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Por Sara Ruiz · 19 de Marzo de 2018

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El 11 de marzo, el Centro Democrático en Risaralda pasó de no tener alcaldes, uno de 13 diputados y un concejal de Pereira, a poner un senador -más votado que el mismo Álvaro Uribe- y un representante a la Cámara.

Lo hizo con dos fichas que no tenían raíces políticas: un cafetero, Alejandro Corrales; y Gabriel Jaime Vallejo, un abogado con experiencia en el sector público. Así, el uribismo le quitó el trono en el Congreso al Partido de La U, que venía cayéndose desde el 2015; y le montó competencia a las fuerzas roja y azul, que han mandado por tradición en el departamento.

Nueva conquista

Si bien la lista cerrada de Uribe fue la más votada para Senado en 2014 y Risaralda le puso el 2,7 por ciento de los votos del país, Óscar Iván Zuluaga ganó en primera y segunda vuelta en las presidenciales pasadas y el No venció en el plebiscito con más del 50 por ciento de los votos, el Centro Democrático no había tenido una estructura fuerte en el departamento, hasta ahora.

La lista cerrada a la Asamblea en 2015 logró poner solo un diputado uribista, José Durguez Espinosa, con la votación más baja de los elegidos (apenas seis mil votos); y el concejal que tiene Pereira del Centro Democrático, César Gómez, tuvo también la menor votación entre los corporados.

Ni el Diputado ni el Concejal de Pereira apoyaron a Corrales y a Vallejo al Congreso. Acompañaron a la senadora sucreña María del Rosario Guerra a Senado; Espinosa se fue con el exdiputado conservador Iván Naranjo (que se quemó con 8 mil votos) y Gómez invitó a votar solo por el logo.

Aún así, Corrales obtuvo 21 mil votos en Risaralda; y Vallejo sacó 23 mil votos que, sumados a los de la lista, lo pusieron por encima de la estructura del gamonal azul Samy Merheg, que tiene la Gobernación y la mayoría de las alcaldías del departamento. “Eso nos obliga a poner -por primera vez- candidato a la Gobernación”, nos dijo el diputado Espinosa.

La fórmula ganadora

Alejandro Corrales es un ingeniero agrícola de 41 años que llevaba casi dos décadas como representante cafetero en la región.

Gabriel Jaime Vallejo, en cambio, es un abogado que ha asesorado varias empresas privadas de Pereira, pero que había trabajado con Enrique Vásquez, exalcalde (2012-2015) de la línea del exsenador Carlos Enrique Soto, y como asesor jurídico de la modernización del Aeropuerto Internacional de Matecaña -el más importante del Eje y del Norte del Valle- durante esa administración. También estuvo en las juntas directivas de Aguas y Aguas de Pereira, de la Cámara de Comercio de esa ciudad, y consejero del Plan de Desarrollo del exalcalde Israel Londoño, también de La U.

Esa fórmula ganadora la propuso César Giraldo, un finquero cafetero que es el delegado para Risaralda de Uribe desde que se fundó el Centro Democrático, y que incluso, nos dijo un analista político de la región, “es quien le habla al expresidente en Risaralda”.

Su restaurante, El Arriero Colombiano, conocido en la región como El Rancherito Antioqueño, es el cuartel del Partido en ese departamento. Allí arma agenda y se reúne con Giraldo para tomar decisiones como la de lanzar a Corrales como su senador.

“El secreto fue buscar personas sin carga política a las espaldas, para que nadie tuviera cómo meterse con ellos”, le dijo Giraldo a La Silla Paisa.

Por la ruta del ‘cacao’ y del café

“Uribe no hizo campaña en Risaralda. Vino unas tres veces y no a pedir votos para él, sino para los candidatos a Cámara. Pidió que para Senado no votaran por él, sino por Corrales”, le dijo a La Silla Paisa el diputado Espinosa.

Además de la bendición de Uribe, dos fuentes le dijeron por aparte a La Silla que la clave para ganar fue valerse de los contactos con empresarios que Giraldo, Corrales y Vallejo tienen en el departamento.

“Aquí hubo tres cosas: el gremio cafetero, el sector empresarial y la opinión”, le dijo Alejandro Corrales a La Silla Paisa. “Tratamos de darle la vuelta a todas las empresas de Pereira y Dosquebradas”, añadió.

“La estrategia era, todos los días, estar desde las 5 de la mañana hasta las 6 de la tarde visitando empresas del departamento. Nos las dividimos. Visitamos unas 67”, le dijo Giraldo a La Silla Paisa.

Aunque él no quiso mencionar las empresas que respaldaron a sus candidatos porque “no les gusta que esas cosas se revelen”, tres fuentes que consultamos por aparte, entre ellas el nuevo senador Corrales, coincidieron en que entre las compañías grandes del departamento que visitaron varias veces estaban Gino Pascalli, Arturo Calle, Kosta Azul y Frisby. Cada una de esas tiene entre mil y tres mil empleados en el departamento.

