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Por Sara Lopera | Sara Ruiz · 26 de Noviembre de 2019

Fotos: Twitter, cortesía.

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Cuando en Medellín se supo que murió Dilan Cruz, los cacerolazos rompieron el silencio de la medianoche del lunes en varios sectores de la ciudad, más que todo en los alrededores de la Universidad de Antioquia y en el Centro. 

Menos de 24 horas después, a las cinco de la tarde de ayer, las principales vías de la ciudad estaban bloqueadas. Las imágenes de carros parados en plenas avenidas Regional y Las Vegas empezaron a difundirse por redes sociales, casi al ritmo de las de grupos de estudiantes con velas y cacerolas cantando “Dilan no murió, a Dilan lo mataron”.

La trágica noticia cambió en Medellín la dinámica de las protestas que ya casi completan una semana en todo el país.

Cuando el paro arrancó, la Alcaldía tuvo el tiempo necesario para prevenir y comunicar medidas de seguridad y posibles cierres viales. Por eso, el 21 parecía un primero de enero, como contamos en nuestra crónica en vivo.

Además, los cacerolazos del viernes, sábado y domingo, que no fueron tan grandes pero sí constantes y graneados en distintos puntos de la ciudad, no bloquearon vías grandes ni pararon el tráfico por mucho tiempo. 

En cambio, anoche la manifestación espontánea de miles de jóvenes terminó en el levantamiento de la medida de pico y placa, que es de 5:30 de la tarde a 7 de la noche.

Hasta el alcalde Federico Gutiérrez, quien hasta ahora había mantenido un discurso en pro de las manifestaciones pacíficas y había destacado la tranquilidad de los manifestantes, rechazó públicamente los bloqueos y aseguró que estos no tienen justificación.

Ese cambio de dinámica se debe a dos cosas.

Primero, a la carga emocional que agregaron a las protestas la muerte de un joven recién graduado del colegio en manos de la Policía, lo cual puede hacer movilizar a más personas. 

Segundo, a la espontaneidad y desorden de las convocatorias para salir a la calle, justamente por lo diversa que es la masa que marcha en Medellín.

Cacerola y caos, sin violencia

Ayer desde muy temprano empezaron a aparecer por Twitter y Facebook piezas gráficas de todo tipo invitando a concentraciones, velatones y cacerolazos en por lo menos diez puntos distintos del Valle de Aburrá. 

Saber de dónde provenían es difícil. No llevaban la firma de ningún colectivo ni movimiento y citaban en lugares poco convencionales, como los parques de Aranjuez, de La Milagrosa, de La Floresta y de Belén, donde no suelen hacerse plantones, además de los más visitados por los manifestantes en estos días: Las Luces, Los Deseos y El Poblado.

Eso cuando ni siquiera se había reunido el comité departamental del paro nacional (donde están las centrales obreras, el magisterio y organizaciones sociales, entre otros) ni las asambleas de la universidades de Antioquia y Nacional, que representan el otro sector más visible de las marchas. 

A las 10 de la mañana, según nos informó la Secretaría de Seguridad de Medellín, esperaban una primera movilización del sector estudiantil que empezaría a la una de la tarde desde Robledo y terminaría al final del día en La Alpujarra. 

Pero las protestas, desde las dos de la tarde, comenzaron a tomar diferentes e inesperados rumbos. 

Eso se notó en los anuncios que cada diez o quince minutos daba la cuenta oficial de la Secretaría de Movilidad, indicando diferentes cierres en El Poblado, Zona Norte, Robledo, Avenida 80, Avenida Colombia, y así, a medida que avanzaban los grupos de manifestantes.

A las cinco de la tarde terminó la reunión de estudiantes de la Universidad de Antioquia, en la que decidieron continuar en asamblea permanente (una figura que suspende por completo las clases) para seguir apoyando el paro. 

De allí, una oleada de estudiantes salió a la portería de la calle Barranquilla, se encontró con otro grupo de la Nacional, y se dirigieron al Parque de los Deseos, donde empezaron a prender velas por Dilan. 

Ellos, principalmente, fueron quienes estuvieron bloqueando la Avenida Regional, la autopista que conecta de sur a norte a todo el Valle de Aburrá. Por momentos paraban el tráfico, gritaban arengas, se desplazaban algunos metros, para luego volver a dar vía. 

Mientras, por la avenida las Vegas, se encontraban los estudiantes del Politécnico Jaime Isaza bloqueando esa otra vía que atraviesa la ciudad de sur a centro y es una de las más transitadas. 

Todo eso en plena hora pico en la que por lo general y sin necesidad de marchas, ya hay tacos.

Cuando llegó la noche, estaban reunidos cientos de ciudadanos más en el Parque de las Luces, al centro, también con velas y arengas por Dilan. 

Mientras que en el Parque del Poblado, empezaron a concentrarse un grupo de jóvenes que pararon el tráfico por la Avenida del Poblado, y con olla en mano llegaron a sitios por donde no habían pasado, como Provenza, una de las zonas más exclusivas de esa comuna de estrato seis. 

Aunque quienes estaban en las calles eran principalmente estudiantes, las marchas no tenían líderes claros que llevaran la batuta, ni había rutas concretas. Las decisiones se iban tomando durante la marcha. 

“Creemos que vamos hacia el sur”, nos dijo una de las manifestantes de la Universidad de Antioquia cuando empezaron a avanzar por la calle Barranquilla. “Unos se fueron hacia la regional y otros se quedaron acá en la Plaza”, nos detalló un joven que asisitó porque vio una de las tantas piezas que circuló en redes. 

Mientras que, otros trabajadores comunes y corrientes, como los del centro comercial Oviedo en El Poblado, apenas se estaban enterando a las siete de la noche que la calle estaba colapsada. 

Se sentía la tensión. Sin embargo, en toda la jornada no hubo presencia del Esmad cercana a ninguno de las concentraciones y marchas, ni tampoco disturbios ni capuchas. 

Tanto así que, ya en la noche, el secretario de Seguridad Andrés Tobón, empezó a informar que las movilizaciones avanzaban en tranquilidad y que ya las vías empezaban a despejarse.

Lo único que alertó la jornada fue un hombre que, cerca a las nueve de la noche, hizo unos disparos con un arma de fogueo por Las Vegas, al lado del Politécnico, donde se habían manifestado los estudiantes de esta institución; y minutos después fue detenido por la Policía.

Con ese salpicón de marchantes y con las emociones hirviendo por la muerte de Dilan, el alcalde ‘Fico’ hoy no logró evitar que Medellín parara el 26N. 

Algo que podría ocurrir también hoy, el día que el comité nacional del paro convocó a una nueva jornada de protestas en todo el país, y que por lo menos en Medellín, hasta el cierre de esta historia, no tenía rutas ni horarios claros.

Solo se sabe que a las nueve de la mañana habrá una primera concentración en el Parque de las Luces, y que las marchas comenzarán pasadas las tres de la tarde desde el Parque de los Deseos. 

Pero eso podría variar en el transcurso del día y así, como ayer, parar a Medellín. 

Comentarios (1)

Maríae Restrepo

27 de Noviembre

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