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Por Sara Ruiz · 24 de Febrero de 2019

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A casi diez meses de acabar su administración, el gobernador de Antioquia Luis Pérez busca armar su impronta como un político que más que pensar en grande, cumple; mostrar que dejó atrás la imagen polémica con la que ha cargado desde que salió de la Alcaldía de Medellín hace 15 años; y que su carácter, que llama visionario, “huele a pueblo”.

Esa apuesta, que se suma a la de acercarse al uribismo, se nota al revisar los tres años del Gobierno que pasaron, marcados por lo mediático: las exigencias al Gobierno Nacional para sacar adelante sus proyectos, el rechazo público a los ruidos de corrupción que han rodeado su administración, y el bombo a las obras que prometió y que apenas despegan.

Esta historia hace parte de una serie sobre el remate de los gobernantes en las principales ciudades y departamentos del país.

Estas tres líneas trazan la apuesta de Pérez en el tiempo que le queda en el poder.

Mostrar que cumple en grande, aunque depende del Gobierno

Como contamos, los grandes proyectos bandera de Luis Pérez, con los cuales ha sacado pecho como “visionario”, no han podido despegar en forma, en buena parte porque su financiación depende del Gobierno Nacional.

Como sabe que muchos de ellos no van a estar listos antes de diciembre, según nos dijeron por aparte un empresario muy cercano al Gobernador, dos diputados y un exfuncionario de su administración, su meta es al menos dejarlos en un punto de no retorno.

  • El más insigne de todos es el Ferrocarril de Antioquia, que la Gobernación procura meter en el Plan Nacional de Desarrollo, el cual ya tiene en sus bases un capítulo para fortalecer el sistema de transporte ferroviario, pero no habla explícitamente del proyecto. 

    Según le dijo a La Silla el gerente del Ferrocarril, el político liberal Omar Hoyos, el proyecto va en los últimos ajustes de la estructuración técnica y financiera, y espera entregar en los próximos dos meses los documentos a Planeación “para que entre en los planes del Gobierno Nacional a través de un Conpes y un Confis”.

    Nos contó que en todo caso le está haciendo lobby al proyecto con los congresistas; y si lo aprueban en el Plan, seguiría gestionar la viabilidad financiera, algo que puede tardar incluso hasta finales de este año.
     

  • La Universidad Digital, otra de las apuestas del Plan de Desarrollo de Pérez, apenas comenzó a despegar.

    Luego de casi un año de estar funcionando, el lunes pasado el primer programa de esa institución, Tecnología en desarrollo de software, recibió el aval del Ministerio de Educación.
    Hasta el viernes al mediodía iban más de 300 personas en proceso de inscripción, según le dijo a La Silla Lina Giraldo, vicerrectora de extensión.

    La meta de Pérez era que ese proyecto, “el más innovador de la educación en Colombia en los últimos 50 años”, tuviera 100 mil estudiantes matriculados en cuatro años, casi cinco veces el número de matriculados en la Universidad Nacional sede Bogotá en el 2017.

    Eso es imposible de lograr en diez meses y cuando faltan once programas por ser aprobados por el Ministerio.
     

  • El autódromo, que venía proponiendo desde su candidatura a la Alcaldía en 2011, que no está tan cerca de la luz verde.

    Según Ramiro Londoño, asesor del proyecto, el 10 de diciembre entregaron los estudios definitivos a la Curaduría de Bello. Pero falta que esta dé las licencias de construcción y urbanística, que tienen un lío jurídico atravesado, como contamos, y que la Anla dé el permiso de aprovechamiento forestal.

    Todo eso espera tenerlo listo la Gobernación el mes que viene, para que así empiece la construcción, que duraría al menos seis meses y vale 70 mil millones de pesos.

    Por eso, no se sabe si Pérez lo alcance a inaugurar.

Hasta ahora no hay novedades sobre la Escuela contra la drogadicción, el Puerto de Urabá y los aeropuertos regionales (en el Norte de Antioquia y Urabá), planes con los que Pérez también ha sacado pecho en estos años, y que, como contamos, espera asegurar antes de irse a través de inversión del Gobierno Nacional y su inclusión en el Plan de Desarrollo. Pero esos proyectos tampoco están en concreto en el articulado ni en las bases de este. 

En cambio, tiene otras metas con las que quiere demostrar que es visionario hasta el final.

  • Una de ellas es el programa Antioquia Libre de Coca, que, según dijo esta semana luego de un consejo de seguridad, lleva 21.611 hectáreas erradicadas desde 2017.

    Aunque en su Plan de Desarrollo dice que la meta era erradicar 500 hectáreas, por lo cual puede decirse que superó la meta, tiene el lío de que “estamos erradicando dos o tres veces lo que teníamos, pero siguen aumentando los cultivos ilícitos”, según dijo también el Gobernador la semana que pasó.

    Por eso, el Pérez ha querido implementar helicópteros con glifosato, algo que necesita la directriz del Gobierno Nacional.

  • El otro, que es nuevo, es crear un nuevo centro urbanístico en Urabá, en el municipio Arboletes, llamado “Ciudad del Mar”, que está en estudios de prefactibilidad.
    Según le contó el diputado Manuel Márquez a La Silla, “tendría hoteles, parqueaderos, centros comerciales, casas y oficinas, pero apenas está en el papel”.

    Intentamos comunicarnos varias veces con la Secretaria de Planeación para conocer en detalle en qué va el proyecto, pero al cierre de esta historia no nos había respondido.

Desmarcarse del lastre de su imagen pasada

En su discurso de posesión, en enero de 2016, Pérez dijo “Ni un peso público se derrochará, para que los medios publicitarios repitan con obsesión que el gobernante es honrado”.

Ese propósito lo han mostrado sus acciones como Gobernador. Por ejemplo, en el caso de presunta corrupción en la Secretaría de Minas, él fue el denunciante con cartas al Fiscal y el Procurador.

Pérez también fue el que hizo pública, como contamos, que la alcaldesa encargada de El Bagre que él nombró habría firmado de una letra de cambio por 300 millones de pesos para cambio que Opción Ciudadana la ternara a ese cargo.

E igualmente criticó públicamente que su jefe de Control Interno, Carlos Arturo Betancur participara en un evento del partido al que pertenece. En ese caso publicó una carta en que advertía el caso a la Procuraduría, y que “resulta horroroso que usted, que le corresponde velar por las buenas maneras públicas, caiga en acciones cuestionadas”.

Con esas denuncias, Pérez quiere mostrar transparencia, en contraste con la imagen que dejó cuando salió de la Alcaldía en 2003, y que le pesó en sus dos intentos por regresar a ese cargo, en 2007 y en 2011.

Esa imagen surgió de ruidos de corrupción en contratación que nunca llegaron a una sentencia; señalamientos por despilfarro por la compra de una moto Harley Davidson, con plata pública, por 10 millones de pesos en 2002; y por la vajilla de 100 millones por parte de su gerente de EPM, Edith Cecilia Urrego.

A eso se sumaron las denuncias de su sucesor y rival, Sergio Fajardo, de que Pérez había dejado el municipio con un déficit tres veces mayor al que había recibido en el 2000.

Por eso, y porque se rumoró en su época, sin pruebas, que cobraba el 15 por ciento de los contratos que otorgaba, en la calle le empezaron a decir Luis XV.

Esa imagen se reforzó en las campañas de 2007 y de 2011, en las que le salieron escándalos por mostrar un doctorado que no tenía y por presuntamente haber recibido recursos de grupos ilegales para financiarse, como denunció penalmente, pero sin éxito, el entonces alcalde y fajardista Alonso Salazar.

Como nos dijo un diputado cercano al Gobernador, “está lavando su imagen de ese comentario y por eso en este momento es absolutamente vertical y contundente contra la corrupción”.

Pero esa posición de gobernante transparente ha sido aún más clara con EPM, una empresa relacionada históricamente con el Grupo Empresarial Antioqueño, rival de Pérez, y de la cual se rumoraba que este la quiso politizar cuando fue alcalde, algo que su sucesor Fajardo, amigo del GEA, también convirtió en denuncia.

