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Por Ana León · 23 de Enero de 2019

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La semana pasada Presidencia cambió sus tres renglones en la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Cúcuta, y con los nuevos nombramientos terminó inclinando  la balanza de poder en esa entidad, que, como había contado La Silla, estaba en medio de una pulso entre los empresarios del departamento.

La movida, de paso, terminó mermando por completo el poder tanto del exministro Juan Fernando Cristo como del exsenador Manuel Guillermo Mora, quienes se quedaron sin gente de su cuerda en la entidad que maneja $14 mil millones anuales en presupuesto y es la cara de los empresarios en Norte.

El revolcón

Como lo anticipó La Silla, los nuevos delegados de Duque transformaron la distribución de poder en la Junta Directiva de la Cámara.

El revolcón había iniciado desde mediados del año pasado, cuando entre un sector de los empresarios, principalmente uribistas, empezaron a alistarse para la campaña por la definición de los seis cupos que eligen por votación los afiliados de esa entidad.

El cambio más notorio fue el de la salida de Gonzalo Téllez, quien se quemó después de 22 años de estar en ese órgano, y luego de haberse consolidado como uno de los más poderosos de la Cámara.

Como contamos en La Silla, Téllez junto a Israel Bahar, poderoso del reciclaje en Norte, que también completa varios años en la Junta, amasaron el control burocrático de esa entidad.

Así que  un voto en contra menos, y con el aliado que sumaron con la entrada de Fernando del Corte (empresario de la zona franca que se unió con textileros y peleteros para llegar a la junta), se fortaleció el ala de los uribistas Omar Quintero (de la poderosa constructora Odicco) y Francisco Pabón (del sector de las tecnologías), quienes estaban a la expectativa de que Duque nombrara delegados de su cuerda.

Algo que en efecto pasó.

Los tres nuevos renglones

Los nuevos nombres tienen en común que son empresarios ajenos a la política.

Los dos primeros delegados fueron Mario Alberto Latiff Gómez y Pedro Arnulfo García Tibaduiza.

Latiff es conocido en Cúcuta por dirigir el grupo masón Logia Oriental de Colombia, que en Cúcuta fundó el colegio Gremios Unidos y la seccional de la Universidad Libre.

Llegó por recomendación de Freddy Quintero, dueño de Odicco Ltda, y quien fue el gerente financiero de la campaña de Duque en Norte.

Su cercanía es tal que Latiff es el representante legal de la Constructora Metrocol Ltda, de la que también es directivo Omar Gonzalo Quintero Torrado, quien, como contamos atrás, fue uno de los que ocupó uno de los renglones que se eligen por votación de los empresarios, y fue nombrado en enero nuevo Presidente de la Junta.

Él llegó a reemplazar a Álvaro Salgar Valero, hijo de Álvaro Salgar Villamizar, uno de los cacaos tradicionales de la región, liberal de antaño y quien se ha mantenido activo en política. Llegó a la Junta hace cuatro años como cuota del exministro Juan Fernando Cristo.

García Tibaduiza, por su parte, es el gerente en Cúcuta del grupo francés Veolia, que es dueño de las dos empresas de aseo de esa región: Proactiva y Aseo Urbano.

Sobre su llegada cuatro fuentes, tres de ellas empresariales, coincidieron en que se dio por su cercanía con el senador conservador, Juan Carlos García Gómez.

Aunque él no es directamente uribista, como García Gómez sí hizo parte de la campaña de Duque y su partido es gobiernista, ese se convierte en uno de los caramelos de Presidencia a su grupo político en el departamento.

El tercer renglón fue ocupado por Germán Enrique Hernández Gómez, quien llegó como cuota del representante a la Cámara por el Centro Democrático, Juan Pablo Celis, con quien estudió en el colegio y de quien es amigo personal.   

Él es otro de los cacaos de la región. Es gerente de la empresa familiar de calzado para mujer Mussi, que tiene tiendas en varias ciudades del país. Su nombre contó con el respaldo de varios gremios a los que Celis les consultó la postulación.

Hernández entró en reemplazo de Francisco Antonio Yáñez, un poderoso contratista de la región que estaba allí como cuota del exsenador Manuel Guillermo Mora.

Con las delegaciones, Duque le terminó de dar representación a todos los sectores que lo apoyaron en campaña en esa región.

Como suplente de Latiff fue nombrada Rocío del Pilar Romero, dueña de la inmobiliaria Rocío Romero, quien es hermana de la exsenadora del Centro Democrático, Milla Romero.

Además, a la suplencia de Hernández Gómez llegó Jorge Eliecer Leal Castro, un empresario del sector textil que hizo parte del grupo de empresarios de Norte que trabajaron en la campaña de Iván Duque conocido como la Gran Alianza Empresarial (GAE). Llegó por recomendación del concejal del Centro Democrático, Juan Carlos Capacho.

La única suplencia que no cambió fue la de Alfonso Castro, gerente de Trans Oriental.

Sobre su posible continuidad hay dos versiones.

Mientras que una fuente de adentro de la Junta Directiva de la Cámara nos dijo que se rumoraba que él podría mantenerse en ese cargo porque ese gremio también acompañó a Duque; otro empresario que lo sabe de primera mano dijo que era probable que le dieran la suplencia a Álvaro Salgar, pues a pesar de su cercanía con los Cristo, representa un grupo poderoso que incluye a la familia Colmenares, dueña del Diario La Opinión.

Cualquiera que sea, lo que queda claro por ahora con esos nombramientos es que el sector del empresariado uribista salió empoderado, algo que cambia de fondo la repartición de poder interna en la Cámara.

Como desde el año pasado, la presidencia ejecutiva de Carlos Luna, quien llegó como cuota directa del exministro Cristo tras quemarse en su aspiración a la Alcaldía de Cúcuta, está en entredicho por manejos políticos, habrá que ver si una de las primeras movidas se dará en el relevo de ese cargo.

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