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Por Jineth Prieto · 10 de Diciembre de 2019

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La semana pasada en la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, hubo un despido que pasó desapercibido pero que mostró otro episodio dentro de la puja de poder que se vive al interior de esa entidad.

Reynaldo Mateus, el jefe de control interno y quien fue uno de los funcionarios que terminó suspendido por la Procuraduría durante la campaña luego de que La Silla revelara cómo estaban usando esa corporación para hacer política a favor de Fredy Anaya, fue declarado insubsistente.

Su salida es diciente porque fue el único de los salpicados por ese episodio al que sacaron y porque su desvinculación se dio justo cuando Juan Carlos Reyes Nova, el director entrante de la corporación, pidió que la oficina de Mateus estuviera en todo el empalme. 

Todo, cuando el acuerdo que cerraron Anaya y el gobernador saliente Didier Tavera, sobre el manejo de esa corporación, está en cuidados intensivos

El aliado

Reynaldo Mateus Beltrán, es un administrador de empresas cuya trayectoria laboral ha estado estrechamente ligada con sus relaciones políticas. 

 

En la práctica, él es uno de los funcionarios que se esmera en campaña por moverle votos a su jefe político, y con su lealtad asegura empleo los cuatro años que vienen. 

Ha trabajado junto al clan Aguilar, al destituido exalcalde Fernando Vargas, y al menos durante los últimos 8 años ha integrado el grupo del controvertido contratista y excandidato a la Alcaldía de Bucaramanga, Fredy Anaya Martínez.

De hecho, las veces que ha figurado en medios, lo ha hecho  justamente por moverle votos al último.

La primera fue cuando lo encargaron de la Oficina de Vigilancia Fiscal y Ambiental de la Contraloría de Bucaramanga en 2014, dos semanas después de haberle hecho campaña a la Cámara a Anaya (se quemó, pero se quedó con la curul a los seis meses porque uno de los elegidos renunció),

Y  la segunda, cuando en la campaña que acabó de pasar La Silla reveló que estaba detrás de una reunión a la que habían sido citados funcionarios y contratistas de la Cdmb para respaldar la segunda aspiración formal de Anaya a la Alcaldía de Bucaramanga.

Por esa última aparición, la Procuraduría le abrió una investigación formal a él y a Sandra Pachón Moncada, jefe de la Oficina de Gestión Social y Ambiental y quien es una de las manos derechas de Anaya. 

Además, a ambos los suspendió por tres meses de sus respectivos cargos para evitar que volvieran a incurrir en la falta.

Aunque hasta ahí todo quedó en que habían descubierto a dos fichas de un político usando sus cargos para intervenir en la campaña; internamente el episodio escaló.

 

La ruptura (con voltereta)

Luego de que Mateus y Pachón se quedaran fuera de sus cargos, las relaciones del primero con Anaya entraron a cuidados intensivos.

Tres fuentes que tienen como saberlo le contaron a La Silla por aparte que el distanciamiento empezó a ocurrir porque Mateus se sintió abandonado.

“Fredy solo le puso atención a lo de Sandra Pachón. Que el abogado, que había que ayudarla, que pobrecita, y a Mateus lo desconoció”, dijo un político que conoció de cerca el distanciamiento. 

Un funcionario de la Cdmb nos relató: “Lo dejó tirado y con problemas de abogados y eso generó resentimientos”.

Esas mismas fuentes también coincidieron en que por esa razón, Mateus empezó a moverse por su lado en la campaña.

“La sorpresa fue cuando nos enteramos de que estaba en la campaña de Claudia López. Él quería sueldo y seguir como un rey y así no son las cosas y menos cuando Fredy le había dado trabajo ocho años”, nos dijo una fuente del grupo de Anaya.

“Él estaba encargado de la Comuna 3 y empezó a llegar información a la campaña de Fredy de que él estaba filtrando lo que hacíamos y a voltear líderes”, nos relató un político-.

Sobre cómo llegó a la campaña de Claudia Lucero López, tìa del gobernador Didier Tavera y esposa del senador Miguel Ángel Pinto, a La Silla no le dieron mayores detalles, más allá de que tenía amigos en común.

En todo caso, lo que pasó al final fue que la voltereta se filtró y por eso se daba por descontado que una vez acabara la suspensión, saldría de la Cdmb; sin embargo, eso no fue lo que pasó.

La doble banda

A Mateus le tocó remar para volver a la Cdmb, porque aunque la notificación de que la suspensión había sido levantada (el proceso disciplinario continúa) se conoció el 6, solo fue hasta 11 días después que lo reintegraron junto a Sandra Pachón.

A La Silla le dieron dos versiones de por qué lo mantuvieron en la Cdmb.

La primera que fue porque a solo dos meses de la salida de la actual administración y con el ruido que generararía solo sacarlo a él y no a Pachón, no era muy estratégico sacarlo.

La segunda, que fue porque era más pertinente demorarse para evitar el ruido de su salida sobre la coyuntura electoral 
 
Cualquiera que haya sido, Mateus no solo regresó sino que se mantuvo hasta el miércoles de la semana pasada cuando lo notificaron que estaba por fuera.

Pero, más allá de esa notificación, su salida fue llamativa porque el momento en el que se dio.

El día anterior, había sido la primera reunión de la administración actual con la del nuevo director Juan Carlos Reyes Nova, quien llegó a ese cargo sobre los hombros del gobernador Didier Tavera, y tanto él como Mateus se hicieron guiños mutuos. 

Dos fuentes le relataron a La Silla por aparte que Mateus se ofreció en ese encuentro a entregarle al nuevo director avances de informes que el actual director, Martín Camilo Carvajal, no estaba muy de acuerdo en publicar porque consideraba que eran reservados en ese punto.

Y luego, La Silla conoció que Reyes Nova pidió que la oficina de Control Interno, que es la que manejaba Mateus, estuviera presente en todas las reuniones de empalme, algo que inicialmente no estaba previsto.

“Después de que se conoce esa petición, sacan a Mateus y ponen a Paola Melendez, esposa del diputado Édgar Suárez Gutiérrez (fue el coordinador del día D de la campaña de Anaya) en ese cargo”, nos relató un funcionario.

Martín Camilo Carvajal le dijo a La Silla que si había sacado a Mateus era porque tenía la facultad de hacerlo debido a que ese cargo era de libre nombramiento y remoción, pero no nos dio la motivación específica de su salida. 

Sea como fuere, al final lo que se concretó fue la salida de un funcionario que pasó a ser afín a la línea de los Tavera durante la campaña y justo cuando el acuerdo político entre Anaya y el Gobernador por el manejo de la Cdmb está tambaleando.  

Sin él ahí, lo claro es que esa CAR cambiará de padrino político con Anaya controlando completamente el empalme, y cuando con Tavera tiene cazado otro frente de batalla por el manejo de la Empresa de Alcantarillado de Santander, Empas, el segundo fortín que se desprende de la Cdmb.
 

CONTEXTO

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