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Por Camilo Trujillo Villa · 05 de Abril de 2018

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El golpe fue contundente. Iván Duque ganó sobrado la consulta de la derecha en el país y en Antioquia, donde sacó 711 mil votos gracias a que es el bastión electoral del Centro Democrático, pero también a la adhesión del exgobernador conservador Luis Alfredo Ramos quince días antes de las elecciones, que sirvió para unir más al uribismo, robarle conservadores a sus rivales y reforzar su imagen de uribista.

Desde hace más de un mes Ramos es el jefe de debate de Duque y una de sus tareas más difíciles es atraer el respaldo de los godos indecisos. Y todo indica que no llegará con muchos votos propios que le ayuden en esa labor.

El ramismo sigue dividido

Una fuente de La Silla Paisa muy cercana a Ramos, explicó que sus 40 meses en prisión tuvieron un alto costo político.

“¡Se dividieron! El ramismo se debilitó porque mucha gente que había trabajado con él se quedó en el Partido Conservador —por su trayectoria en la bancada— y otros se fueron para el Centro Democrático, y estos últimos tuvieron que esperar casi cuatro años para que él volviera a hacer política”, aclaró.

Pedro Piedrahita Bustamante, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Medellín concuerda y no cree que el ramismo aporte muchos votos. Argumenta que ese sector conservador y de derecha no estuvo de acuerdo con la candidatura de Duque, porque sienten que no representa los valores más duros del uribismo.

Para la consultora política y docente de la Universidad Eafit, Alicia Peñaranda, Ramos sí trae votos. “Aunque esto no significa votos nuevos, lo que esta fracción de Ramos aporta es una estructura que se ha visto más respaldada y fortalecida desde que su nombre sonó en el abanico de precandidatos a la presidencia."

Sin embargo, nuestra fuente cercana a Ramos insiste que él, a Duque, le aporta apoyo en Antioquia y el Eje Cafetero, que es donde más fortaleza ha tenido y mucha base conservadora en otras regiones del país. “Es un hombre que no genera resistencia política en otros partidos”.

Juan David García, analista político, cuenta que Ramos ha recorrido el departamento en los últimos meses y ha estado también en el viejo Caldas, “y es sorprendente la forma como la gente lo recibe”.

Lo cierto es que los apoyos se miden en votos y hace menos un mes hubo elecciones legislativas y la candidata que Luis Alfredo Ramos apoyó abiertamente al Senado,  la actual representante Regina Zuluaga, se quemó. Zuluaga, solo sacó 13.447 votos, de los cuales 10.745 los obtuvo en Antioquia. 

Su candidato a la Cámara, Hernán Darío Saldarriaga, también se quemó, sacó 17.583 votos, 2.764 menos de los que sacó Margarita Restrepo, la última candidata del Centro Democrático que alcanzó curul en la Cámara de Representantes por Antioquia.

Al respecto, de la casa política de Ramos comentaron que “él estaba pensando más en un tema de partido, que en apoyar a una o dos personas en particular, porque no iba a competir contra los votos de Uribe, en especial en Antioquia”, y que todos los que alcanzaron curul, son sus amigos o tiene excelente relaciones políticas con ellos.

Como ejemplo, hacen referencia al caso de Óscar Darío Pérez, que siempre ha sido del equipo de Ramos, pero que por ser el primero de la lista a la Cámara por el Centro Democrático y el gran apoyo que tiene, no necesitaba su ayuda. 

La bandera de persecución política injusta

Para la casa política de Ramos, él siempre ha sido un hombre más de opinión que de estructuras políticas; por supuesto, estas estructuras lo han acompañado en su trayectoria y campañas. Dicen que, históricamente, siempre ha figurado más por su imagen de buen gobernante, que por burocracia o maquinaria.

Todos los estrategas políticos consultados por La Silla Paisa coinciden en que Ramos le sirve al Centro Democrático como bandera de persecución política. El uribismo lo utiliza como un político de derecha víctima de la justicia corrupta y del gobierno Santos.

Ramos está en juicio en la Corte Suprema por paramilitarismo desde 2011 y estuvo detenido por ese proceso desde 2013, cuando era precandidato presidencial uribista, hasta 2017. Todavía espera el fallo de la Corte.

“El haber sido privado de la libertad podría ser utilizado como una especie de victimización de Ramos que impulsaría a Duque”, afirma Olmer Muñoz Sánchez, profesor de Ciencia Política de la UPB.

Mientras que, en el círculo más íntimo de allegados a Ramos, sostienen que, para su imagen política, su problema con la justicia fue más beneficioso que perjudicial.  “Hoy tiene una imagen más favorable que hace cuatro años. En el país la gente reconoció que su caso ha sido manipulado por falsos testimonios, eso está probado y muchos colombianos, al ver esto, se ha solidarizado más con él”, le dijeron a La Silla Paisa.

Experiencia en gobernabilidad

Muñoz Sánchez considera que Ramos le aporta a la campaña presidencial de Duque su experiencia administrativa: la de la alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia.

“Le serviría para el diseño de un programa de gobierno, estrategias de manejo y gestión de recursos públicos y la relación con el sector privado del país”, dice elque docente de lalos UPB.

Un diputado de Antioquia, que lleva varios periodos en la Corporación  —uno fue durante el gobierno departamental de Ramos (2008-2011)— resaltó que Duque puede aprender mucho de la visión de inclusión y equidad social que siempre ha predominado en las administraciones de Ramos, las cuales siempre ha terminado con muy buenos puntos de popularidad.

El futuro político

Si Iván Duque se convierte en el próximo presidente de los colombianos y la sentencia de la Corte Suprema favorece a Luis Alfredo Ramos, el exgobernador queda posicionado en la cúpula del uribismo y podría entrar al gabinete del Gobierno Nacional.

Con la bendición Álvaro Uribe, líder supremo del Centro Democrático, y el apoyo del nuevo Presidente de la República, Ramos quedaría muy bien parado para una última candidatura a la Gobernación de Antioquia o a la Alcaldía de Medellín.

También podría respaldar la precandidatura de su hijo, el senador saliente Alfredo Ramos Maya, a la Alcaldía de Medellín y acompañar la candidatura a la gobernación de Andrés Guerra, director del Centro Democrático en Antioquia desde agosto de 2017 y quien en octubre de 2015 obtuvo la segunda mejor votación a la Gobernación.

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