Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jineth Prieto · 30 de Agosto de 2018

3535

0

Ayer con la elección de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral, el presidente de la Cámara, Alejandro Carlos Chacón, se anotó dos victorias y dio una vez más una muestra del poder que ha amasado en el Congreso.

Luego de arreglárselas para quedarse este año con la segunda presidencia más importante del legislativo, y haber sido una de las piezas dentro del arreglo que dejó a Felipe Córdoba como nuevo Contralor General, con la elección de César Abreo se quedó con uno de los dos cupos que tenía el liberalismo dentro de ese órgano. 

Con eso, no solo puso a alguien de su cuerda directa en una posición de poder para los próximos cuatro años, sino que le sacó una nueva ventaja a su rival regional, el exministro Juan Fernando Cristo.

La puja

Ayer cuando el liberalismo cerró las urnas que abrió por tres horas para definir los dos candidatos del partido para el CNE hubo varias sorpresas.

 

La primera fue que César Abreo había quedado con la principal votación de todo el partido al sumar el respaldo de 33 de los 49 miembros de la bancada; la segunda, que Doris Méndez se quedó con el otro cupo con 32 votos posibles; y la tercera que Juan Antonio Nieto, quien arrancó en la pelea como el más opcionado, había quedado por fuera de la puja.

La primera y la última fueron particularmente dicientes porque mostraron cómo está la balanza de poder del liberalismo y de paso sirvieron para que se decantara un pulso en Norte de Santander que durante toda la campaña pasó de agache.

Como contó La Silla, mientras que Abreo era la ficha que Chacón había puesto a correr en esa carrera; Nieto era el candidato de su rival regional, el exministro del Interior Juan Fernando Cristo. 

El cargo era clave para el segundo, porque su poder está a la baja desde que salió del Ministerio, perdió la candidatura liberal a la Presidencia, su casa disminuyó su votación en las legislativas, y casó pelea con la dirección de César Gaviria en el partido. 

Y aunque Nieto arrancó con más impulso que los demás, entre otras, porque su nombre sonó durante más tiempo y tenía el respaldo de Horacio Serpa, al final, según le contaron a La Silla cuatro congresistas del partido, el apoyo de Cristo terminó restándole más de lo que le sumó.

Eso no solo porque a Gaviria no le gustó mucho la idea de que estuviera interfiriendo y entre los antiguos empezó a buscar que los apoyos se fueran para el exgobernador del Huila, Carlos Mauricio Iriarte, quien llegó a la carrera de último al pulso; sino también, porque para asegurar las mayorías tenía que negociar con una bancada que es nueva en buena parte y sin nada que ofrecer a cambio. 

Chacón, en cambio, tenía posición de ventaja en ambas bandas. 

Mientras que teniendo a César Abreo movía a un aliado del gavirismo, que además era de adentro del partido (fue Magistrado del Consejo de Control Ético del Partido Liberal y miembro del Tribunal Nacional de Garantías de ese partido), y que no generaba resistencia, con la Presidencia de la Cámara de su lado sí tenía cómo negociar el apoyo.

Eso último fue lo decisivo. 

La movida de los novatos

Seis congresistas del partido le dijeron a La Silla que un bloque de 19 representantes nuevos que está actuando en conjunto, fue la clave de la victoria de Chacón con Abreo.

“Tenía unos votos de los antiguos y con su cargo empezó a buscar a los nuevos para convencerlos de su candidato”, dijo a La Silla uno de los representantes. 

Por ejemplo, supimos que el martes durante un almuerzo del bloque de los novatos Chacón asistió para pedirles que votaran por su candidato. También, un representante repitente nos confirmó que hace tres días Chacón lo llamó para pedirle el voto. 

“Lo de Abreo quedó cuadrado desde el martes”, dijo otro congresista a La Silla.

Así que con las mayorías aseguradas en Cámara y algunos senadores, entre esos Libio García, quien apoyó a Abreo porque sus familiares son amigos de él en Cúcuta; Chacón le abrió paso a su candidato. 

Además, fue el mismo bloque de novatos el que enterró la aspiración de Nieto.

A diferencia de lo que sucedió con Abreo, La Silla supo que hubo discusión por el apoyo a Nieto o a Doris Méndez para el segundo cupo del CNE.

“Ellos hicieron varias rondas de votación y quedaban muy ajustados, pero al final las mayorías decidieron llegar a donde Doris y los demás se sometieron”, explicó a La Silla un representante de ese grupo.

La decisión se tomó a última hora e incluso fue un misterio por algún tiempo. 

“Cuando los resultados dan que Doris ganaba el segundo cupo con 32 votos y que Nieto se quedaba con 27 la sorpresa fue mucha”, nos dijo un Senador. “Lo que pasó es que Doris se metió por la mitad y terminó recibiendo un sector de los votos de Abreo y otro de los de Nieto”.

Un directivo del liberalismo le dijo a La Silla que al final la lectura es que el gavirismo ganó con los dos cupos que puso el liberalismo en el Consejo Nacional Electoral.

Para las elecciones de 2019 tener aliados allí será clave porque ese órgano tendrá la facultad para revocar candidaturas o avales, tumbar procesos de revocatoria y fijar las reglas de juego en publicidad electoral.

Así que con Abreo, quien es su amigo de universidad y ha sido cuota suya en consejos directivos de entidades que maneja como fortines en Norte de Santander, Chacón ya cuenta con una mano derecha allí.
 

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia