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Por Sara Lopera · 13 de Febrero de 2019

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El exsenador Mauricio Lizcano se ausentó del país los últimos meses del 2018, luego de quemarse en su apoyo a Vargas Lleras en las presidenciales y desistir de su candidatura a la Federación Nacional de Departamentos. En su ausencia, su papá, el representante Óscar Tulio Lizcano, le abonó terreno remendando a La U en Caldas, como contamos, y acercándose a otros partidos para hacer alianzas de cara a las elecciones de octubre.

Pero esos puentes que su papá tendió, sentándose a hablar con liberales, conservadores, uribistas y hasta con algunos alternativos del Polo y el Verde, no parecen darle frutos al exsenador desde su regreso este año.

Eso porque en su ausencia las alianzas entre uribistas y liberales se fortalecieron más y le dejaron poco espacio al partido de La U; y los alternativos ganaron fuerza con Fajardo y el discurso anticorrupción.

Por eso Lizcano y su partido parecen destinados a repetir la fórmula de hace cuatro años, aliarse con parte de los conservadores y el gobernador Guido Echeverri, para tratar de mantener la Gobernación y las alcaldías que lograron en 2015.

Pese a que 12 fuentes políticas de Caldas, de diferentes grupos y partidos, nos confirmaron que Lizcano ha estado moviéndose para lograr ese objetivo, el exsenador le dijo a La Silla Paisa, "estoy retirado de toda acción política".

Explicó que acaba de llegar de Inglaterra y que su plan es irse antes de las elecciones a estudiar a Harvard, donde ya tiene asegurado el cupo, y que por eso quien está al frente es su papá, Óscar Tulio Lizcano.

Lizcano papá, por su parte, nos dijo que Mauricio es el jefe natural del partido y quien toma las decisiones. Esto es lo que ha dejado hasta ahora su regreso al departamento.  

En la cama liberal uribista no quedó espacio para la U

Una de las primeras cosas que hizo Mauricio Lizcano al regresar a Caldas este año fue reunirse con Óscar Iván Zuluaga y con Adriana Gutiérrez, los jefes del Centro Democrático en el departamento.

En ese encuentro les dijo que quería tener candidato de La U para la Gobernación y les propuso que lo apoyaran y a cambio él apoyaría su candidato a la Alcaldía de Manizales.

Cuatro fuentes cercanas a Lizcano, dos liberales y dos uribistas de Caldas, consultadas por aparte, nos dijeron que de ese encuentro no salió nada porque el uribismo ya tenía ofertas más llamativas y consolidadas.

“Mauricio no creía que fuera verdad que el Centro Democrático estuviera tan aliado con los liberales”, le dijo a La Silla Paisa un político muy cercano a él, miembro de la dirección departamental de La U, para explicar el fracaso de ese acercamiento.  

Y es que la llegada del exsenador no cambió en nada la alianza entre los dos partidos que desde el año pasado se juntaron para hacerle campaña a Iván Duque. Su idea ahora es que el Centro Democrático compita por la Gobernación y el Partido Liberal por la Alcaldía, en llave.

Aunque todavía son precandidatos, en la baraja liberal el que suena más fuerte es Jorge Hernán Mesa, el exgerente de Aguas de Manizales. Según un dirigente liberal de Caldas, “a menos de que se infarte o le pase algo, será nuestro candidato”.

Aunque Mesa es de origen conservador, es muy cercano al senador liberal Mario Castaño, quien hoy comanda el partido en Caldas. Eso desde 2015, cuando Castaño lo respaldó en su fallida candidatura a la Gobernación como llave del alcalde de Manizales, Octavio Cardona, también respaldado por Castaño.

En el Centro Democrático hay tres precandidatos para la Gobernación.

Está Camilo Gaviria, el hijo de Adriana Gutiérrez y quien, como contó La Silla Paisa, apenas se estrena en la política con una campaña al estilo de Iván Duque; el excandidato a la Cámara y hasta hace poco godo Jorge Luis Ramírez; y el diputado Antonio Corrales.

Sea quien sea que quede, como nos dijo el diputado y vicepresidente del Partido Liberal en Caldas, Jorge Hernán Aguirre, las bases están listas para apoyar esa coalición. “Aquellas cosas que nos distanciaron en el pasado, ya no existen”, afirmó.

En eso tuvo mucho que ver el mismo Mesa pues, según él, por su cercanía de juventud con el fallecido padre de Iván Duque, se encargó de acercar al liberalismo con el uribismo en Caldas desde antes de las elecciones legislativas de hace un año.

Además, por su pasado, ha sumado otras fuerzas conservadoras, como nos lo confirmó el diputado Omar Reina, de la línea del senador risaraldense Samy Merheg. Reina cree que dos de los tres diputados y tres de los cinco concejales de Manizales estarían interesados en apoyarlo, aunque el partido aún no ha tomado la decisión.

Todo eso demuestra que, lejos de que Lizcano pueda hacer una gran coalición alrededor de él, uribistas, liberales y conservadores lo están viendo más como contrincante.  

Como nos lo dijo un militante liberal del directorio departamental “hay que reconocer lo que hizo Oscar Tulio Lizcano cuando no estaba su hijo; pero luego de que llegó, las cosas que se habían adelantado dos pasos, se devolvieron tres”.

