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Por Jineth Prieto · 11 de Diciembre de 2019

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Con la renuncia del viceministro de Vivienda, Víctor Saavedra, en el Palacio de Nariño se abrió una puerta que puso en un dilema al Presidente Iván Duque justo cuando su Gobierno cruza por su peor momento desde que arrancó y está enfrentando un paro que completa 20 días.

Para suplir esa vacante un sector del Centro Democrático empezó a mover el nombre de la exsenadora Milla Romero, una uribista purasangre de Norte de Santander.

Como esos cargos son nombrados directamente por el Presidente, postulando ficha propia le metieron presión a Duque para darle representación a su partido, algo por lo que hay descontento interno; y además, lo hicieron en un Ministerio que ha sido criticado por el ala más dura del Centro Democrático por estar desalineado con el uribismo.

Si Duque cede le daría contentillo a su partido en momentos en los que necesita estar rodeado de aliados; sin embargo, no es tan claro que lo haga porque Romero tiene un perfil más político que técnico y La Silla confirmó que el ministro de Vivienda, Jonathan Malagón, quiere a alguien de las entrañas del sector para ocupar ese cargo.

El Ministerio

El nombramiento de Víctor Saavedra en el Viceministerio de Vivienda fue uno de los que más dio de qué hablar cuando Iván Duque anunció su gabinete.

 

En ese entonces, la senadora María del Rosario ‘Charo’ Guerra, una de las representantes de la línea purasangre del uribismo abrió el fuego amigo dentro del gobierno y calificó la decisión de “desatino” en Twitter.

Las razones fueron dos: Saavedra venìa de ser funcionario en la era Santos -había molestia porque al menos otros 15 también estaban reencauchados de ese gobierno-, y encima en su condición de Viceministro de Educación estuvo al frente de la inclusión de los derechos Lgbti en las manuales de convivencia escolares.

Según le contaron a La Silla tres fuentes que se mueven en el Ministerio de Vivienda, Saavedra, economista con maestría en políticas públicas en Harvard, llegó a ese cargo porque se conoció en el empalme con Jonathan Malagón, quien fue el secretario técnico de vivienda y posteriormente fue nombrado como encargado de esa cartera.

“Mostró sus capacidades en el empalme, su hoja de vida era excelente y el Presidente Duque le dio la posibilidad al Ministro de que armara su equipo con técnicos”, contó a La Silla una de esas fuentes.

Por esa razón, además de Saavedra, Malagón se trajo a trabajar con él a Carlos Felipe Reyes, quien venía de ser el programático de Sergio Fajardo; y mantuvo en Fonvivienda a Alejandro Quintero, quien políticamente es afín a Cambio Radical.

Eso, sumado a que Malagón llegó por línea directa de Duque, según nos relataron esas tres fuentes y otras dos del Centro Democrático, acrecentó la percepción de que el Minvivienda era un despacho desalineado con el uribismo.

“La queja de un sector, el más radical, fue constante. Que los santistas, que no hay representación”, nos explicó una de esas fuentes. 

Sin embargo, como más allá de eso no existían quejas formales contra ninguno de ellos, y el ala moderada del uribismo -principalmente los más jóvenes y quienes vienen de los gremios- no se metió en ese debate, al final fue perdiendo fuerza la idea de oponerse a esos nombramientos.

“La principal presión que podían meter era a través de debates de control político y de eso no hubo mucho”, nos dijo una fuente de adentro del Minvivienda.

Pero el debate reavivó los últimos días y justo con la coyuntura del paro haciéndole presión al Gobierno. 

La salida

Sobre la salida de Saavedra hay dos versiones.

La primera es que se retiró del Gobierno porque ya había cumplido un ciclo laboral y tenía otras ofertas (suena para la Secretaría de Hábitat de Bogotá);y la segunda es que decidió dar un paso al costado antes de que la crisis por la que atraviesa el Gobierno siguiera escalando y buscaran chivos expiatorios.

La última fue la que más nos repitieron y está ligada a que la percepción interna es que Duque está buscando refugio en su partido para tener respaldo mientras sortea el paro y tramita la tributaria.

“El temor del juego sucio existe.  En este momento están tratando de buscar responsables, y ya existe el antecedente de que cuando hay crisis el Gobierno se repliega hacia el Centro Democrático”, dijo a La Silla una de las fuentes que nos habló bajo la condición de no ser citada.

Cualquiera que sea la razón, lo que sí pasó fue que Saavedra terminó metido en ruidos los últimos días que estuvo en la cartera.

A mediados de noviembre La W fue la primera en dar la noticia de su renuncia, y cuando la anunció también dijo que la casa de Saavedra había sido allanada por una investigación que adelantaba la Fiscalía en su contra.

La emisora rectificó en la misma emisión porque la información había sido falsa, y días después retomó el tema pero no reveló la fuente y solo precisó que se había originado en Medellín y que tenía indicios de que estaba relacionada con el Centro Democrático.

De ese episodio al final nada se aclaró, pero, según las versiones que nos dieron cuatro fuentes por aparte, dos de las cuales dijeron saberlo de primera mano, al día siguiente de que esa noticia corrió, la hoja de vida de Milla Romero fue presentada en el Palacio como potencial reemplazo de Saavedra. 

