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Por Sara Ruiz · 25 de Octubre de 2018

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La previa electoral en Caldas arranca con las dos casas políticas del Partido de La U, la del exrepresentante Hernán Penagos y la del exsenador Mauricio Lizcano, reconciliándose para no perder tanto en su fortín electoral, en medio del declive que vive ese partido.

Eso viene justo después de que Penagos fracasó en su intento de subir a Senado, y de que Mauricio Lizcano se estrelló doble: con la salida del clóset por la candidatura fallida de Germán Vargas, y el naufragio como la ficha de este para ganarse la dirección de la Federación Nacional de Departamentos.

 

Luego de esos golpes, Lizcano se fue a estudiar a Londres, pero dejó como heredero político a su papá, Óscar Tulio Lizcano, quien “ha sido el amable componedor” de esa alianza, le dijo a La Silla Paisa Henry Gutiérrez, diputado de su cuerda.

Óscar Tulio regresó al Congreso luego de haber estado secuestrado por las Farc durante ocho años y de haberse retirado.

Este año, una vez fue elegido representante, fue el dirigente de La U en Caldas que metió al Partido en la campaña de Duque en la segunda vuelta, sin que su hijo se moviera. Eso muestra el carácter conciliador que también probó cuando le preguntaron por Penagos en una entrevista en La Patria y respondió: “Promoveré puentes de cordialidad entre ambas líneas”.

Ahora está encargado de la movida menuda de esa alianza: ha estado llamando concejales de ambas líneas en los municipios para sentarlos y armar equipo para las locales del año que viene, explicó Gutiérrez.

Por el lado de Penagos está su único diputado, Juan Sebastián Gómez, reuniéndose con los cuatro diputados de Lizcano para cuadrar la estrategia para ganarle al uribismo y al grupo del barón liberal Mario Castaño en 2019.

La reventada y el remiendo

Penagos y Lizcano venían distanciándose desde que el segundo quiso coger vuelo propio dentro de La U en Caldas cuando ese partido lo dirigía allá Óscar Iván Zuluaga.

En 2010, en contra de la opinión de Zuluaga, Lizcano, que era representante, se lanzó al Senado por su cuenta. Y una vez elegido se mantuvo al lado del entonces presidente Juan Manuel Santos a pesar del distanciamiento de este con Álvaro Uribe, del que Zuluaga siguió siendo un fiel escudero.

Penagos, inicialmente, se quedó dentro del grupo uribista.

Una vez se formó el Centro Democrático, los jefes políticos de Penagos se mudaron para allá, y él se mantuvo al lado de Santos, como Lizcano, pero en lo local siguieron enfrentados.

En las locales del 2015 esa pelea se agudizó por los avales de La U. Para la Alcaldía de Manizales, Penagos -según se dijo en su momento- terminó respaldando a Octavio Cardona, liberal; y ambos mantuvieron sus cuotas regionales por ser de los afectos del entonces Presidente.

Pero con el santismo debilitado sin presidente, y con Duque tapando el tarro de mermelada (ya le cambió a Penagos su cuota en el DPS de Caldas por una uribista) llega Lizcano papá a intentar recoger lo que queda de La U caldense.

El primer paso, después de la caída en las legislativas y presidenciales se este año, fue el respaldo que le dio Lizcano a Penagos para ser la cuota de La U en el CNE, como contamos.

Según nos dijeron dos fuentes por aparte que lo saben de primera mano, el acuerdo era que La U en Caldas se uniera en torno al lizcanismo, y Penagos se quedara de magistrado. Y así está pasando.

La meta, por ahora, es mantener las 15 alcaldías que tiene La U en el departamento (6 son de Penagos, 7 de Lizcano y dos en alianza. Son 27 municipios en total), y hacer que no les quite fuerza la maquinaria liberal del senador Castaño en una posible alianza con el Centro Democrático, se estaría cocinando desde que se movieron juntos en las presidenciales.

Quedan varios meses para que esa alianza empiece a arrojar candidatos. El siguiente paso es ver quién más se les pega (o a quién se le pegan) para pelearle al uribismo el próximo año.

CONTEXTO

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