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Por Sara Ruiz · 02 de Julio de 2018

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Después de unas presidenciales, hay personajes que quedan bien parados y otros que quedan derrotados.

Estos son los personajes de la región que ganaron o perdieron -la mayor parte de cara al 2019- con la llegada de Iván Duque al poder.

Los cotizados

Luis Pérez

Con Iván Duque gana el Gobernador de Antioquia porque le garantiza éxito con la mudanza que viene haciendo del santismo al uribismo desde que llegó a la Gobernación.

Luis Pérez se empezó a alejar de Juan Manuel Santos, a quien le gerenció la campaña a la Presidencia en 2014 en Antioquia, con cartas y reclamos al Presidente por el caso Belén de Bajirá, por las regalías a los departamentos en salud y por el auxilio del Gobierno Nacional para la emergencia de Hidroituango; mientras que va metiendo más cuotas uribistas en su gabinete y se acomoda más a la derecha, como contamos.

Pérez estuvo jugando a dos bandos para las presidenciales, con su hermano Mario Pérez en la gerencia de Vargas Lleras en Antioquia (a quien ha apoyado y de quien recibió el aval para lanzarse de Gobernador), mientras su un sobrino Nicolás Pérez, novato en la política, llegó al Senado como uribista y con el impulso de haber participado en las campañas anteriores de su tío llegó como delfín al Senado.

Incluso, el día de la segunda vuelta Pérez demostró su afinidad con el nuevo presidente.

Con eso, el Gobernador -aliado de todos y ficha de nadie- empieza a acercarse al poder que quedó más fortalecido en las legislativas y presidenciales de este año, y quedará con más campo de juego político dentro de un año, cuando se despida de su despacho en La Alpujarra.

Los uribistas purasangre

Que el exgobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, se hubiera metido a la campaña de Duque pocos días antes de la consulta de la derecha le dio protagonismo a una rama uribista aporreada por los líos con la justicia y la negativa de Uribe para dejarlo concursar para candidato presidencial.

También porque, si hubiera sido por las legislativas de marzo, el pedazo ramista del Centro Democrático estaría casi totalmente desinflado, pues sus candidatas a Cámara y Senado se quemaron y su hijo Alfredo dentro de poco sale del ruedo en el Congreso.

Lo mismo pasa con las figuras regionales del uribismo Oscar Iván Zuluaga, en Caldas, que empezó silencioso una vez el uribismo escogió a Duque de candidato y aterrizó en la campaña después de la consulta del No; y Fernando Londoño Hoyos, en Antioquia, que empezó haciéndole el feo al exsenador bogotano porque estaba muy al centro, y terminó por aprobarlo poco antes de la consulta.

Con esas ramas uribistas en un principio "rebeldes", alineadas al final con el resto de casas del Partido, el Centro Democrático se fortaleció en la carrera por recuperar la Gobernación de Antioquia con Andrés Guerra, el gerente de campaña de Duque que se puso a recolectarle votos por los 125 municipios y terminó con 1,8 millones para segunda vuelta.

También el uribismo tiene el chance de llegar por primera vez a la Alcaldía de Medellín con un abanico de candidatos que se van a pelear por recibir el aval del Partido más fuerte de Antioquia, que se recargó en los últimos tres meses y tiene la ventaja de que las maquinarias regionales que mandan por lo común en las locales (como el liberalismo, el conservadurismo, La U y Cambio Radical) quedaron aporreadas con Vargas.

Manuel Santiago Mejía

Al dueño de uno de los grupos económicos más grandes de Antioquia, Corbeta (que reúne a Ktronix, Alkosto, los electrodomésticos Kalley y las motos AKT), le sonó la flauta con la coalición de la derecha que ayudó a armar desde el año pasado, como contamos.

Mejía queda más que bien parado, pues ganó por dos lados: es las entrañas de Andrés Pastrana, quien lo puso a la cabeza del Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero (Forec) cuando era Presidente; y también es cercano a Álvaro Uribe por negocios, quien lo nombró en su época en el consejo asesor de Colciencias y el consejo directivo de Acción Social.

