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Por Daniel Valencia · 03 de Marzo de 2019

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Como suele suceder en Barrancabermeja, la segunda ciudad más importante de Santander, la precampaña para octubre arrancó con una baraja de candidatos muy abultada.

Tras hablar con 21 fuentes, y revisar los reportes de la Registraduría, encontramos que 16 son los nombres que más suenan o que ya se preinscribieron para avalarse recogiendo firmas para competir por el primer cargo del municipio.

Estas elecciones serán particularmente convulsionadas allá, porque en los últimos tres años, no solo Darío Echeverri, terminó asegurado mientras lo investigan por presunta corrupción, sino que a la vez el municipio tuvo elecciones en 2017 por un intento de revocatoria que intentó tumbarlo.

Así arranca la puja por uno de los centros electorales más importantes del departamento, que maneja un presupuesto anual de $581 mil millones.

Jonathan Vásquez

Debutó en la arena electoral en las locales de hace cuatro años, cuando sin ninguna experiencia previa y como delfín de la casa política de su papá, el exconcejal Óscar Iván Vásquez, se lanzó a la Alcaldía del puerto petrolero. 

En ese entonces lo hizo recogiendo firmas con un movimiento al que llamó ‘Educación para todos’, sin el respaldo de ningún político visible y compitiendo en una baraja de 9 candidatos.

Aunque en ese entonces quedó de cuarto lugar, y obtuvo 11 mil votos menos que el entonces ganador Darío Echeverri, su resultado fue sorpresivo porque alcanzó 20 mil sufragios (estuvo a solo 1200 votos del segundo y a 400 del tercero), algo que lo convirtió en el palo electoral del municipio. 

Si bien su campaña de hace cuatro años tuvo tanto éxito porque se presentó como una figura independiente que hizo campaña lejos de las maquinarias y respaldó a Leonidas Gómez a la Gobernación, en los últimos cuatro años tuvo varias movidas que lo acercaron a la clase política tradicional. 

Por ejemplo, pese a que ayudó a recoger firmas para la candidatura presidencial de Sergio Fajardo y respaldó la Consulta Anticorrupción, en las legislativas, como contó La Silla, se acercó al controvertido clan político cesarence de los Gnecco.

Además, según siete fuentes que conocen al detalle la movida política del municipio y se lo contaron a La Silla por aparte, tendrá el respaldo del exalcalde Darío Echeverri, quien tuvo que renunciar al cargo el año pasado y actualmente está asegurado por las investigaciones que le adelanta la Fiscalía por presuntas irregularidades en contratación y por haber desplegado una estrategia para boicotear la revocatoria a su mandato.  

La relación con Echeverri, según una de las fuentes que nos lo contó, nació por su noviazgo con Laura Ahumada, hija de Nilson Ahumada, quien es el representante legal de Multinsa, una de las industriales más poderosas de Barranca, que entre 2014 y 2016 ha ejecutado contratos por $14 mil millones de pesos con el Estado. 

Ahumada se conoce con el controvertido exacalde desde que trabajaron juntos en la Cámara de Comercio de Barranca (Ahumada como presidente de la junta directiva y Echeverri director ejecutivo), que como contamos, es uno de los fortines de Echeverri, y lo impulsó en su aspiración a la Alcaldía en 2015.

Sin embargo, Ahumada le negó a La Silla alguna cercanía actual con Echeverri.

Mi relación de pareja nada tiene que ver con el devenir político de la ciudad y no hay ningún vínculo entre mi familia y el exalcalde Darío Echeverri”, explica Vásquez.

Vásquez también, según esas mismas fuentes, será respaldado por el condenado exgobernador de Santander Mario Camacho, quien es uno de los aliados políticos de Echeverri y quien junto al representante liberal Édgar ‘el Pote’ Gómez fue uno de los eslabones claves de su elección hace tres años.

Vásquez nos negó que el apoyo de Echeverri y de Camacho a su aspiración fuera cierto.

Aunque debido a que su papá Óscar Vásquez hace parte de la ASI en Barranca, el precandidato podría pedir ese aval, y de hecho están considerándolo en el partido, volvió recoger firmas para avalar su aspiración con un movimiento que llamó ‘Cívicos al 100%’.

