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Por Sara Lopera · 15 de Julio de 2019

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A inicios de este mes el senador conservador Carlos Andrés Trujillo inscribió a José Fernando Escobar como candidato a la Alcaldía de Itagüí, el municipio al sur del Valle de Aburrá que es su fortín y que el año pasado lo catapultó como el segundo congresista más votado de Antioquia en su primer intento por llegar al capitolio. 

Su apuesta con Escobar, quien fue su secretario de Infraestructura en la Alcaldía y su asesor en el Congreso hasta hace unos meses, es la misma que ha tenido desde que se metió directamente en política electoral hace 16 años: estar de primero en la fila y ser protagonista. 

Para lograrlo Trujillo ha sido hábil en formar alianzas cuando las necesita y desarmarlas después de las campañas y las elecciones.

“Cada cuatro años busca líderes políticos distintos, según la necesidad del momento”, nos explicó un exaliado godo suyo. En eso coincidieron cinco militantes más -entre dirigentes y corporados- del Conservador en Antioquia. 

Con esa estrategia, que no es única suya pero que pocos dominan hoy tan bien, este año viene consolidándose como el mandamás del Conservador en Antioquia, no tanto por ser el más votado y el único con puesto en la dirección nacional, sino porque es hábil para poner a sus colegas del lado que le conviene.

“Es un tipo amable que sabe, solo con una llamada, cómo acercarse para conseguir las cosas”, nos contó el diputado godo Carlos Ríos para explicar cómo ayudó a definir Trujillo el peleado aval a la Gobernación con el respaldo de más de la mitad del directorio departamental.

Aunque así derrotó al otro senador del partido Juan Diego Gómez, al tiempo logró hacer consenso con él y con el otro matiz que lidera el representante Germán Blanco, para repartirse los avales de Antioquia. Se quedó con el poder para entregarlos en 46 de los 125 municipios.

Por eso, los dirigentes conservadores locales lo identifican como un actor clave para las elecciones de octubre e incluso como el posible próximo Gobernador. 

Todo eso comenzó en su ciudad natal, que fue y sigue siendo su fortaleza.

El germen del poder

Trujillo se hizo en política desde los 14 años, primero como líder político conservador, luego como secretario y finalmente como presidente de la Junta de Acción Comunal de La Independencia, un barrio estrato tres, clase media, donde creció. 

Con esa trayectoria y el apoyo del entonces poderoso cacique conservador y luego gobernador Luis Alfredo Ramos, en 2003 se lanzó al Concejo.

Ganó y formó parte del grupo de concejales conservadores de la cuerda del entonces alcalde y hoy gerente de Auditoría Interna de la Gobernación, Carlos Arturo Betancur. 

En ese grupo también estaba su llave en la Cámara y quien se bajó del Senado para dejarle el cupo, Nidia Marcela Osorio, y su exaliado y ahora candidato a la Alcaldía por Cambio Radical, Bayron Caro. 

En 2006, ese grupo unido llevó a la Cámara a Orlando Montoya, quien también había sido concejal del municipio. Trujillo fue su jefe de debate y ahí se dio a conocer en el resto de Antioquia.

En 2008, dio el salto a la Asamblea en fórmula para la Gobernación con su aliado Ramos. Trujillo asegura que fue el diputado que sacó la votación más alta en toda Colombia con 30 mil votos, y su ciudad natal le puso la mitad de ese número (ese récord no lo pudimos confirmar).

Desde esas elecciones el Senador mantiene la obsesión de siempre llevarse la votación más alta. De hecho, cuentan quienes han trabajado de cerca con él, que desde mucho antes del día de elecciones sabe cuántos votos va a sacar.

“Es un matemático de la política, tiene sus cuentas muy claras y siempre que se lanza es para salir de primero”, nos dijo un conservador antioqueño que hizo parte de su equipo político durante varios años.

Como diputado empezó a formar una estructura propia y a alejarse del grupo con el que arrancó. “Se sintió muy poderoso y cogió vuelo propio”, explica Gustavo Betancur, hermano del exalcalde Carlos Arturo, compañero de Trujillo en el Concejo y luego uno de sus opositores férreos cuando fue alcalde. 