Eso se nota a través de los cobros y golpes públicos que le ha dado en medio de la crisis de Hidroituago, siendo uno de los primeros en señalar su falta de transparencia con la información y asegurando que las fallas del proyecto son su culpa.

En cambio, se ha mostrado como amigo del pueblo. Y no solo en el caso específico de Hidroituango, donde tomó el rol de defensor de las comunidades río abajo.

También lo mostró durante su discurso de posesión, en el que dijo que quería que los ingresos de EPM se fueran para los municipios de Antioquia, y por eso: “mantendré una cruzada permanente para redefinir la relación de EPM con el departamento”, y criticó las tarifas de la energía, algo que hizo cuando era alcalde, y con lo que terminó por congelar las tarifas de energía durante dos años, a costa de las medidas de la Creg.

Esa medida del pasado ha sido una de las más recordadas y populares que le ha sumado a su capital político: ser el gobernante del pueblo.

Mantener el “olor a pueblo”

En caso de que no logre asegurar sus grandes obras, Luis Pérez tiene una apuesta no tan visible, pero con la que puede sacar pecho.

En su discurso de posesión hace tres años también dijo: “Mi presencia en la gobernación es un símbolo del gobernante con olor a pueblo, que no lo venden en las farmacias, ni es un aroma que repugne. Es el aroma del progreso social”.

Esa apuesta se refleja en lo que nos dijeron seis de las 12 fuentes que consultamos en esa historia: el logro más claro que va a dejar Pérez es entregar más vías terciarias de las que se comprometió a construir.

El proyecto era pavimentar mil vías en el cuatrienio, y faltando diez meses para terminar, según la Secretaría de Infraestructura, van 1.078 entre construidas, contratadas y en obra.

La apuesta, una de las claves de su cierre de gobierno según el secretario de Infraestructura Gilberto Quintero, busca “recuperar la dignidad del campesino, generar equidad con el campo y pagar una deuda que se tenía con los campesinos”.

Por esa meta, también le ha metido la ficha a los espacios públicos en 21 municipios, con una inversión total de 49 mil 685 millones de pesos, incluyendo arreglar 13 parques municipales (en Alejandría, Apartadó, Arboletes, Betania, Cisneros, Ebéjico, Frontino, Jardín, La Ceja, La Pintada, Pueblorrico, San Vicente Ferrer y Titiribí).

Esa imagen del alcalde del pueblo se nota también en su programa “Un el café con el gobernador” -“su propio consejo comunitario”, en palabras de un exaliado suyo- en el que invita a su despacho a alcaldes, concejales y representantes comunitarios de cada municipio por aparte, para hablar de lo que necesitan en cada pueblo, y programar obras para ellos.

Sin embargo, otro de sus proyectos claves, que consiste en crear una empresa para "generar condiciones para que los campesinos tengan salarios dignos, prestaciones sociales, salud, educación y agua potable" -como dice su Plan de Desarrollo- ahora es una bolsa de créditos para que pequeños productores desarrollen proyectos productivos, y aún no despega en forma.

El fondo es por 487 mil 500 millones, pero hasta ahora solo se han desembolsado 3 mil, según información de la Secretaría de Agricultura departamental.

Ese mismo político que fue su aliado nos dijo que esos proyectos más pequeños, pero visibles en los pueblos, podrían terminar siendo su bandera en una futura campaña. Algo similar a lo que fue el Metrocable en su alcaldía, que acercó barrios periféricos al centro de Medellín. 

“Porque como Gobernador tiene poquitas cosas para mostrar”, concluyó.

Intentamos comunicarnos para esta historia con el Gobernador, a través de su teléfono personal y de su jefe de prensa, pero no obtuvimos respuesta.

Con esos proyectos sobre la mesa, que muchos dicen que son con miras a ser Presidente, Luis Pérez comienza a cerrar su administración. Quedan diez meses para ver con qué capital queda, y si efectivamente logra en grande.

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