Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jineth Prieto · 20 de Mayo de 2019

3963

0

A poco más de un mes de que inicie el periodo de inscripción de candidatos para las locales de octubre, el panorama para la Gobernación de Santander sigue empañado para los partidos tradicionales. 

Aunque el fin de semana un nuevo precandidato entró a la carrera y todo está dado para que al menos otro más se sumé a la contienda en los próximos días, las fuerzas políticas con más votos del departamento no están enganchadas con ninguna.

En su lugar, aún siguen en la línea de partida, mientras que los alternativos les llevan meses de ventaja de campaña.

En el fondo, el problema sigue siendo de casting

Elkin Bueno entra con todas sus sombras a cuestas

Luego de que durante dos meses la campaña para la Gobernación estuviera prácticamente  estancada en Santander, en la última semana hubo dos movidas que la reactivaron. 

 

La primera fue el sábado en la tarde en Barrancabermeja.

Ese día el controvertido exalcalde de ese municipio, Elkin Bueno Altahona, saltó al agua y formalizó su aspiración al primer cargo del departamento, con una reunión a la que asistieron varios cientos de personas.

Aunque la posibilidad de que lo hiciera llevaba meses en remojo, que se hubiera decidido abrió el espectro para los partidos tradicionales en Santander en momentos en los que, como ha contado La Silla, tienen problemas para definir las cartas que tendrán en la carrera.

Eso, porque las conversaciones preliminares que adelantaron congresistas de todos los partidos para llegar a un candidato en común naufragaron por falta de acuerdos; y si bien, con Mauricio Aguilar, hijo del parapolítico Hugo Aguilar y hermano del senador de Cambio Richard Aguilar, tenían un potencial aliado en la carrera, su aspiración genera resistencia debido a que en general no cae bien la idea de volver a empoderar a esa casa política en la región.

Sin embargo, y aún cuando Bueno abre la baraja no es tan claro qué tanto oxígeno le pueda dar a la contienda realmente.

La razón de fondo está en que aunque es el político más poderoso de Barrancabermeja (en 2011 se eligió con 50 mil votos por tercera vez en la Alcaldía, cuando en promedio se llega a ese cargo con 20 mil votos) y tiene buenas relaciones con la mayoría de los políticos locales, su carrera carga con varias sombras. 

Además de que está investigado por parapolítica y estuvo prófugo hace dos años luego de que la Corte Suprema de Justicia le librara orden de captura (después se la revocaron pero al investigación continúa), en todas sus administraciones ha enfrentado cuestionamientos por presunta corrupción.

Es decir, entra a la carrera con varios cuestionamientos, cuando parte de la pelea va a estar en captar el voto de opinión, que hace cuatro años empezó a ser clave en Santander (puso a Rodolfo Hernández en la Alcaldía) y desde entonces se ha mantenido (en las legislativas puso Senador y Representante a la Cámara) .

Encima, Bueno no tiene el aval asegurado por lo menos en su partido Cambio Radical.

Él es uno de los aliados del excandidato presidencial Germán Vargas Lleras -jefe de ese partido- y de hecho en las presidenciales fue uno de los directivos de su campaña, pero Richard Aguilar está moviéndose desde hace meses para que ese respaldo se lo entreguen a su hermano.

Así que de entrada no la tendrá fácil y sobre todo cuando con su lanzamiento de campaña Bueno solo mostró que tiene fuerza electoral en Barranca, algo que no es nuevo, y que su reto sigue siendo mostrar que puede crecer más allá de su propio fortín.

“Aquí la pregunta es si tiene aceptación afuera y especialmente en el área metropolitana”, nos dijo un político que ha trabajado junto a él.

En todo caso, al tiempo que él decidió mostrarse, en el Centro Democrático también se empezó a cuajar una movida interna.

En el uribismo quiren revivir a Cote, pero con cara de fusible

Cuando arrancó el mes Jorge Cote Cadena, un exdirectivo del Centro Democrático que desde muy temprano se metió a la baraja uribista a la Gobernación, renunció a su aspiración en una carta pública.

Sobre su salida circularon dos versiones en el Santander político. 

La oficial fue que se había cansado de esperar a que en el partido tomaran una decisión sobre el candidato definitivo cuando inicialmente le habían dicho que el aval lo tendría él, y en contrapartida había precandidatos que llevaban meses en campaña.

