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Por Jineth Prieto · 31 de Agosto de 2018

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Esta semana se publicó la última la encuesta de Gallup que muestra la percepción de los habitantes de las principales ciudades del país sobre sus gobernantes. La imagen del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, no solo se descolgó 19 puntos porcentuales con respecto a la medición de junio; sino que con respecto a ese mismo mes volvió a cruzar la temida tijera y aumentó en 14 puntos (llegó al 58 por ciento) la sensación de que la ciudad va por mal camino. 

Esto es lo que muestra esa medición cuando arranca la recta final de su gobierno.

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La campaña anticorrupción no le sumó


Rodolfo Hernández fue uno de los Alcaldes que se la jugó de frente en la campaña de la Consulta Anticorrupción. 

Como contó La Silla, no solo inscribió comité promotor, y utilizó sus redes sociales (donde normalmente habla con la ciudad) para pedir que votaran sí a todos los puntos, sino que hasta desarrolló una estrategia propia en la administración para tener más alcance. 

Por eso y porque el discurso anticorrupción ha sido el eje sobre el que se ha movido desde que hizo campaña para la Alcaldía, esa consulta serviría para que midiera qué tanto ha calado su discurso en la ciudad. 

Aunque el resultado en Bucaramanga fue bueno y la ciudad fue la segunda de las capitales del país con más participación (el 38 por ciento de sus habitantes fueron a votar), el registro de Gallup mostró que por lo menos su imagen no capitalizó esa ola.

La explicación está en que la medición se realizó los días de la recta final de la campaña, durante la votación y el día después, y en lugar de mantenerse, la favorabilidad del Alcalde se descolgó y bajó de 80 a 61 puntos con respecto a la de junio. 

Si bien, cuando se mira la tendencia, la excepción es precisamente el pico de junio (en febrero y abril la imagen marcó 65 y 63 puntos, respectivamente), y se explica en que durante la campaña presidencial Hernández alzó la bandera de la defensa del Páramo de Santurbán, que le ha servido para subir su popularidad en varios momentos, lo que queda claro es que aunque tenía todo para mantener su nivel de aprobación arriba eso no sucedió.

 
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El discurso de la seguridad llegó con cuenta de cobro


A mediados de agosto Hernández ocupó titulares de prensa porque cuando le preguntaron por el aumento de los índices de inseguridad en la ciudad respondió que los que “se roban un celular, una gallina, los zapatos” lo hacen como resultado de la “pobreza”.

De hecho en su intervención de su programa semanal de Facebook, le respondió a un ciudadano que le preguntó por ese tema: “¿Y qué hago? ¿Los mato?”

Aunque esta no es la primera vez que dice algo así, en esta ocasión generó una  ola de indignación que por varios días fue replicada en medios locales y nacionales.

E incluso tuvo más eco días después cuando un taxista y su pasajero (un recluso que estaba de permiso en la cárcel) fueron asesinados por sicarios en el centro de la ciudad. 

Todos esos hechos fueron cercanos u ocurrieron durante el periodo de recolección de datos de la Gallup, por lo que en principio habrían sido un factor clave para la descolgada de 19 puntos.

Sobre todo, porque como lo ha mostrado el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, ese es el tema que más preocupa a los habitantes de la ciudad. 

Como la percepción de inseguridad ha aumentado debido a la migración venezolana, que ha sido particularmente visibilizada estos días, seguramente también pesó en el bajonazo de imagen.

 
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Le empezó a jugar en contra que la ciudad de las maravillas sigue en pañales

Más allá de la favorabilidad de Rodolfo Hernández, la medición de Gallup también les preguntó a los bumangueses por su percepción sobre el camino que está tomando la ciudad.

El resultado volvió a ser desfavorable para el Alcalde, quien hace dos meses había logrado equiparar la percepción negativa y positiva (45 a 44), luego de arrancar el año con la primera en 58 por ciento y la segunda en 38 por ciento. 

En esta ocasión la sensación de que las cosas están empeorando en la ciudad volvió a remontarse y a alcanzar los 58 puntos, con la particularidad de que la positiva registró su índice más bajo desde que arrancó esta administración y cerró en los 32 puntos. 

Aunque esa percepción también está ligada al momento que está viviendo el país, y por ejemplo, anuncios como el de la reforma tributaria del Presidente Iván Duque impactan en la percepción general, también muestran que los faltantes de Rodolfo Hernández siguen siendo altos cuando solo le queda año y medio de gobierno. 

Mientras que las expectativas de volver Metrolínea estrato 20 no se cumplirán y el loteo de los 20 mil hogares felices tampoco ha visto la luz, la solución a la emergencia sanitaria de las basuras quedó embolatada y en medio de un escándalo de corrupción.

 
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El efecto 'disco rayado' lo estancó

Desde que arrancó su gobierno, el rol de Rodolfo Hernández ha sido más el de un candidato que el de un Alcalde. 

Si bien, eso lo ha convertido en uno de los mandatarios más mediáticos del país (por ejemplo, en La W Julio Sánchez Cristo le abre micrófonos muy seguido), también le ha tejido un lastre a su administración.

Además de que se volvió costumbre que rectifique varias de las acusaciones que hace contra políticos locales en su programa de Facebook ‘Hable con el Alcalde’, su discurso contra la corrupción lleva los casi tres años de su mandato siendo un comodín para responder por todos los problemas de la ciudad. 

Incluso le ha servido para opacar los logros de su administración, porque normalmente pone la atención de sus intervenciones sobre políticos del departamento y no sobre lo que está haciendo junto a su equipo de gobierno.

Algo que termina dejándole un lado muy flaco porque tras la recuperación financiera del municipio, las obras de Hernández han sido de bajo impacto y la falta de visibilización deja la sensación de que no está haciendo nada. 

Sobre todo porque la oposición sigue mandando mensajes engañosos sobre la realidad financiera del municipio y por ejemplo, en estos momentos está moviendo la idea de que hay $287 mil millones congelados en los bancos generando rendimientos, cuando en realidad están guardados porque deben ser invertidos durante todo el año, en buena parte están comprometidos en obras, o son parte ($190 mil millones) de rubros que tienen destinación específica. 

También, porque no se ha conectado con los temas sociales -que prometían ser uno de los ejes de su administración- y solo esta semana ha enfrentado cuestionamientos por la desfinanciación de programas para la población con discapacidad y de alimentación para adultos mayores.

 

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