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Por Jineth Prieto · 09 de Junio de 2019

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Una vez Óscar Villamizar se quedó con una de las siete curules del departamento en la Cámara, en el Santander político quedó claro que con él había vuelto al ruedo su papá, el condenado exsenador Alirio Villamizar Afanador.

Aunque hasta ahora no era tan visible qué tan alta era su apuesta, esta semana con un video que fue grabado en San José de Miranda quedó en evidencia que se la está jugando completamente con su reencauche y el de su grupo político en pleno.

 

La grabación fue llamativa por dos razones: la primera porque apareció hablando a nombre de las directivas del uribismo, y la segunda porque lo hizo sobre los avales para las locales de octubre en ese municipio

Aunque las imágenes generaron revuelo en medios nacionales, y de hecho Nubia Stella Martínez, la directora nacional del partido, se pronunció desautorizando las declaraciones, dentro del Centro Democrático no era desconocido que eso estaba sucediendo en Santander.

Desde el año pasado el controvertido excongresista, quien estuvo preso cinco años por aceptar una Notaría a cambio de votar a favor del artículo que permitió la reelección de Álvaro Uribe, arrancó una gira por las provincias con miras a robustecer su grupo político.

Que lo iba a hacer ya lo había anunciado él mismo en una tarima al frente de militantes de todas las vertientes del uribismo en junio del año pasado.

Además, era previsible que se moviera en ese sentido porque antes de su condena era uno de los políticos más poderosos de Santander y aún estando preso se acomodó para no morir electoralmente.

En esa empresa ha sellado acuerdos,  anunciado alianzas y hasta ha acercado a precandidatos que antes no eran de su cuerda para armar listas con sello propio.

Y aunque eso mismo lo están haciendo las otras vertientes, el problema de fondo es que la manera en la que Villamizar se está moviendo tiene reventado el partido porque en vez de buscar dentro de las propias bases uribistas, le empezó a abrir puertas a políticos de otras vertientes. 

Además de San José de Miranda, la escena se ha repetido al menos 10 municipios más de Santander. 

Por ejemplo, en San Vicente está respaldando a Óscar Rodríguez que tiene trayectoria en La U y en Cambio Radical; en Puerto Wilches su candidata es Aday Suárez, que viene de Opción Ciudadana; y en Barbosa están respaldando a Víctor Camacho, quien también tiene carrera en La U y en Cambio.

Además, en Barrancabermeja quiere que en la lista al Concejo esté Pepe Figueroa, quien viene de estar en la lista de Opción Ciudadana en la Cámara.

Y en San Gil, donde Villamizar está aliado con la exdirectora de la Corporación Autónoma de Santander, CAS, Flor María Rangel, quien está investigada por peculado y viene de Opción Ciudadana, reunió a los precandidatos que quieren entrar a la lista del Concejo (entre esos el hermano de Rangel) y les dijo que votaran por el diputado Jesús Villar (alcanzó a sonar como precandidato a la Gobernación de los Villamizar) a la Asamblea.

También en la provincia de Vélez, los Villamizar están moviendo el nombre de Alexander Medina, quien fue candidato del Partido Conservador a la Cámara el año pasado, a la Asamblea

La historia se ha repetido en Curití, Cimitarra, Landázuri, Lebrija, los Santos, Puerto Parra, y Santa Helena del Opón, y en todas ha generado fracturas.

Encima, La Silla confirmó que el exsenador cuando no está de gira se reúne con precandidatos en su oficina personal (ver foto de portada).

En todos los casos el mensaje que el excongresista envía, según las 15 fuentes que hablaron con La Silla, es que él es el que tiene los avales.

Que eso sea así no es tan claro por varias razones.

La primera, porque aunque su hijo es congresista, la decisión de los respaldos no es unánime; la segunda, porque hay varias vertientes que están reclamando protagonismo y tiene que conciliarlas; y la tercera, porque la definición de los ungidos recae directamente sobre la Dirección Nacional en Bogotá.

Aún así, de entrada Villamizar tiene cómo pelear debido a que, según nos dijo el coordinador departamental del uribismo, Gustavo Afanador, en las recomendaciones que enviarán a la Dirección Nacional la viabilidad electoral de cada candidato tendrá al menos la mitad del peso de la puntuación.

Así que si en el uribismo vuelve a pesar el derrotero de los votos, que fue el que le dio la entrada al partido a Óscar Villamizar en las legislativas del año pasado, sus candidatos podrían encontrar dónde anidar.

El 27 de julio, cuando quede en firme la baraja de uribista en Santander, se sabrá si el poder de Villamizar era humo o si le copian tanto como dice en Bogotá.

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