La extraoficial fue que, más allá de eso, no había aguantado la precampaña y no había sido capaz de lidiar con las dudas que sus opositores sembraron sobre la viabilidad de su aspiración, algo que incluyó desde temas jurídicos hasta personales.

Sobre lo jurídico la principal duda que existe es si estaría habilitado para aspirar porque Gnvc Bucaramanga Ltda, gasolinera de la que es socio, ha firmado contratos con la Gobernación dentro del último año, y si bien, él no es el representante legal de la empresa, un sector de abogados uribistas cree que como al final él se lucra con las ganancias estaría impedido para lanzarse. 

Como la pelea era de abogados, la validez de esos argumentos seguramente se hubiera definido en la campaña; sin embargo, que dentro de los políticos hubiera tomado fuerza la versión de que la salida estuvo apalancada en que el tono de la campaña lo asustó, sí lo dejó mal ranqueado. 

“Ahí lo que nos mostró a todos es que no tiene callo. Es difícil que los partidos se decidan apoyarlo cuando la madera de candidato está en duda”, dijo a La Silla un congresista del departamento.

Pese a que hacia afuera su salida no representó una baja sensible en la campaña porque no era visto como uno de los candidatos fuertes del uribismo, internamente sí movió la baraja de ese partido. 

Por un lado, hizo que Iván Aguilar, quien fue candidato a la Gobernación hace cuatro años y estaba peleándose el aval con Cote, decidiera dar un paso al costado y buscar la posibilidad de volver a la Asamblea (fue diputado entre 2011 y 2015), o de lanzarse a la Alcaldía de San Gil. 

Por otro, hizo visible en la precampaña al representante Edwing Ballesteros quien empezó a moverse con miras a resucitar a Cote.

“Cote es empresario, no tiene una carrera política cuestionada y es uribista de hace años. No es un candidato que llega en paracaídas”, dijo a La Silla una fuente que ha hecho política con Ballesteros. “Era mejor pedirle que reconsiderara”. 

Sin embargo, como en la baraja del Centro Democrático sigue vigente la aspiración del diputado Mario Cárdenas, quien sí tiene experiencia electoral y, salvo por lo de empresario, tiene un perfil muy similar al de Cote, aún no queda completamente claro por qué Ballesteros decidió apalancarlo.

Sobre todo, porque aún si lograra que el aval se lo entregaran -algo que es muy probable que pase la otra semana-, su aspiración sigue siendo muy débil.

Las razones van desde que nunca ha hecho política electoral y no tiene estructura propia, hasta que no convence completamente dentro su partido.

Todo cuando internamente viene tomando fuerza la percepción de que el escenario se está moviendo para que al final el uribismo llegue a apoyar a Mauricio Aguilar. 

“Cote es un fusible. Tener a una persona tan débil que ya mostró que no sabe cómo enfrentar una campaña le da una oportunidad clara a los Aguilar”, nos dijo una fuente de adentro del uribismo. Otras tres nos dieron una versión similar.

Aún no hay certeza de que el partido se esté moviendo en esa dirección y ninguna fuente nos confirmó que sea así en el lado del representante Óscar Villamizar (está quieto en la campaña), pero lo que sí es claro es que esa aspiración le abre una puerta a los Aguilar, quienes de cualquier forma tienen una parte de sus votos en el uribismo. 

Mientras que en 2015 varias de las apuestas de ese clan se hicieron en el uribismo y eligieron concejales, diputados y alcaldes; en las legislativas del año pasado los líderes de esa casa se dividieron entre las aspiraciones de Ballesteros y Villamizar.

 Algo que explica por qué cuando Mauricio Aguilar apareció pidiendo el aval en la reunión que el uribismo hizo en Santander para hablar de las locales, lo recibieron en medio de aplausos

Así que aunque las entradas de Cote y Bueno reactivan la campaña por la Gobernación en el lado de los tradicionales, en el fondo no la oxigenan. 

“Aquí es mejor seguir esperando porque no hay nada que convenza”, nos dijo un congresista liberal. "Aquí tenemos a José Luis Mayorca pero lo de él solo lo ve el Pote que fue el que lo lanzó".

La misma versión nos la dieron otros tres congresistas rojos, y directivos del Partido Conservador y de La U.

Todo, mientras que los alternativos, alineados en su mayoría con la aspiración del exsenador del Polo Leonidas Gómez, llevan meses de precampaña, y cuando el tiempo también les está quitando oxígeno.
 

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia