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Por Jineth Prieto · 15 de Marzo de 2019

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Cuando arrancó el año una de las movidas que empezó a decantarse en Santander de cara a las locales de octubre estuvo en que los partidos tradicionales le apostarían a unirse para poner candidatos únicos a la Gobernación y a la Alcaldía de Bucaramanga para derrotar las candidaturas alternativas.

Si bien el propósito persiste y de hecho desde varios sectores han ido acercándose con miras a concretar la alianza,  hasta ahora ha sido muy poco lo que han avanzado. 

 

La principal razón es que pese a que en las últimas tres semanas han existido reuniones entre liberales, uribistas y Cambio Radical, cada sector tiene candidatos propios y la mecánica para definir ungidos no está clara. 

Eso con el reto de que más allá de escoger a aspirantes que respeten acuerdos internos, necesitan caras que todos aprueben y que encima no tengan tacha, para competir el discurso de renovación en la campaña.

Los vacíos son tantos que, incluso, según le contaron a La Silla dos fuentes -una liberal y otra de Cambio-, ya se está hablando de que el acuerdo sea solo para la Gobernación. 

“En las Alcaldías hay demasiados intereses y cualquier desacuerdo puede terminar desbaratando todo”, dijo a La Silla una de esas personas.

Sin embargo, y aún si se decantan solo por esa opción, por como se está planteando el escenario, el nudo gordiano estará en encontrar una cara que cumpla todas las características. 

Algo que no solo es difícil por la procedencia y la historia de todos esos grupos, sino porque las opciones que hasta ahora hay sobre la mesa no los convencen a todos o no serían viables. 

En Cambio Radical el nombre que más suena, luego de que Mauricio Aguilar, hijo del parapolítico Hugo Aguilar y hermano del senador y exgobernador Richard Aguilar, decidiera irse por firmas y buscar al tiempo el respaldo del uribismo, es el de Elkin Bueno.

Si bien, el exalcalde de Barrancabermeja tiene a su favor que es el cacique electoral del segundo municipio más grande Santander (en 2011 se eligió con 50 mil votos por tercera vez en la Alcaldía, cuando en promedio se llega a ese cargo con 20 mil votos), su cara es una de las más controvertidas del departamento

No solo está investigado por parapolítica, y estuvo prófugo hace dos años luego de que la Corte Suprema de Justicia le librara orden de captura (después se la revocaron), sino que en todas sus administraciones ha enfrentado cuestionamientos por presunta corrupción.

En el liberalismo, el candidato fuerte es el exalcalde de Bucaramanga, Fernando Vargas.

El de él es el nombre sobre el que hay mayor consenso porque es conocido por respetar acuerdos, no tiene enemigos políticos y encima tiene plata (es dueño de la Universidad de Santander, Udes), pero hacia afuera tiene varias sombras. 

En 2011 no terminó su periodo porque fue sancionado por la Procuraduría por irregularidades en contratación, y en 2017 ese mismo ente de control emitió otro fallo en su contra que lo inhabilitó por 11 años por un contrato para la construcción del parque extremo en Bucaramanga. 

El plan de Vargas, como lo contamos cuando empezó a sonar como precandidato, está en usar a su favor el nuevo Código Disciplinario que regraduó las inhabilidades y las disminuyó, pidiendo que se le aplique el principio de favorabilidad. 

Sin embargo, no es claro cómo saldría al ruedo si solo la primera sanción expiraría atendiendo a ese principio. Así que además de que ha sido sancionado, tampoco es claro que esté habilitado para salir a la carrera. 

En el Centro Democrático es donde la baraja está más nutrida. 

Hasta ahora está claro que los nombres de los diputados Mario Cárdenas, Chucho Villar,  de los excandidatos a la Cámara Luis Fernando ‘Chummy’ Castañeda de Iván Aguilar, del directivo Jorge Cote y del general retirado Jorge Humberto Jerez, están sobre la mesa, pero ninguno de esos nombres tiene mucha acogida en los demás partidos. 

El último en salir al ruedo fue el nombre de Luis Roberto Ordóñez, un contratista que es bien conocido dentro de los círculos de poder de Santander.

Su nombre fue propuesto por los representantes uribistas Óscar Villamizar (hijo del condenado exsenador Alirio Villamizar) y Edwin Ballesteros, y aunque en principio, sería una opción de afuera, carga con lastres propios. 

Es hijo de Luis Eduardo Ordóñez y es uno de los dueños de Pavigas, una de las constructoras que se ha hecho a millonarios contratos en Santander y que en 2015 fue sancionada por la Superintendencia de Industria y Comercio por violar la libre competencia en contratación pública, al presentar una propuesta ‘fantasma’ para que otra empresa manipulara una licitación del Invías en 2009.

Los Ordóñez son conocidos entre los políticos locales por moverse tras bambalinas respaldando campañas. 

Además, Luis Roberto fue uno de los dueños del controvertido contrato de las Fotomultas en Floridablanca, que se adjudicó en medio de varios ruidos en 2011 y se cayó el año pasado luego de que el concesionario decidiera desistir de ejecutar el contrato luego de un pulso con la Alcaldía .

En el lado de los conservadores también acaba de salir a la palestra una candidatura, que hasta ahora estaba dormida.

La Silla confirmó que la exrepresentante azul Lina Barrera ya se ha reunido con congresistas en Santander y líderes de varios partidos en Bogotá moviendo su nombre para convertirse en la candidata única de la alianza. 

Si bien Lina no carga con lastre propio, sí se mueve como pez en el agua dentro de la política tradicional, ha recibido participación burocrática, y se hizo sobre los hombros de su exesposo Iván Díaz Mateus, quien la lanzó al ruedo electoral luego de que la Corte Suprema de Justicia lo condenara por su participación en el escándalo de la ‘yidispolítica’. 

Encima hay dudas sobre si está habilitada porque aceptó un cargo en una de las subgerencias del Fondo de Adaptación, tras haber apoyado a Iván Duque a la Presidencia, y aún lo ocupa.

Con ese telón de fondo y para resolver la mecánica, varios congresistas empezaron a moverse para reunir el lunes en Santander a Germán Vargas Lleras y César Gaviria junto con Alberto Montoya y Martha Pinto, los delegados por el expresidente Álvaro Uribe en la región para definir las movidas del Centro Democrático de cara a las locales.

Que ese encuentro se realice no está completamente definido aún.

De darse, la idea es que lo que resulte ahí les sirva a los locales para destrabar los acercamientos; sin embargo, por como pinta hasta ahora el escenario, lo más difícil estará en encontrar caras que puedan competir el voto de opinión, y para eso aún tienen camino por recorrer.

Como el reloj ya les está corriendo en contra debido a que Leonidas Gómez está encampañado desde que renunció al Senado, habrá que ver si se gastan más tiempo buscando candidatos o si de trazar el mapa se deciden por uno de los que ya están en la fila.

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