Él es uno de los grandes ganadores de esta contienda electoral porque le salió exitoso el esfuerzo de adherir ese pastranismo al que se debe con Uribe, y porque la vicepresidenta electa, con más de un millón de votos en la consulta de marzo, es Marta Lucía Ramírez, a quien le apostó hace cuatro años y también hace ocho, con Noemí Sanín.

Adriana Gutiérrez

La exsenadora uribista es la que quedó mejor parada en Caldas con las presidenciales.

Tras fracasar en su intento por la Alcaldía de Manizales en 2015, en las presidenciales se cotizó como la cara del uribismo y gerente de la campaña de Duque, que coordinó la amalgama de partidos que se le adhirieron al candidato durante la campaña: primero el Liberal y el pedazo conservador heredero de Omar Yepes, luego los azules sierristas, La U de Mauricio Lizcano, la de Hernán Penagos y después a Cambio Radical, las mismas fuerzas que rechazó desde desde que se inventó el Nuevo Partido, un movimiento uribista de oposición al tradicional barcoyepismo.

Aunque, según le dijo ella a La Silla, no está buscando aspiraciones, suena como posible candidata a la Gobernación, y con nuevo Presidente de su lado puede llegar a serlo.

Los Niní cafeteros

La fuerza que mandó la parada en las tres capitales del Eje Cafetero fue la de Sergio Fajardo, con lo cual el Polo Democrático y los Verdes, partidos que conformaron la Coalición Colombia y que tienen representación en el Concejo de Armenia, Pereira y Manizales tienen cómo armarse para las próximas elecciones locales.

Incluso, después de conversar con seis políticos liberales, conservadoras y uribistas en Manizales y Pereira, supimos que estos perciben en los Niní una competencia directa para el próximo año, porque la campaña anticurrupción de Fajardo, la juventud de Iván Duque que también llegó a la Presidencia ondeando esa bandera, más los votos de Petro en segunda vuelta en las tres capitales (que en las tres estuvieron entre el 33 y el 37 por ciento) muestran que hay una fuerza alternativa emergente que puede llegar a gobernar.

En Pereira, el Polo Democrático, en cabeza el concejal Carlos Alfredo Crosthwaite, y la Alianza Verde, que representa la concejal Carolina Giraldo, son los que quedan mejor parados. En Armenia, lo hace la concejal Stefany Gómez; y el Manizales, el coordinador de la campaña de Fajardo Julián García y el excandidato a la Cámara Darío Arenas, por el Polo; y cabezas visibles del Verde como los excandidatos a Congreso Juan Barrera y Alexander Rodríguez aunque, según fuentes de Compromiso Ciudadano a nivel nacional, ellos en Caldas no hicieron campaña en presidenciales.

Octavio Cardona y Mario Castaño

La dupla del senador liberal Mario Castaño y el alcalde de Manizales Octavio Cardona fueron el grupo político, aparte del uribismo, que más ganó en el Eje Cafetero tras el triunfo de Iván Duque.

Ellos dos, que empezaron a trabajar en llave desde las elecciones locales del 2015, se pusieron la camiseta por Duque incluso antes de que el Partido Liberal como tal lo hiciera, y se acercaron al Centro Democrático para aportarle la estructura que le puso al Castaño 48 mil votos a Senado y 40 mil a Cámara al candidato de Cardona, José Luis Correa.

Esa estructura fue clave para que Duque ganara y no permitiera que en Manizales creciera el progresismo -que tenía cómo hacerlo luego de la victoria en primera vuelta por Fajardo-, según le dijeron a La Silla la exsenadora Adriana Gutiérrez, cabeza del uribismo en Caldas, y el diputado liberal Jorge Hernán Aguirre.

En primera vuelta, un grupo de liberales de la cuerda de Castaño, entre ellos su hermano Néstor, estuvieron moviéndose por Duque, y según dos fuentes que lo saben de primera mano, la gente del alcalde Cardona también lo hizo, según le confirmaron a La Silla dos políticos cercanos a Castaño y el Alcalde. 

