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Por Sara Lopera | Sara Ruiz · 01 de Mayo de 2019

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El directorio uribista de Risaralda publicó los nombres que le sugirió a la Dirección Nacional del Centro Democrático para elegir quiénes se quedarán con los avales para las locales de octubre.

Lo que resultó muestra que el ala del uribismo de los risaraldenses Alejandro Corrales y Gabriel Jaime Vallejo, pesa más que la de la senadora caribe Maria del Rosario Guerra

Algo que es clave, cuando más allá de las diferencias políticas de cada sector, el respaldo para la Gobernación del directorio quedó a favor de Eduardo Cardona, un abogado que hasta hace poco era antiuribista y tiene el respaldo de Corrales. Ganó sobre el exdirector de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Carder, Juan Manuel Alvarez, que es de la cuerda de Guerra.

El directorio departamental, que tiene mayorías de la cuerda de Corrales, lo calificó mejor, algo que tendrá en cuenta la Dirección Nacional a la hora de definir el aval.

El candidato de la discordia

El 28 de febrero, día en que el Centro Democrático cerró las inscripciones de aspirantes para las elecciones de octubre, hubo sorpresa en la baraja uribista para la Gobernación.

Estuvo por cuenta de Eduardo Cardona, un abogado que hasta ahora tenía carrera como litigante y un pasado abiertamente antiuribista.

Aunque esa condición de entrada generó rechazo en el ala más radical del uribismo local, en solo dos meses se acercó a varios precandidatos del partido y logró que se sumaran a su aspiración. 

Primero, con la adhesión de dos de sus directos competidores a la Gobernación -Javier Monsalve y Julián Andrés Ospina-, y luego recogiendo apoyos más pequeños como el del padre Óscar Gutiérrez, precandidato a la Alcaldía de Dosquebradas, y Adriana López y Fernando Restrepo, quienes están compitiendo por el aval para el primer cargo de Pereira.

En parte la acogida la ha tenido debido a que su discurso lo ha avazado en la lucha contra la corrupción y en hacerle contrapeso al senador conservador Samy Merheg, quien es uno de los políticos más poderosos de la región.

Cardona no es desconocido entre los círculos de poder del departamento. 

Aunque hace 10 años desapareció del sector público y se dedicó a su firma Cardona Rivera Abogados en Bogotá, ya había sido concejal de Pereira por el Partido Liberal (se mantuvo desde el 2001 hasta el 2007), y en 2010, esta vez como miembro del fajardismo, hizo parte de la lista al Senado de Compromiso Ciudadano.

En ese último intento se quemó con 3.371 votos y se alejó de la política, pero continuó vigente en círculos de opinión debido a la columna que tiene desde hace 15 años en el Diario de Pereira.   

Eso último ha sido hasta ahora su principal talón de aquiles en el intento por entrar al uribismo. 

No solo porque desde esa tribuna fue un duro crítico del uribismo y de la derecha, sino porque se reconoció como de centro. 

“Uribe, con el uso irresponsable de su liderazgo tiene el poder de incendiar este país cada vez que desenfunda sus dedos para enviar un trino”, escribió en 2017.

Aún así, el senador Alejandro Corrales lo invitó a entrar al partido, porque en las legislativas le hizo campaña al Congreso, y, en palabras del congresista, “se puso a disposición para ayudarme en lo que necesitara”. 

Algo que contrasta con la campaña presidencial, en la que estuvo de frente con Sergio Fajardo, y en la que se refirió a Uribe como “polarizador”.

Sobre esos saltos políticos, Cardona le dijo a La Silla: “soy un demócrata, de origen liberal, que cree en el disenso al igual que el expresidente Uribe”.

Corrales, por su parte, nos aseguró: “Uribe sabe todo eso, sabe esas críticas y el contexto en el que se hicieron, y él mismo nos dijo: sigan adelante”.  

En todo caso, como el directorio local tiene mayorías a favor de Corrales, se daba por descontado que él sería el ungido, algo que tiene molesto al grupo político de María del Rosario Guerra.

Las molestias de los de Guerra

Cuatro uribistas de la línea de Maria del Rosario Guerra le contaron a La Silla Paisa por aparte que las reglas del juego no han sido iguales para todos los sectores dentro del directorio departamental.

Todos coincidieron en que aunque las reglas estaban dadas para que los precandidatos se midieran en foros departamentales, ellos no participaron de la organización de esos eventos y tampoco les dieron la información con antelación.

