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Por Ana León · 10 de Diciembre de 2018

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La aprobación del presupuesto de Cúcuta para el último año de gobierno de César Rojas, dejó en evidencia una vez más el poder que tiene en esa administración Ramiro Suárez, el exalcalde condenado por un homicidio.

Rojas terminó cediendo a la presión de Suárez y decidió dejar de pagar el déficit de la ciudad para incrementar el cupo de la inversión en los programas que le dan vida a la mancha amarilla, la maquinaria con la que el condenado exmandatario mueve votos desde La Picota.

Luz verde a la maquinaria ramirista

Como contó La Silla, dos días antes de que el Concejo votara el proyecto de presupuesto, salió a la luz la puja entre César Rojas y el condenado Ramiro Suárez, su padrino político. 

Mientras que el primero se la estaba jugando por un presupuesto más mesurado, el condenado exalcalde empezó a presionar para que se aumentara el cupo de gastos en la Alcaldía en una año que será electoral. 

El día de la votación quedó en evidencia que el pulso lo ganó Suárez.

Sobre las seis de la tarde Rojas envió al secretario general, Hugo Márquez (de la cuerda directa del exalcalde), a anunciar nuevas modificaciones al presupuesto que significaron aumentar la plata para inversión en $11.700 millones. 

La partida más grande de ese monto, $9 mil millones, la trasladó a tres rubros: personal administrativo de instituciones educativas ($1.000 millones), los programas de mujeres progresando ($1.000 millones) y los de generación de empleo ($7.000 millones). 

Los tres son eslabones con los que Suárez contrata líderes para mover votos en temporada electoral.  

Como ha contado La Silla, las personas que acceden a los trabajos temporales de esos programas son las mismas que llenan las reuniones políticas del movimiento del exalcalde y también le mueven votos por la presión de ser contratados nuevamente. 

Sobre todo en los últimos dos rubros, la diferencia entre el proyecto que inicialmente presentó Rojas y el que salió aprobado es sustancial: el programa de mujeres pasó de tener un presupuesto de $350 millones a $1.350 millones y el de generación de empleo pasó de $7.064 millones a $14.064 millones. 

Los otros $2.700 millones que a última hora incrementó Rojas en gastos, los repartió así: 

 

  • Control operativo de tránsito, $500 millones más.
  • Atención de Centro Vida, $500 millones más. 
  • Fortalecimiento del Sisben, $350 millones más.
  • Déficit de la Personería, $400 millones más.
  • Funcionamiento de la Contraloría, $200 millones más.
  • Funcionamiento del Concejo, $200 millones más.
  • Modernización y tecnificación del Concejo, $350 millones más.
  • Atención integral a víctimas de la Personería, $200 millones más. 

 

De esas, es particularmente llamativo el incremento en el presupuesto para la Contraloría y la Personería, ya que ambas son del resorte burocrático del condenado exalcalde, así como en el funcionamiento de Concejo, en donde él tiene mayorías. 

Además, las modificaciones al presupuesto tienen otro lunar: lo que Rojas disminuyó para incrementar los gastos, lo dejó de destinar al pago de deudas. 

 

El hueco financiero sigue abierto

Desde 2010 Cúcuta está en un plan de saneamiento fiscal por deudas acumuladas de $173 mil millones desde la época en la que Ramiro Suárez fue Alcalde.

Eso implicaba que todas las administraciones desde ese momento redujeran gastos para gradualmente pagar esa plata antes de 2021, plazo que se acordó con el Ministerio de Hacienda.

Sin embargo, desde que inició la administración de César Rojas el hueco fiscal ha crecido. 

Tal y como contó La Silla, en su primer año de Gobierno, César Rojas cerró con un déficit de $29 mil millones que dos años después llega a los $34 mil millones. y por las modificaciones todo indica que el hueco fiscal va a seguir creciendo.

Eso debido a que de los $11.700 millones que aumentó en gastos, $7.400 millones los consiguió disminuyendo lo presupuestado para pagar el déficit. 

Los otros $4.300 millones los sacó del pago de contingencias ($3.000 millones), es decir la plata que se guarda para pagar fallos judiciales contra el municipio; y de la atención a los habitantes de calle ($1.300 millones).

Lo particular es que esas modificaciones se hicieron a última hora y no se expusieron los motivos que las justificaban, e incluso en el acta quedó registrado que el Alcalde las envió en un papel escrito a mano. 

Además, el que la Alcaldía se hay movido de esa manera, abre la puerta a varios problemas. 

“En el papel se soluciona quitando y colocando. La gran pregunta que nos hacemos es qué va a pasar cuando se empiece a ejecutar el presupuesto el otro año y no haya plata para pagar las deudas. ¿qué va a pasar cuando los contratistas a los que se les debe plata cobren si no se presupuestó la plata para pagarles?”, nos dijo un concejal que prefirió no ser citado para ahorrarse problemas. 

“Un abogado fácilmente puede tumbar ese presupuesto (...) ¿y si a los contratistas no se les paga y demandan? además de la deuda el municipio empiece a pagar abogados y más intereses”, nos dijo un experto en finanzas que también pidió el anonimato por la misma razón. 

La Silla le preguntó al secretario de Hacienda, Luis Chávez, en qué se basaron para las modificaciones y nos dijo que la oficina jurídica está revisando esos cambios y que después Hacienda hará “los ajustes necesarios”.

En todo caso, con la aprobación del presupuesto la Alcaldía y el Concejo abrieron el hueco financiero en $7.400 millones más.

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