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Por Jineth Prieto · 30 de Noviembre de 2019

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Aunque la puja por los asientos del sector privado en el Consejo Directivo de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, suele pasar desapercibida, ayer se convirtió en uno de los pulsos claves de poder de la región.

No solo porque enfrentó en un mismo escenario al gobernador saliente, Didier Tavera, al excongresista y excandidado a la Alcaldía de Bucaramanga, Fredy Anaya, y a los gremios; sino porque dio muestra de que el acuerdo político para manejar esa CAR está tambaleando.

Después de 12 horas de sesión el pulso finalmente lo ganó Anaya, quien logró que sus dos fichas se reeligieran, y quien con ellas  terminó de despejar el camino para tener mayorías en ese órgano. 

Con esa movida puso en jaque la posición de ventaja de Tavera, quien pese a que tendrá director de su cuerda directa durante el próximo cuatrienio, tendrá problemas para moverse sin las mayorías del consejo de su lado.

La previa

Que iba a haber puja por la elección de los dos asientos del sector privado en el Consejo Directivo de la Cdmb, quedó claro desde muy temprano.

 

El primer campanazo lo dio la oleada de inscripciones de empresas que querían habilitarse para votar, que se multiplicó por casi 12 veces en esta ocasión (pasó de una media de 70 a cerrar con 810).

La movida era importante porque mostraba que había sectores interesados en pelear los cupos con mayorías -normalmente hay acuerdos en el caso de los políticos-, y que en este caso el primer round estaba en disparar el potencial electoral de la votación.

Además, como al tiempo se conocieron los nombres de los postulados para los dos asientos principales y los suplentes, también se decantaron los bandos y quedó claro que Didier Tavera y Fredy Anaya se enfrentarían por esos cupos.

La disputa se supo porque dentro de la lista de interesados en elegirse el grupo de Anaya postuló para la reelección a Hermógenes Abril y Yesid Torres, quienes fueron claves para que Tavera no obtuviera las mayorías en la pelea por la Dirección; y al tiempo el Gobernador presentó dos aspirantes de su línea. 

Uno fue postulado por la agencia de viajes A Volar, que como contó La Silla, ha sido la que ha expedido todos los tiquetes de los funcionarios del departamento en la era Tavera y es de propiedad de Karina González, esposa de Martín Tavera, el tío más poderoso del Gobernador; y el otro por Martiniano López, esposo de la abuela de Tavera.

La pelea en sí misma no es rara porque desde la elección de Juan Carlos Reyes como director de la Cdmb, en el bando de Anaya le pusieron la mira al Consejo Directivo para tener como meterle freno a Tavera, pero sí fue llamativa porque hubo mostrada de dientes de lado y lado.

Además, porque salió a la luz justo cuando los dos políticos tienen un pulso paralelo por la Empresa de Alcantarillado de Santander, Empas, luego de haberla manejado en conjunto en el último cuatrienio.

La entrada de los cacaos

El segundo campanazo se dio justo cuando terminó el proceso de inscripción, y empresarios que no estaban alineados con ninguno de esos sectores políticos se metieron en la puja vía tutela. 

Daniel Santiago Duarte, quien estaba interesado en ser candidato para ocupar esos asientos, junto a 24 empresas del gremio de los bares en la ciudad le pidieron a un juez que interviniera porque no los dejaron inscribirse para participar. 

Según relataron en la tutela, los funcionarios de la Cdmb encargados de la ventanilla decidieron no recibirle documentos porque estaban cerca de la hora del cierre del plazo, pese a que la Procuraduría pidió que lo hicieran. 

El juez comprobó que en efecto había sido así tras revisar las cámaras de seguridad, y ordenó a esa entidad darle trámite a su inscripción.

Así que al final Duarte entró, y 18 de las 24 empresas que lo respaldaban cumplieron los requisitos para integrar el censo electoral.

Pero más allá de ese resultado, el episodio repicó dentro de la cúpula de poder empresarial en la región, que estaba moviéndose para tratar de poner asientos de su cuerda, luego de que hace cuatro años no pudiera competir con su candidato, el cacao de la industria avícola, Felipe Montoya, porque la Cdmb no lo habilitó.