Vásquez arrancó su precampaña regalando ladrillos, a través de una bloquera comunal (La Silla no encontró reportes de ella como empresa). Además, en su página web se presenta como su fundador y él mismo produjo por lo menos un video con el logo de su campaña Cívicos al 100% mostrando las bondades de la iniciativa.

Según Vásquez, la bloquera dona el material, presta la maquinaria para elaborar los ladrillos y las personas van y lo fabrican. La condición es que por cada ladrillo, donen la mano de obra de otro, es decir, si una persona necesita 1000 ladrillos, debe hacer 2000. 

El aspirante explica que no participa en elegir sus beneficiarios ni en su ejecución, no hace parte de la corporación de la bloquera y que nadie de su campaña le ha pedido ayuda a los beneficiarios de la bloquera para que le ayuden a recolectar firmas

Alfonso Eljach

Es uno de los políticos con más trayectoria de la contienda. 

Su origen está con su papá Alfonso Eljach Merlano, quien fue concejal por Acción Regional del Magdalena Medio en el 79 y Senador por el Partido Bloque Democrático Regional -luego se unió al Polo- en el 96.

Empezó a trabajar en el sector público desde que inició la primera década del 2000.

En la administración del entonces alcalde Julio César Ardila, hoy condenado a 26 años de prisión por  ser el autor intelectual del asesinato al periodista José Emeterio Rivas, fue director de la oficina de Paz y Convivencia del municipio y secretario de Gobierno. A esos cargos llegó como cuota directa del mandatario.

Sin embargo, luego entró a la Fiscalía y allí hizo carrera hasta convertirse en fiscal seccional de Barrancabermeja, cargo al que renunció en 2005 para empezar a definir los detalles de su entrada a la arena electoral.

En 2007 hizo su debut como candidato a la Alcaldía y apalancado en la fuerza política del barón electoral de ese municipio, Elkin Bueno Altahona (investigado por parapolítica), quien para esa fecha ya había sido dos veces Alcalde y con quien está emparentado a través de su mamá, quien es prima de la mamá de Bueno.

En esas elecciones perdió con solo 2 mil votos de diferencia contra Carlos Contreras, quien ese año fue el candidato del padre Francisco de Roux, uno de los líderes sociales más reconocidos de Barranca y quien fue clave para las víctimas del conflicto en el Magdalena Medio.

En 2010 se lanzó a la Cámara en el Polo. Hizo fórmula con Iván Moreno Rojas, quien venía de ser Alcalde de Bucaramanga y años más tarde terminaría capturado siendo congresista por su participación en el carrusel de contratación de Bogotá, porque para ese momento Elkin Bueno era muy cercano a él y lo puso en la carrera como su ficha.

En ese entonces Eljach también se quemó pero alcanzó 20 mil votos, algo que le sirvió para consolidarse como uno de los electores de Barranca, y que le tendió pista para buscar la Alcaldía el año siguiente, algo que al final no concretó porque Elkin Bueno se lanzó y él lo apoyó. 

En  2013 llegó a la Secretaría del Interior de Santander en la administración de Richard Aguilar, hijo del parapolítico Hugo Aguilar, como cuota de Elkin Bueno; sin embargo, salió a los pocos días en medio de dos versiones. 

La primera que fue por las investigaciones que tenía abiertas por presunta parapolítica, y la segunda porque Bueno no llegó a acuerdos políticos con Aguilar con miras a las legislativas de 2014. 

Ese año también fue el de la ruptura política entre Eljach y Bueno y ocurrió porque el primero quería volver a ser el candidato a la Cámara de ese grupo, pero el segundo no secundó esa idea y en su lugar lanzó a su entonces cuñado Ciro Fernández, quien se eligió ese año en buena parte impulsado por la maquinaria de la Alcaldía.

Por esa razón, en 2015 se convirtió en gerente de la campaña de Liliana Botero de Cote, quien se lanzó recogiendo firmas y terminó de segunda con 21 mil votos (10 mil menos que el ganador Darío Echeverri). 

Como es el dueño de la Emisora Yariguíes, una de las más escuchadas en el puerto petrolero, dentro de los círculos políticos de Barranca es considerado uno de los poderosos del municipio. 

