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Por Sara Lopera · 05 de Septiembre de 2019

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Entre los candidatos a la Alcaldía de Caucasia, considerada la capital del Bajo Cauca -una región que está bajo fuego por las bandas criminales, la coca y la minería- está Leiderman Ortiz, un periodista reconocido en la región por denunciar actos de violencia y de corrupción, y por andar hace nueve años con cuatro guardaespaldas y un carro blindado de la Unidad Nacional de Protección.

Ortiz, quien no se considera político, ya había aspirado a la Alcaldía en 2011 por la Alianza Verde y quedó de cuarto con 2 mil votos; y hace cuatro años se lanzó al Concejo por Cambio Radical y le quedaron faltando menos de 100 votos para alcanzar una curul. 

Luego de eso, juró en sus redes sociales no volver a participar en política, porque “me atrevo a decir públicamente que esas elecciones nos las robaron”, le dijo a La Silla. 

Pero rompió el juramento. Según nos contó, hace un par de meses un grupo de comerciantes de Caucasia, desplazados debido al desempleo y los líos de orden público, lo citaron en Medellín para pedirle que se lanzara y que lo hiciera por el Partido de la U. 

Eso mismo nos confirmó uno de los dos concejales de La U en Caucasia, Carlos Silva, quien hace parte del grupo del senador Germán Hoyos, el más votado del municipio el año pasado con 2.198 votos. 

“Nosotros le propusimos que aspirara porque necesitamos un cambio, una persona que no sea amiga de las bandas criminales sino que las combata”, nos dijo Silva, quien luego se contactó con su jefe congresista para pedirle que avalara a Ortiz. 

Arturo Yepes, director departamental de La U, nos dijo que les llegó la solicitud del aval, y luego de estudiar su trayectoria decidieron entregárselo porque “tiene todas las capacidades para el cargo”. 

Ortiz ve un chance real de ganar. “Las veces anteriores no tenía el apoyo de nadie, era yo solo pegando afiches. En cambio ahora tengo el respaldo de toda una estructura, y mi reconocimiento”. 

El renombre

Ortiz es bachiller, cursó dos semestres virtuales de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Católica de Colombia, y fundó su propio periódico en 1999, La Verdad del Pueblo, en el que cada dos o tres meses saca dos mil ejemplares a la venta.

Entre 2001 y 2009 fue el jefe de prensa de la Alcaldía de Caucasia en las administraciones de José Vicente Delgado (actual candidato a la Alcaldía por el uribismo), Juan Carlos Garcés (capturado por Fiscalía el año pasado por peculado por apropiación) y Jorge Iván Valencia, todos con ruidos por presuntos nexos con paramilitares. 

Durante todos estos años se ha dedicado a publicar investigaciones en las que cuenta cómo se están moviendo los grupos armados y narcotraficantes en la región, narra homicidios recientes, publica las fotografías de presuntos criminales y revela escándalos de corrupción en las alcaldías del Bajo Cauca.

Por eso, cuando en 2010 denunció a las cabecillas de las Águilas Negras y Los Rastrojos, recibió dos atentados con granadas en su casa. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le otorgó medidas cautelares y Ortiz asegura que los criminales siguen pagando por lo menos 50 millones por su cabeza. No encontramos otras evidencias sobre esta información.

Desde entonces, aparece en medios nacionales como uno de los periodistas más amenazados de Colombia, y ha sido mediático por sus sesiones de Facebook Live, en las que cuenta cómo le entrega información de primera mano a Fiscalía para realizar operativos o entregar delincuentes. 

Por ejemplo, asegura que fue él quien recogió y entregó las pruebas que llevaron a la captura, en junio, del comandante de la estación de Policía de Caucasia, el mayor Yesmair Torres, y el patrullero Carlos José Rúa, señalados de extorsionar a los habitantes. 

También, a mediados del 2017, recibió una recompensa de 30 millones de la Alcaldía por llevar hasta la Fiscalía en Medellín a alias ‘Chiqui’, el sicario que asesinó en 2015 al periodista Dorance Herrera, quien se entregó y dio información del hecho.

“A mí los bandidos me llevan ganas pero me tienen respeto, muchas veces son ellos mismos los que me dan la información o me buscan porque quieren entregarse”, nos contó. 

Por eso, a Leiderman le suma la fama que tiene de combatir la delincuencia, y ahora le llega el respaldo del grupo político de La U. 

