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Por Jineth Prieto | Ana León · 18 de Julio de 2019

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Ayer el Directorio Nacional Conservador le entregó el coaval a la Gobernación de Santander a Mauricio Aguilar, candidato del clan del parapolítico Hugo Aguilar.

Con la decisión, el exsenador condenado por la ‘yidispolítica’, Iván Díaz Mateus, concretó la segunda movida grande del conservatismo para las locales de octubre. 

La primera fue la semana pasada cuando el controvertido excongresista Fredy Anaya, entró a ese partido y recibió el aval azul para competir por la Alcaldía de Bucaramanga.

Acomodando esas dos fichas, cuyas estructuras propias movieron más de 130 mil votos en las legislativas, Díaz Mateus, quien el último año dejó de ser la única cabeza del conservatismo regional, puso con nombre propio en la carrera local a los azules luego de que el año pasado terminaran casi borrados del mapa de poder de Santander.

El acuerdo con Aguilar

Aunque luego de que Cambio Radical decidiera darle el aval para la Gobernación de Santander a Elkin Bueno, Mauricio Aguilar terminó golpeado, en el camino terminó haciendo una alianza que se convirtió en un gana-gana para las locales de octubre.

Él desde hace varias semanas venía pidiendo pista en el Partido Conservador, pero solo fue hasta hace pocos días que se concretó que recibiría ese coaval. 

 

Dos fuentes de adentro de los azules que lo supieron de primera mano, le contaron a La Silla que el propulsor detrás de ese respaldo fue el condenado Iván Díaz Mateus.

Las razones para que se concretara esa movida fueron dos. 

La primera tuvo que ver con que dentro del conservatismo ninguna de las aspiraciones que hasta ahora estaban en la baraja para la Gobernación generaba la empatía suficiente para inclinar la balanza hacia un lado en particular.

Y la segunda, con que se puso sobre la mesa la votación del partido en San Gil, municipio al que aspirará la excongresista Lina Barrera.

Ambas le abrieron espacio a Díaz Mateus para maniobrar.

Por un lado, porque al tener el camino despejado pudo meterse para hacer sus propias movidas, algo que hubiera tenido complicado porque en el último año terminó disminuido dentro del conservatismo luego de que entró al directorio azul Renace Santander, el grupo del alcalde de Floridablanca Héctor Mantilla.

Por otro, porque aunque Barrera es la expareja de Iván, siguen haciendo política juntos, y el interés de ella estaba en recoger a favor de su aspiración los votos de los Aguilar, quienes tienen parte de su fortaleza electoral en San Gil.

Eso último era clave para ella porque entra en la contienda por ese municipio, que es uno de los centros electorales de las provincias con más votos, con todos los sectores conservadores repartidos en varias aspiraciones.

Sobre cómo Díaz Mateus y Barrera lograron que el Directorio Nacional en pleno se inclinara por Mauricio Aguilar, las dos mismas fuentes nos explicaron que tuvo que ver con la cercanía de la excongresista con el senador conservador, David Barguil.

“Lina habló con Barguil. Él tiene las mayorías en el Directorio y no opuso resistencia”, dijo una de esas fuentes. “Tenga en cuenta también que Mauricio Aguilar alcanzó a estrechar relaciones con varios de los senadores actuales cuando él fue Senador”, 

La otra nos ratificó la versión: “Ese fue el fondo de la novela”.

Tanto Díaz como Barrera nos negaron que esa versión fuera cierta y ambos coincidieron en que no era lógico que el aval de una Gobernación se definiera por una alcaldía pequeña. Barguil nos dijo que no estaba enterado de ese aval.

En todo caso, como en la foto de la entrega del respaldo, apareció el hermano de Iván Díaz, el diputado Luis Eduardo Díaz, al lado de Mauricio Aguilar, lo que sí es un hecho es que hubo guiño desde esa casa 

Lo llamativo de ese respaldo, es que Díaz había hecho campaña durante toda su trayectoria política en una esquina opuesta a la de los Aguilar.

En 2003, cuando el candidato fue el hoy condenado por parapolítica Hugo Aguilar, el conservatismo, por directriz de Díaz, estuvo con el liberal Luis Francisco Bohórquez; en 2007 cuando el candidato de esa línea fue Didier Tavera (ahora Gobernador de Santander), apoyó al liberal Horacio Serpa; en 2011, cuando la ficha fue Richard Aguilar, los azules estuvieron con el liberal Luis Fernando Cote. 