A partir de la segunda, Castaño se fue de frente con el uribismo, se puso la meta de alcanzar los 270 mil votos, y los superaron hasta llegar a los 283 mil moviendo sus líderes en los municipios y en los barrios de la capital.

Con esa victoria, Castaño y Cardona abonan terreno para seguir en la Alcaldía el próximo año, y, en una alianza que puede cocinarse con el uribismo y que ya quedó sembrada en las presidenciales, la Gobernación de Caldas.

Federico Gutiérrez

El Alcalde de Medellín es uno de los ganadores de estas elecciones no solo porque tiene raíces en el uribismo, sino porque quienes ganaron son sus amigos de siempre en la política.

Gutiérrez gana con quienes lo apoyaron en sus dos campañas a la Alcaldía (por La U en 2011 y por firmas en 2015): la senadora Paola Holguín, el representante que ahora suena de ministro Federico Hoyos, y el congresista que puede ser uno de los posibles sucesores, Alfredo Ramos Maya.

Su cercanía con en Centro Democrático se notó entre la primera y segunda vuelta, cuando casi se cocina el refuerzo de parte suya a la campaña de Duque a través de tres de sus secretarios de despacho, que se reunieron con ella en Bogotá.

Aunque esa movida no se concretó, según le confirmó a La Silla un congresista uribista que lo sabe de primera mano, nos lo dijo así: "El candidato de Fico es Duque".

Más allá de esa cercanía, que puede convertirse en una vía directa para la continuidad de su administración en 2019, Gutiérrez gana porque el nuevo Presidente se comprometió desde la campaña a meterle recursos al tranvía de la 80, el megaproyecto que el Alcalde quiere arrancar a construir antes de terminar periodo, porque tiene un gobernante que elogia la forma "valerosa" como ha combatido la criminalidad en la ciudad y porque con sus propuestas para Medellín le da el OK a la forma como ha manejado temas claves para la ciudad como la calidad del aire y la infraestructura.

El Mira

El Mira creció como fuerza política porque, además de que logró poner por primera vez congresistas paisas en marzo -Aidée Lizarazo, quindiana; y Jackeline Toloza, antioqueña (ambas con más de 20 mil votos en Antioquia, Risaralda y Quindío, y 11 mil en Caldas)-, ganó visibilidad al apoyar a Duque y mostraron que desde sus iglesias, grupos barriales y liderazgos zonales, pudieron contribuir al triunfo del uribismo.

Eso es lo que nos han dicho miembros de la campaña de Duque más que todo en Antioquia, Risaralda y Quindío: el Mira, desde que hizo acuerdo programático con el uribismo a cambio de su respaldo, estuvo presente en los recorridos, giras del candidato y eventos en plaza pública con sus militantes y feligreses.

En Quindío, donde los partidos tradicionales están debilitados por la corrupción, puede entrar a jugar como fuerza de derecha en las elecciones de 2019. En Risaralda, de hecho, ya está sonando un candidato propio para la Gobernación, el diputado Geovanny Londoño.

Sigifredo Salazar

El gobernador de Risaralda fue uno de los dirigentes que quedaron mejor parados después de estas elecciones, luego de su victoria en el 2015 como todo un santiuribista,  de la mano del cacique más fuerte del departamento, Samy Merheg, más el apoyo del Centro Democrático.

Salazar gana porque, a diferencia del barón conservador Merheg, tuvo a su equipo de siempre con Duque desde primera vuelta, pues su verdadera jefe política es la nueva vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, a quien le gerenció la campaña a la Presidencia en 2014.

Juan Diego Gómez

De los grupos conservadores de la región, el del senador repitente Juan Diego Gómez es el único que estuvo activo de forma visible desde antes de la primera vuelta con Iván Duque, mucho antes de que sus compañeros paisas de bancada lo hicieran.

Gómez gana porque fue el único dueño de maquinaria tradicional (50 mil votos a Senado) que se montó desde temprano en el caballo ganador, y eso puede que le dé más beneficios en la repartija burocrática una vez arranque el nuevo gobierno -si es que Duque lo permite- como mantener la cuota en la Corporación Autónoma Regional del Oriente, Cornare, y más ventaja en el juego de las alianzas para las elecciones regionales en las regiones donde su grupo político es fuerte, como el Oriente y el Suroeste.