En esta ocasión el Comité de Gremios de Santander  (agrupa a Acopi, Camacol, Fenalco, la Cámara de Comercio, entre otros), estaba impulsando la aspiraciones de Hernán Clavijo, presidente de Camacol Santander y de Joaquín Calixto, gerente de Carlixplast en los cargos principales.

Según le contó a La Silla un empresario que estuvo detrás de la movida de los gremios, buena parte de la expectativa de ese sector en esta elección estaba dada en que con la división entre Tavera y Anaya, se les abría la puerta para ser el fiel de la balanza y definir mayorías.

Sobre todo, porque anticipaban que los 728 inscritos para votar no llegarían en su totalidad, y que internamente tendrían cómo pelear la validez de todos los poderes que presentaran las partes porque partían de que no estarían debidamente auténticados.

“La apuesta era disminuir el número de votos válidos para debilitar a los demás bandos y que los de nosotros ganaran peso”, nos dijo esa fuente.

El pulso

Tal y como lo anticiparon los empresarios, no todos los empresarios llegaron o enviaron poder y el número de votos de la elección se redujo a 640.

Para seguir disminuyendo ese número, en el bando de los gremios empezaron a solicitar que se revisara la validez de los poderes que estaban presentando porque, según el argumento de los privados, ese documento solo era válido si estaba autenticado y con biometría. 

La pelea se estancó en ese punto por varias horas, se habló de que había sospechas sobre al menos 200 poderes que presentó el bando de Anaya, e incluso en un momento quedó en evidencia que un poder que había presentado esa línea había sido presuntamente adulterado.

Sin embargo, al final los delegados de la Cdmb no intervinieron bajo el argumento de que la decisión era de los empresarios y que eran ellos quienes debían instalar formalmente la sesión para definir dentro de su mismo orden del día si los poderes serían revisados o no. 

Como el primer paso era la definición del presidente y el secretario de la sesión, para ese momento quedó claro que el bando de Anaya, por lo menos en el papel tenía las mayorías con 398 votos (los empresarios entre 70 y 80 y el de Tavera alrededor de 160).

“Fue una movida muy astuta porque los votos que estaban en tela de juicio ponían mayorías y lo que pasó después fue que el bando del señor Fredy Anaya, que puso a Hermógenes Abril de presidente, tomó el control de la sesión”, nos dijo un empresario que pidió no ser citado.

Los ánimos se crisparon a tal punto que el bando de Tavera se unió al de los gremios para atajar la crecida del sector de Anaya y pedir que se revisaran los poderes con la sesión instalada, pero no lo lograron.

Además, el bloque de Anaya terminó pasando aplanadora porque los demás sectores se abstuvieron de votar y no definieron ni el mecanismo de la elección.

Con casi 12 horas de sesión el bloque de Tavera, que estuvo asesorado por el jefe jurídico de la Gobernación, Luis Alberto Flórez, decidió irse de la sesión argumentando falta de garantías; y el de los cacaos se quedó hasta el final pero no tuvo oportunidad. 

“Lo más preocupante es que esto fue de frente. Desconocieron abiertamente la normatividad y pasaron por encima de los derechos del sector privado a elegir con garantías”, dijo a La Silla Hernán Clavijo, gerente regional de Camacol.

Como por esas condiciones lo gremios planean demandar la elección, y, además de los poderes, argumentarán que existe riesgo de potenciales falsedades en los poderes que presentó en el bloque ganador, la pelea por esos cargos promete ser de largo aliento.

Mientras tanto, Fredy Anaya queda con el camino despejado para controlar la injerencia de Tavera en la Cdmb -que ha sido su principal fortín-, durante los próximos cuatro años. 

No solo porque suma estos dos votos, sino porque tiene de su lado los otros dos de las ONG, y es aliado del gobernador entrante, Mauricio Aguilar, quien, además de voto propio, podrá influenciar los de los cuatro alcaldes que también tienen cupo en ese órgano.
 

CONTEXTO

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