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Por Sara Ruiz · 26 de Agosto de 2019

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Plata a cambio de modificaciones en informes de auditoría a favor de alcaldes y funcionarios. Cirugías estéticas en un hospital público y con descuento. Un doctorado falso en la hoja de vida. 

El nombre de Sergio Zuluaga, capturado el miércoles por la Fiscalía por presuntamente liderar un carrusel de corrupción dentro de la Contraloría, lo conocen en Antioquia por esos escándalos.

Pero el cuestionado contralor tiene una carrera en el sector público de por lo menos 12 años, en la que fue escalando con el espaldarazo de amigos, y en la que solo empezó a ser visible por ruidos de corrupción.

En cinco años, Zuluaga pasó de ser juez administrativo de Medellín sin vínculos políticos a Contralor general de Antioquia con 20 de 26 diputados de su lado. Hoy, según las nueve fuentes que consultamos para esta historia, no hace parte de ningún grupo político.

Los buenos amigos, de varios colores

Zuluaga es un abogado de la Universidad de Antioquia que arrancó su carrera como juez administrativo y laboral del circuito de Medellín. Apenas empezó a acercarse a la política en enero de 2010.

Lo hizo de cuenta de un amigo personal que trabajaba en la Alcaldía de Medellín: Mauricio Faciolince, quien había sido director del Sistema de Prevención y Atención de Desastres de Medellín (Simpad) en la administración de Sergio Fajardo (2004-2007), y en ese entonces lo era del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, nombrado por Alonso Salazar.

Faciolince, quien era parte del movimiento fajardista Compromiso Ciudadano, nombró a Zuluaga subdirector de Control Interno del Área, que es la autoridad ambiental en la mayoría de municipios que rodean a Medellín.

Ese nombramiento, le contó Faciolince a La Silla Paisa, generó resistencia en buena parte de un sector de Compromiso: Zuluaga fue quien le hizo sonar a Fajardo uno de sus primeros ruidos, en 2007, cuando comenzaba su último año de mandato.

Como juez administrativo del Circuito 11 de Medellín, Zuluaga le ordenó al Exalcalde desalojar la casa a la que se fue a vivir desde que se posesionó, porque hacía parte del patrimonio municipal.

Fajardo apeló esa orden y se quedó viviendo en “la Casa de Prado” hasta que terminó su periodo; pero a Zuluaga no le faltó trabajo en el gobierno. Incluso pudo quedarse en la Alcaldía con el cambio de gobierno en 2012, cuando llegó Aníbal Gaviria, entonces aliado del fajardismo

Ahí le empezó a ir mejor. 

Con la llegada del liberal Gaviria, Faciolince se convirtió en secretario de Gobierno, y se llevó con él a Zuluaga como subsecretario. Tras la renuncia de Faciolince a mediados del 2012, que contamos en esta historia, Zuluaga quedó de secretario encargado por casi cinco meses.

Aunque no duró mucho en el cargo, Zuluaga era conocido porque “le corría a los corporados”, le contó a La Silla un exconcejal. “Una vez le dije que estaban robando celulares en Laureles, y ahí mismo fue a solucionar eso”.

Zuluaga salió de la secretaría de Gobierno de Gaviria el 31 de diciembre de 2012, cuando el entonces vicealcalde de Gobernabilidad Luis Fernando Suárez nombró en propiedad al liberal Jorge Iván Mejía, hoy secretario del Concejo de Medellín.

Pese a ese cambio, en menos de dos meses a Zuluaga le volvió a sonar la flauta.

El conservador Juan Carlos Peláez, contralor de Medellín entre 2012 y 2015, elegido por unanimidad en el Concejo, fue quien le abrió las puertas en los organismos de control, luego de haber sido su compañero de trabajo en el Área Metropolitana, en la cual Peláez fue tesorero.

Peláez, hoy director seccional de la Rama Judicial en Antioquia, le contó a La Silla Paisa que recibió la hoja de vida de Sergio Zuluaga por recomendación del concejal de Cambio Radical Rober Bohórquez, y lo eligió por su trabajo en el Área y su experiencia como juez.

Aunque dos concejales de la época coincidieron por aparte con la versión de Peláez, e incluso el periódico El Mundo lo contó en 2016, el concejal Bohórquez le negó a La Silla haber recomendado a Zuluaga para el cargo.

En todo caso, Peláez nombró a Zuluaga jefe de responsabilidad fiscal y cobro coactivo. Su función principal en ese cargo , nos contó Peláez, fue montar el sistema oral para agilizar los procesos fiscales contra servidores públicos, como lo ordenó el estatuto anticorrupción del 2011.

