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Por Sara Ruiz · 05 de Agosto de 2019

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Una de las particularidades del arranque de la campaña para octubre es que en Quindío, en general, los políticos perciben cansancio en sus electores y por eso están callados.

“Esto está más frío que Bogotá, no se ve la plata por ningún lado”, le dijo a La Silla un político local que quería lanzarse a la alcaldía de Armenia por firmas pero se arrepintió por lo caro que le salía y porque veía duro salir a convocar: los ciudadanos están indignados por los escándalos de corrupción que han protagonizado en el último año y medio las casas políticas más poderosas de la región.

Pero justo en Quindío es más que improbable la caída de esas maquinarias, porque tienen nuevas caras e incluso recogieron firmas aunque obtuvieron varios avales en el camino.

El trampolín para que estas estructuras se mantengan lo armaron el uribismo y los alternativos, que tenían espacio para crecer en medio de la crisis, pero no alcanzaron suficiente liderazgo para ponerles competencia en su momento más difícil; e incluso el primero se juntó con el grupo del gobernador de Quindío, que tiene vínculos con la cacica investigada Luz Piedad Valencia.


El desgaste de las casas políticas dominantes en Quindío arrancó con las elecciones a Congreso en 2018, en las cuales la exgobernadora vargasllerista Sandra Paola Hurtado aspiraba a la Cámara, y la exalcaldesa liberal de Armenia Luz Piedad Valencia buscaba llegar al Senado. Ambas se quemaron, y su poder quedó golpeado por ruidos de corrupción.
Pero se mantuvieron en el poder estructuras más pequeñas: la del liberal y exahijado de Luz Piedad, Luciano Grisales, y la del otrora aliado de Sandra Paola, Atilano Giraldo.

También hubo asomo de renovación en la cuota quindiana en la Cámara con el uribista Diego Javier Osorio, exsecretario privado del gobernador conservador Carlos Eduardo Osorio; en el Senado con Aydée Lizarazo, del partido cristiano Mira.

En abril llegó el segundo golpe a las cacicas. La Fiscalía capturó a Valencia junto a su esposo -y luego al alcalde que ella montó al poder en 2015, Carlos Mario Álvarez-, por presuntamente recibir coimas a cambio de un contrato para construcción de vías con plata de valorización; y la Procuraduría inhabilitó a Sandra Paola la inhabilitó por cinco contratos irregulares que celebraron las Empresas Públicas de Quindío durante su Gobernación.

Eso, en plena campaña presidencial, dio impulso en Armenia la candidatura de Sergio Fajardo, quien hizo campaña con la bandera anticorrupción; y el uribismo empezó a moverse mandando congresistas como María del Rosario Guerra y Paloma Valencia a promover a Duque y a abonar terreno para 2019.

Fajardo ganó la primera vuelta en Armenia con 61 mil votos, 6 mil más que Iván Duque, quien quedó en el segundo lugar.

Ese voto de opinión que mostró Armenia se expandió hacia todo el departamento hace casi un año, con la consulta anticorrupción: Quindío fue uno de los 12 departamentos en los que pasó el umbral de votación.

Luego vinieron las capturas del chancero Ánuar Oyola, aliado de la casa liberal Valencia, por presunto constreñimiento en las elecciones a Congreso; y la Fiscalía hizo estallar más ruidos en torno a la administración de Sandra Paola y el vargasllerismo quindiano, que hizo que la exgobernadora terminara de desaparecer del radar político.

La mutación que marca el arranque de campaña

La ficha que hasta ahora tiene todas las de ganar en Armenia es la exdefensora del Pueblo por más de 20 años Piedad Correal, quien si bien es muy cercana a la clase política quindiana, nunca había participado abiertamente en política y, para varias historias, le dijo a La Silla Paisa que no buscaría apoyos de políticos ni de otros partidos, aunque fuera amiga de todos ellos.

Por esa razón recogió firmas por el movimiento ‘Por la defensa de Armenia’; pero en el camino cocinó los respaldos de Cambio Radical, en cabeza del representante Atilano Giraldo; del Partido Liberal, de La U y la ASI.

Para la Gobernación la llave de la exdefensora Correal es el liberal Roberto Jairo Jaramillo, quien también quiso recoger firmas, pero desertó luego de recibir el aval del Partido Liberal y cocinó también la bendición de La U, Cambio Radical, la ASI y Mais. 

