años, la labor de Serpa, según nos dijo una alta fuente liberal, iba encaminada a a ser el ‘viejo sabio de la tribu’ para apaciguar los ánimos de lo que sería un Congreso con Uribe como Senador. 

Pero eso jamás pasó, ya que la polarización del Senado fue casi tan marcada como la que se vivieron en las calles en los años venideros, y el discurso conciliador de Serpa nunca caló dentro del Senado ni en su propia bancada, a la que le salieron disidencias, como las de los senadores Sofía Gaviria, Viviane Morales y Juan Manuel Galán.

Además, el bajonazo también se empezó a notar en su natal Santander. 

En 2014, Serpa hizo fórmula con Miguel Ángel Pinto, quien este año luego de llegar a la Presidencia de la Cámara con su apoyo, le dio la espalda, incumplió el compromiso de mantenerse otro periodo como representante y anunció su salto al Senado.

Esa partida de cobijas, como contó La Silla Santandereana, le dio doble golpe al Senador porque más allá de la fórmula, quedó en veremos la repartija de votos de la Gobernación de Santander, debido a que Pinto es familiar del gobernador Didier Tavera y este a su vez dejó de tratar como su padrino a Serpa.

Su disminuida ha llegado hasta el punto de que tampoco ha logrado levantar cabeza tirando línea en discusiones claves para la agenda del Gobierno.

Ejemplo de eso ocurrió en la votación de la reglamentación de la JEP en la plenaria del Senado, cuando pese a ser ponente único (figura que permite tener un papel relevante en la discusión, decidir qué entra y qué no y ser aliado del Gobierno) el rol se lo quitó el senador de La U, Roy Barreras, quien, como contamos hoy en La Silla Pacífico, organizó las negociaciones con las bancadas para tener el quórum.

Otro ejemplo ocurrió en los debates para defender al Gobierno y la paz. Su discurso a favor del Sí en el plebiscito quedó por fuera de los titulares de prensa y de la mella de los congresistas, ante otras figuras más polémicas como Claudia López o el propio Álvaro Uribe. 

Esta semana, fue la cereza del pastel además de que apareció en los audios que tienen embolatado a alcalde de Barranca y su ahijado político, Darío Echeverri, por presuntamente buscar influir en fallos judiciales, se quemó en su apuesta por Juan Fernando Cristo en la consulta liberal.

La apuesta perdedora con avistada del declive

Desde que se habló de la consulta liberal, en el fondo revivió una vieja división que data de los 90 y que tiene de trasfondo el escándalo del ‘proceso 8.000’.

La historia es así. En ese entonces, el entonces candidato conservador Andrés Pastrana le entregó a César Gaviria unas grabaciones en las que el periodista Alberto Giraldo hablaba con los hermanos Rodríguez Orejuela de la financiación del Cartel de Cali a la campaña de Ernesto Samper

Gaviria le entregó esas grabaciones, más adelante conocidas como ‘narcocasetes’ a la Fiscalía y ahí estalló el escándalo, que además de Samper, salpicó a Serpa y repercutió hasta en Juan Fernando Cristo, quien en campaña fue una de las manos derechas del entonces precandidato presidencial y en su gobierno Consejero de Comunicaciones.

Además hay una discusión ideológica de fondo, porque mientras que la vertiente de Gaviria es más neoliberal, la samperista es socialdemócrata. Así que el marco de la pelea por el aval liberal tenía un trasfondo que venía de mucho más atrás. 

La apuesta natural de Serpa fue con Cristo y con ella se revivió la alianza ‘samperista’ del 94 que terminó derrotada el domingo.

Las explicaciones de ese resultado, como lo contamos en La Silla, fueron desde que algunas maquinarias se encendieron pero no estaban aceitadas, hasta que el voto de opinión premió a De la Calle en las ciudades.

Además, cuando se hace lupa en local la fortaleza de Serpa para empujar su apuesta queda en entredicho y con ella sale a flote otra explicación de los resultados. 

Por ejemplo, en su natal Santander, su candidato perdió con 8 mil votos mientras que De la Calle obtuvo 14 mil. 

Según dos fuentes de adentro del partido, Serpa se movió muy poco (los votos en su mayoría fueron arrastrados por el senador Jaime Durán y el diputado Fernán Gabriel Domínguez, así como el exsenador Honorio Galvis) y adicional a eso en su departamento no tenía cómo hacerlo.

