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Por Ana León · 31 de Mayo de 2019

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Tras un carcelazo de dos meses largos y una revocatoria que casi la saca de la administración, finalmente la alcaldesa de Ocaña, Miriam Prado, fue apartada de su cargo.

Ayer la Procuraduría Regional la sancionó por haberle entregado directamente a un particular el cobro del servicio de grúa de los carros inmovilizados en el municipio, sin que la Alcaldía recibiera un peso por eso.

Esa decisión, a un mes de que se encienda formalmente la campaña regional, deja sin poder a la casa política de Juan Carlos Arévalo, esposo de la Alcaldesa y quien, como ha contado La Silla, era el poder detrás del poder de esa administración.

La sanción vuelve a empoderar al congresista conservador, Ciro Rodríguez, quien aunque fue el motor de la elección de Prado en 2015, en los últimos tres meses se había distanciado de ella -y de Arévalo- por las apuestas para las locales de octubre.

La caída

En un fallo de segunda instancia, la Procuraduría Regional de Norte de Santander destituyó e inhabilitó por 10 años por corrupción.

 

El proceso se remite a un contrato que entregó a dedo el 7 de enero de 2016, es decir, a siete días de haberse posesionado, para el servicio de grúa de los carros inmovilizados por Tránsito.

El beneficiario fue Wilmar Vega Pérez, quien según un directorio urbano de Ocaña colgado en Internet es vicepresidente de la junta de acción comunal del barrio Simón Bolívar en ese municipio.

La Procuraduría determinó que con ese contrato Prado violó los principios de transparencia, selección objetiva, responsabilidad y planeación.

Eso debido a que por la naturaleza del servicio y sus características debió haber llamado a una convocatoria pública para que interesados pudieran competir.

Lo que la Procuraduría encontró fue que Prado no solo evadió la modalidad de contratación, sino que lo hizo con varias irregularidades.

Además de que le pidió a Vega que presentara directamente una oferta, el 2 de enero a la Alcaldía -al día siguiente de su posesión-, y lo hizo sin que existieran estudios previos, que son el soporte de una administración para justificar la necesidad de contratar un servicio y sus condiciones.

Solo fue hasta el 4 de enero -dos días después de la solicitud de la oferta- que estuvo listo ese documento, que a la postre, según dice el fallo, ni siquiera contemplaba detalles como el modelo de la grúa que debía operar o su capacidad de carga.

Es decir, Prado entregó directamente a un privado un servicio que le dejaba plata al municipio, y ni siquiera tenía claras las condiciones bajo las que operaría.

Encima, no le exigió garantía de responsabilidad al contratista que evitara que la Alcaldía respondiera por eventuales daños a los vehículos inmovilizados.

Por eso, fue que la Procuraduría determinó que había incurrido en una falta gravísima a título de culpa gravísima y la sacó del cargo.

Las sombras

La administración de Miriam Prado estuvo en el ojo del huracán desde que arrancó.

Como contó La Silla, el de la grúa es solo uno de los procesos por los que empezó a ser denunciada en entes de control.

Además de ese escándalo, la Fiscalía la está investigando por celebración indebida de contratos y por violar el régimen de inhabilidades al haber firmado siete contratos con uno de los financistas de su campaña y fraccionarlos.

Por ese proceso, fue que estuvo asegurada durante dos meses.

Que desde tan temprano empezara a lidiar con tantos ruidos sobre su administración tuvo que ver con que una vez llegó al poder, desconoció la mayoría de acuerdos locales que fueron claves en su victoria.

La reventada llevó a que una facción que la ayudó a llegar en octubre de 2015 -ganó solo por 153 votos de diferencia-, se convirtiera un año después en la cara de la revocatoria a su mandato.

La campaña fue tan fuerte que por solo 1.064 votos, se salvó de que la sacaran del cargo.

Y aún con la victoria, la votación fue simbólica porque fue mayor en casi 4 mil votos a la que ella obtuvo para llegar a mandar en el municipio.

Los efectos

Que Prado no terminara su periodo justo cuando está a punto de arrancar la campaña, reacomoda el tablero en Ocaña.

Aunque su reemplazo tendrá que salir de una terna que presentará el Partido Conservador -fue el que la respaldó-, no la beneficiará.

Tres políticos de Ocaña, dos que trabajan con el representante conservador Ciro Rodríguez, y otros dos conservadores, le dijeron a La Silla que las relaciones entre el congresista y la ahora sancionada alcaldesa se rompieron hace al menos tres meses.

La razón estuvo en que Arévalo -esposo de Prado- decidió darle la espalda a Rodríguez y ponerle votos a un candidato a la Asamblea diferente al que él va a apoyar.

“Ciro lleva a la cuñada, Milena Calderón, a la Asamblea y Arévalo no se la apoyó sino que se fue con el diputado Omar Angarita”, nos dijo uno de ellos.

Si bien, el senador Juan Carlos García o el exsenador Juan Manuel Corzo, a través de su hijo, Felipe Corzo, quien está en el Directorio Nacional, podrían entrar a pelear espacios en la conformación de la terna, como Rodríguez es de las entrañas del grupo político del gobernador de Norte, William Villamizar, es difícil que le quiten ese fortín.

“Esos temas electorales se respetan. Ni en el partido se le van a meter al rancho, ni el gobernador va a pasar por encima de él, si es que son amigos”, nos dijo un político conservador.

Así que irónicamente, la salida de Prado terminó favoreciendo al congresista, y justo cuando, además de Angarita, están los grupos políticos de los diputados Wilmer Guerrero de La U y Pedro Leyva de Cambio Radical, también peleando votos.

Si bien la mala imagen con la que sale Prado también ha golpeado la del grupo político del Representante, la posibilidad de poner Alcalde encargado en plena precampaña lo recarga.

Le da total injerencia sobre la maquinaria y eso lo pone en una posición privilegiada para negociar apoyo a candidatos cuando no tiene caballo propio en la carrera (Jesús Vergel decidió no inscribirse).

Así que al final, la caída de Prado le da aire a Rodríguez, quien vuelve a tener el camino despejado para tener de su lado el poder de la segunda ciudad de Norte de Santander.

CONTEXTO

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