“Nos invitaron a unos foros días antes de la fecha programada sin explicarnos cómo serían y con una metodología que no compartimos”, nos dijo Álvarez, el precandidato de la senadora Guerra.

En eso coincidieron Iván Naranjo y Bernardo Mesa, quienes hasta hace una semana también aspiraban a la Gobernación pero se terminaron adhiriendo a Álvarez para consolidar una sola fuerza que pueda hacerle contrapeso al candidato de Corrales.

“Enviamos una carta firmada por los tres explicando por qué no íbamos a asistir y pidiéndole al directorio departamental que reevaluara la programación de los foros”, nos contó Naranjo. “Pero en el foro de Dosquebradas le dijeron al público que no justificamos nuestra ausencia”.

Según nos relató Naranjo, el episodio se repitió con el llamado a entrevista que hizo el directorio departamental. 

“Llegó Semana Santa, estoy con mis vacaciones a kilómetros de distancia de Pereira y nos escriben a las 5 de la tarde para avisarnos que al otro día tenemos las entrevistas”. 

Lo mismo le pasó a Álvarez y a Mesa. Por eso, al igual que en los foros, el único que asistió fue Cardona.

Una semana después Álvarez tuvo la entrevista y sobre ese evento le dijo a La Silla que más que entrevistarlo, el directorio lo presionó para declinar de su aspiración. Información que negó el senador Corrales, quien estuvo presente. 

Esa puja está ligada al encontronazo de fuerzas dentro del partido en la región.

La guerra

En las legislativas del año pasado la balanza de poder uribista cambió de lado en Risaralda.

Ese departamento tuvo por primera vez dos congresistas del Centro Democrático: Alejandro Corrales, empresario cafetero que llegó al Senado, y Gabriel Jaime Vallejo, exdirectivo de la Cámara de Comercio de Pereira que se quedó con una curul en la Cámara.

Su victoria fue muy diciente porque ambos fueron los más votados del departamento, incluso más que el mismo Uribe quien históricamente ha arrasado en elecciones allí.

Hasta ese momento, la representación uribista de ese departamento en el Congreso la tenía la senadora sucreña María del Rosario Guerra, quien tiene esposo pereirano, y, además, es un súper poderoso del agro.

Fue con su espaldarazo que llegaron en 2015 al Concejo de Pereira César Gómez y a la Asamblea Durguez Espinosa, quienes son los dos únicos uribistas en esas corporaciones.

(El primero es su candidato a la Alcaldía de Pereira, y el segundo aspira a repetir la curul).

Sin embargo, como Guerra sacó solo 1.800 votos en el departamento y Corrales alcanzó los 21 mil, la senadora terminó disminuida en Risaralda.

Para calmar los ánimos, hace dos semanas se reunieron en el hotel Pinares Plaza, en Pereira, la senadora Guerra, los congresistas Corrales y Vallejo, el concejal César Gómez y seis miembros del directorio departamental.

Los convocó el excandidato a la Alcaldía por el Centro Democrático y uno de los uribistas purasangre del departamento, Álvaro Ramírez, quien, según nos dijo, les propuso que dejaran a Cardona a la Gobernación y al concejal Gómez para la Alcaldía. 

Sin embargo, eso está lejos de pasar por ahora debido a que los dos congresistas están parados en posiciones de las que no se quieren mover y que están ligadas con la representación local.

En esa reunión también le pidieron a los congresistas locales que Guerra tuviera mayor representación en el directorio departamental, pero la decisión final fue adicionar dos puestos más que ocupara gente de la cuerda de la Senadora.

Como con esa solución las mayorías siguen siendo del grupo de Corrales, al final la pelea siguió en los mismos términos. 

Así que mientras que Guerra está pidiendo que le den más participación en los directorios tanto departamental como municipales, la posición de Corrales es que esa participación debe ser proporcional a la votación.

“Mi preocupación es que Cardona militó hasta hace muy poco con Fajardo y criticó al presidente Uribe y al presidente Duque, y no he visto su compromiso con este Partido. Esa es mi gran mortificación”, aseguró Guerra a La Silla.

Aunque en este primer round la senadora pierdió la guerra, como la pelea seguirá en Bogotá, será allí donde la cúpula del Centro Democrático decidirá si su candidato a la Gobernación en Risaralda es antiuribista.

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