“Ya estando en la Asamblea quise formar mi propio matiz, ya tenía estructura, tenía concejales, y por eso me separé del grupo de Betancur en Itagüí”, le dijo Trujillo a La Silla.

Tal distancia quedó comprobada cuando, en las elecciones al Congreso del 2010, no apoyó los candidatos del exalcalde Betancur y del entonces gobernador Ramos, sino que quiso tener su propia candidata a la Cámara de Representantes.

Lo hizo con nuevos amigos políticos: la cuestionada familia de Bello Suárez Mira.

“Lancé a Nidia Marcela Osorio, en llave con Olga Suárez, a la Cámara. Estaba buscando un aliado que me pusiera votos a la Cámara y yo a ellos a Senado, fue una alianza transitoria”, explica el barón.

Con esa fórmula quedó comprobado su estilo de ‘ser el que más’. Olga Suárez, para el Senado, fue la conservadora más votada en todo el país, y Osorio, para la Cámara, la más votada en Antioquia. 

También quedó evidenciada su astucia para calcular a quién acercarse para ganar, pero también de quién alejarse y cuándo hacerlo. Pues los Suárez Mira solo le ayudaron a llegar al Congreso, y desde el 2011 que comenzaron los líos judiciales de Óscar Suárez por parapolítica, Trujillo se hizo a un lado. 

Tras esa victoria, se lanzó a la Alcaldía de Itagüí en 2011. 

Comenzó recogiendo firmas y luego se quedó con el aval conservador que su exaliado Carlos Arturo Betancur también estaba pidiendo para repetir cargo. En esa ocasión también fue el más votado con 41 mil votos. 

En el 2014, siendo alcalde, apuntó más lejos. Sin ningún político fuerte como aliado, lanzó a Nidia Marcela Osorio al Senado, quedando otra vez como la más votada en Antioquia con 61 mil votos, por encima de Olga Suárez.

Está vez también impulsó a Horacio Gallón, hoy director departamental de la Agencia de Desarrollo Rural, quien sacó la mitad de esos votos a la Cámara.

Gallón no era una de esas “alianzas transitorias”, el exrepresentante godo sí hacía parte de su equipo, ya era su aliado desde el 2006 y trabajó como asesor de proyectos en su alcaldía en 2012. 

Pero Trujillo asegura que “se nos volteó”. Eso porque Gallón no estuvo tan alineado con sus ideas y, en 2015, cuando comenzó la campaña para elecciones regionales, se fue de frente con el gobernador Luis Pérez mientras el Senador apoyó en un principio al godo Carlos Mario Montoya.

“Para hacer parte del equipo de Trujillo tienes que hacer lo que él diga. Él decide hasta qué personas deben trabajar contigo, hasta tu conductor”, explica una fuente que conoce de primera mano la ruptura entre el Senador y Gallón, pero nos pidió no citarla. 

En 2015 terminó su periodo como alcalde de Itagüí, y logró poner al exconcejal y amigo personal León Mario Bedoya como sucesor, con 57 mil votos, casi el triple que su competencia, la uribista Rosa Acevedo. 

Salió de su ciudad con varios trofeos para mostrar, pero también con varios ruidos que sonaron por corrupción.

Los trofeos como Alcalde

Trujillo es recordado en esa ciudad porque, parecido al actual alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, tomó como bandera de gobierno recuperar la seguridad. 

Según le contó Trujillo a La Silla, esa bandera “fue una decisión personal, yo pensé: ¿qué hago para que la gente me recuerde por siempre? devolverle a Itagüí la esperanza”.

Cuando comenzó su alcaldía, en 2012, era uno de los municipios más violentos del país. Su tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes era de 165, más del triple de la que tenía Medellín (52) y unas 8 veces la actual de Colombia.

Para mejorar eso el entonces Alcalde también usó su estrategia política con los policías: ponerlos de su lado. Hizo que el Concejo le aprobara darle bonos a los uniformados para redimir en supermercados como incentivo por su trabajo; y con recursos de la Alcaldía le pagó el alquiler de la casa en una de las urbanizaciones más prestigiosas del sur al General de la Policía que estuviese a cargo.

