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Por Jineth Prieto · 04 de Octubre de 2017

1984

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Con el nombramiento de Germán Torres Prieto en la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, el discurso antipolítico de Rodolfo Hernández palideció.

El abogado que llegó a manejar el despacho más neurálgico de la Alcaldía, no solo es conocido en Santander por haber hecho carrera al lado de parte de los políticos más cuestionados del departamento, sino que llega a encargarse de la movilidad de la ciudad con casi nada de experiencia en ese campo.

La llegada

El nombre de Germán Torres Prieto empezó a circular en los pasillos de la Alcaldía de Bucaramanga a finales de mayo, cuando en medio de su gira por el país, el Vicepresidente Óscar Naranjo, su cuñado, llegó a la ciudad.

 

Fue en una reunión con Rodolfo Hernández. Torres Prieto estaba dentro de la comitiva de Naranjo y aunque a La Silla no le dieron detalles precisos sobre lo que sucedió a puerta cerrada, una fuente de la Alcaldía que lo supo de primera mano, nos aseguró que tras esa visita su perfil quedó sonando dentro de la administración. 

No logramos saber si Naranjo le dio el empujón o si fue más iniciativa de Torres, pero lo que sí nos confirmaron es que hubo dos razones que lo ayudaron a saltar al primer lugar dentro de la fila de interesados en llegar a la administración.

La primera es que él se conoce con Hernández desde mediados de los 90 cuando llegó a Santander nombrado como director seccional del desaparecido DAS -entidad que hasta 2011 se encargó de las labores de inteligencia y contrainteligencia en el país-, y desde entonces han sido cercanos por la amistad que guardan sus esposas; y la segunda, es que Hernández “tenía una buena impresión” de su trabajo de hace 20 años..

Aunque desde ese entonces su nombre quedó en remojo, la puerta se le abrió en la Alcaldía cuando hace dos semanas en la ciudad se levantó una polvareda porque agentes de tránsito instalaron cepos en carros que estaban parqueados en bahías.

Con esa medida, la Dirección de Tránsito, que desde que arrancó el gobierno de Hernández estuvo bajo la batuta de Miller Salas, sumó otro ‘strike’ con la opinión pública, a la que ya se había enfrentado con la implementación del pico y placa diferencial en el centro de la ciudad, y los cambios viales en varios barrios sin previo aviso.

Eso, de paso, profundizó aún más las diferencias de criterio entre Salas, quien dada su procedencia técnica tendía a ceder menos que los demás funcionarios de la Alcaldía, y Hernández. 

“Miller siempre fue considerado un académico muy estructurado pero con el tiempo saltó a la vista que él no era un líder que impartiera línea de mando en Tránsito”, le dijo a La Silla una fuente de adentro de la Alcaldía. “Y lo que el Alcalde quería era alguien que pudiera combatir la corrupción con más mano dura”. 

Así que mientras en la ciudad seguían encendidos los ánimos por ese episodio y Rodolfo Hernández nuevamente se volvió viral en redes sociales por regañar a los agentes de tránsito, empezó a correr el rumor de que Miller renunciaría. A la par, en la Alcaldía iniciaron la búsqueda de su reemplazo.

La Silla supo que el día que Miller llegó a presentar su renuncia con un balance de los logros de su gestión (incluyeron el inicio de la actualización semafórica, la creación de la oficina de la bicicleta, la incorporación de reguladores viales, el cambio del comandante que por 29 años estuvo al frente de los alférez, entre otros),también lo estaban esperando para pedirle la salida del cargo, por lo que el relevo terminó siendo de mutuo acuerdo.

Lo que siguió en la Alcaldía fue la llamada a Torres Prieto, quien aceptó el cargo, y luego el anuncio de su designación.

En medios fue presentado como un abogado que administró con éxito el DAS en los 90, que llegó a ser candidato en el Concejo por el Partido Conservador y que asesoró al viejo PIN (partido del parapolítico Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil); pero más allá de eso, el nuevo Director de Tránsito tiene una trayectoria que incluye el apoyo a muchos de los personajes que paradójicamente son el opuesto a lo que la administración de Rodolfo Hernández dice representar.

Poco de técnico, más de político

Germán Torres Prieto es un egresado de la facultad de derecho de la Universidad Santo Tomás de Aquino, que inició su vida laboral en la industria de los seguros. 