Explicó que Lizcano padre logró sentarse con Castaño, y conversaron de posibles acuerdos, pero que Lizcano hijo llegó imponiendo y eso generó desconfianza en las bases liberales. Eso se lo confirmó a La Silla Paisa el mismo senador Castaño cuando le preguntamos por posibles alianzas con Lizcano.

Frente a ese panorama, el exsenador “guardó ese tema de las alianzas para la Gobernación y la Alcaldía de Manizales en el congelador”, según un militante de La U cercano a él; y se está concentrando en reforzar el bloque que tenía desde 2015.

Lizcano se queda con la coalición vieja

Ante una estrategia liberal-uribista tan consolidada, Lizcano está aprovechando que tiene a su partido unido gracias al acuerdo que hizo con el excongresista y magistrado del CNE Hernán Penagos, y que su padre Óscar Tulio reforzó, y ahora busca fortalecer el bloque con los godos.

Con esa coalición, en 2015 lograron ganar la Gobernación y 15 de las 27 alcaldías de Caldas (seis de Penagos, siete de Lizcano y dos en alianza).

Para lograrlo, como jefe único de La U en Caldas se reunió con Penagos, con el exsenador conservador Luis Emilio Sierra y el representante de su cuerda Félix Chica, y con el gobernador Guido Echeverri, a principios de febrero.

La idea de esa coalición es pelear la Gobernación con un candidato que tenga el sello conservador y de La U, y que elegirían en una consulta interpartidista, según dos fuentes lizcanistas y una goda, pero eso aún está por definirse.

Hasta ahora solo contarían con las líneas conservadoras de Omar Yepes y de Luis Emilio Sierra; no solo por Reina sino por Mauricio Londoño, del grupo del senador Juan Diego Gómez, que no ha decidido qué hacer frente a la Gobernación pero les gusta Mesa para la alcaldía, según un corporado godo y dos liberales. 

Cambio Radical, que en Caldas no es fuerte, tampoco ha decidido qué hacer. Así nos lo dijeron el único congresista, Erwin Arias, y el diputado Héctor Giraldo, quienes han conversado con Lizcano pero no han decidido porque dicen que está muy temprano y apenas están armando sus propuestas.

En la baraja del bloque de Lizcano para la Gobernación, que es su mayor interés, está el godo Ángelo Quintero, exsecretario de Agricultura del gobernador Echeverri, quien tiene el respaldo de Sierra y de Chica; y Fabio Arias, quien ha sido conservador, pero se movió con Penagos en las últimas legislativas y está recogiendo firmas para lanzarse como independiente.

Henry Gutiérrez, el diputado de la U de la cuerda de Lizcano, es el único que sonaba de su partido para la Gobernación, pero le dijo a La Silla que ya no está aspirando por motivos personales y familiares.

“Ese bloque de La U con Chica, Sierra y Guido es un bloque obvio y está casi listo”, nos dijo el diputado Juan Sebastián Gómez, de la cuerda de Penagos. A pesar de eso, Gómez cree que con eso no les basta y necesitan buscar más aliados.

Más allá de lo obvio

Gómez quiere aspirar a la alcaldía  y está acercándose, con el visto bueno de Lizcano, a sectores independientes y alternativos para proponerles que se unan a la consulta interpartidista, con el argumento de que sería la única forma de competirle a los liberales-uribistas.

Pero, según fuentes oficiales de la Alianza Verde, el Polo y Compromiso Ciudadano, no hay posibilidad de que ellos participen o apoyen luego a un candidato avalado por La U.

Un fajardista le dijo a La Silla que aliarse con ese bloque les resta porque la gente en Caldas quiere gobernantes nuevos.

Mientras se desenreda esa posibilidad y Lizcano define su ficha para la Gobernación, está haciendo trabajo político en los municipios para asegurar sus precandidatos a las alcaldías.

En municipios como Villamaría, La Dorada, Pácora y Neira, ya tiene claro a quién apoyar, según una fuente muy cercana al exsenador.

“A Lizcano como dirigente lo pueden estar observando como un contrincante, pero a sus bases como unos próximos aliados”, nos explicó el concejal uribista de Manizales, Jorge Alberto Betancurt.

Lo mismo piensa el diputado conservador Reina, quien cree que va a ser más fácil hacer alianzas en los municipios con la U porque ya no está dividida en dos, y solo tendrían que hacer consensos con Lizcano, pues él se encargaría de los avales de su partido.

Sin embargo, uribistas, liberales y alternativos creen que es más lo que Lizcano va a perder en octubre que lo que va a ganar; “es el simple equilibrio político”, nos dijo un congresista de Caldas, quien cree que la fuerza liberal uribista le va a quitar a Lizcano, por lo menos, cuatro alcaldías.

Así las cosas, el regreso de Mauricio Lizcano terminó de aclarar el panorama electoral en Caldas, en el que ya están listos tres bloques, el de los uribistas y los liberales, el de Lizcano con algunos godos y el Gobernador, y el de los alternativos. Mientras el resto espera a que se definan las cartas para saber por dónde les conviene más.

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