Desde el  2017 está moviendo su nombre a través de ‘Encuentros Yariguíes’, una suerte de encuentros académicos a los que e invita expertos en varios temas y que él dirige. Como los invitados son empresarios en su mayoría, eso eventualmente le podría servir para fondear su aspiración.

Quiere el respaldo del candidato a la Gobernación del Polo y de los verdes, Leonidas Gómez y le confirmó a La Silla que se ha sentado con él a hablar de un eventual apoyo, pero aclaró que no se ha concretado nada aún. 

Dos fuentes en Barranca también nos contaron que habría acercamientos nuevamente con Elkin Bueno, quien quiere ser candidato a la Gobernación de Santander con el aval de Cambio, pero Eljach nos dijo que no se han sentado a hablar de candidaturas. 

Liliana Botero de Cote

El año pasado fue candidata a la Cámara del Centro Democrático pero se quemó con 17 mil votos. 

Esta es la segunda vez que aspirará a la Alcaldía de Barranca. En 2015 fue su estrene electoral cuando recogiendo firmas con el movimiento ‘Barrancabermeja social’, se lanzó y quedó de segunda en la contienda con 21 mil votos (10 mil menos que el ganador Darío Echeverri).

Hace cuatro años se lanzó con el respaldo del grupo de su fallecido esposo Édgar Cote Gravino, quien fue Alcalde entre 2004 y 2007, y fue uno de los políticos del municipio señalados de tener vínculos con paramilitares, algo que nunca se pudo probar porque mientras estaba en juicio perdió la vida en una avioneta que se estrelló.

En la recta final de esa campaña, Botero obtuvo el apoyo del parapolítico Hugo Aguilar, quien llegó a su aspiración luego de que la Registraduría sacara del juego a Harold Duran porque no le validaron la totalidad de firmas que presentó. También, como contamos, sumó a última hora el respaldo del controvertido exalcalde Elkin Bueno, quien es la ficha más visible del vargasllerismo allí.

Sobre su llegada al Centro Democrático, Botero de Cote le dijo a La Silla que fue porque durante la administración de su esposo se acercó a la entonces primera dama Lina Moreno, esposa del hoy senador Álvaro Uribe. Una directiva del partido en Santander nos dio una versión similar. 

Eso fue clave para la carrera política que luego arrancaría porque gracias a eso tuvo el respaldo de un sector uribista en su primera aspiración, y el año pasado fue candidata del Centro Democrático a la Cámara. 

En las legislativas del año pasado inició la campaña como fórmula del hijo de Fabio Valencia Cossio, Santiago Valencia; pero luego, por una orden de Uribe, quien les pidió a los candidatos locales aliarse entre ellos, terminó haciendo equipo con el médico santandereano Quintín Herrera. Ambos se quemaron. 

Como perdió la curul por solo 306 votos de diferencia con Edwin Ballesteros, intentó tumbarle la curul, pero al final el fallo le fue adverso. Botero aún tiene expectativas de entrar al Congreso porque en curso hay otra demanda contra la elección de Óscar Villamizar, el otro representante que eligió el uribismo en Santander.

Botero de Cote es gerente de A.A Inmobiliaria e Inversora, empresa de su propiedad con sedes en Bogotá y Barrancabermeja, y que se encarga de la compra y venta de inmuebles. 

Quiere el aval del Centro Democrático, partido en el que tendrá que pelearse el aval con Katherine Díaz, Javier Pilonieta y la diputada Yolanda Vargas.

Paul Solórzano

Es concejal. Ganó su curul con 3 mil votos con el aval del Partido de La U y fue la más alta votación en las locales de 2015. Le hizo oposición a la administración de Darío Echeverri desde que se posesionó. 

Una fuente de adentro de La U que tiene cómo saberlo le contó a La Silla que la primera vez Solórzano consideró lanzarse al Concejo fue por en 2011, pero al final desistió de la idea “sin dar muchas explicaciones”.

Su familia es conocida por comercializar con gasolina. Sin embargo, La Silla no encontró los nombres ni detalles de sus empresas, y el concejal no contestó ni las llamadas ni los mensajes que le dejamos en su celular.

Sin embargo, sí encontramos que es hermano de Raúl ‘el mono’ Solórzano, capturado en 2009 por ser uno de los cabecillas del ‘cartel de la gasolina’ en Barrancabermeja.