En ese sector estuvo por casi 10 años, hasta que buscando un lugar menos caótico para vivir llegó a Bucaramanga junto a su esposa Carmenza Naranjo Trujillo, hermana del hoy Vicepresidente de la República, General Óscar Naranjo, para montar una sucursal de Seguros el Cóndor, empresa para que la trabajaba a mediados de los 90.

Siendo cercano a los Naranjo, Torres Prieto se conoció con el general (r), Luis Enrique Montenegre Montenegro Rinco, quien en 1997 y luego de liderar el Bloque de Búsqueda que dio con la caída del Cartel Cali fue nombrado por el entonces presidente Ernesto Samper en la dirección del extinto DAS. 

Estando allí Montenegro, lo llamó para que se hiciera cargo de la seccional en Santander.

El paso de Torres en el DAS fue breve -un año y siete meses-, pero exitoso. Debido a que ayudó a liderar la persecución de una red de corrupción en las administradoras de salud del Régimen Subsidiado de Salud ganó renombre en la región entre los políticos y empresarios de la época (tanto que aún hoy lo referencian por ese cargo).

Tras su salida del DAS, que se dio al poco tiempo de la renuncia de Montenegro, Torres Prieto empezó a estrechar relaciones con políticos y cacaos locales. 

Primero recibió un contrato en el Ministerio de Salud, cuando el que lo dirigía era Virgilio Galvis Ramírez (uno de los poderosos de ese sector) para encargarse del Régimen Subsidiado en el oriente del país, y más adelante entró a la Gobernación de Santander, en ese entonces en cabeza de Mario Camacho Prada (después sería condenado por corrupción), para asesorar la Secretaría de Hacienda.

A inicios del milenio, junto a varios políticos de la región, entre esos, el liberal Jaime Ardila Barrera -exauditor general de la República-, el médico y hoy precandidato al Senado del Centro Democrático, Quintín Herrera, y el exviceministro de Minas y excandidato del Polo al Senado, Diego Otero Prada, fundaron la seccional en Bucaramanga de la Corporación Universitaria de Ciencia y Desarrollo, Uniciencia.

Aunque Torres Prieto le aseguró a La Silla que esa Universidad siempre estuvo alejada de la política regional, la sensación en ese sector es otra. 

Seis políticos, nos dijeron que Uniciencia se volvió una suerte de mini fortín electoral en la región, que sirvió para que muchos hicieran campaña y para que sus dueños estrecharan relaciones con algunos poderosos de la política local.

De ahí en adelante a Germán Torres Prieto lo vinculan con la actividad política en Santander y específicamente con el viejo PIN -antes Convergencia Ciudadana, ahora Opción Ciudadana-, partido que más adelante terminaría con la mayoría de sus congresistas condenados por aliarse con paramilitares para llegar al poder.

A excepción de 10 meses de 2004 que estuvo esesorando a la Secretaría de Tránsito de Bogotá cuando el alcalde era Luis Eduardo Garzón, se mantuvo en Santander. 

El nuevo Director de Tránsito de Bucaramanga apoyó la candidatura en 2003 del polémico Hugo Aguilar a la Gobernación de Santander, y desde entonces ha respaldado varias candidaturas relacionadas con el viejo PIN.

Por ejemplo, tras haber sido rector de Uniciencia durante dos años, en 2007 llegó a asesorar la campaña de Didier Tavera Amado a la Gobernación de Santander, quien para esa época fue el candidato de Aguilar y tenía el aval de Gil. 

Torres Prieto le dijo a La Silla que su participación en la campaña obedeció a su asesoría profesional como abogado; sin embargo, tres políticos que estuvieron en ese momento respaldando la aspiración de Tavera, quien ocho años después llegaría al Palacio Amarillo con el aval del Partido Liberal, lo recuerdan diferente. 

“Él era un abogado militante. Se volvió de la confianza de muchos. No tengo fechas claras pero más o menos desde 2005, ya sabíamos que existía la afinidad”, le dijo a La Silla una de esas fuentes. Otra nos dio una versión muy parecida.

En los años siguientes, cuatro fuentes más que estuvieron en Opción Ciudadana en esa época, explicaron que Germán Torres era conocido en el partido por ser una de las manos derechas de Gil y parte de su círculo más cercano. 

