Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Ana León · 27 de Junio de 2018

1103

0

Tras un proceso que estuvo envuelto en denuncias sobre presuntos favorecimientos políticos, ayer el Consejo Superior de la Universidad Francisco de Paula Santander eligió como nuevo rector a Héctor Parra López con siete de los nueve votos posibles.

 

Como lo había anticipado La Silla, los votos de los representantes de exrectores, de egresados, de estudiantes, de los gremios y de Presidencia, ya estaban cantados a favor de él hace meses, porque detrás de su aspiración agrupó a los hermanos Cristo del Partido Liberal y el concejal conservador Leonardo Jácome.

Además, en los últimos días sumó el respaldo del representante de los docentes y el del Gobernador, quien se había comprometido públicamente a respaldar al candidato con mayor votación en la consulta universitaria (el primer filtro de los candidatos).

Los únicos dos consejeros que no votaron fueron Ruby Vargas, quien representaba a las directivas académicas, y fue recusada porque en su nombramiento había participado Claudia Toloza, la otra aspirante al cargo; y el delegado del Ministerio de Educación.

Este último, no sólo porque cambió de titular tras el escándalo de la reunión de Parra con su delegado en un restaurante de la ciudad, sino porque el nuevo funcionario se plegó a un concepto que emitió la semana pasada ese despacho en el que planteaba la posibilidad de una inhabilidad de Parra por la edad de jubilación.

La llegada de Parra a la rectoría de la Ufps es una bocanada de aire para el exministro Juan Fernando Cristo, porque con ella asegura un fortín político regional tras una racha derrotas que arrancó el año pasado.

Además de que perdió la consulta liberal contra Humberto De La Calle con una votación muy marginal, perdió con su apuesta de votar en blanco tras la adhesión de su partido a la aspiración de Iván Duque en segunda vuelta y quedó en el peor de los mundos debido a su histórica rivalidad con Álvaro Uribe Vélez.

Eso sin contar con que en las legislativas su casa política no quedó bien parada y con que aunque su hermano Andrés Cristo salió electo senador, apenas sumó 34 mil votos en Norte (la mitad del total que obtuvo).  

Así que al asegurar a una de sus fichas en la Ufps, Cristo gana margen de maniobra en lo regional, sobre todo cuando su grupo le está apostando a mantener su cuota en el Concejo y aumentar a dos en la Asamblea para 2019 y por primera vez en años todo está dado para que no tenga juego con el poder nacional.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia