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Por Jineth Prieto · 14 de Junio de 2018

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Ayer el Tribunal Administrativo de Cundinamarca admitió una tutela que fue interpuesta por Liliana Botero de Cote,  excandidata a la Cámara en Santander del Centro Democrático que perdió la segunda curul que sacó el uribismo en el departamento. 

 

Lo particular del trámite que se inicia es que al cierre del escrutinio Botero de Cote quedó en el tercer lugar de la lista a solo 306 votos de Edwing Ballesteros, uno de los candidatos más cuestionados de la lista uribista porque siendo gerente de la Empresa de Servicios Públicos de Santander, Esant, recibió una represa que colapsó a poco más de una semana de inaugurada.

El fondo de la tutela está sustentado en que la Comisión Escrutadora (delegada por el Consejo Nacional Electoral para dejar en firme los resultados) se negó a hacer el recuento de votos en Barrancabermeja, Puerto Wilches y Girón, pese a que ella lo solicitó formalmente e interpuso varias reclamaciones que no fueron respondidas de fondo.

Como el argumento de la Comisión Escrutadora fue que no existían recursos contra sus decisiones, sus abogados tutelaron argumentando que se le violaron los derechos a la igualdad, a elegir y ser elegida, al acceso a la justicia y al debido proceso. 

La Silla conoció los anexos de la tutela y en ellos también hay una anotación que fue hecha por la Procuraduría salvando su responsabilidad por esa decisión. 

Eso era particularmente importante para Botero de Cote porque en el primer municipio, que además es el segundo centro electoral más grande de Santander, está concentrada su fuerza electoral (en 2015 fue candidata a la Alcaldía de Barranca y quedó de segunda con 21.937 votos) y dada la estrecha diferencia con Ballesteros si existían errores podría voltearse el resultado. 

Dentro del proceso Botero, viuda del controvertido exalcalde de Barranca Édgar Cote Gravino, quien antes de morir estaba siendo investigado por presuntas relaciones con paramilitares, tiene a su favor que en las locales de 2015 se presentó un caso similar en Manizales, que se resolvió en favor del candidato y finalizó con la reconformación de la Comisión Escrutadora de Caldas (solo se crea para elecciones).  

Ahora que arranca el proceso, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca decidirá si -como Botero pide- reverza el acta que declaró la elección los representantes a la Cámara electos hasta tanto no se resuelva por qué la Comisión decidió hacer caso omiso a la solicitud del recuento de votos en los tres municipios. 

Si lo hace y al final encuentran que no había motivación para negarse a hacer el recuento, se abrirían nuevamente los resultados de esas mesas. Con lo que resulte se legitimará la elección de la segunda cámara que el uribismo conquistó en Santander en marzo.

CONTEXTO

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