De hecho, en un video de Noticias Uno fue nombrado por una testigo que dice que fue contactada por él a principios de mayo de 2008 para que supuestamente le ayudaran a hacer un montaje contra  la  excongresista santandereana Yidis Medina, quien fue condenada por vender su voto a favor de la reelección de Álvaro Uribe Vélez y también declaró contra Gil en el proceso por parapolítica.

La Silla le preguntó por esas declaraciones a Torres Prieto vía Whatsapp, pero no respondió el mensaje.

Para 2011 el nuevo Director de Tránsito de Bucaramanga se distanció de ese partido y decidió incursionar en la arena electoral buscando una curul en el Concejo de Bucaramanga por el Partido Conservador.

Según dos políticos que ayudaron a conformar la lista azul, Torres llegó allí porque veía más oportunidades de salir elegido y porque para ese momento el viejo PIN cruzaba por una de sus mayores crisis al tener a varios de sus militantes procesados por parapolítica.

Sin embargo, Torres no tardó en realinearse con sus viejos allegados y, según versiones de prensa de la época, participó en la marcha de respaldo al también parapolítico Hugo Aguilar, cuando lo capturaron en vísperas de las elecciones de ese año. También terminó respaldando la candidatura de Richard Aguilar a la Gobernación.

En su intento de llegar al Concejo de Bucaramanga, Torres se quemó con 560 votos, pero año y medio después retomó su actividad política dentro del viejo PIN.

Ya con Gil en libertad y en medio de un proceso de reorganización del partido, a mediados de 2013 Germán Torres Prieto fue designado miembro del comité de ética de Opción Ciudadana, cargo que aunque no es muy visible, sí es clave porque en caso de que quisiera funcionar, es el órgano encargado de juzgar las acciones de directivos y militantes.

“Ahí no ponen a cualquiera. Tiene que ser a alguien de la entera confianza de Gil”, explicó un directivo actual del partido.

Entre 2014 y 2015, Torres además fue director de la revista Corrillos, una publicación conocida entre los políticos de Santander por cobrar por la publicación de algunos artículos.

Sobre eso en particular, el nuevo Director de Tránsito aseguró que “no tenía nada que ver” y que en el tiempo que estuvo allí su manejo fue netamente editorial.

Por su parte, Juvenal Bolívar, uno de los fundadores de la revista y su actual director, explicó que lo que hace el medio en algunos casos es vender publireportajes, y que no hacen explícito cuando una información es paga porque quienes compran los espacios “no les gusta que se vea así”. 

En el Comité de Ética de Opción Ciudadana Germán Torres Prieto se mantuvo hasta hace una semana cuando renunció para posesionarse en Tránsito.

Sobre su relación con Gil le dijo a La Silla que si había confianza era porque llevaba varios años asesorándolo.  

“Es una relación mucho más profesional que personal”, aseguró.

Con preparación en otro sector

Además de su cercanía con políticos cuestionados, Germán Torres Prieto tiene otro punto en contra, su experiencia en temas de tránsito es mínima. 

A excepción de 2004 cuando estuvo por 10 meses asesorando la Secretaría de Tránsito y Transporte de Bogotá en temas relacionados con movilidad, operatividad y chatarrización de vehículos, no tiene más que mostrar en esa área. 

Su formación académica, además del derecho está en la educación. Es especialista en derecho laboral y relaciones industriales del Externado, así como en gerencia de instituciones educativas de educación superior de la Santo Tomás, y candidato a doctor en Educación Superior de la Universidad de Granada en España.

Eso teniendo en cuenta que su antecesor viene de ser un experto, y que, según los anuncios, continuará con las políticas que venían de atrás le ponen un reto adicional. 

Manolo Azuero, jefe de gobernanza de la Alcaldía, le dijo a La Silla que el de Torres era un perfil menos técnico porque estaban buscando a alguien con cualidades “más gerenciales”.

“No conocíamos su trayectoria política y jamás la tuvimos en cuenta para hacer el nombramiento. En estos momentos queremos a alguien que pueda tener el timón para garantizar que se acaben las prácticas de corrupción del personal dentro de la Dirección de Tránsito, algo que Miller no lograba porque estaba más enfocado en lo técnico”, explicó.

Según Azuero, en la administración central se encargarán de la parte técnica porque allí es donde están los proyectos.

Habrá que ver si el perfil gerencial que Hernández vio en Germán Torres compensa meter en su gabinete a alguien que ha sido tan cercano a los políticos que el Alcalde tanto ha criticado.
 

 

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