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Por Sara Ruiz · 20 de Marzo de 2019

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Esta semana llegó a Apartadó, luego de 20 años de exilio en Ginebra, el exalcalde de la Unión Patriótica José Antonio López Bula. Lo hizo para lanzarse de nuevo a la Alcaldía, justo después de las primeras elecciones presidenciales en que la izquierda, con Gustavo Petro, ganó en ese municipio de Urabá.

Regresó el exalcalde, pero sin las banderas de la UP.

La llegada de López Bula muestra la forma en que la Colombia Humana, que lo respalda, se está organizando en los doce municipios que reúne el Urabá antioqueño, donde le apuesta a tener candidatos propios, pero con alianzas que no los corran tanto hacia la izquierda.

La apuesta grande es en el viejo bastión de la UP

Apartadó fue el único municipio, con Murindó, en que Petro ganó en ambas vueltas presidenciales, con 21 mil votos en la primera.

Es el más poblado de la región, y uno de los que tiene un arraigo histórico de izquierda por la Unión Patriótica, partido que respaldó al excandidato y senador.

De hecho, en su corregimiento más grande, San José de Apartadó, está la comunidad de paz, donde viven familiares de los militantes asesinados de ese Partido, así como víctimas de la guerra entre guerrillas y paramilitares, como contamos en esta crónica.

La ficha del petrismo para cosechar sus votos en Apartadó es López Bula, alcalde del municipio entre 1990 y 1992, quien estuvo preso entre 1994 y 1999 por ser presunto autor intelectual de la masacre de La Chinita, donde guerrilleros de las Farc y disidentes del EPL asesinaron 35 personas. Pero el Tribunal Nacional sin rostro lo absolvió.

Tras salir de la cárcel, López se fue exiliado, por amenazas en su contra, para Suiza. Apenas regresó en enero, a una visita para tantear el terreno a ver si se volvía a lanzar a la Alcaldía.

Según nos contó, lo animaron las llamadas de algunos de sus compañeros de la UP y de la hoy Colombia Humana. Se devolvió definitivamente el domingo pasado.

Estos lo escogieron de candidato porque “teniendo en cuenta la buena votación que hubo por Petro, era necesario tener un candidato que convoque, que la gente reconozca”, nos dijo Guillermo Peña, presidente del nodo Apartadó Humana.

Eso es porque a López lo recuerdan, entre otras cosas, por construir la plaza de mercado, la terminal de transportes y el palacio de justicia cuando era alcalde.

Además, que haya pertenecido a un partido perseguido y que regrese del exilio justo cuando la JEP anunció que abrirá la investigación sobre el exterminio de la UP, manda el mensaje de que ese partido puede revivir.

Pero Bula no volvió para darle un nuevo aliento a su viejo partido. Tampoco para ser el rostro de la Colombia Humana.

Se lanza por firmas, en un movimiento que no solo respaldan la Unión Patriótica, la Colombia Humana y algunos disidentes del Partido Liberal, nos explicó Félix Amín Tovar, el coordinador del nodo Urabá Humana Atrato gran Darién, que aglutina los 12 municipios del Urabá antioqueño y 4 del chocoano.

Nos dijo que también lo respaldan comerciantes, campesinos, trabajadores bananeros y productores de plátano.

La razón por la cual López no va por la UP es que “aquí todavía tenemos el sello de guerrilleros que nos ha marcado por años”, nos dijo Esneda López, excandidata a la Cámara por la UP en 2018 y vicepresidenta del nodo Urabá Humana Atrato gran Darién.

Pero López Bula nos dijo que su razón para no ir por la UP es que “creo más en los ciudadanos, lo que llaman las ciudadanías libres”, y por eso la intención de recoger firmas, algo que arrancaría la próxima semana, cuando se inscriba su comité promotor.

“Si lo que quiere es estar por fuera del movimiento de la Colombia Humana, no tenemos ningún problema en apoyarlo. Nos vamos con él independientemente de lo que haga”, nos dijo Tovar.

