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Por Ana León · 09 de Diciembre de 2019

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Hace un mes la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, Anla, le pidió a Minesa, multinacional árabe que quiere explotar oro en la vecindad de Santurbán, información adicional sobre su Estudio de Impacto Ambiental, EIA.

Que eso suceda es algo común en un trámite de licenciamiento ambiental, y se remite a puntos que la autoridad ambiental considera que no están bien especificados y que son necesarios para tomar la decisión de darle o negarle el permiso a un proyecto que genera huella ecológica.

En este caso fueron 107 los requerimientos, que en buena parte estuvieron relacionados con los riesgos que representa el proyecto; y que Minesa tendrá que responder en máximo un mes.

El acta de requerimientos no revela las motivaciones por las que la Anla los hizo y por eso no se puede determinar qué tan de fondo podrían ser esos potenciales ajustes.

Sin embargo, La Silla habló con una fuente oficial que conoce el proceso de cerca y nos dijo que si bien algunas peticiones se hicieron porque Minesa no presentó información suficiente, otras fueron porque la autoridad ambiental quiere profundizar más. 

Los revisamos y encontramos que estos son los cinco puntos clave sobre los que la minera árabe de propiedad del fondo Mubadala de Abu Dhabi, tendrá que darle más información a la Anla, en máximo un mes.

 

1

La estabilidad y funcionalidad del depósito de residuos que está sobre una quebrada

Hay 17 requerimientos que están dedicados al depósito de residuos que, como contamos, es la infraestructura que genera mayor preocupación entre los ambientalistas. 

Por un lado, porque es la primera vez que en Colombia se plantea la construcción de un depósito de residuos mineros de esa magnitud (64,47 hectáreas). 

Por otro, porque Minesa planea hacerlo encima de la quebrada Caneyes, cuya agua, que es  afluente del río Suratá (abastece al acueducto de Bucaramanga) fluiría debajo de los residuos.

En dos de esos requerimientos la Anla pide más detalles sobre qué tan inestable es la zona en la que se va a construir el depósito, algo que es importante en la medida en que dentro de lo que ya reportó Minesa, se sabe que esa área es de alta sismicidad y que el depósito está concebido como una represa.

Además, sobre la funcionalidad del depósito hay otros tres requerimientos llamativos. 

En dos, la Anla le pide a Minesa que complemente información sobre la roca estéril. 

Según el EIA, roca estéril son todas las rocas y tierra que van a remover pero que no tienen minerales preciosos. El plan de la multinacional árabe es utilizar una parte de ese material para construir el dique de contención (80 metros de altura) del depósito de residuos (alcanzará los 360 metros); otra para hacer una mezcla con cemento y rellenar los socavones de la mina ya explotados, y lo demás va a parar al mismo depósito, mezclado con los residuos del proceso de extracción de oro (altamente contaminantes)

 

Uno, de forma, pidiéndole que aclare cuánto va a utilizar como material de construcción para la infraestructura del proyecto; y otro de fondo para que profundice sobre la composición de ese material sobrante, y para que aclare cómo es que va a disponerlo tanto en el depósito de residuos como al interior de la mina para cerrarla. 

Que la Anla quiera ahondar en la composición de ese material sobrante es clave porque según los mismos estudios de Minesa, esa roca estéril contiene concentraciones de metales pesados que al infiltrarse al suelo o disolverse en el agua son altamente contaminantes. 

En otro requerimiento la Anla le pide a Minesa que le muestre cómo fluiría el agua dentro del depósito y por el fondo del mismo, para evidenciar qué tan funcional es el sistema de láminas plásticas con las que Minesa propone impedir que el agua contaminada se infiltre hacia la quebrada Caneyes, afluente del río Suratá, que llega al Acueducto Metropolitano de Bucaramanga. 

Si bien Minesa plantea que la vida útil de esos plásticos es de 100 años, la preocupación de los ambientalistas es que incluso después de ese tiempo, los 34 millones de toneladas de residuos que Minesa plantea disponer, podrían seguir escurriendo lixiviados (agua contaminada).