“Capturamos seis mil bandidos solo en esos cuatro años”, asegura Trujillo. Y los resultados se vieron, entre 2008 y 2011 hubo 980 muertos, y en su cuatrienio se registraron 282, menos de una tercera parte.

También se destaca su plan en educación Plan Teso en el que, con la palanca del Gobierno Nacional de Santos, logró ser el municipio con mayor porcentaje de computadores por alumno en colegios públicos.

Entonces le empezaron a llegar los reconocimientos. 

A dos años de ser Alcalde, el Ministerio de Defensa, en cabeza de Juan Carlos Pinzón lo condecoró por su lucha contra la delincuencia. Y en 2015 la ministra de Educación en ese entonces, Gina Parody, dijo que replicaría su plan educativo municipal en 500 colegios de Colombia. 

También, en 2014, el Centro Nacional de Consultoría lo posicionó como el alcalde más popular entre otros 125 de Colombia, con el 92 por ciento de favorabilidad. Ese es uno de los logros que más le gusta destacar. 

La sombra que lo persigue

Pero Trujillo también tuvo ruidos y demandas por irregularidades en su administración. 

Tanto así que, para el 16 de octubre del 2015, la Fiscalía de Medellín lo había citado a una audiencia preliminar para imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento.

Varios medios informaron en ese momento que el ente judicial lo acusaba por presunto peculado por destinación indebida de recursos, interés indebido en la celebración de contratos y falsedad ideológica en documento público.

Tres días antes de la audiencia, la defensa de Trujillo le solicitó a la Fiscalía General trasladar todas las investigaciones que se adelantaban en Medellín hacia Bogotá, argumentando que no tenían garantías porque las denuncias las habían hecho los concejales de oposición que tenían intereses electorales. 

La audiencia se aplazó y nunca se volvió a mencionar. Un mes después el Fiscal General Eduardo Montealegre ordenó llevarse todas las investigaciones de Trujillo a la Dirección Nacional de Fiscalía Especializada contra la Corrupción.

Efectivamente las denuncias las hicieron los concejales de la oposición: dos que llegaron por un movimiento por firmas, Eloisa Ossa y Gustavo Betancur, hermano del exalcalde Carlos Arturo Betancur, y el conservador Jorge Ignacio Usma, quien era del grupo de Trujillo pero se alejó a inicios de su administración.

“Apenas comenzando la alcaldía, Trujillo nos llevó al Concejo a Héctor Zambrano, el exsecretario de Salud de Bogotá condenado por el carrusel de la contratación, en ese momento ya estaba siendo investigado y él lo contrató como su asesor financiero”, explica Usma, como una de las razones principales por las que empezó a tomar distancia. 

Así fue como conformaron ese trío que, frente a los otros 14 concejales, le hicieron control político a cada movida que hizo Trujillo. 

Lo denunciaron por presunto peculado por apropiación, por utilizar dineros públicos para el beneficio personal de miembros de la Policía, por adjudicarle contratos a familiares, por posibles irregularidades en la contratación, por detrimento patrimonial, entre muchos otros. En total fueron 32 denuncias. 

En 2014, los exconcejales Betancur y Usma empezaron a recibir amenazas de muerte y ladrones entraron a sus casas para robarles computadores y documentos. Por esos hechos, la Unidad Nacional de Protección les dio chalecos antibalas durante dos años. 

“Sabemos que en su administración hubo hechos corruptos, hicimos las demandas con todas las pruebas y argumentos legales, pero desde que la Fiscalía trasladó los casos, todas las investigaciones se congelaron y no sabemos en qué están”, asegura el exconcejal Betancur. 

De hecho, este año, once exconcejales, dos concejales y dos líderes comunitarios de Itagüí le enviaron una carta a Fiscalía pidiendo que no dejen precluir las investigaciones. 

Trujillo le aseguró a La Silla Paisa que todos esos procesos se archivaron porque la defensa mostró las pruebas necesarias en Fiscalía. 