Eso explica los 11 mil votos que Corrales sacó en Pereira -tres mil más de los que obtuvo Uribe-, y los 15 mil que sacó Vallejo, quien quedó por encima, por ejemplo, del veterano liberal Diego Patiño y de Juan Carlos Rivera, la ficha de Samy Merheg.

Además, el apoyo de los cafeteros fue clave.

Corrales, cuando era miembro principal del Comité Departamental de Cafeteros, lideró el paro nacional agrario del 2013, que empezó en Risaralda e hizo que se reemplazara el gerente de Fedecafé en 2014. A raíz de eso, los caficultores del departamento lo pidieron como representante en Bogotá. Desde ese cargo, de hecho, él respaldó en su elección al actual directivo, Roberto Vélez.

“Alejandro ha representado las 20 mil familias cafeteras que tiene el departamento, y de ellos esperábamos al menos 10 mil votos”, nos dijo Giraldo. De hecho, Corrales le ganó en tres municipios cafeteros a Uribe y al senador repitente Juan Samy Merheg, los más votados en el 2014.

En Santuario (que tiene alcalde del grupo de Merheg) Corrales sacó 3.5 veces su votación (1.149 contra 295); en La Celia sacó casi el doble (402 contra 246) y en su su natal Belén de Umbría quintuplicó su apoyo (sacó 1.600, y Merheg 600).

Por eso, cuando ganó las elecciones el domingo, lo primero que hizo fue ir a darle las gracias al Comité Departamental de Cafeteros por su apoyo.

“El gremio cafetero tomó partido e hizo una campaña muy fuerte a favor mío a través del voz a voz. En diferentes pueblos salían a decir “hay que votar por Alejandro Corrales””, nos dijo el Senador electo.

Así  llegó a acumular los 21 mil votos en su tierra que le dieron la victoria. Los otros nueve mil votos que obtuvo principalmente en Antioquia, Cundinamarca, Bogotá y en el Valle, le dijo a La Silla Corrales, los sacó del reconocimiento en el gremio cafetero.

“El reto era quitarle votos a Uribe porque Risaralda fue el segundo departamento que le dio más votos en 2014 para Senado. Y hubo mucha gente que votó por mí no por ser uribista, sino porque soy cafetero”, explicó.

La U, víctima del triunfo uribista

Con el despegue del Centro Democrático en Risaralda, quedó anulada la fuerza del Partido de La U, que venía en picada desde que Juan Pablo Gallo, ficha del liberalismo de César Gaviria, les quitó la Alcaldía de Pereira en 2015.

El gran derrotado es el jefe de La U en el departamento, el exsenador Carlos Enrique Soto, a quien el Consejo de Estado le dio muerte política a mediados del 2017 por usar recursos públicos para pagarle viajes que no eran de trabajo a uno de sus empleados en el Congreso. Lo único que le quedaba era la alcaldía de La Celia, otras tres en coalición e influencia sobre la Corporación Autónoma de Risaralda, Carder.

Soto había tenido como fórmula en 2014 a Didier Burgos, que siendo Representante de su cuerda se fue alejando de él en cuanto empezó a perder burocracia y quiso repetir periodo como fórmula de Roy Barreras. Soto, para no perder su espacio en el Congreso, lanzó a su hija, Andrea Soto, a la Cámara. Burgos y Soto se quemaron con 13 mil y 8 mil votos respectivamente, y así hicieron desaparecer a La U risaraldense del mapa en Bogotá.

El tablero político de Risaralda cambió el domingo. El gran ganador fue Álvaro Uribe, y no por su figura -como siempre pasa en la región- sino con el empujón de empresarios y cafeteros.

Comentarios (3)

Javier Ramírez

19 de Marzo

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Estos paisas deberían llevarse a Uribe y pagarle el sueldo de congresista por...+ ver más

Estos paisas deberían llevarse a Uribe y pagarle el sueldo de congresista por imbéciles. Son como los caballos de Uribe, les gusta que les den esouela, panela y los traten como bestias

Andres Felipe Garcia Rovira

20 de Marzo

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Esos paisas le pagan el sueldo a uribe o es que no sabe que son los impuestos ...+ ver más

Esos paisas le pagan el sueldo a uribe o es que no sabe que son los impuestos ignorante?, es mas esos mismos y otros mas lo elegimos y hasta donde yo se desde las vacaciones en la playa donde estoy que le traten a uno mal es preferible a los subsidios chavistas en Venezuela, de verdad entiende como funciona una democracia?, el presupuesto general de la nacion? o solo cubre reinados y chismes?

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