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Por LaSillaVacia.com · 05 de Septiembre de 2018

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En el último tramo de su gestión como gerente del Área Metropolitana, al exsenador liberal y excandidato a la Alcaldía de Medellín, Eugenio Prieto, se le atravesó una pelea con la sede Medellín de la Universidad Nacional.

Como cabeza de la autoridad ambiental y de movilidad del Valle de Aburrá, que obedece a los diez alcaldes del área metropolitana, Prieto tiene un proyecto con el que saca pecho: construir 120 kilómetros de ciclorruta y vías peatonales por alrededor de 100 mil millones de pesos para cuando se le acabe la administración. Uno de los beneficios que traería esa red de caminos sería conectar las universidades Nacional y de Antioquia.

Pero hay un tramo de la vía, que según Prieto cuesta 4 mil millones de pesos, que no arranca porque la Nacional no quiere cederle al municipio de Medellín 5 mil metros cuadrados de su antejardín para construirla.

Lío de tierras

En noviembre de 2017 el entonces vicerrector de la sede, John Willian Branch, firmó un convenio por 240 millones de pesos con el Área para diseñar el proyecto de “ciclo-caminabilidad” para conectarla con la Universidad de Antioquia.

Para el Área, la obra no solo beneficiaría a los 2.800 estudiantes que calcula que usan diariamente bicicleta, sino que ayudaría a reducir la inseguridad que se nota en robos e incluso una violación reciente a la salida del campus en los últimos meses.

“La idea es que sea un espacio iluminado y con cámaras de seguridad”, le dijo a La Silla la subdirectora de Movilidad del Área Metropolitana, Viviana Tobón.

Cuando Branch salió de la vicerrectoría, en mayo, dejó un el borrador de convenio que decía que la Nacional cedería los 5 mil metros cuadrados de antejardín, que es de uso público, para construir la ciclorruta y un andén que la rodeara. También decía que le haría mantenimiento en los siguientes 20 años.

En abril, la subdirectora Tobón, anunció que empezarían a ampliarse las ciclorrutas por la Universidad Nacional, y entre abril y mayo convocó a dos socializaciones del proyecto con los estudiantes, a las que asistieron solo seis personas. Hasta ahí el proyecto había pasado casi que inadvertido.

Dos representantes estudiantiles empezaron a contar por redes sociales lo que decía el borrador de Branch, criticando que no entendían por qué la Universidad tenía que regalar terreno y además pagar para mantener espacio público. También se quejaron de que las autoridades de la Universidad no hubieran socializado el proyecto antes de sacar el borrador. Más porque, dicen, no tiene sentido ceder terreno en medio de un “déficit presupuestal propio de las universidades públicas”, y que en ese caso sería mejor venderlo o dejarlo intacto y hacer las ciclorrutas por otro lado.

Cuando el Área se enteró del malestar de los representantes estudiantiles, en junio, cuenta Tobón, armó con el vicerrector y el concejal de Creemos (el movimiento del Alcalde) Daniel Carvalho, dos reuniones para explicarle al Consejo de Sede el, pero los estudiantes, los profesores y los sindicatos siguieron firmes en su negativa.

“Nuestro campus es el segundo jardín botánico de la ciudad y no debe mutilarse”, reza el comunicado que firmaron el Comité de Representantes Estudiantiles, de Profesores, y de los sindicatos de empleados administrativos Sintraunal y Sintraunicol, cuando Eugenio Prieto fue con su equipo a la Universidad a presentar el proyecto, el 29 de junio pasado.

En las reuniones no hubo consenso, más allá de que el Área cedió en que podía asumir el costo del mantenimiento. Otra queja de los estudiantes, profesores y sindicatos es que la Universidad ha cedido espacios para la construcción de vías como la 65, la Autopista Norte Sur y la Avenida Regional, que han partido los terrenos del campus; que no ha habido espacio para andenes; y que quieren cuidar su patrimonio.

El lío es que el Área no ve otra alternativa pues es el trazado más barato y los estudios ya están hechos. Según Tobón, la posibilidad de hacerla sobre la calzada de las vías que rodean la universidad está prohibida por el POT.

“Hacer una cesión completa de estos terrenos es intolerable para nosotros. La Universidad es nuestra casa y la queremos con todos sus terrenos. Por tanto esta puede ser la propuesta de ciclorruta mas barata, pero no es la mejor”, le dijo a La Silla Jeisson Javier Ortiz, representante de los estudiantes de pregrado y quien junto con algunos ambientalistas está buscando alternativas.

“Ellos mismos hicieron los diseños. Si buscamos otra ruta el proyecto tardaría más, y la idea es cumplir con los tiempos administrativos”, le dijo a La Silla Eugenio Prieto. “Si la Universidad no llega a un acuerdo interno, tendríamos que dejar un hueco de vía ahí y destinar los 4 mil millones (lo que vale el tramo de la Nacional), en otro de nuestros proyectos de “ciclocaminabilidad”. Mucha gente me está pidiendo ciclorrutas”, añadió, con lo que dio a entender que igual hará la parte que corresponde a la Universidad de Antioquia, que ya cedió 1.500 metros cuadrados de terreno para la construcción de la obra, según nos confirmó Edwin Usuga, Jefe de División de Infraestructura Física de la Universidad.

“No nos vamos a dejar presionar”

El Área pidió al colectivo promotor de la bicicleta Síclas y al concejal Daniel Carvalho que les ayudara a mediar, y la posición de ambos es que esa vía se necesita.

“Nosotros desde hace años llevamos diciéndole al Área y al municipio que necesitamos una vía para los ciclistas que conecte a las dos universidades. Nuestra posición es: arreglen lo más rápido posible”, nos dijo Mauricio Mesa, líder del colectivo. “Creemos que lo más factible en tiempo es que la universidad ceda los terrenos, aunque se puede negociar el predio con excenciones impositivas por parte del Ministerio de Hacienda, por ejemplo".

Sin embargo, como alegan los representantes estudiantiles, profesores y sindicatos, Mesa dice que no ha tenido acceso a los detalles del proyecto por parte del Área y por eso no han tenido mucho margen de acción.

Carvalho, por su parte, dijo en una de las reuniones que hubo a finales de junio. que la decisión de firmar o no el convenio se tiene que dar rápido para cumplir con los “tiempos políticos”. El concejal le explicó a La Silla que dijo eso porque “este proyecto es de la administración, la plata está en esta administración, la voluntad política está en esta administración. No sabemos qué pasará en la siguiente. El proyecto está maduro técnicamente. Por eso hay urgencia”.

Después de conversar varias veces con La Silla, el nuevo vicerrector, Juan Camilo Restrepo, aseguró que no ha tomado una decisión sobre la cesión. “Vamos a seguir mirando otras alternativas para no tocar los predios”, dijo “vamos a tomar el tiempo que necesitemos. No nos vamos a dejar presionar”.

Y es que mientas para ellos el tiempo no juega en contra, sí lo hace para la ciclorruta, para sus potenciales usuarios y para Prieto, que si bien dice que no piensa renunciar para lanzarse en 2019, necesita mostrar que, como político, cumple.

Contexto

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