Los Gaviria Correa

La familia Gaviria Correa, la de la senadora saliente Sofía y el exalcalde de Medellín y exgobernador Aníbal, ganan con Duque porque ambos se cotizan para el 2019 o para el mando nacional. Tanto así que ambos están en el sonajero para el gabinete del presidente electo.

La senadora Gaviria cae parada con su llegada "natural" al uribismo, como la catalogó a La Silla el senador José Obdulio Gaviria, pues se cotiza luego de haber perdido curul en marzo con menos de 20 mil votos.

Por su parte, Aníbal Gaviria, que después de salir de la Alcaldía en 2015 dio un paso al costado, reapareció en la vida pública días antes de la segunda vuelta presidencial para anunciar su respaldo a Duque, lo cual le da entrada triunfal para el 2019 si decide lanzarse (él o su hermana), como nos han contado off the record tres personas cercanas al liberalismo de los Gaviria.

Ese grupo rojo local es el que menos golpeado queda con las elecciones, dado que, por ejemplo, el grupo del exgobernador y excandidato a la Alcaldía de Medellín Eugenio Prieto (quien sonaba para volver a aspirar) estuvo con Vargas y perdió; el senador Luis Fernando Duque se quemó en marzo y salió del ruedo, el representante saliente Oscar Hurtado, que le apostó a De La Calle y volvió a fracasar, o parte de las bases rojas que se fueron por Petro y perdieron también; aunque pueden entrar a jugar en lo alternativo.

 

Los desinflados

Mauricio Lizcano

El senador Mauricio Lizcano cae con Santos después de las elecciones. Fue uno de los últimos dueños de maquinaria que se montaron a última hora al bus ganador.

Como perdió con Vargas, el candidato por el que se fue desde antes de que la campaña presidencial despegara como tal, no tuvo otra opción que regresar a los brazos del uribismo que lo hizo despegar en la política y que él mismo cambió por el campo de juego en el santismo con el argumento de que "las personas pasan, pero las instituciones (La U) se quedan".

Aunque mantiene representación en el Congreso a través del nuevo senador antioqueño Juan Felipe Lemos y su papá, Oscar Tulio Lizcano, en la Cámara de Caldas, el expresidente del Senado queda golpeado porque no pudo ponerle más de 30 mil votos a Vargas en su bastión (y eso que el excandidato tenía también refuerzo de los salientes Hernán Penagos y Luis Emilio Sierra, también perdedores, pero desde marzo).

Lizcano trendrá con el uribismo competencia para mantener incidencia en la Gobernación el próximo año; que de la mano del liberalismo puede conquistarla junto con la Alcaldía de Manizales.

Germán Hoyos

Uno de los súper poderosos de Antioquia, el senador de La U Germán Hoyos, queda golpeado después de estas elecciones por dos grandes motivos.

Primero, Germán Vargas, su candidato a la Presidencia, se quemó y no alcanzó los votos al menos 500 mil votos que esperaba en Antioquia, y no llegó ni a los 100 mil.

Segundo, que al ser el gran aliado de un expresidente impopular lo pone lejos de los poderes ascendentes. Aunque tiene garantizada curul desde el 20 de julio para él y su fórmula, la única representante de La U en Antioquia, Mónica Raigoza, Hoyos no le hizo bulla a su adhesión a Duque, que definió una semana antes de la segunda vuelta, y no se movió por él más que por redes sociales, según le contó a La Silla.

Con eso queda la duda de si podrá mantener sus cuotas políticas (como la del Departamento de Prosperidad Social que Santos en agradecimiento le mantiene), y si podrá jugar con fuerza en las locales como lo hizo en el 2015, cuando respaldó a los ganadores a Alcadía y Gobernación.

Compromiso Ciudadano

El movimiento fajardista, que tuvo su origen en Antioquia, fue uno de esos actores que perdió ganando, porque si bien su líder se llevó un paquete de 4,5 millones de votos a nivel nacional y 730 mil a nivel departamental, después de la primera vuelta quedó sin cabeza (porque se fue a ver ballenas) y sus votos se dispersaron entre la izquierda y la derecha, los extremos que Fajardo siempre rechazó.

