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Por Jineth Prieto · 25 de Marzo de 2019

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Esta semana Presidencia publicó tres decretos con nombramientos en la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga. 

Los nombres de los nuevos delegados de Iván Duque en esa entidad reforzaron la línea uribista purasangre que empezó a marcar allí desde que arrancó el año con la designación del exviceministro Carlos De Hart y el empresario Rodolfo Castillo.

 

De tres nuevos integrantes del máximo órgano directivo de esa entidad, que es clave porque representa los intereses de los empresarios de más de 70 municipios en Santander, está detrás de las prinicipales veedurías de la región y tira línea para la inversión de un presupuesto anual de $29 mil millones, dos vienen de adentro de los cacaos regionales.

Por un lado, en reemplazo del exauditor general liberal Jaime Ardila Barrera, entró Carolina Galvis Villareal, una ingeniera industrial y diseñadora de modas que es dueña Creamoda y es la actual directora ejecutiva de la Clínica Foscal, una de las empresas más poderosas del departamento.

Ella es hija del oftalmólogo y súper poderoso de la salud, Virgilio Galvis Ramírez, quien justamente es cabeza de la Foscal.

Como contó La Silla, Virgilio fue uno de los empresarios que lideró y convocó una reunión para Duque en Santander en el centro de eventos de Bucaramanga, Cenfer.

En esa misma línea entró Jairo Augusto Rey , otro de los cacaos que organizó esa reunión, y quien es uno de los dueños del holding de colegios Redcol y accionista de OPL Carga.

Llega en reemplazo de Sergio Acevedo (otro empresario que era cercano al uribismo) y como suplente de Víctor Raúl Castillo, otro de los súper poderosos de la salud y cabeza de la Fundación Cardio Vascular, quien se da por descontado que permanecerá en el encargo.

El último nombramiento es de las entrañas del uribismo.

Como suplente de Carolina Galvis, entró Andrés Cote Velosa, un administrador de empresas de los Andes con MBA en el Instituto de Empresa de Madrid que tiene 35 años y actualmente es gerente de Inversiones La 27 SA, una red de estaciones de servicio de propiedad de su familia.

Él es hijo de Jorge Cote Cadena, quien además de que quiere ser candidato a la Gobernación con el aval del Centro Democrático, es el delegado de Santander en la junta directiva nacional del uribismo.

Con esos tres nombres Duque ya completa cinco de los ocho cambios (cuatro principales y cuatro suplentes) que puede hacer.

El único renglón que no ha tocado hasta ahora ha sido el del exsenador conservador y expresidente de Andesco, Gustavo Galvis, quien tiene de suplente a Leonor Niño, la dueña de Seguridad Guanentá.

Como el primero, según tres fuentes de adentro de la Cámara, es cercano a la exministra uribista Martha Pinto de De Hart, quien es una de las manos derechas de Álvaro Uribe en la región, es probable que lo matengan.

Sin embargo, sobre su suplente sí hay expectativa, porque ella es cercana al representante liberal Édgar ‘el Pote’ Gómez, y lo que está claro por ahora es que Duque está barriendo esas representaciones para darle juego a su partido.

Aunque aún falta saber si habrá más movidas en la Cámara de Comercio, con el reacomodo también queda claro que los cacaos siguen con representación y juego, aún cuando perdieron la posición dominante que habían mantenido durante los últimos años en la junta con la elección de Rafael Mendoza a la presidencia, quien llegó en representación del bloque de los empresarios medianos y pequeños del departamento.

Nota de la editora: Por un error involuntario escribimos en la versión inicial de la historia que Carolina Galvis era dueña de Linco, una empresa que ofrece servicios a industrias, cuando Daniela Galvis, su hermana, es quien lo es. Carolina Galvis es dueña de Creamoda y es la directora ejecutiva de la Foscal.

 

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