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Por Jineth Prieto · 18 de Octubre de 2019

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La movida de Didier Tavera para las locales del próximo domingo ha sido la más inusual para un Gobernador en la historia política reciente de Santander.

No está jugado con candidato a la Gobernación; a la Alcaldía de Bucaramanga, aunque tiene a su tía Claudia Lucero López en la carrera, le está moviendo gente a media marcha; y pese a que en el área metropolitana y en varios municipios tiene favoritos, está pasando desapercibido.

En su lugar, los esfuerzos de su estructura están enfocados en  la Asamblea y el Concejo de Bucaramanga, donde está apoyando dos fichas que son de las entrañas de su grupo, pero que de ser elegidas no le representarían un activo político interesante.

La borrada tiene que ver en buena parte con que durante su administración terminó fracturando a las fuerzas que lo ayudaron a elegirse, y con que en estos momentos está en la mira de la Fiscalía y no quería poner los reflectores sobre él saliendo de frente a hacer política en la temporada electoral.

Sin embargo, aún no es tan claro qué tanto le funcione la posición que asumió si dentro de sus planes está mantenerse vivo en política después de dejar la Gobernación.

Además, porque su marginada en todo caso genera efecto en la campaña.

La borrada a la Gobernación

Durante toda la precampaña parte de la expectativa en el Santander político estuvo en la manera en la que se movería Tavera para el 27 de octubre.

 

No solo porque lo usual es que el Gobernador se la juegue para poner sucesor y asegurar poder otros cuatro años; sino porque como no se movió para poner a un candidato de su cuerda en la carrera, una de las preguntas que generaba su silencio estaba en si llegaría a ponerle motor a algún aspirante en algún momento de la campaña.
 

Lo segundo era lo que se preveía e incluso se alcanzó a ventilar dentro de su grupo político.

“Es una manera de valorizarse y de ganar cuando la campaña esté clara”, le dijo a La Silla uno de los políticos cercanos al Gobernador hace casi un mes. 

Eso al final no se concretó y Tavera hasta ayer no había dado directriz para mover maquinaria, pero cuatro fuentes que nos lo detallaron por aparte -dos de adentro de su grupo y una tercera que lo supo de primera mano- nos contaron que sí intentó tomar partido con Elkin Bueno Altahona

Esas cuatro fuentes nos contaron que una vez Bueno salió a la carrera formalmente buscó a Tavera para que lo apoyara.

Según lo que nos detalló una de esas fuentes, el Gobernador le dijo que arrancara la campaña y que si veía que él lograba despegar por su cuenta, se sumaba y lo convertía en su ficha. 

Esa versión nos la ratificó otro político que tiene como saberlo y que además nos contó que incluso el gobernador alcanzó a reunir a varios políticos, entre esos, a los alcaldes del área (salvo el de Bucaramanga, Rodolfo Hernández) para tratar de armar equipo.

“Nadie le copió porque Elkin no ha dado garantías de que es de fiar”, precisó.

Las otras dos fuentes nos contaron que incluso hubo gente de bajo perfil que llegó a la campaña de Bueno.

Como al final Elkin Bueno no despegó, según nos contaron esas mismas fuentes, Tavera perdió interés y se volvió a neutralizar en la campaña. 

Pero más allá de esa movida fallida, que Tavera llegara al punto de tener que valorizarse e intentara armar equipo sobre la marcha en lugar de tener la voz principal en la definición de su sucesor, mostró que le pasaron factura las divisiones que generó dentro del Partido Liberal. 

Como contó La Silla, el hecho de que desconociera a las fuerzas que lo ayudaron a elegir hace cuatro años y el distanciamiento que marcó con su tía Claudia López -hoy candidata a la Alcaldía de Bucaramanga- y con el senador Miguel Ángel Pinto tras las legislativas,  le quitaron todo el liderazgo y la capacidad de aglutinar fuerzas, algo que no solo influyó en su borrada, sino que generó un efecto dominó que ocasionó que su misma colectividad terminara segundeada y dispersa en la campaña.

Mientras que Jaime Durán y Nubia López (esposa del candidato a la Alcaldía de Bucaramanga Fredy Anaya) se sumaron a la aspiración de Mauricio Aguilar, hijo del parapolítico Hugo Aguilar; Miguel Ángel Pinto y Édgar ‘el Pote’ Gómez decidieron no moverse en la pelea por ese cargo; y la línea de Horacio Serpa aterrizó en la campaña de Leonida Gómez.

Sin embargo, y aún con todo el escenario demarcado de esa manera, el hecho de que Tavera no tenga encendida su maquinaria para la Gobernación, sí tiene un efecto en la campaña que le pega directamente a la candidatura de Aguilar.

Los efectos

Sobre el estatus actual de Didier Tavera en la campaña para sucederlo, a La Silla le dieron dos versiones que se complementan.

La primera era que no le interesaba visibilizarse en la contienda, porque ya está en la mira de la Fiscalía y cualquier movida electoral podía meter presión para que aceleraran los procesos en su contra. 

(A Tavera ya lo han citado dos veces para imputarlo por las irregularidades que La Silla reveló en la adjudicación y ejecución del programa de alimentación escolar, y encima hay varias denuncias en su contra andando.)

De hecho, esa fue una de las razones por las que desde el inicio se opuso a la aspiración de su tía Claudia López a la Alcaldía de Bucaramanga, a quien en las últimas semanas empezó a apoyar a través de su congresista, el representante liberal Víctor Ortiz.