Dentro de La U le contaron a La Silla que fue a través de su hermano Raúl, quien es amigo de Aldemar Alvernia, quien a su vez maneja el matadero del municipio y es hermano de Jhan Carlos Alvernia, exconcejal de Bucaramanga de ese partido, excandidato a la Alcaldía de la capital (en 2015 obtuvo 54 mil votos) y actual precandidato a ese mismo cargo, esta vez por firmas.

Solórzano fue uno de los principales promotores de la revocatoria a Darío Echeverri, quien aunque se eligió en 2015 tuvo que renunciar al cargo porque un juez le dictó medida de aseguramiento mientras se resuelven dos juicios en su contra por presuntas irregularidades en contratación y por haber liderado una estrategia para boicotear la revocatoria a su mandato.

Pese a que aún no se ha formalizado su aspiración y, por lo que La Silla supo, dentro de La U solo se ha acercado al actual diputado Luis Tulio Tamayo para conversar sobre esa posibilidad, puso a sonar su nombre en diciembre del año pasado en un concierto gratuito que organizó en el barrio Primero de mayo de Barrancabermeja, una zona popular del municipio ubicada en la comuna 5.

Ese evento, según cinco fuentes que nos lo contaron por aparte, fue el prelanzamiento de su candidatura a la Alcaldía. 

Una fuente de adentro de La U y otras cuatro que conocen por dentro la movida política de Barranca le contaron a La Silla que la gran fortaleza de Solórzano está en el músculo financiero que tiene. 

“Los resultados de 2015 obedecieron a que le metió mucha plata en los sectores más vulnerables”, explicó una de esas fuentes. 

Hace dos semanas el periodista Rosberg Perilla, publicó una columna en Barrancabermeja Virtual detallando un proceso que está abierto contra Solórzano en la Fiscalía por presunta tentativa de homicidio. 

La Silla intentó en repetidas ocasiones comunicarse con Ricardo Monsalve, uno de los abogados de los denunciantes para conocer detalles del proceso, pero no nos contestó. Tampoco pudimos saber la versión del concejal por la misma razón.

Claudia Andrade

Inscribió su candidatura por el movimiento ‘Barrancabermeja libre’ y está recogiendo firmas.

Este es su regreso a la política del puerto petrolero, luego de 10 años en los que se dedicó a tratar de probar la inocencia de su papá, el excongresista liberal Aristides Andrade, quien aunque fue señalado por alias ‘el Panadero’ de estar detrás del asesinato de David Núñez Cala, el año pasado fue declarado inocente por la Corte Suprema Justicia.

Aunque no se matriculó en un partido para aspirar este año, su militancia política ha estado históricamente en el liberalismo debido a su papá, quien se hizo como miembro del Frente de Izquierda Liberal Auténtico, Fila, tendencia de la línea del exsenador Horacio Serpa.

En 2003 fue subsecretaria de salud de Bucaramanga durante cuatro meses en la administración del entonces alcalde Iván Moreno Rojas (más adelante condenado por corrupción), a quien su papá apoyó en campaña.

Luego renunció a ese cargo para lanzarse por primera vez a un cargo de elección popular, y se postuló al Concejo de Barranca con el aval del Movimiento Nacional por la Seguridad Social, porque la lista del liberalismo ya estaba armada y no le dieron espacio.

Luego de quedarse con la curul, en 2007 se postuló a la Alcaldía por el movimiento Alianza Social Afrocolombiana, ASA, partido que era de la medallista olímpica María Isabel Urrutia, a quien conocía porque era amiga de su papá, y en esa ocasión se quemó con 2.400 votos.

Al año siguiente, en el periodo de Horacio Serpa en la Gobernación de Santander, fue nombrada subsecretaria de salud del departamento. Allí estuvo hasta 2010, y luego desapareció de los reflectores para, como contamos atrás, dedicarse a la defensa de su papá.

En esta campaña cuenta con el apoyo de Yidis Medina, la excongresista que fue condenada por vender su voto para aprobar la primera reelección de Uribe, y quien en los últimos años estuvo vigente en la política de ese municipio por ser una de las cabezas detrás de la revocatoria a Darío Echeverri, luego de que le incumpliera acuerdos de campaña. 

Apoyó la campaña de Gustavo Petro, aunque no de frente. En las legislativas no se movió por ningún candidato.

Freddy Pulecio

Es el candidato del Polo Democrático. Es un líder de la Unión Sindical Obrera, USO, el principal sindicato petrolero de Barrancabermeja. 

Hizo parte de las directivas de esa organización desde 1985 hasta diciembre del año pasado, cuando se retiró para postularse a la Alcaldía. Es la primera vez que buscará un cargo de elección popular.

En 1994 fue capturado acusado de rebelión en medio de las redadas que se hicieron en todo el país tratando de contrarrestar la base social de las guerrillas, pero fue declarado inocente y al año y medio quedó libre. 

Como después de ese episodio empezó a recibir amenazas de muerte, se exilió en Europa durante 15 años. En septiembre de 2012 regresó al país, y desde entonces fue una de los líderes más progresistas de la USO. Por ejemplo, se declaró en contra del fracking, aún cuando no hacerlo implica un golpe directo a la industria petrolera del país debido a que el país solo cuenta con reservas para los próximos 7 años.

En las legislativas le hizo campaña a Roberto Schmalbach a la Cámara y a Leonidas Gómez al Senado, ambos del Polo. En las presidenciales respaldó de frente la aspiración de Gustavo Petro y también impulsó la Consulta Anticorrupción que fue votada el año pasado. 

Según tres fuentes, cuenta con el respaldo de la Colombia Humana.

Le dijo a La Silla que estaría dispuesto a someterse a una consulta con Jaime Peña, precandidato del Partido Verde, y Alberto Barajas, candidato por firmas por el movimiento Barrancabermeja íntegra, próspera y educada, Bipe. Aún no hay nada concreto.

Delfina Alcocer

Es conocida por trabajar con ancianatos -Centros Vida- en el municipio. Esa labor, según cuatro fuentes, es la que le ha dado base electoral y también le ha servido para ejecutar contratos con el sector público.

Entró a la arena electoral por primera vez en 2011, cuando intentó buscar una curul en el Concejo con el aval del Partido de La U. Entró a la lista porque esa colectividad no tenía mujeres y necesitaba cumplir con la cuota de género. Solo alcanzó 178 votos y se quemó.

Sin embargo, su actividad política data de varios años atrás.

Trabajó activamente en las campañas de Édgar Cote Gravino en 2003, en la de Carlos Contreras en 2007, y en la de Elkin Bueno Altahona en 2011.

En la administración de este último ejecutó dos contratos de prestación servicios con el fin de “brindar apoyo sicológico a programas de adulto mayor” (uno fue por $18 millones durante seis meses y otro por $21 millones durante siete meses).

En las locales de 2015 estuvo con el asegurado exalcalde Darío Echeverri, pero se distanció de él, y, como contó La Silla, fue una de las cabezas de la campaña a la revocatoria a su mandato, que al final no prosperó.

En las últimas dos contiendas legislativas le ha hecho campaña en Barranca a la senadora de Cambio Daira Galvis, quien es una de las superpoderosas del Bolívar e hizo fórmula con Karen Cure, la candidata de ‘La Gata’ en la contienda. 

Como es cristiana, está buscando espacio en el Partido Conservador y en Colombia Justa Libres, pero con ninguno ha concretado el apoyo.

Jairo Bonza

Es conocido por trabajar en campañas moviendo estructuras y votos a cambio de favores políticos. 

En los últimos tres años ha sido particularmente visible en varias campañas.

En 2015 fue uno de las fichas claves detrás de la estrategia de la candidatura del policía Horacio Henao, quien iba por el partido ASI y era el candidato del parapolítico Hugo Aguilar, quien terminó en tercer lugar y con 21 mil votos (10 mil detrás de Darío Echeverri, quien fue el ganador). 

Llegó a esa aspiración, según le relató a La Silla una fuente que trabajó en la campaña, en representación de los empresarios que respaldaron a Henao.

En 2017 volvió a sonar porque se convirtió en una de las cabezas visibles de la revocatoria a Darío Echeverri, junto a Yidis Medina, la excongresista condenada por vender su voto para permitir la reelección de Uribe.

Eso lo valorizó dentro de los círculos de poder de Barranca porque fue su comité el que se inscribió en la Registraduría y recogió las firmas necesarias para avalar ese proceso, que aunque naufragó logró mover los cimientos de la política barranqueña y hoy tiene asegurado a Echeverri por tratar de boicotearla.

Precisamente, esa movida le dio para acercarse al representante de Cambio Radical Ciro Fernández, quien también se sumó a la revocatoria y a quien apoyó en las legislativas de 2018.

Justo en la previa de esa campaña a su esposa Carolina Neira Martínez le dieron un contrato para “apoyar los procesos académicos, la elaboración de programas y horarios de clase y la actualización y registro de la plataforma Sofía Plus”, en el Sena de Barrancabermeja, que es el fortín del congresista en ese municipio

En las presidenciales pasadas respaldó la campaña de Germán Vargas Lleras en primera vuelta, y en segunda no tomó partido. 

Edwin Serrano

Esta es la primera vez que participará en unas elecciones. Inscribió su candidatura por firmas con el movimiento ‘Actívate’. 

Inició en la vida política como parte del grupo del fallecido Carlos Andrés González Mebarak, un liberal que en el periodo 2008 - 2011 fue concejal de Barranca. Su entrada a ese equipo obedeció a que estudiaron juntos derecho en la Universidad Cooperativa de Colombia, UCC.  

Aunque ese año González apoyó la segunda campaña de Darío Echeverri a la Alcaldía, Serrano realmente solo estuvo activo en la campaña al Concejo. 

En las legislativas de 2014 no estuvo con ningún candidato. 

Ese mismo año recibió un contrato de prestación de servicios para apoyar procesos administrativos de la Secretaría de Medio Ambiente del municipio por cinco meses y $17 millones. Entró a él como cuota de González Mebarak. 

En 2015 respaldó la aspiración de Liliana Botero de Cote, quien en ese entonces se había lanzado por firmas con el movimiento ‘Barrancabermeja social’.

La razón, según le dijo a La Silla Serrano, obedeció a que sus papá y ella son amigos personales.

Pese a que se quemó, luego se convirtió en contratista de la Unidad de Restitución de Tierras del Magdalena Medio donde trabajó con la Dirección Territorial y el Grupo de Gestión de Seguimiento y Operación Administrativa; allí se mantuvo allí hasta agosto del año pasado.

En las legislativas no tuvo candidato y en las presidenciales estuvo con Gustavo Petro

Yolanda Vargas

Es diputada del Centro Democrático. En 2015 fue su debut electoral y se quedó con una de las curules tras sumar 11 mil votos, siendo la tercera más votada en ese partido (6 mil menos que Jorge de Jesús Villar Torres).  

Su electorado está concentrado en la comunidad cristiana de Santander, de la que es pastora. 

Es esposa de Orlando Mendoza Álvarez, quien hizo parte del directorio departamental del uribismo, es quien maneja la dirección pastoral de la Iglesia Misión Carismática Internacional de Barrancabermeja.

Además, Mendoza fue representante legal de la Fundación Siloe entre 2011 y 2014. 

En la administración de Elkin Bueno Altahona, a quien había apoyado a la Alcaldía, suscribió cinco contratos que sumados llegan a los $976 millones para realizar trabajos comunitarios culturales con niños y mujeres vulnerables.  

En el 2014 también hizo un contrato interadministrativo por $91 millones con la Alcaldía de Aguachica, en la administración de Alfredo Vega Quintero.

En la pasadas legislativas apoyó a Edwin Ballesteros a la Cámara y al Senado estuvo con Álvaro Uribe, a cuyos candidatos ha apoyado en las presidenciales de los últimos periodos. 

Pidió el aval de su partido para ser candidata a la Alcaldía de Barrancabermeja, tendrá que disputarlo con Liliana Botero de Cote, Katherine Díaz y Javier Pilonieta.

Alberto Barajas

Ha sido funcionario durante los últimos 15 años. 

La primera vez que lo nombraron fue en 2004 como tesorero del municipio, cargo al que llegó con el apoyo del entonces alcalde Édgar Cote Gravino, quien se eligió con el respaldo liberal y falleció en 2012 en un accidente de avioneta mientras estaba siendo investigado por parapolítica.

Cuanto terminó esa administración salió del cargo y fue nombrado en el Empresa Social del Estado de Barrancabermeja, como subdirector administrativo. Allí llegó como cuota directa del entonces alcalde Carlos Contreras.

En ese cargo se mantuvo año y medio, porque Contreras lo movió nuevamente a la tesorería del municipio, por su experiencia previa. 

Repitió la misma historia en la administración de Elkin Bueno Altahona, quien actualmente es investigado por parapolítica y este año quiere ser candidato a la Gobernación de Santander con el aval de Cambio Radical.

Este será su estrene electoral. Se lanzará recogiendo firmas por el movimiento ‘Barrancabermeja íntegra, próspera y educada’, Bipe. 

Como él fue parte de la campaña presidencial de Sergio Fajardo, hay un sector de esa línea que lo está impulsando. Sin embargo, Compromiso Ciudadano aún no ha definido el respaldo oficial a ningún candidato.

En las legislativas del año pasado respaldó las aspiraciones de Roberto Schmalbach a la Cámara y Leonidas Gómez al Senado por el Polo. Tras la derrota de Fajardo, en segunda vuelta no tomó partido.

Jaime Peña

Inició su carrera en lo público en la oficina de Planeación del municipio en el 94 como arquitecto contratista. Su entrada se dio por concurso de carrera administrativa. Luego de ocho años, con el respaldo de el alcalde de la época, Julio César Ardila, se convirtió en jefe de todo ese despacho. 

Como era un cargo de carrera administrativa dentro de la Alcaldía, se mantuvo en él hasta 2010 cuando renunció para crear el directorio municipal del Partido Verde, luego de la ‘ola verde’ y el fenómeno electoral en el que se convirtió Antanas Mockus

En el 2011 fue candidato a la Asamblea por ese partido pero se quemó con 6 mil votos y quedó en el tercer lugar de la lista. El único que logró ganar la curul en ese entonces fue Fredy Cáceres, quien ahora es precandidato a la Alcaldía de Girón.

Ese mismo año ese partido, entre otros, respaldó Elkin Bueno Altahona a la Alcaldía de Bucaramanga, pese a que pesaban varios cuestionamientos en su contra, entre esos una investigación por presunta parapolítica.

Tras la quemada, en enero de 2013 fue elegido como Curador tras ganar un concurso público, luego de que Carlos Alberto Larios Díaz, quien estaba en ese cargo, muriera en la misma avioneta que iba el exalcalde Edgar Cote Gravino en 2012.

Salió de la Curaduría en enero de 2018 porque cumplió su periodo de cinco años, y no se postuló para reelegirse porque quería lanzarse a la Alcaldía.   

En las pasadas legislativas no estuvo en la campaña de ningún aspirante. Impulsó la Consulta Anticorrupción y apoyó la campaña presidencial de Sergio Fajardo en primera vuelta (en segunda no tuvo partición directa con ningún movimiento).  

Quiere el aval verde, pero nada se ha concretado.

Emel Harnache

Es concejal del Partido Liberal y el primer año del periodo fue presidente del Concejo con el respaldo de Darío Echeverri. Llegó a la curul con un poco más de 2000 mil votos, y fue el más votado de la lista roja. 

Este fue su tercer intento de llegar al Concejo. Se había postulado en el 2007 por Cambio Radical y en 2011 por los Liberales pero en ambas ocasiones se quemó. En la primera con 631 votos y en la segunda con 1.181.

Pertenece a la línea del otrora cacique liberal Horacio Serpa, quien inició su carrera en ese municipio y fundó el Frente de Izquierda Liberal Auténtico, Fila.

Llegó allí porque su papá, Emel Harnache Sierra es amigo de Horacio Serpa desde la década de los 60. Se acercaron porque el primero era un empresario de ópticas reconocido en la región y el segundo era Alcalde y en ese momento el político más importante del municipio.  

En el 2016 llegó al Concejo luego de que Carlos González Mebarak renunciara porque quería buscar la Alcaldía para 2019 y estaba buscando un cargo con más figuración en el departamento.  

En las pasadas legislativas apoyó a Horacio José Serpa al Senado y a Edgar ‘el pote’ Gómez a la Cámara. 

