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Por Sara Lopera · 19 de Febrero de 2019

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La semana pasada, luego de que Mauricio Lizcano le dijera a La Silla Paisa que estaba retirado de toda actividad política y de que contáramos cómo el Partido de La U se había quedado sin espacio por la alianza entre liberales y uribistas, el exsenador revivió una vieja pelea con el senador rojo Mario Castaño.

Aunque esa discusión separa más dos bloques que se van a pelear la Gobernación de Caldas, esa no parece ser la realidad entre las bases y las futuras alianzas en los municipios.

Una pelea más personal...

El pasado miércoles, Lizcano publicó en su cuenta personal de Facebook un video en el que dice que su partido no se identifica con la política de Mario Castaño. “Me aliaré con la gente que sea buena, honrada, decente”, dijo para explicar su rechazo a la decisión del Centro Democrático de seguir adelante sus negociaciones con el Partido Liberal.

Castaño le respondió por redes sociales, sacando a relucir que Lizcano buscó a su partido, en un principio a través de terceros, para hacer alianzas. “Cuando encuentra que nadie quiere dejarse someter a sus imposiciones entonces ahí sí entra a descalificarnos”, dijo el jefe del liberalismo caldense.

Además, miembros de su grupo político reaccionaron por redes sociales para recordar viejos escándalos de Lizcano, como la compra de un predio en proceso de restitución en Quinchía, Risaralda.

Esa pelea entre los liberales y Lizcano viene desde hace cuatro años, pero había estado apaciguada desde el año pasado cuando el papá de Mauricio, el representante Óscar Tulio Lizcano, llegó al Congreso.

En 2015, el actual gobernador Guido Echeverri, con los respaldos de Lizcano y el Partido Conservador, le ganó al candidato de Castaño, Jorge Hernán Mesa, duplicando su votación.

Luego, en 2016 y cuando el exministro del Interior Juan Fernando Cristo suspendió a Echeverri por una supuesta inhabilidad, Castaño acusó a Lizcano de la crisis política de Caldas por haberse “empecinado” en apoyar al Gobernador, quien volvió a su cargo por una decisión del Consejo de Estado a mediados de 2017.

El nuevo aumento de la tensión se da a meses de las elecciones de octubre, en las que las dos fuerzas políticas se medirán de nuevo, con la novedad de que este año los liberales se reforzaron por cuenta del Centro Democrático.

Ese acuerdo, según un militante liberal muy cercano al uribismo, tiene como argumento de base que a Caldas le conviene tener dirigentes afectos al gobierno de Iván Duque para sacar adelante macroproyectos como el Aeropuerto del Café o ser sede de los Juegos Nacionales.

“El Gobierno es el Gobierno”, enfatizó, y dijo que la alianza se pactó desde que los liberales caldenses le hicieron campaña a Duque en las presidenciales.

De hecho Lizcano, quien fue férreo defensor del expresidente Santos y gran aliado de Germán Vargas en las presidenciales, no es muy bien recibido en el Gobierno. Eso quedó demostrado cuando declinó su aspiración para dirigir la Federación Nacional de Departamentos porque “el presidente Duque manifestó su preferencia por Carlos Camargo”.

Para liberales y uribistas, Lizcano tiene las de perder y su video fue “una medida desesperada que demuestra la angustia que tiene por perder la gobernación”, como le dijo a La Silla otro concejal que hace parte de la alianza uribista-liberal.

En cambio, para el diputado de La U, Juan Sebastián Gómez, el video fue una buena jugada. Eso porque aclaró que el Partido no busca entrar a esa alianza que, a su juicio, va en contravía de las ideas de esa colectividad que apoyó el proceso de paz, el Sí en plebiscito y la consulta anticorrupción, contrario al uribismo.

Gómez piensa que la separación pública del Partido de la U con ese sector político les favorece para que los alternativos tengan menos prevenciones con ellos a la hora de buscar alianzas.

Sin embargo, esas distancias no parecen notarse tanto en las alianzas que se cocinan en los municipios para las elecciones de octubre.

...que política

Aunque el panorama electoral en los municipios todavía está frío, ya hay precandidaturas a alcaldías que demuestran que sus bases seguirán trabajando juntas.

El caso más representativo es el del exalcalde de La Dorada (2001-2003), César Alzate, quien ha hecho política en ese municipio hace más de 25 años con el Movimiento del Pueblo, que luego se incorporó a La U.

Alzate es de las entrañas de Lizcano y lo ha apoyado con su estructura en elecciones locales y legislativas. De hecho, la semana pasada, un dirigente departamental de La U le dijo a La Silla que Alzate sería la ficha de Lizcano para ganar la alcaldía de La Dorada.

Pero el exalcalde le confirmó a La Silla que tiene descartada la opción de aspirar por La U y por el contrario se ha acercado al Centro Democrático, al Mira y al Partido Liberal para buscar una candidatura “plural”.

“A La Dorada le conviene una aspiración sólida que tenga incidencia con el Gobierno Nacional”, nos explicó, y dijo que está dejando de lado las rencillas políticas y que pondrá por encima de eso las necesidades de su municipio.

Eso no significa que el exalcalde se vaya del ala de Lizcano, pues confirmó que es cercano a él y que su relación no está rota. Sin embargo, un dirigente liberal le dijo a La Silla que esa alianza se daría con el compromiso de que Alzate apoye al candidato uribista a la Gobernación.

Justamente el precandidato uribista a la Gobernación, Camilo Gaviria, le dijo a La Silla que “hay gente de las bases de La U que nos está acompañando”. Por ejemplo, dijo que en el municipio de Pácora hay un candidato lizcanista al que van a apoyar los equipos liberales, conservadores y uribistas porque “ven que hay confianza y esperanza”.

Por la misma línea, el diputado conservador Omar Reina nos contó que la disputa entre los jefes de la U y del Liberal no se siente ni siquiera en la Asamblea, donde la mayoría de diputados tienen buena relación y están dispuestos a hacer alianzas para las locales.

Reina da el ejemplo de Manzanares, donde hace cuatro años el Partido de la U ganó la alcaldía con el exalcalde y exconcejal conservador Carlos Enrique Botero; y este año, según él, será precandidato Henry Ramírez, también godo pero con el respaldo de los grupos liberales y uribistas, porque allí el Conservador tiene más fuerza.

Esas primeras movidas en los municipios de Caldas demuestran que mientras Lizcano y Castaño se muestran los dientes, sus militantes se siguen acercando.

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