Esas mismas fuentes y otras cuatro del Centro Democrático, nos dijeron que quien estuvo detrás de esa postulación fue la senadora sucreña, María del Rosario Guerra, quien, como ha contado La Silla, fue una de las beneficiadas de la repartija burocrática de Duque.

La ficha y la puja

Milla Romero es una uribista purasangre de Norte de Santander y es una de las cabezas del Centro Democrático en ese departamento.

Asumió ese rol cuando el uribismo estaba en proceso de fundar su propio partido y por intermedio de Luis Miguel Morelli, hoy director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos y otro de los uribistas purasangre de la región.

La delegó porque para ese entonces estaba metido de lleno en el sector petrolero, y Romero se había hecho cercana a él porque mientras fue Gobernador la nombró directora del Instituto de Deportes de Norte de Santander, Indenorte.

Él fue quien también la acercó a la hoy ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, para que en 2007 le diera el aval de Cambio Radical para lanzarse a la Asamblea.

En ese intento Romero fracasó (se quemó con poco más de 4 mil votos), así como todas las veces que ha probado suerte electoral en su carrera. 

En 2014 estuvo en la lista cerrada del Centro Democrático al Senado pero el lugar que le dieron no alcanzó a entrar; en 2015 buscó la Gobernación de Norte y cerró de tercera con 88 mil votos; y el año pasado no alcanzó a entrar al Senado por solo 93 votos.

Sin embargo, como alcanzó a ocupar la curul por algunos meses mientras Ruby Chagui cumplía una licencia de maternidad, estrechó relaciones con la bancada.

Eso, según nos dijeron cuatro fuentes, tres de las cuales son del Centro Democrático, fue clave para que su hoja de vida apareciera para ocupar el Viceministerio de Vivienda.

“Se hicieron buenas amigas con María del Rosario, y con algunos de la bancada. Ahora que había un cupo no era raro que la postularan”, le dijo a La Silla una fuente del uribismo.

Otra fuente del Ministerio de Vivienda nos dijo que además de Guerra, esa postulación la apoyaron las senadoras Paola Holguín y Paloma Valencia. 

No pudimos corroborar esa versión completamente porque Guerra y Valencia no contestaron las llamadas ni los mensajes que les dejamos. Holguín, por su parte, nos negó tener injerencia en la puja.

En todo caso, aún sin tener en cuenta los detalles de cómo aparece la hoja de vida de Romero en Presidencia, lo claro es que el perfil caza para el viceministerio: es ingeniera civil y en el sector tiene algo de experiencia porque fue gerente un año de Metrovivienda, el instituto de vivienda de Cúcuta.

Así que por lo menos el sector que la propuso tiene cómo pelear el nombramiento; el tema de fondo es que más allá de convencer a Duque -Romero tiene en contra que no fue de la línea que apoyó su aspiración desde el inicio y, como  contamos en su momento, no fue tan visible en la consulta de la derecha, ni en primera vuelta-, ese bloque debe lidiar con la resistencia que genera esa postulación dentro del Ministerio.

La Silla confirmó con fuentes de adentro de esa cartera, que el ministro Jonathan Malagón quiere un perfil muy similar al de Saavedra, y que de entrada se opone a que Romero sea la designada, porque es más una ficha política que técnica. 

“La experiencia tiene que venir del sector, conocer la política de Duque y entenderla. La prioridad es encontrar a un técnico con un perfil de iguales o muy similares características que el de Saavedra”, dijo a La Silla una de esas fuentes.

Por esa razón es que ha tomado fuerza el nombre de Carlos Ruiz Martínez, un economista de Ibagué de 27 años con maestría en administración pública de la Universidad de Columbia, que hasta ahora ha sido asesor de Malagón y es una de sus manos derechas. 

Según un alto funcionario del Minvivienda, Ruiz tiene a su favor, además de su perfil, que ya ha recibido el guiño de varios congresistas uribistas que no se oponían a Saavedra, entre esos, Gabriel Santos, Gabriel Velasco, Jennifer Arias, Nicolás Araujo, y Cristian Garcés.

Santos, Velasco, Arias y Araújo no nos hablaron directamente de la puja y solo los primeros dos nos dijeron que les gustaba el perfil de Ruiz, sin embargo, precisaron que no estaban metidos en el pulso. 

Si no es así y no hay un bloque a favor de otro candidato afín al Ministro, a Malagón le quedaría más complicado definir a su Viceministro.

Sobre todo porque a diferencia del arranque de Gobierno -cuando le dieron completa autonomía para conformar su equipo- en estos momentos Duque lidia con la presión del paro y la baja imagen de su gobierno, y eso puede hacerlo repensar las condiciones en aras de sumar aliados.

En todo caso, La Silla supo que hay más nombres que se están revisando para ese cargo y que vienen de la cúpula del sector privado que rodea la industria de la vivienda.

Así que también cabe la posibilidad de que al final se alce una tercería, si el bloque que impulsa a Romero sigue insistiendo en su nombre para ese cargo y crece la fricción.

En los próximos días se sabrá cómo Duque se la juega con una de las fichas claves de una cartera que ha decidido dejar en manos de técnicos, pero que, según la última medición de Gallup, no ha sido exitosa mostrando resultados.
 

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