Por último, la Anla hizo varios requerimientos de información adicional sobre la estabilidad del depósito y algunos, teniendo en cuenta condiciones no favorables que se podrían presentar.  

Por ejemplo, le pidió analizar qué tan estable sería esa infraestructura considerando que la humedad de los residuos, que Minesa prevé sea de menos del 15 por ciento, llegue hasta el límite de 20 por ciento. 

Aunque Minesa ha dicho que lo que dispondrá estará lo suficientemente filtrado como para compactarse y así formar los taludes sobre las laderas de la cuenca de la quebrada Caneyes, los niveles de humedad que pueda alcanzar ese depósito al entrar en contacto con la lluvia (si no es lo suficientemente controlada por la empresa) es uno de los puntos neurálgicos del proyecto. 

Sobre todo, tras el colapso de la presa de relaves en Brasil que liberó toneladas de desechos ocasionando la muerte de 217 personas y 84 desaparecidos y que, según el New York Times, fue construida bajo el mismo precepto de confianza por parte de Vale, la minera dueña de ese proyecto.

 
2

Los ríos y aguas subterráneas (incluido su impacto)

Frente a los estudios hídricos presentados por Minesa, tres requerimientos son representativos. 

Por un lado, la Anla le pidió a Minesa complejizar el modelo con el que analizó las características del agua en la zona del proyecto, incluyendo nuevos factores que inciden en ella como la vegetación, los usos del suelo y la inclinación de la zona.

Eso es importante en la medida en que Minesa debe tener en cuenta esa información adicional para ajustar qué tanto puede aumentar o disminuir la cantidad de agua de los ríos y quebradas dentro del área de influencia del proyecto, si llega a tener luz verde. 

(Como contamos, en la primera versión del EIA Minesa previó que siete quebradas disminuirán su caudal). 

En otro requerimiento, la Anla le pide a Minesa que haga ajustes sobre el mapa que indica qué tan vulnerables son los acuíferos (pozos, manantiales) de la región y su potencial riesgo a ser contaminados teniendo en cuenta su profundidad.

Algo que es clave porque uno de los argumentos de los ambientalistas que están en contra del proyecto es que la región del páramo y sus cercanías tiene grandes cantidades de aguas subterráneas que corren peligro si la montaña se abre para sacar los minerales. 

Minesa ha dicho que, según sus estudios, los niveles de flujo y profundidad de esas aguas subterráneas en la zona donde quieren explotar no son susceptibles de una contaminación alarmante. 

Sin embargo, el reparo de los ambientalistas radica en que no existe un estudio oficial, más allá del que está aportando Minesa, que controvierta o confirme esa afirmación. 

Por último la Anla le pide a Minesa que reevalúe los cambios que ocasionaría el proyecto en la cantidad, la calidad y la forma en que fluirían las aguas superficiales y subterráneas. 

Aunque la minera ha reconocido que habrá  alteraciones, sostiene que no impactarían de forma sustancial la estabilidad hídrica de la región; por eso lo llamativo es que ese fue el único requerimiento en el que la Anla, más que información complementaria, pidió una reevaluación.

 
3

Los metales pesados (contaminantes) que se liberarían

Como contamos, el EIA contempla que la tierra removida para la explotación de la mina tendrá metales tóxicos como hierro, arsénico, plomo o uranio y también que esos residuos, al entrar en contacto con la lluvia, generarán lixiviados (agua contaminada). 

Entre los 107 requerimientos hay cinco que están relacionados directamente con eso.

La Anla solicitó más detalles sobre las características de las rocas que quiere explotar la multinacional porque de eso depende la cantidad de agua con metales de tóxicos que se generará.  

Además, pidió información adicional sobre los potenciales niveles de acidez (que indican la presencia de metales tóxicos) dentro del depósito de residuos, las medidas para controlarlo y pruebas para saber qué elementos podrían liberarse a largo plazo. 

