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Por Sara Lopera · 26 de Abril de 2019

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El miércoles a las 6 de la tarde el Partido Conservador en Risaralda, que lidera el senador Samy Merheg y que a pesar de su poder viene en crisis, cerró las inscripciones de aspirantes a la Gobernación, para definir la entrega del aval único.

Entre el martes y el miércoles se inscribieron los dos precandidatos que llevan haciendo campaña desde el año pasado: Álvaro Arias, el expresidente del Partido en el departamento y a quien apoya el representante Juan Carlos Rivera; y el excongresista y exsecretario de Desarrollo Agropecuario del departamento Diego Naranjo, cercano al gobernador Sigifredo Salazar.

Antes -el 29 de marzo- lo había hecho otro aspirante inesperado, el exgobernador Víctor Manuel Tamayo, quien reapareció en el mapa del Partido luego de hablar con el recién nombrado director nacional del Partido Ómar Yepes, después de cuatro años en oposición al grupo político de Merheg.

Mientras tanto, el nombre que estaba sonando desde hace dos meses y que tenía en vilo a los godos nunca llegó. Juliana Enciso, la exdiputada y esposa del exsenador Habib Merheg -quien volvió para acogerse a la JEP luego de estar prófugo por nueve años-, declinó a última hora.

Con Arias, Naranjo y Tamayo en el tablero, se pone más tenso el ambiente entre los godos, pues cada uno tiene un dirigente distinto apoyándolo mientras que el jefe del partido, Merheg, se quedó sin ficha propia.

El despelote del directorio

A las 10 de la mañana del miércoles, último día para inscribirse, el directorio departamental tenía confirmada la inscripción de Enciso, la cuñada de Merheg. Lo haría a las 5 de la tarde en la sede del partido en Pereira.

Varios concejales, diputados, directivos e incluso el representante Rivera -presidente del directorio- daban por sentado que así sería, y La Silla lo había adelantado.

Incluso abrió una página en Facebook el 29 de marzo, en la que se describió como “Precandidata a la Gobernación de Risaralda”, y en ella movió su campaña, publicando fotos todos los días con ancianos, niños, animales y religiosos.

Además, buscó a diferentes dirigentes del Partido, se reunió con Ómar Yepes, y habló con godos de la cuerda de Merheg, como el diputado Hugo Armando Arango, el concejal de Santa Rosa de Cabal Miguel Darío Gómez, y el concejal de Pereira, Alejandro de la Cruz.

Hasta se acercó al partido Mira. Según su único diputado y excandidato a la Gobernación Giovanni Londoño, hace un mes Enciso los buscó para preguntarles si estarían dispuestos a apoyarla en caso de ganarse el aval, a lo que Londoño le respondió que esperarán a que todos los Partidos saquen sus fichas. 

Pero finalmente, a las 5 de la tarde del miércoles, Enciso publicó en su cuenta oficial que no va a aspirar: “me preocupa el espíritu hostil con el que se adelantará la toma de esta decisión (la entrega del aval)”.

Un dirigente godo que lo sabe de primera mano, pues es amigo del senador Merheg y del gobernador Salazar, le dijo a La Silla que la aspiración de Enciso no cuajó, principalmente, porque esos dos jefes políticos no han logrado hacer acuerdos para estas elecciones.

“Ella quería ser un nombre que uniera al Partido, que generara paz y no guerra, pero eso no ocurrió. Acá primó la política del veto”, nos dijo el dirigente, quien prefirió no ser citado para no meterse en problemas, y a quien le hubiese gustado que Enciso ganara.

Según él, el Gobernador vetó a la cuñada del senador; y éste hizo lo mismo con Naranjo, el candidato cercano a Salazar. Que el Gobernador meta la mano es clave, porque es quien maneja la maquinaria del ente territorial.

Esa pelea se evidenció el mismo día en la mañana, cuando Naranjo se inscribió en la sede del Partido. En su discurso dijo que cuando él fue jefe del Partido dio garantías, pero que “extrañamente hoy parece que a mí se me veta por mi actuar y mis posiciones categóricas”.

Los roces del precandidato con el Senador vienen desde el inicio del año, cuando Merheg mostró su preferencia por el exsecretario de Aguas y Aguas de Pereira, Francisco Valencia, quien renunció hace un mes y se fue por firmas luego de la llegada de Enciso, como también contamos.

Y aunque ya no tiene de rival a Enciso, la inesperada llegada de Tamayo enrareció más el ambiente.

El exgobernador que se apareció sin avisar

“Una familia no se abandona para regresar después a pedir perdón con discursos de pobreza o discursos populistas”, dijo Naranjo en su discurso de inscripción, refiriéndose seguramente a Tamayo.