“Serpa no tiene estructura en Santander además de los apoyos de un diputado, un concejal en Bucaramanga y algunos Alcaldes pequeños en provincia”, dijo a La Silla un congresista liberal que pidió la reserva de su nombre para no entrar en conflictos. “El voto de él es más el de los contemporáneos y las personas de antaño y de unos acuerdos en algunas regiones del país”.

Así que en uno de los bastiones donde debía moverle votos a Cristo para ganar la histórica pelea interna liberal no tenía ni maquinaria, ni gasolina.

En Bogotá, donde tiene su otro fuerte electoral con la fuerza de su hijo Horacio José Serpa como concejal, también se quedó corto pero el diagnóstico es diferente.

Jr también perdió, pero no está débil

La casa Serpa también perdió en Bogotá a pesar de que allí tienen a Horacio José, el hijo y heredero político del senador, que es el concejal más votado de la ciudad (37 mil votos) y actual presidente del Concejo.

En la capital, De la Calle quintuplicó la votación de Cristo (75 mil votos frente a 16 mil) y la maquinaria, como en el resto del país, no funcionó, a lo que se sumó la fuerza de opinión a favor del exjefe negociador.

Parte de sus bases de jóvenes, además, se fueron con De la Calle, precisamente, por la fuerza de opinión a favor de la paz.

Sin embargo, aún es temprano para vaticinar que en Bogotá los Serpa también están débiles, ya que hasta ahora lo que ha mostrado Horacio José es que es un poder ascendente: de su primero a su segundo periodo en el Concejo pasó de 27 mil a 37 mil votos, y desde el año pasado se conoció su fuerza burocrática en la Personería un fortín ante todo liberal.

“Movimos el equipo, conversamos con los líderes y ediles, pero pasó lo mismo que ocurre en una consulta y es que la gente no estaba entusiasmada, con el factor adicional de que De la Calle contaba con la opinión”, nos dijo Horacio José sobre los resultados de la consulta.

Su apuesta principal serán las legislativas de marzo, cuando lanzarán a la Cámara a Samir Abisambra (exsecretario general de la Personería y excandidato a la Cámara por los verdes) como fórmula de Horacio padre. “Esa campaña será muy diferente porque tenemos un equipo organizado, personas que nos acompañan desde 2011, cercanas a la casa y que han mostrado resultados. No tengo temor por lo que vaya a pasar”.

Eso se lo confirmó a La Silla uno de los jóvenes serpistas que se fueron con De la Calle y pidió la reserva de su nombre. “Para esa campaña estamos firmes y lo de Samir está fuerte”, agregó.

Abisambra es más de la cuerda de Horacio José, a diferencia de Andrés Villamizar, la fórmula a la Cámara en 2014 en Bogotá, que era más de Horacio padre y que alcanzó su curul raspando: se quemó inicialmente con 17.400 votos, pero luego logró entrar porque el Consejo de Estado le quitó la investidura al que le había ganado en la lista, Juan Carlos Losada.

Ahora esperan obtener 25 mil votos, nos dijo el líder juvenil, lo que sería un golpe electoral duro porque la lista liberal es una de las más competidas en Bogotá, con mucho cacique y pocas curules; además, es una muestra de la confianza que se tienen, algo que se refuerza con los planes de Horacio José de ser alcalde de Bogotá.

Para 2018, Serpa papá queda pendiendo, además del voto de opinión que tenga como cacique liberal, de lo que ponga en Bogotá con su hijo, de los 30 mil votos que le prometió Tavera en 2015 cuando lo ayudó a elegirse Gobernador de Santander, de sus alianzas con Eduardo Verano de la Rosa en el Atlántico y con Luis Pérez en Antioquia, y de las fórmulas que sumé en el resto del país, para consolidar su elección.

De ahí que toque esperar hasta marzo a ver si los Serpa, tras su caída en Santander y con la marginal figuración en el Congreso, se consolidan en Bogotá.
 

Comentarios (1)

Robin Hood

22 de Noviembre

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 Horacio José Serpa q esta en el bolsillo d Peñalosa y Corrupcion Radic...+ ver más

 Horacio José Serpa q esta en el bolsillo d Peñalosa y Corrupcion Radical y les ha votado a favor d todo lo q le ordenen, quiere ser alcalde d Bta? Poniendo las manos al fuego x un alcalde q tiene + d 80% d impopularidad desde q comenzo? Y Horacio papa no lo quieren x q apoya la mineria en Santurban, aparte d su larga trayectoria d corrupcion en Santander.

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