Jaramillo, al ser aliado del alcalde Óscar Castellanos, cuenta con su estructura política, y hay rumores fuertes en Armenia de que desde allí le están haciendo campaña a él y a Correal, algo que en La Silla Paisa no hemos podido comprobar.

Por tener tantos respaldos, contamos hace una semana que Jaramillo es candidato superpoderoso, pero hay alguien que le está armando competencia: Álvaro Arias quien también tiene la impronta de Luz Piedad Valencia por haber sido su secretario de Educación durante la Alcaldía, y luego lo fue del gobernador Carlos Eduardo Osorio, quien llegó al poder de la mano de Valencia.

Arias también recogió firmas, pero tiene los respaldos del Partido Conservador y del Centro Democrático.

Es decir, hasta ahora los caballos fuertes en las elecciones locales siguientes a la crisis de liderazgo y corrupción en Quindío, tienen las mismas bases de los cuestionados caídos, o al menos hilos que los vinculan.

Mientras tanto, los que podían competirles no se supieron organizar.

El chance que se perdió

Con la mesa aparentemente servida para los alternativos y para los uribistas, tres cosas están marcando su fracaso en esta campaña que apenas arranca:

  • El gobernador conservador Carlos Eduardo Osorio escogió como alcalde al exconcejal liberal Óscar Castellanos, quien perteneció tanto al grupo de la exgobernadora Hurtado como al de la exalcaldesa investigada Valencia, como contamos; y fue gerente de campaña a la Cámara del chancero Ánuar Oyola, a quien semanas después de la posesión de Castellanos lo capturó la Fiscalía por presunta corrupción electoral.

    El grupo de Castellanos tiene candidata a la Alcaldía, Piedad Correal, y aliado para la Gobernación, Roberto Jairo Jaramillo, con lo cual las maquinarias tienen más con qué trabajar en estos tres meses de campaña.

  • En el arranque de la precampaña para octubre, el uribismo, recargado con representante a la Cámara propio y Presidente, en vez de cobrar liderazgo empezó a fracturarse por dentro y se acercó a la casa de la exalcaldesa Luz Piedad Valencia.

    Primero, porque su único congresista, Diego Javier Osorio, recomendó para la dirección regional del DPS a Héctor Marín, un funcionario de origen liberal y hoy de la cuerda del padre conservador Carlos Eduardo Osorio, a quien esta semana le salieron ruidos de presunta contratación irregular con el mismo empresario vinculado con el caso de corrupción de Luz Piedad Valencia, un caso en el cual el mismo Marín estaría involucrado.

    Segundo, aunque tiene de candidato a la Alcaldía una ficha que viene del sector privado -el economista Luis Fernando Jaramillo, que vive en Bogotá y fue gerente por 39 años de la empresa agropecuaria Del Río S.A., que produce maíz, soya, palma de aceite y ganado-, su candidatura no pinta fuerte hasta ahora, y además tiene como llave a la Gobernación al exsecretario de Educación de Luz Piedad Valencia y del gobernador Carlos Eduardo Osorio, Álvaro Arias. 

    Aparte, el Centro Democrático armó lista conjunta a la Asamblea con el Partido Conservador. Eso muestra que para el arranque de la campaña el uribismo no tomó suficiente impulso.

  • Los alternativos no lograron tener candidatos comunes a Alcaldía de Armenia y Gobernación.

    Como contamos, los verdes y el Polo habían acordado irse juntos para Gobernación con el polista Carlos Alberto Gómez, y a la Alcaldía con el excandidato verde a la Cámara Jaime Alberto Martínez, pero finalmente no se pusieron de acuerdo. Incluso hubo rifirrafes con Compromiso Ciudadano porque en la carrera por la alcaldía se sintió excluido de la decisión.

    Al final la exitosa Coalición Colombia quedó partida: Gómez y Martínez quedaron de candidatos, pero los verdes con el fajardismo tienen opción propia a la Gobernación, el ingeniero Álvaro Muriel; y los fajardistas ni siquiera están acompañando al verde Martínez porque “estamos concentrados en concejos, Asamblea y Gobernación”, nos dijo la candidata al concejo de Armenia Mariana García. 

Así, mientras las fuerzas alternativas están más bien frías y el uribismo no tomó impulso sino que se metió bajo el ala del Gobernador, las maquinarias herederas de las cacicas son las que pintan más fuertes.

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