El espaldarazo de La U

En Caucasia el grupo político más fuerte es el del tres veces alcalde y actual candidato José Nadín Arabia, quien se avaló por firmas, como contamos, pero ha sido respaldado por Cambio Radical y cuestionado por sus nexos con el narcotraficante extraditado José Bayron Piedrahita. El actual alcalde, Óscar Aníbal Suárez, es de su cuerda.  

Pero La U viene cogiendo fuerza. El año pasado, en las elecciones al Congreso, el senador Germán Hoyos fue el más votado del municipio y su equipo lo lidera la familia del gerente del hospital, Orlando José Rodríguez, hace por lo menos diez años.  

El diputado Santiago Manuel Martínez, quien es amigo personal del gerente Rodríguez, le contó a La Silla Paisa que su hermano Óscar Rodríguez es el coordinador del partido en todo el Bajo Cauca, y consolidó los más de 2 mil votos al senador Hoyos el año pasado en Caucasia.

“Somos alrededor de 40 personas, dos concejales, líderes comunales y sociales, los que hacemos parte de este equipo”, nos contó por su parte el concejal Carlos Silva.

Hace cuatro años su ficha para la Alcaldía fue Alberto Arrieta, cuñado del gerente Rodríguez, quien se lanzó por la ASI y sacó 9.413 votos. Quedó de segundo, y con menos de la mitad de los votos de Suárez, de la cuerda de Arabia, quien sacó más de 20 mil. 

Ortiz apoyó a Arrieta a la Alcaldía. Durante estos cuatro años decidió alejarse de la política, incluso dice que el año pasado, para la campaña al Congreso no le hizo campaña a nadie. 

Pero, para sostener su periódico, celebró dos contratos directos con la actual Alcaldía entre 2017 y 2018 para pauta, cada uno por 12 y 15 millones de pesos. 

Eso mismo hace con el Hospital de Caucasia. “La última pauta que me pagaron fue en junio de este año, pero yo no firmé contratos, simplemente les presenté una cuenta de cobro”, nos dijo Ortiz y explicó que fueron millón quinientos por darles una página en su periódico. 

Le preguntamos desde cuándo y cada cuánto pagan esta pauta, pero no nos respondió. 

Ahora, aunque Arrieta se volvió a lanzar por el Partido Conservador, la familia del gerente Rodríguez y toda la estructura política de La U se la están jugando por Ortiz, según nos lo confirmaron por aparte el diputado Martínez y el candidato. 

“Pero es la familia Rodríguez, no el hospital”, resalta el candidato, para aclarar la acusación de que al hospital lo usan para fines políticos, exigiendo a contratistas y funcionarios que voten por sus candidatos, como nos dijeron tres líderes del municipio por aparte, pero sin pruebas. 

Su estrategia de campaña: la denuncia

Como candidato, además de hablar del problema de seguridad y de recordar cómo con sus investigaciones ha logrado capturas y entregas de criminales, Ortiz está denunciando a su rival, el exalcalde Arabia que se lanza por cuarta vez. 

A través de su periódico y las redes sociales recordó los procesos abiertos que tiene en Procuraduría por irregularidades en sus administraciones, y en Fiscalía por varios delitos como concierto para delinquir.  

También le mandó una carta al Consejo Nacional Electoral pidiendo que estudie su inhabilidad pues asegura que le entregó a Fiscalía pruebas de que Arabia es el autor intelectual del homicidio del líder político Sergio Guerra, asesinado en plena campaña electoral en marzo de 2015, pues días antes se opuso a que Cambio Radical le entregara el aval al actual alcalde. 

En un debate de candidatos, en medio de un coliseo lleno de habitantes en el centro de la ciudad, y con el exalcalde Arabia al frente suyo, dijo: “yo no soy el que mató a Sergio Guerra, en nuestra administración apoyaremos a los líderes sociales".

El exalcalde ha negado públicamente todas las acusaciones; de hecho, le puso una tutela por atentar a su honra y buen nombre, y el 27 de junio un juez le ordenó a Ortiz retractarse por afirmar su responsabilidad en delitos de corrupción y homicidio. 

Con todo eso, en octubre se probará si el renombre de Ortiz, más los votos del grupo político del senador Hoyos, alcanzarán para derrotar a Arabia y a los otros cinco candidatos que están disputándose el cargo.

Y si uno de los municipios epicentro de la violencia y de ilegalidad en el país, queda en mano de quien ha denunciado esos flagelos por años pero no tiene experiencia administrativa.

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