Además, una de las patas de la coalición que lo fortaleció, la Verde, la de su fórmula vicepresidencial, ya está de lado de la oposición al Gobierno.

Queda la pregunta de sobre de qué lado quedarán los congresistas de su movimiento a partir del 20 de julio, y cómo va a hacer el fajardismo reviva la postura que se diluyó a partir del 28 de mayo y que le funcione de cara al 2019, al menos en las capitales cafeteras, porque en su tierra la tiene dura: en las locales del 2015 demostró su debilidad porque su sucesor quedó de tercero para la Gobernación y la ficha de Compromiso Ciudadano y exalcalde fajardista Alonso Salazar, fue el último para la Alcaldía de Medellín.

Mauricio Vega

El recién renunciado gerente de la Cámara de Comercio de Pereira -el cargo gremial más importante de Risaralda- pierde con la llegada de Iván Duque por el hecho de ser un consentido del presidente saliente, Juan Manuel Santos.

Vega, que con la rosca del gobierno (Santos lo nombró en la junta directiva de la Universidad Tecnológica de Pereira, lo mandó a gerenciar la campaña del Sí a nivel nacional, e incluso sonó como posible heredero del Ministerio de Educación cuando Gina Parody, su amiga personal, renunció en 2016) logró la inyección de recursos del Estado en la remodelación del Aeropuerto de Matecaña y la construcción del Centro de Convenciones de Pereira.

Su salida de la Cámara de Comercio para la gerencia de las Autopistas del Café es estratégica, pues así evita que el nuevo Gobierno -que tiene 3 de 9 asientos en la junta directiva- lo saque o lo cambie por alguien de sus afectos.

Carlos Andrés Trujillo

El dueño de la tercera casa conservadora de Antioquia y el senador más votado en el departamento después de Álvaro Uribe, pierde no solo por el fracaso de su candidato, Germán Vargas, en la primera vuelta, sino porque su maquinaria no hizo falta para que Duque fuera el primero en segunda vuelta.

Eso hace que el Centro Democrático pueda robarle la Alcaldía de Itagüí, su bastión, en el 2019.

Como Trujillo, también pierde el clan Suárez Mira de Bello, que ya venía bastante aporreada desde marzo cuando Olga Suárez se quemó, a lo cual se le suman los cuestionamientos a su hermano, el alcalde de ese municipio al Norte del Valle de Aburrá, por llegar al palacio municipal con diploma de bachiller falso. El resto de historia de la quebrada casa Suárez la contamos aquí.

Julián Bedoya

Aunque en general el Partido Liberal se desinfló en las presidenciales, buena parte de él no perdió tanto porque se fue con César Gaviria para donde Iván Duque para segunda vuelta.

El único congresista electo de ese partido en Antioquia que no lo hizo -y que le está montando oposición interna a Gaviria con otros seis senadores- fue el nuevo gamonal Julián Bedoya, que así terminó siendo un derrotado.

Aunque una parte de su equipo sí lo hizo, según nos dijo el exdiputado de su cuerda, Adolfo León Palacio, Bedoya se quemó en primera vuelta con Germán Vargas y se quedó en silencio para la segunda vuelta, a diferencia de su aliado político, Juan Fernando Cristo (a quien le hizo campaña para la consulta liberal de noviembre de 2017), que se fue de frente con Petro; y de la casa liberal rival, la de su compañero de bancada Iván Agudelo, que sí le siguió a Gaviria el paso.

Bedoya pierde, además, con el escándalo que el Fiscal aceleró la semana pasada, en que el subdirector del Sena en Caucasia fue capturado por hacerle campaña en marzo en calidad de funcionario. Aunque la Fiscalía no ha probado los vínculos del directivo con él, que caiga en líos de presunta corrupción cuando su maquinaria resultó inútil con Vargas (a comparación de hace cuatro años con Santos) es un golpe bajo.

Contexto

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