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Por Jineth Prieto | Ana León · 20 de Junio de 2019

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Aunque en los últimos tres años la diputada Ángela Hernández, quien se hizo famosa por su discurso homofóbico, se alejó del partido de La U, ayer las directivas en pleno decidieron avalarla para la Gobernación de Santander.

La decisión es sorpresiva porque además de las diferencias públicas con ese partido, ella se convirtió en una de las caras del ala más radical de la derecha en el país, defendió todas las banderas del uribismo en los últimos dos años e incluso se abrió espacio en el Partido Conservador a través de su esposo.

Su entrada en la carrera abre las puertas para los partidos de derecha en Santander, pero su despegue dependerá de que el uribismo, que tiene un candidato que no ha calado, decida coavalarla.

Si lo logra, cambiaría las cuentas que hasta ahora se estaban haciendo en Santander.

La candidata por accidente

Desde que arrancó la precampaña para las locales de octubre de este año, la diputada de La U Ángela Hernández empezó a moverse con miras a ser la candidata de su partido a la Alcaldía de Floridablanca. 

 

De entrada tenía complicado el escenario porque desde 2016 se había alejado abiertamente de La U.

Además de que estuvo de frente en el No al plebiscito del Acuerdo de La Habana, hizo campaña en las legislatvas con el Partido Conservador, donde lanzó al Senado a su esposo Jeferson Vega, fue la jefe de campaña de la fallida aspiración presidencial del anulado exprocurador Alejandro Ordóñez, le votó a Duque en las dos vueltas presidenciales, y el senador Armando Benedetti pidió que la investigaran por homofóbica.

Sin embargo, se terminó acercando porque aún con las diferencias no renunció a su curul y estaba amarrada a permanecer allí por militancia si quería buscar un nuevo cargo de elección popular en octubre.

Fijó su mira en Floridablanca, el segundo municipio del área metropolitana de Bucaramanga y el tercer centro electoral de Santander, porque allí inició su carrera política.

En 2011 intentó sin éxito llegar al Concejo heredando la votación de su papá, pero en 2015 cuando se lanzó a la Asamblea y contó con el respaldo del entonces gobernador Richard Aguilar, se convirtió en una de las sorpresas políticas de la región al alcanzar 15.286 votos. 

Sin embargo, su despegue ocurrió en 2016 cuando se hizo famosa por liderar el movimiento en contra de la supuesta ideología de género en las cartillas escolares que entregó la entonces ministra de Educación, Gina Parody, por orden de la Corte Constitucional.

En ese entonces se convirtió en una de las caras de la derecha más radical del país, estrechó relaciones con todo ese sector político y se acercó al uribismo, específicamente a su líder, Álvaro Uribe Vélez, y  amplió su botín electoral. 

Eso úlimo lo probó el año pasado con su esposo, Jefferson Vega, quien obtuvo la mayor votación al Senado entre los conservadores en Santander con 13.198 votos de los 22.624 que sacó en total. 

Aunque ese resultado fue menor al que obtuvo en 2015 a la Asamblea, la diferencia fue grande porque esa campaña la hizo sin maquinaria, en un partido ajeno y poniéndole votos a su esposo, quien finalmente no había sido protagonista. 

Fue con esos resultados que se empezó a mover con miras a las locales. 

Primero lo hizo con el uribismo, y, como contamos, apareció en la reunión de ese partido pidiendo que la coavalaran para buscar la Alcaldía de Floridablanca.

Ese día Uribe le dio el no, pero a su vez puso a rodar la idea de que ella fuera candidata a la Gobernación de Santander.

Sin embargo, en ese entonces la postulación se leyó como una manera de sacarla de la puja por Florida, y más porque en ese municipio el uribismo va a ir con Miguel Ángel Moreno, el candidato del alcalde Héctor Mantilla, quien a su vez es ahijado de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

Según le dijo el Senador Roy Barreras a La Silla, hace dos meses que Hernández pidió el aval formalmente para la Alcaldía de Floridablanca, pero con sus antecedentes en el partido lo descartaron de entrada.

Sin embargo, la diputada siguió insistiendo y en la última reunión del partido en Santander la semana pasada, definieron darle el aval a la Gobernación.

“Ángela mostró que es un fenómeno político”, dijo Barreras. 

 

La pateada del tablero

Aunque la fuerza electoral de Ángela Hernández está concentrada principalmente en las iglesias cristianas, tiene a su favor que guarda relaciones cercanas con toda la derecha.

Eso le abre una puerta clave para la locales.

Aunque, como contamos atrás, el mensaje que le envió Uribe arrancando el año se leyó como una manera de sacarla de la contienda por Floridablanca, La Silla supo que el mismo expresidente ahora está considerando respaldarla.

La razón de fondo está en que Jorge Cote aún no ha despegado, y Ángela, a diferencia de él tiene estructura electoral y es conocida en el departamento (además de su elección, hizo campaña con su esposo hace un año).

También confirmamos que dentro del uribismo no hay mucha resistencia a que reciba el apoyo, porque ideológicamente tiene afinidad y su nombre podría representarlos.

Para que esa decisión se tome solo faltaría que Uribe dé la directriz, pero de ser así la cotizaría en la carrera.

“La U no es fuerte en Santander, pero sumando a toda la derecha empieza a marcar”, dijo a La Silla un directivo conservador.

Y es que Hernández además podría recoger al Partido Conservador, en el que tiene entrada vía su esposo, y a los partidos cristianos Mira y Colombia Justa Libres.

Encima podría arrastrar voto de opinión, porque es una cara joven y, aún cuando se ha aliado con políticos tradicionales, no está relacionada con escándalos de corrupción.

Así que si se refuerza con todas esas líneas políticas, le podría morder a todos los que están en la carrera.

Por un lado a Mauricio Aguilar, porque aunque va por firmas, está buscando coavales y, entre esos, esperaba recibir el de La U y el del Conservador y mover sus bases que están matriculadas en buena parte en el Centro Democrático.

Por otro, a Elkin Bueno, quien está esperando el aval principal de Cambio Radical, porque también quería sumar los coavales de esos partidos. 

Y por último a Leonidas Gómez porque le pelea un pedazo del voto de opinión.

Sin embargo, como Hernández está casada con posiciones ideológicas y religiosas muy radicales, aún es incierto cuánto pueda crecer.

En todo caso, lo que queda claro es que su salida patea el tablero en la campaña porque divide aún más los votos de las estructuras tradicionales, y con ella marca un nuevo punto de inicio. 

Comentarios (2)

Federico Reyes

20 de Junio

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Jineth Prieto

20 de Junio

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Hola Federico! No entiendo por qué hablas de amarillismo. La diputada ha tenido declaraciones abiertamente homofóbicas y de hecho fue por esa razón que se dio a conocer en todo el país.

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