Según seis fuentes que conocen por dentro la movida electoral de Barranca, de lanzarse tendría el respaldo de los Serpa. 

Hasta ahora es el único precandidato que le ha pedido el aval a ese partido.

Nicolás Contreras

Es la ficha de Renace Santander, el grupo del alcalde de Floridablanca, Héctor Mantilla, que este año quiere lanzar candidatos en varios municipios del departamento. 

Se inscribió por firmas con el movimiento ‘Una nueva Barrancabermeja’, porque, a pesar de que Mantilla ya entró al Partido Conservador, quería mover la idea de que su aspiración es independiente.

Es amigo de Mantilla porque ambos estudiaron en la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, y entre 2016 y el año pasado suscribió cinco contratos de prestación de servicios en esa administración para asesorar “proyectos de inversión en la Secretaría del Interior y programas de la Casa de la Justicia de Floridablanca”.

En 2017 también tuvo un contrato para asesorar gestión de programas con la Alcaldía de Vetas durante tres meses. 

El año pasado fue el gerente de la campaña de la precampaña presidencial en Barranca de  Marta Lucía Ramírez, quien es la madrina del alcalde Héctor Mantilla y apoyó en las legislativas al senador pastuso Eduardo Enríquez Maya

Con ese equipo, y con parte del apoyo que le están dando desde el área metropolitana los de Renace Santander, es que se está moviendo para recoger firmas en el municipio. 

Por ahora, su campaña está planteada para replicar el modelo con el que el Alcalde de Floridablanca se eligió hace tres años. Sin embargo, debido a que a diferencia de él, por ahora Contreras no tiene aliados fuertes que lo puedan apalancar.

María Ligia Barrera

Es una líder barrial. Inscribió un grupo significativo de ciudadanos para recoger firmas y avalarse denominado ‘Movimiento democracia participativa’.  

Es casi una desconocida en los círculos de poder de Barrancabermeja, y aunque ha trabajado en el sector público, lo ha hecho en cargos administrativos de bajo perfil ocupando provisionalmente cargos de carrera administrativa.

Por ejemplo, en 2005 fue auxiliar administrativa de la oficina de turismo finalizando la administración de Edgar Cote Gravino. En ese cargo se mantuvo hasta 2008. 

Luego la nombraron como secretaria del encargado de la oficina de Ornato y espacio público en la administración de Elkin Bueno, a quien le hizo campaña.

En el 2014 pasó a ser auxiliar administrativa de Familias en Acción, cargo en el que estuvo hasta mediados de 2017, cuando en el gobierno de Darío Echeverri la despidieron, según ella, porque respaldó la revocatoria y en la campaña de 2015 no lo apoyó a él sino a Liliana Botero de Cote.

Ruby Stella Albarracín

Inscribió su precandidatura por el movimiento ‘Unión popular barranqueña’, con el que recogerá firmas para avalarse.

Se ha desempeñado en cargos públicos de bajo perfil, que ha obtenido por apoyar campañas en el municipio.

En el 84 entró a la Alcaldía como secretaria del Tesorero, en el 90 fue auditora de impuestos municipales en el gobierno de Jorge Gómez Villamizar, último político del Frente de Izquierda Liberal Auténtico, Fila, que estuvo en la Alcaldía, y al año siguiente entró la Electrificadora de Santander en control interno y ventas. 

En las locales del 2004 le hizo campaña a Édgar Cote Gravino y le volvieron a dar puesto en la oficina de control interno.

Pese a ese bajo perfil, ha sido candidata al Concejo en cuatro ocasiones. 

La primera fue en el 94 por el movimiento ‘Renovación por Colombia’, pero se quemó; la segunda fue en el 2007 en la lista de Alianza Social Afrocolombiana, ASA, pero solo sacó 105 votos; la tercera fue por el Partido Liberal y volvió a perder con solo 346 votos; y la última fue en el 2015 por el movimiento ‘Alianza por Barrancabermeja’, que era del asegurado exalcalde Darío Echeverri, pero perdió con 184 votos.

Nota del editor: actualizamos esta nota el 16 de julio de 2019 con las versioens de Jonathan Vásquez sobre las relacioens entre los Ahumanda y Darío Echeverri y sobre sus vínculos con la bloquera.

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Ricardo Durán Serrano

04 de Marzo

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