Además, sus acompañantes abuchearon a uno de los miembros del directorio cuando mencionó a Tamayo. “Arrodillados”, “eso ya está comprado”, gritaron varios asistentes.

Eso porque nadie esperaba que se lanzara, pues aunque Tamayo fue gobernador en 2008 con el apoyo de los godos y el músculo financiero de los Merheg, hace cuatro años no recibió el respaldo de esa casa que prefirió al actual gobernador Sigifredo Salazar.

Por eso, en 2015 Tamayo se fue del partido y se lanzó por firmas con ‘Sentimiento de Todos’, le pisó los talones a Salazar con 147 mil votos frente a 183 mil, y logró el apoyo del grupo político del curtido representante liberal Diego Patiño, sectores de La U y de Cambio Radical.

Tras su derrota le hizo oposición a la jefatura de Merheg. Incluso, el año pasado creó el movimiento Nuevo Conservatismo, se arrimó al Centro Democrático con ánimo de aspirar al Congreso y apoyó al liberal Patiño en su cuarta campaña a la Cámara.

De hecho, hace tres meses le dijo a La Silla que no estaba de acuerdo con la dirigencia de Merheg en Risaralda e invitó a los precandidatos Naranjo y Arias a que se retiraran del partido y se lanzaran por su movimiento.

Pero finalmente regresó con la intención de repetir Gobernación.

Dos diputados, dos miembros de las bases conservadores y tres concejales coinciden en que ese regreso se debe, en gran parte, al nombramiento de Ómar Yepes como nuevo director nacional del partido, pues son amigos desde hace varios años y tienen como puente también al Contralor General, Felipe Córdoba, quien fue secretario privado de Tamayo en la Gobernación y es yerno de Yepes.

Tamayo le contó a La Silla que conservadores, liberales y uribistas lo animaron a que se lanzara otra vez, y que lo hizo por su viejo partido luego de una conversación con Yepes. “Me aseguró que voy a tener garantías dentro del partido y que va a vigilar que el mecanismo que se elija sea democrático”, dijo Tamayo.

Su llegada genera impacto, nos dijeron por aparte un diputado, un miembro de las bases y otros dos precandidatos -uno que va por firmas y un uribista-, pues sin una ficha visible de Merheg, podría ser el elegido por el conservatismo.

Eso no es tan difícil pues aunque viene de pelear con el Senador, fueron muy cercanos en el pasado, desde que Tamayo trabajó en Cable Unión, antigua empresa cuestionada de Habib Merheg. Y ahora Yepes nos confirmó que está mediando para acercarlos.

De hecho, Tamayo ya se sentó a hablar con Merheg y Rivera. “Hay una realidad dentro del Partido y es que hay un Senador, yo no lo puedo desconocer, ni puedo decir que él no me puede apoyar, porque es el jefe natural”, le dijo a La Silla.

Su candidatura puede favorecer al Partido porque no representa el continuismo sino la oposición a Salazar, pero de quedarse con el aval quedaría con el apoyo de la Gobernación.

Además, un precandidato uribista a la Alcaldía de Pereira nos dijo que el exgobernador tiene a favor que Uribe lo quiere, que mostró un potencial electoral en votos grande en 2015 y que, si despega, es posible que el uribismo lo apoye más adelante.

Pero eso no asegura que sea él el elegido porque Álvaro Arias tiene la ventaja de estar al margen de esas riñas, que ya están pesando entre los azules.

De hecho, el exrepresentante y miembro del directorio José Dolores Aristizábal renunció a su cargo en el Partido luego de la inscripción de Naranjo porque, según le dijo a La Silla, ese fue “el asomo de un proceso supremamente peligroso, una confrontación violenta”.

Arias se muestra como amigo de todos los jefes políticos e incluso tiene el apoyo de la cuerda independiente del Partido, liderada por el concejal de Pereira Stiven Cárdenas y 28 precandidatos jóvenes a diferentes concejos.

Más allá de los siete mil votos que esa línea puede llegar a ponerle a Arias, eso es importante porque es el que arranca con más posibilidades de lograr consenso.

Ahora queda elegir el candidato único. La idea, según una carta que envió el directorio conservador departamental al nacional, es poder hacerlo a través de una firma encuestadora -el 50 por ciento- y una convención entre militantes -el otro 50-.

Sea quien sea que se quede con el aval, las peleas internas, y la entrada y salida inesperada de precandidatos godos, son la muestra de la crisis interna por la que pasa el Partido que se quedó con la Gobernación hace cuatro años.

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