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Por Sara Ruiz · 13 de Marzo de 2019

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El expresidente Álvaro Uribe llega a Manizales hoy como parte de su gira preelectoral por las principales ciudades del país.

Lo hace en medio del avispero que se armó en el Centro Democrático desde que el exsenador y presidente del Comité Promotor de su referendo reeleccionista Luis Guillermo Giraldo se metió a la baraja de aspirantes a la Gobernación de Caldas, en la que había tres aspirantes desde el año pasado, entre ellos Camilo Gaviria, el hijo de la jefe uribista Adriana Gutiérrez.

Seis de ocho dirigentes del Centro Democrático que consultamos coincidieron en que esperan que su jefe tire línea sobre el mecanismo para escoger el candidato, algo que la aspiración de Giraldo ha hecho más difícil, e incline la balanza hacia este o hacia Gaviria.

Giraldo, el aspirante de la discordia

Hasta el 20 de febrero, en la baraja estaban el médico y excandidato a la Cámara Jorge Luis Ramírez, el diputado Antonio Corrales y el exgerente de la campaña de Iván Duque e hijo de la exsenadora Adriana Gutiérrez, Camilo Gaviria.

Gaviria era el que pintaba más fuerte, como contamos, por haber gerenciado la campaña de Iván Duque, por estar recorriendo el departamento desde entonces, y por ser hijo de políticos tradicionales como Gutiérrez y el exgobernador inmolado Fortunato Gaviria.

Mientras el Partido definía como escoger su ficha, sorprendió la inscripción del exsenador liberal Luis Guillermo Giraldo, jefe de debate de Uribe en su primera campaña a la Presidencia, su exembajador en la ONU y luego en México y protagonista de su campaña reeleccionista.

Con esa movida, el mapa político en Caldas se revolcó.

Eso es porque su candidatura tuvo el impulso de políticos retirados del viejo liberalismo de Víctor Renán Barco y exfuncionarios cercanos a La U y a Cambio Radical, que no tienen peso político pero algunos uribistas relacionan con la coalición rival para las elecciones, que lidera el exsenador de La U, Mauricio Lizcano.

“Es público que la entrada de Luis Guillermo se debe al impulso de personas externas al Partido, a través de una carta pública. Los que lo invitan y lo promueven no son del Centro Democrático”, nos dijo Juan Ramos, miembro del directorio departamental.

“El doctor Luis Guillermo le está haciendo el mandado a gente por fuera del partido”, nos dijo aparte el precandidato Ramírez.

Eso porque parte de las bases no lo ven como miembro activo del Centro Democrático en Caldas, pues no ha hecho parte de la construcción del partido allí, sino que pertenece a la generación del barcoyepismo.

“Llevamos cuatro años tratando de organizarnos internamente, todo un proceso abierto de discusiones. Cómo puede uno entender que Luis Guillermo se inscriba a escondidas en Bogotá”, nos dijo un dirigente cercano a la exsenadora Adriana Gutiérrez que nos habló con la condición de no nombrarlo.

Además de llegar sin previo aviso, una vez inscrito Giraldo cuestionó, en un evento político luego de su inscripción, que Adriana Gutiérrez tuviera voz y voto en los directorios departamental y nacional del Centro Democrático mientras su hijo aspira a la candidatura.

A esa crítica se sumó el diputado y aspirante Antonio Corrales.

“Mal haría doña Adriana en no apoyar a su hijo. Lo que dijo Luis Guillermo es que debería declararse impedida porque hay conflicto de intereses”, nos explicó el precandidato, que también está en el directorio departamental.

Giraldo también llegó proponiendo que el candidato se defina por consulta interna en la que cualquier caldense con cédula pueda votar, mientras que el mecanismo que más sonaba antes de su aparición era una convención uribista o una consulta interna cerrada.

La nueva propuesta, para los uribistas consultados, beneficia a Giraldo porque puede mover los votos de quienes lo impulsaron a lanzarse al ruedo.

Eso aumentó el malestar.

Ante eso, la esperanza de seis de los ocho uribistas con los que hablamos es que Uribe llegue a poner orden y tirar línea sobre el mecanismo de escogencia.

“Es importante que el presidente ponga los puntos sobre las íes. Es bueno definir los mecanismos adecuados para el Partido, para que las decisiones no las tomen personas extrañas. Nuestro partido es nuevo y lo tenemos que cuidar”, nos dijo Ramos.

Si es así, el elegido podría ser Gaviria.

Más chance para el delfín

Uribe llega a Caldas en un momento en el que Gaviria está cogiendo impulso.

Como habíamos contado, el mayor reto de ese primíparo era juntar las bases uribistas, pero ya los dirigentes del Oriente, Centro Sur y Norte de Caldas (tres de las seis regiones del departamento) se fueron de frente con él a través de comunicados oficiales.

Además, bajo su nombre hay un acuerdo casi cocinado con Jorge Hernán Mesa, el candidato del senador liberal Mario Castaño, para que los uribistas lo respalden a él a la Alcaldía y los rojos a Gaviria a la Gobernación.

Eso mostraron, por ejemplo, las fotos de un almuerzo esta semana con el director del partido conservador Omar Yepes, también es cercano a Mesa, que publicó ayer el portal local de noticias Tintiando.

La alianza entre ambos partidos está armándose desde el año pasado, como contamos y como nos confirmó ayer el representante uribista Luis Fernando “Chano” Gómez. “No es oficial, pero allá vamos a llegar”, nos dijo. 

Justamente una de las dudas que tienen los uribistas es que el exsenador Giraldo, de ser el candidato, quiera aliarse con Lizcano y el gobernador Guido Echeverri, y no con los rojos.

Pero para el dirigente que nos dijo que la alianza con Gaviria había cuajado, y que no permitió revelar su identidad para no tener malestar con los uribistas, “la aspiración de Luis Guillermo no tiene nada que ver con Guido ni con Lizcano, eso es una estrategia de gente del Centro Democrático para desvirtuar su aspiración”.

Eso es porque, según esta fuente, “todo el mundo daba por hecho de que Gaviria iba a ser el candidato y ahora Giraldo le pone competencia”.

Un político que lo sabe de primera mano le dijo a La Silla que el Mira y los liberales se pusieron de acuerdo ayer en la mañana para enviar voceros a hablar con Uribe antes de la reunión con los aspirantes, y decirle que quieren que Gaviria sea el candidato a la Gobernación para cristalizar la alianza.

“Para ganar se necesitan socios, nos gustaría que sea sangre nueva, como Camilo. Con Luis Guillermo nos meteríamos con un dinosaurio”, agregó esa fuente.

El malestar uribista más el riesgo de dañar la alianza con Castaño le da puntos al hijo de Adriana Gutiérrez.

“Mañana Uribe se va a encontrar con un Centro Democrático bien representado que le va a decir que quiere un candidato afecto a los hemos construido aquí”, nos dijo un uribista que nos habló fuera de micrófonos porque es funcionario. “Camilo es un joven que no está en el desgaste en el ejercicio público, y la política no le es ajena”.

Al final, el senador Uribe puede decidir hoy entre lo que le da más espacio al delfín y al compromiso cocinado con los liberales, y lo que acerca a la candidatura a su viejo aliado y antiguo barón local.

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