Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Juan Esteban Mejía · 15 de Enero de 2018

4240

0

La Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) pasó ‘raspao’ el plan de ventas de 2017. Por eso, y previendo que en 2018 las cosas sean peores, los distribuidores le advirtieron al gobernador que debe ser cauteloso con sus gastos este año. Con esto, Luis Pérez comienza a beber del trago amargo que le dio a Sergio Fajardo en 2015.

“Queremos poner a su consideración nuestras razones por las cuales consideramos que el presupuesto de ingresos de la Fábrica de Licores para el próximo año deberá decrecer en vez de incrementarse”, se lee una carta que los distribuidores le enviaron a Pérez en noviembre.

Y en seguida, describen el panorama que, según ellos, impide que la venta de licor aumente. Lo primero que advierten es que el trago adulterado, el contrabando y la competencia de los productos de la FLA con otros como aperitivos, cervezas y vinos dificultan la competencia en el mercado.

Además, dicen, otras medidas han desestimulado el consumo. Entre ellas están las sanciones a conductores que ingieren licor, la prohibición de beber en lugares públicos, el incremento en los impuestos y los cambios en los gustos de los consumidores, que ahora prefieren vinos y licores importados.

“No es nuestra pretensión cuestionar o criticar la legitimidad de dichas medidas, pero independiente de la discusión sobre la conveniencia y oportunidad de las mismas, la realidad es que han logrado desestimular el consumo de licor, lo que necesariamente se refleja en el mercado”, aclaran los distribuidores.

El gerente de la FLA, Iván Correa, reconoce que el negocio del licor cambió. “A los empresarios nos toca ajustarnos y aprender a jugar en el terreno que nos planteen las normas y el mercado”, dijo a La Silla.

Correa considera que los lamentos de los comerciantes son una estrategia para lograr descuentos y beneficios en caso de que las gestiones comerciales sean insuficientes para cumplir con las metas que están en sus contratos.

Esto ocurre porque la Fábrica de Licores los produce y contrata distribuidores exclusivos que cada año se comprometen con cierto número de ventas que tienen que cumplir. Si no lo hacen, se afectan las finanzas del departamento.

Por eso, a pesar de las advertencias que hicieron los distribuidores, la gobernación fijó como meta recibir 980 mil millones de transferencias de la venta del licor en 2018, según dijo Correa. Esta proyección significa un aumento en relación con la de 2017, cuando fue de 928 mil millones.

Sin embargo, según dice en la carta de los distribuidores, aquella meta de ventas pasó raspada si se tiene en cuenta que a noviembre del año pasado no se venía cumpliendo. Además, para ese entonces, tenían en sus bodegas inventario suficiente para los primeros siete meses de 2018. O sea que no tendrían necesidad de comprarle más licor a la FLA durante ese lapso.

En ese mismo sentido, el exdiputado de Antioquia Jorge Gómez, hoy candidato a la Cámara por el Polo Democrático, dijo a La Silla que al 30 de noviembre del año pasado la proyección de ventas de la FLA apenas se había cumplido en un 45 por ciento.

“Esto quiere decir que en un mes tenían que vender el 55 por ciento de licor presupuestado”, dijo Gómez.

El gerente Correa dice que las metas de 2017 se cumplieron y que pudo entregarle a la Secretaría de Hacienda los 928 mil millones de pesos que había proyectado en su presupuesto. Él, según dice, está seguro de que lo mismo ocurrirá en 2018.

Sin embargo, el campanazo de los distribuidores está dado: “un exceso de optimismo en la definición del presupuesto de ingresos puede dar lugar a que la gobernación asuma obligaciones por encima de sus capacidades”, dice en su carta. Y en el último año del gobierno Fajardo demostraron que tienen poder para ingerir en los gastos de la gobernación.

El peso del licor

Del presupuesto anual del departamento, que ha sido en promedio de cuatro billones de pesos desde 2015, casi un billón que se destina para cubrir gastos de funcionamiento proviene del dinero que transfiere la FLA a la Secretaría de Hacienda como producto de sus ventas. Por eso, gran parte de los gastos dependen de que los paisas beban.

Aquel peso que tienen las ventas de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) sobre el presupuesto de la Gobernación se ha convertido en un mecanismo de presión política y económica al gobernador de turno.

Un ejemplo de aquella injerencia política es lo que pasó en el último año del gobierno de Sergio Fajardo. Según denunció la entonces directora de Planeación, María Eugenia Ramos, el recién elegido Luis Pérez presionó a los distribuidores para que no compraran todo el licor que habían proyectado y esto afectó las finanzas de la gobernación.

El presupuesto de 2015 contaba con que la FLA transferiría cerca de un billón de pesos. El cálculo de los gastos de funcionamiento se hizo con base en esa proyección, pero las ventas del licor solamente llegaron a los 738.000 millones.

Ramos aclaró en aquel entonces que en la gobernación intentaron ajustar el bolsillo. Aun así, los gastos de funcionamiento terminaron siendo del 50,9 por ciento de los ingresos de libre destinación. Esto, según la Contraloría General de la República, significó un exceso, pues el tope es del 50 por ciento.

En conclusión, el incumplimiento en las ventas de licor llevó a que la gobernación se pasara el límite de gastos permitidos. Y esto le ha costado una lluvia de críticas al exgobernador Fajardo porque supuestamente manejó mal el dinero de la gobernación.

Ahora las alarmas vuelven a encenderse y esta vez la presión es contra Luis Pérez.

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia