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Por Ana León · 31 de Julio de 2018

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La ola de terror en el Catatumbo arrecia, pero con un agravante: el desconocimiento de lo que está pasando por la incomunicación. Ayer, sobre las tres de la tarde, siete personas fueron asesinadas en el municipio de El Tarra, el corazón de esa subregión nortesantandereana, y a las 11 de la noche ni siquiera se sabían los nombres de todas las víctimas.

Aunque el hecho ocurrió a plena luz del día en el casco urbano de ese municipio, que a su vez es uno de los más militarizados del Catatumbo, aún no hay un reporte oficial de qué ocurrió.

Según las versiones que circulan entre los catatumberos, y que La Silla Santandereana recogió de manera informal, en los hechos podrían estar involucrados disidencias de las Farc. Si eso llegara a ser cierto, por la entrada de un nuevo actor, se abriría otro capítulo de la disputa por el control territorial entre las guerrillas del ELN y el EPL que se enfrentan desde hace cinco meses.

Lo poco que se sabe

El hecho, en el que también resultaron tres heridos, ocurrió en un billar en el barrio Villa Esperanza, una zona de invasión, según informó el gobernador William Villamizar a medios dos horas después.

Dijo que sus secretarios de Víctimas y de Gobierno se trasladaron al lugar para esclarecer lo sucedido. Siete horas después, contactamos al jefe de prensa del gobernador y nos dijo que ese pronunciamiento era la única información que había al respecto.

Una de las limitantes para conocer lo ocurrido es que en El Tarra la señal de celular es muy regular y desde hace días está fallando en todo el municipio.

Intentamos comunicarnos con algunas autoridades que están allá ,como el secretario de Gobierno, Edgar Pallares; el general Eduardo Quiroz, de la Fuerza Tarea Vulcano; el personero del municipio, Miguel Duarte; y a la línea institucional de la Alcaldía y todos entraban directo a buzón de mensajes.

Por su parte, el defensor del Pueblo de la regional Ocaña, Nelson Arévalo, nos dijo que el comunicado de la Defensoría lo emitiría directamente la dirección en Bogotá. Hasta el cierre de este artículo, el único pronunciamiento del Ministerio Público fue un tweet lamentando lo ocurrido.

Lo mismo por cuenta del presidente Juan Manuel Santos.

A las 11 de la noche de anoche no había ninguna versión oficial de quiénes fueron los responsables y por qué lo hicieron.

Nueve horas después de la masacre, los detalles que se conocen son los que circulan entre los pobladores de los municipios vecinos, a través de las emisoras y de personas que han salido de El Tarra.

La Silla Santandereana logró hablar con cuatro personas que están en esa región y nos relataron que lo que sucedió es que casi diez personas vestidas de civil, encapuchadas y con fusiles, llegaron al billar en motos y una camioneta y sin decir nada abrieron fuego.

Lo único confirmado por una fuente oficial, que nos pidió la reserva de su nombre, es que entre los muertos está Fredy Quintero Guillin, quien era el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Kilómetro 82 de El Tarra.

Este dato también lo confirmó la asociación campesina Ascamcat, que lamentó la muerte de Quintero y agregó que él además era el presidente del comité local de esa organización, una de las tres más visibles de la región, que hace parte del movimiento Marcha Patriótica.

Extraoficialmente una fuente de la Fuerza Pública y tres más del Ministerio Público nos dieron dos posibles versiones sobre quiénes fueron asesinados.

La que más se repite es que tres de ellos eran civiles y cuatro eran exmiembros de las Farc.

Dos de esas fuentes nos dijeron que en el Catatumbo corría el rumor de que esos cuatro ex farianos hacían parte de los más de cien disidentes de esa guerrilla que se dice que hay en la región. Si bien hasta ahora no han protagonizado enfrentamientos o atentados, sí están comprando coca y haciendo reuniones con las comunidades.

Sean ex miembros de las Farc o disidentes, las tres fuentes coincidieron en que los que los atacaron eran miembros del ELN. Solo uno de ello nos dijo que cabía la posibilidad de que fuesen miembros de la misma disidencia.

“Está sonando también que llegaron a matarlos porque se habían salido de su misma disidencia”, nos contó.

A pesar de que durante muchos años el ELN, el EPL y las Farc convivieron en aparente armonía en el Catatumbo, hoy las relaciones entre las dos primeras están totalmente rotas y cualquier postura que asuman las disidencias de las Farc (apoyar a alguno de los dos bandos o entrar también en la disputa territorial) podría ser más leña para el fuego.

La otra versión, más atizada por el calor de la guerra que se vive en la zona, es que cuatro de los asesinados eran del ELN y que los habría emboscado el EPL.

Sin embargo, pocas horas después de la masacre el EPL sacó un comunicado asegurando que ellos no tuvieron qué ver.

Si bien no se sabe si es real o no, hasta ahora es el único aparente pronunciamiento de uno de los grupos insurgentes con control territorial en el Catatumbo.

Por su parte, la delegación de diálogos de paz del ELN sacó un comunicado diciendo que se trataba de "una acción paramilitar". 

En medio de la incertidumbre que hay aún sobre el caso, el Comité de Integración Social del Catatumbo, que hace parte de Congreso de los Pueblos, cuestionó las condiciones en las que se dieron los hechos.

Eso porque, según nos dijeron dos de las fuentes con las que hablamos, es normal que los grupos insurgentes se paseen con fusiles en la zona rural pero no en los cascos urbanos, donde tratan de pasar de bajo perfil por la alta presencia de Fuerza Pública.

Por eso, lo que las condiciones en las que se dio esta masacre fortalecen la tesis de Cisca de que militarizar el Catatumbo no es la fórmula para devolverle la tranquilidad a sus pobladores.

Hoy es posible que surjan nuevos datos para aclarar qué pasó y, sobre todo quiénes eran las vícitmas. Cuanto más tiempo pase para que se esclarezca más claro quedará que el Catatumbo es tierra de nadie.

Comentarios (2)

Simón Sarmiento

01 de Agosto

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Hay que entender que mientras haya cultivos o producción de narcóticos en un...+ ver más

Hay que entender que mientras haya cultivos o producción de narcóticos en un territorio, la paz nunca llegará. La cercanía con la frontera Venezolana, donde todo está manga por hombro empeora el ambiente. Lo principal, el estado no tiene presencia (servicios públicos eficientes, salud, educación) y esa presencia del estado no se remplaza con ejército. Lo peor, las bandas paramilitares están vivas.

Andres Felipe Garcia Rovira

01 de Agosto

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Santos habla de atentado, no de masacre debe ser que al ser complice, no le gu...+ ver más

Santos habla de atentado, no de masacre debe ser que al ser complice, no le gusta que le cataloguen a los socios de genocidas, ser terrorista tiene un problema se van los gobiernos complices y toda la mascarada se cae, si esto fue un atentado en la paz de Santos, el augurio para los lideres sociales era realmente prometedor, pero supongo que en la paz ya no hay secuestros sino Jean Day en Picnics

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