“Lo de los Aguilar es una componenda. Es un aterrizaje para esta campaña”, nos dijo un directivo del Partido Conservador en Santander.

En todo caso, esa movida le funcionaba a Aguilar porque aún cuando su familia no tiene trayectoria en ese partido, sumar un coaval le ayuda a vender la idea de que sí tiene el respaldo de otros sectores diferentes a de él, y con ese apoyo, por lo menos en principio, amarra una fórmula clave en Bucaramanga.

La apuesta para Bucaramanga

Días antes que se concretara la Gobernación, Díaz Mateus había concretado su primera movida con el aval para la Alcaldía de Bucaramanga.

Él, según una fuente de adentro del partido y otra del grupo de Anaya que lo supieron de primera mano, también fue quien propuso el nombre de Fredy Anaya, quién venía buscando al Partido Liberal, como candidato conservador a la Alcaldía de Bucaramanga. 

Según la primera fuente, Díaz y Anaya se encontraron en el aeropuerto de Bogotá hace unos meses y el mismo exsenador le dijo a Anaya que solicitara el aval Conservador.

“(Fredy) le respondió ‘si usted me va a ayudar desde adentro, pues sí’ y así arrancaron”, nos relató. 

Según nos detalló la segunda, cuando Díaz propuso el nombre de Anaya ante las directivas nacionales el grupo de Renace no generó resistencia, y por eso la idea caló.

Que eso sucediera era previsible porque, entre otras, Anaya es socio político del alcalde de Floridablanca, Héctor Mantilla, quien a su vez es el líder de ese sector dentro del conservatismo.

Además, que fuera Díaz quien impulsara a Anaya  era importante porque él mismo le había cerrado las puertas del partido hace ocho años cuando aspiró a la Cámara (terminó aterrizando en Opción Ciudadana) y hace cuatro cuando lanzó su esposa (quien se eligió por el Liberal).

Pero más allá de eso, el camino estaba dado porque Mantilla tendrá sus apuestas claves en Floridablanca, donde está impulsando a Miguel Ángel Moreno, y en Piedecuesta;  y el acuerdo al que habían llegado internamente en el partido era que la decisión del aval de Bucaramanga era de Díaz. 

De hecho, una fuente que tiene cómo saberlo le dijo a La Silla que Anaya hizo su propio lobby también y que se reunió con el senador David Barguil porque Lina Barrera le hizo el puente.

Los efectos

Con las candidaturas de Aguilar y Anaya, el Partido Conservador en Santander cambió de semblante para las locales de octubre. 

Durante toda la precampaña fue el que menos se movió, y dentro del espectro de poder de Santander era poco importante porque estaba disminuido tras los resultados de las legislativas, en las que perdió la única curul que tenía en la Cámara tras alcanzar 62 mil votos.

En estos momentos el partido tiene 14 alcaldías en Santander y solo dos diputados, por lo que realmente lo que representa para Aguilar no es mucho. 

Además, como en Bucaramanga ni siquiera tiene concejal, para Anaya tampoco significa una bolsa de votos importante. 

Sin embargo, como Anaya y Aguilar sí tienen estructuras propias que mueven votos en todo el departamento -el primero puso 70 mil y el segundo 56 mil el año pasado-, lo que hizo Iván Díaz al matricularlos en el conservatismo fue darle una bala oxígeno a su propio partido.

Con esa movida de paso le pegó a los otros dos candidatos que vienen de las estructuras tradicionales.

A Elkin Bueno, quien aunque tiene el aval de Cambio Radical, sin este respaldo ya no queda con opciones para reforzarse.

“Se quedó con un cascarón, porque Richard Aguilar (hermano de Mauricio) está entregando los avales en las provincias”, dijo a La Silla un político con credencial.

Y a Ángela Hernández porque, aunque tiene el aval de La U, y todo está dado para que los liberales y el Centro Democrático aterricen en su aspiración, esperaba también ese respaldo.

Sobre todo porque en las legislativas, pese a ser de La U, se movió de frente con el Partido Conservador y fue a través de esa colectividad que lanzó a su esposo Jefferson Vega al Senado, quien aunque se quemó, alcanzó poco más de 22 mil votos.

“Con Ángela existen dudas porque no tiene plata para la campaña y ya la demandaron por doble militancia y es probable que eso le frene la aspiración”, nos dijo un político conservador que hace parte de las directivas del partido.

Así, que a 10 días de que arranque en forma la campaña, el Partido Conservador despegó y lo hizo buscando asientos preferenciales. 

 

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