“Didier siempre estuvo en contra, pero al final la señora Zoraida (la abuela) dio la orden del apoyo y por eso él llegó, pero tampoco es que esté haciendo mucho”, nos dijo una fuente de adentro del grupo de Tavera. Otros cinco políticos que tienen cómo saberlo, nos dieron una versión similar.

La segunda versión tiene que ver con que hubo un acuerdo con el grupo de Aguilar para no moverse en campaña. 

Según ese relato, que nos lo contaron dos políticos en detalle y que un tercero nos confirmó sin darnos explicaciones, el trato consiste en que quedándose quieto le abre las oportunidades a Mauricio Aguilar para ganar la contienda.

A cambio, Tavera contaría con que en la eventual Gobernación de ese grupo no le aplicarían el retrovisor, algo que él sí hizo con Richard Aguilar. 

“Es un tema de sumas y restas. Apoya al que dicen que tiene más opciones en este momento. Y sin la Gobernación presionando, Aguilar puede recoger mayor votación porque sí tiene estructura liberal que le está ayudando en varios lados”, nos explicó una de esas fuentes. 

Esa versión tiene sentido porque uno de los apoyos claves que recogió Aguilar en la campaña fue el del senador Jaime Durán, quien sí se empezó a mover en pueblos desde muy temprano y en esa medida recogió a los liberales en las provincias y los alineó.

“Como ya definitivamente el Gobernador se quedó quieto, Jaime no va a tener a nadie que presione desbandadas de última hora y eso asegura y obviamente influye”, nos contó otra fuente

Pero incluso si Tavera estuviera quieto solo porque no quería meterse en la campaña, como su ausencia abre la posibilidad de que no solo Aguilar sume, sino que los candidatos que no tienen maquinaria ni plata peleen votos, su neutralidad sí genera un efecto.

Algo que seguramente se va a replicar en las alcaldías del área metropolitana, porque mientras en la de su tía no está haciendo esfuerzo, en Piedecuesta, donde su afinidad está con Jorge Navas no es muy visible; y en Girón está borrado.

En la única en la que Tavera tiene relaciones evidentes es en la de Floridablanca. 

Dos fuentes del municipio y otra cercana a Tavera nos contaron que está del lado de María Mercedes Muñoz, la esposa del exalcalde de ese municipio Néstor Díaz, quien perdió la investidura estando en el cargo.

Su entrada a esa candidatura, según nos dijo una fuente que lo supo de primera mano, tiene que ver con que aunque el actual Alcalde Héctor Mantilla tiene a Miguel Ángel Moreno en la carrera, y él y Tavera fueron aliados durante casi todo el cuatrienio, para las locales se distanciaron debido a que no hubo acuerdo sobre el manejo de la Clínica Guane.

“La actual gerente es de él y quería que eso siguiera siendo así el otro cuatrienio. No accedieron y por eso él se va a la competencia”, nos relató ese político.

En todo caso, el aterrizaje de Tavera en el otro bando era sencillo porque Díaz es cercano tanto a él como a su familia.

Por un lado, es el ahijado de matrimonio de Martín Tavera, tío del Gobernador y el hombre más poderoso de esa casa política por su músculo financiero; y, además, ha trabajado en las campañas del grupo de Didier, quien le tiene nombrado al hermano Carlos Díaz en esa administración.

“Su visibilidad no es mucha, pero está del lado de esta campaña”, nos dijo una fuente del grupo de Muñoz.

Lo particular de este campaña es que aunque en los cargos grandes Tavera está borrado o es poco visible, para los pequeños sí tiene encendida la maquinaria y está generando fricciones.

Las miniapuestas

Como ha contado La Silla, la línea de Didier Tavera tiene dos fichas en la puja por la Asamblea y el Concejo de Bucaramanga.

En el caso de la primera su candidato es Alfonso ‘Pocho’ Pinto, quien lo apoyó hace cuatro años en la campaña junto a su papá -el empresario de transporte público, Alfonso Pinto Afanador- y quien incluso fue nombrado como director de competitividad del departamento.

Él se quedó con el primer renglón de la lista liberal y es el candidato del congresista de Tavera, Víctor Ortiz. 

El segundo es Robín Hernández, quien es la fórmula de Pinto y viene de la línea del contralor departamental Diego Frank Ariza, quien a su vez es una de las manos derechas de Tavera. 

Seis contratistas y dos funcionarios de la Gobernación, le contaron  a La Silla por aparte que en la administración los empezaron a presionar para apoyarlos y que lo están haciendo a través de los adicionales.

“Si no ponemos los votos, no nos aseguran que estaremos hasta el final”, nos dijo una de esas fuentes. 

Todas las versiones coincideron en que Mónica Díaz, asistente de Tavera, es la que está enviando las directrices a todos los contratistas de la administración.

“Ella siempre ha sido la cara del Gobernador para este tipo de actividades. Nadie dice nada porque está asustado pero es lo que está pasando en estos momentos”, explicó otro de los contratistas.

Intentamos conocer la versión de Díaz pero no nos contestó las llamadas ni los mensajes que dejamos en su número personal. El Gobernador tampoco nos respondió.

Pero más allá de las denuncias, que Tavera le esté apostando a dos cargos que no le dan poder significativo, sí muestra que perdió la posibilidad de ser un súper poderoso de Santander.

Lo que queda por verse es cómo le jugará eso a futuro.

Sobre todo porque dentro de sus planes está buscar el Senado en 2022 y si nada cambia le tocará competir votos con Miguel Ángel Pinto, el esposo de su tía Claudia, justo cuando sale con la imagen maltrecha, investigado y sin una bolsa llamativa de aliados.

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