Una fuente de la Corte Suprema de Justicia -donde deben reposar los procesos que tenía activos el año pasado cuando se convirtió congresista- le dijo a La Silla que el Senador tiene varias denuncias penales de las que no pueden dar detalles porque las están evaluando. No sabemos si se trata de los mismos hechos y denunciantes.

En todo caso, hasta ahora las denuncias son solo ruidos y Trujillo viene recargado para estas elecciones locales, las primeras como senador.

Las locales que le medirán el aceite

Según las cuentas del senador Trujillo, en octubre su candidato va a ganar la alcaldía de Itagüí con 65 mil votos, 15 mil más que él en 2011, y 8 mil más que el actual Alcalde en 2015.

Para eso, ya tiene asegurado el coaval del Partido Liberal, gracias a una alianza con el senador Julián Bedoya; a cambio de apoyar al candidato del rojo, Juan Sebastián Abad, en su fortín La Estrella.  

Además del coaval de Aico y ASI que según el diputado godo de su cuerda Jaime Cano, “el Senador los consiguió allá en Bogotá”.

También está ‘La lista de la T’ al Concejo de Itagüí, “la T de Trujillo”, explica Cano, y asegura que es un movimiento por firmas integrado por sus aliados locales que no cabían en la lista del Conservador. 

Pero este año Trujillo tiene en contra que su otrora aliado, el exdiputado godo Bayron Caro, está lejos y aspirando a la Alcaldía por Cambio Radical, y le podría arrebatar parte de los votos con los que cuenta. 

También compite la exconcejal Rosa Acevedo, quien tiene el aval del Centro Democrático y el respaldo directo de Álvaro Uribe. Ella tiene un antecedente electoral importante porque es la tercera vez que se lanza -la primera vez por el Verde contra Trujillo, y la segunda por firmas contra el actual Alcalde-, y en el municipio la reconocen. 

A pesar de eso, algunos de los rivales de Trujillo sienten que no tendrán garantías en las elecciones de octubre.

Eso porque la semana pasada el CNE nombró el tribunal de garantías electorales en Antioquia conformado por tres magistrados; uno de ellos es el abogado Jhon Jairo Chica, quien fue secretario privado en la alcaldía de Trujillo y hasta el año pasado hizo campaña con él. 

Ese tribunal es el encargado de hacer control a la propaganda electoral y a la financiación de campañas, además de ser veedor el día de las elecciones para prevenir irregularidades. 

Trujillo también se la está jugando con el expresidente de la Asociación de Bananeros de Colombia, Juan Camilo Restrepo, quien está apalancado por el cacao Manuel Santiago Mejía. 

El Senador fue uno de los que ayudó a lograr el aval azul para Restrepo, con lo que le metió un gol al senador Juan Diego Gómez, que se estaba moviendo para coavalar al luisperista y candidato por firmas, Mauricio Tobón. 

Trujillo también propuso que cada congresista tuviera el derecho de entregar el aval en el municipio donde había sacado la mayor votación al Congreso y logró que se aceptará. 

Por eso tiene el poder en la mayoría del Valle de Aburrá, ya tiene listos los avales propios para 23 candidatos, y quiere coavalar a otros 13 del Liberal, Centro Democrático, La U y Cambio Radical.  

“Con todos me llevo bien", explica el Senador, reiterando su capacidad para armar alianzas. "En La Estrella apoyo al candidato del senador Julián Bedoya, en Caldas al de Mauricio Parodi, en Envigado al liberal Braulio Espinosa (del grupo de Héctor Londoño)”. 

Además le va a apostar a Medellín, donde hasta ahora no es fuerte, con Lucas Cañas, quien fue directivo nacional del partido; y a la Asamblea se la jugará otra vez con el diputado Cano, quien era del grupo de los Suárez Mira pero desde el 2012 trabaja con él. 

Eso demuestra que, una vez más, Trujillo está aplicando lo que mejor sabe hacer, las alianzas transitorias que le convienen y las cuentas de los votos que va a sacar para volver a ser el primero. 

Eso estará por verse en octubre, pues los resultados mostrarán cuánto es capaz de extender su poder más allá de su pequeña ciudad natal al sur del Valle de Aburrá.

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