Peláez, que tiene carrera netamente judicial, es cercano al grupo del senador Juan Diego Gómez y primo de Carlos Mario Montoya, exsecretario de Salud de Luis Pérez y amigo personal y directivo de la campaña a la Gobernación del liberal Aníbal Gaviria.

Sin embargo, el contralor Zuluaga no ha pertenecido a ese equipo político. Tampoco al del concejal vargasllerista Bohórquez.

Aún así, Zuluaga fue agradecido con su jefe Peláez. El día que la Asamblea lo escogió de contralor, el 7 de enero de 2016, lo primero que hizo fue llamarlo y ofrecerle trabajo.

“Que lo eligieran fue una sorpresa grandísima. Me pareció muy guapo, muy berraco. En ese momento, el más fuerte para quedarse con el cargo era el grupo de Itagüí (del senador Carlos Andrés Trujillo). La pregunta del millón es cómo hizo”, nos dijo el director seccional Peláez.

La llegada a la cima

Mientras terminaba su periodo en la Contraloría de Medellín, Zuluaga se presentó a varios concursos para ser personero o contralor de varios municipios. Entre ellos, concursó para suceder a su exjefe Peláez en Medellín. Y también para ser contralor de Antioquia. 

En el proceso de selección para Contralor de Medellín descartaron la hoja de vida de Zuluaga; pero llegó derecho a la de Antioquia a través de un proceso llamativo que resultó en un escándalo apenas dos años después, cuando se supo que el doctorado del contralor, que le sumó 35 puntos para quedar entre los finalistas, era falso.

La elección terminó en polémica porque la firma consultora que seleccionó a los 20 finalistas para el cargo, ANI Omega S.A.S., la gerenciaba un taxista, y contrató la presidenta de la Asamblea en 2015, la conservadora Orfa Nelly Henao, quien hoy hace parte del directorio Nacional Conservador.

Aparte, la experiencia de esa firma en lo público se basaba en tres contratos directos: dos para escoger personero y curador urbano en Itagüí -cuando el alcalde era el hoy senador conservador Carlos Andrés Trujillo- y otro en La Estrella -cuando el alcalde era el actual representante liberal Juan Diego Echavarría, del grupo de Julián Bedoya-.

Por ese título falso en la hoja de vida, Zuluaga estuvo suspendido por la Procuraduría durante diez meses, entre agosto de 2018 y mayo de 2019. 

Más allá de ese dato incorrecto, en la elección de Zuluaga, con 20 de 26 diputados a favor -entre ellos los 15 de la coalición del gobernador Luis Pérez- no pesó tanto lo político sino la experiencia.

Tanto pesó, según nuestras fuentes, que derrotó a los candidatos del barón electoral de Itagüí, Carlos Andrés Trujillo.

“Tomamos la decisión porque conocíamos lo que Zuluaga había hecho como funcionario, por la interacción que había tenido con los concejales cuando trabajó en la Alcaldía”, nos dijo un diputado que hizo parte de esa coalición.

Por su parte, nos dijo el diputado liberal Hernán Torres, Zuluaga empezó a tomar impulso en la terna el día que presentó su propuesta. “Le puse mucha atención por el tono académico con que expuso. Él llevó un libro que escribió, lo revisamos y nos gustó”.

En eso coincidió el diputado de La U Norman Correa. “Lo del Contralor se definió el día de su elección. Su nombre apareció en el chat de la coalición por la mañana. Fue muy elocuente en su propuesta, por eso lo escogimos”.

Pese a que es usual que los candidatos a este tipo de cargos busquen a quienes los eligen para convencerlos de votar por ellos, los diputados que consultamos para esta historia coincidieron en que Zuluaga no hizo lobby, y en que no hubo guiño del gobernador Luis Pérez para escogerlo, como se ha rumorado en los pasillos de La Alpujarra.

Un rumor que tomó fuerza cuando Zuluaga abrió investigaciones mediáticas contra Sergio Fajardo, principal rival del gobernador Pérez, en plena campaña presidencial. 

Además, la mano derecha de Zuluaga y su reemplazo cuando estuvo suspendido es uno de los políticos que le ayudaron a Pérez a llegar al poder en 2015.

Se trata del subcontralor de Antioquia, Rubén Darío Naranjo, a quien hasta el cierre de esta historia estaba esperando capturar la Fiscalía por presunta participación en la red de corrupción que intercambiaba plata y contratos con alcaldes a cambio de modificaciones en informes de auditoría.

Naranjo fue diputado de Cambio Radical entre 2012 y 2015. Aparte, era vicepresidente departamental del partido vargasllerista cuando este le dio el aval a Luis Pérez para la Gobernación.

Apenas arrancan las audiencias donde la Fiscalía probará hasta dónde llegan los ruidos del Contralor que escaló con varias roscas, pero que no es de nadie.

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