Lo último en particular es otro de los factores por los que los ambientalistas están en contra del proyecto. 

Su argumento radica en que las normas en materia de gestión del riesgo no contemplan los impactos ambientales a largo plazo (100 años, por ejemplo). 

Según ellos, en el caso del proyecto de Soto Norte, si los residuos generan contaminación a perpetuidad, tarde o temprano terminarán afectando la calidad del agua de la que se abastece Bucaramanga y su área metropolitana.

 
4

Lo que hay alrededor del proyecto (incluido Santurbán)

Dos requerimientos implican que Minesa tiene que valorar y contarle a la Anla qué hay alrededor del proyecto que quiere ejecutar.

Por un lado, la Anla le pidió a la minera que incluya en su análisis de sensibilidad ambiental las áreas restringidas para la minería que haya en la zona, como lo es el Páramo de Santurbán. 

Eso es fundamental porque, como hemos contado, el proyecto de Minesa es vecino de Santurbán, y, según la delimitación de 2014 (que la Corte Constitucional tumbó y mandó rehacer), el área que será impactada por el proyecto alcanza a estar a solo 30 metros.

Eso, según nos dijo la fuente oficial que conoce el proceso pero que pidió no ser citada por no estar autorizada, significa que la Anla quiere saber qué tan sensible es el páramo en las áreas más cercanas al proyecto. 

En ese mismo sentido, la Anla le pidió a Minesa tener en cuenta la sensibilidad ambiental de los recursos naturales que hay alrededor del río Suratá y que están delimitados por un plan de manejo.

 
5

Los peores escenarios si se ejecuta el proyecto

Parte del EIA que presentó Minesa incluye las actividades con las que planea monitorear que las condiciones ambientales del proyecto y al respecto la Anla hizo cuatro requerimientos

Le pidió que presente una ficha en la que explique cómo va a hacer los monitoreos, con qué frecuencia va a medir su efectividad y la justificación de cada indicador de medición; y otra ficha más específica, para hacerle seguimiento a la calidad y cantidad de las aguas subterráneas. 

Además, le pidió que complejice las acciones que emprenderá para mantener la estabilidad de toda la infraestructura que va a construir, y específicamente del depósito de residuos, que como explicamos en el punto uno, es la parte más controversial del proyecto, porque estará sobre una quebrada.

La autoridad ambiental también hizo cinco requerimientos en los que pide información sobre lo peor que podría pasar si algo sale mal durante la construcción y operación del proyecto. 

De esos, en tres le solicitó a Minesa dar detalles de estos tres aspectos:

- El proceso de separar los concentrados de oro de toda la tierra con utilidad minera que removerán, dado que Minesa planea procesar 7 mil toneladas diarias durante la mayor parte del proyecto (25 años). 

-Valorar los riesgos de movimientos de tierra en La Bodega, uno de los sectores donde estaría ubicada la mina. 

-Caracterizar la falla del depósito de residuos -está sobre una quebrada-, considerando que hayan filtraciones y los residuos se llenen de agua.

Adicionalmente en los tres le pide que defina cómo planea reducir esos riesgos y cómo los manejaría. 

Sobre el depósito de relaves en particular hay otros dos requerimientos.

En uno le pide complementar el análisis de lo que podría pasar con esa infraestructura sí sube el caudal inesperadamente en la quebrada Caneyes (sobre la que planean construir el depósito), y los detalles de cómo calcularon los efectos que tendría la región si el depósito de residuos falla porque, según el mismo requerimiento, no documentaron el método que usaron para calcularla. 

Esto último es clave porque esa zona es de alta sismicidad y el depósito estaría ubicado a 600 metros del río Suratá, del que se abastece el acueducto de Bucaramanga, por lo que saber con precisión hasta dónde podrían llegar los daños en caso de que esa infraestructura se venga abajo y se liberen toneladas de residuos de mina con metales tóxicos, es uno de los puntos sensibles de la evaluación ambiental del proyecto. 

 

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