Con López Bula, los petristas le apuestan en la capital del Urabá antioqueño a un político de vieja data que pueda juntar gente más allá del petrismo.

También a un rostro que enarbole las banderas de la paz más que del pensamiento de izquierda, según Peña.

"El país ha venido cambiando. Petro no es absolutamente de izquierda. Esta es una política de paz", nos explicó.

Pero en los otros municipios están más crudos.

Petro no jala solo

Murindó es el otro municipio de Antioquia donde Petro ganó en ambas vueltas, y uno de los ocho en los que Urabá Humana quiere tener candidato propio a la Alcaldía.

Pero, a diferencia de Apartadó, el movimiento político está quieto desde junio.

Eso nos dijo el presidente del nodo municipal, Wilder Rojas: “Tenemos cuatro precandidatos, pero luego de las elecciones no hemos vuelto a tener capacitaciones, hemos perdido la comunicación”.

Explica que no han podido ir a las reuniones del movimiento porque llegar a Apartadó, por ejemplo, cuesta 75 mil pesos por persona: 50 de lancha, 20 de bus y 5 de taxi.

En Mutatá no han podido arrancar la campaña. Su candidato, el exconcejal liberal Eulicer Ramos, nos contó que ya conversó con la Farc y la UP, pero no inscribe aún el comité promotor de firmas porque tiene una amenaza en su contra de la que no nos quiso dar detalles.

Tampoco ha arrancado la campaña en San Juan de Urabá, Carepa, Turbo y San Pedro.

Solo en Chigorodó hay un precandidato recogiendo firmas desde la semana pasada: Luis Fernando Hinestroza. Es un estudiante de Derecho de la Universidad Cooperativa de Colombia, coordinador de la asociación de víctimas Asovict, que según nos dijo tiene 200 afiliados en el municipio; y es miembro del comité de Justicia Transicional municipal y de la Mesa de Víctimas.

En otros casos, ya se empiezan a cocinar las alianzas, pues según el presidente regional Tovar, “necesitamos hacer coaliciones grandes que nos permitan derrotar a los candidatos oficiales”.

En Turbo, donde Petro le ganó a Duque en primera vuelta, pero perdió en segunda, la ficha es el profesor Wilfredo Machado, quien cuenta con el Mais, la Colombia Humana y la UP.  

Pero también está conversando, en busca de aval, con el partido ASI, hoy aliado del Gobierno Nacional; y con el movimiento afro del Sí Colombia Renaciente, nos contó el presidente del nodo en ese municipio, Vanderley Quintero.

Pero van a inscribir una lista al Concejo como movimiento por firmas, “porque como Colombia Humana no podemos desaparecer”.

En Necoclí también buscan espaldarazos de otros lados. Según nos contó el directivo Guillermo Peña, aún no hay candidato, pero uno de ellos tiene una potencial alianza con el Verde y el Partido Liberal.

La razón por la cual buscan aliados es que creen que no tienen suficiente fuerza solos para que los votos de las presidenciales se reflejen en las locales.

Primero, nos explicó Peña, porque en las elecciones “la gente adquiere compromisos y vota por el familiar o por el amigo”, y no funciona tanto el voto de opinión.

Segundo, porque incluso dentro del movimiento hay fisuras, como pasa en Bogotá.

En el caso de Apartadó, por ejemplo, antes de que López Bula regresara del exilio, ya había otros cuatro precandidatos en fila que hicieron parte de la campaña presidencial de Petro.

Uno es el líder de víctimas cercano a los godos Jhonny Lozano, que busca por aparte el aval de Colombia Renaciente; el médico Jairo Otero, que está definiendo si recoger firmas o lanzarse por Aico; y el politólogo Jhon Jiménez, que está haciendo campaña por aparte con las banderas de Colombia Humana y se grabó video con Hollman Morris cuando visitó Medellín.

Si estos consiguen esos avales y se lanzan aparte, el voto petrista se partiría justo en el municipio al que más le apuestan.

Eso muestra que en la única región de Antioquia donde Gustavo Petro le ganó terreno al uribismo, su marca hasta ahora no es suficiente.

Contexto

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