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Por Sara Ruiz · 28 de Enero de 2019

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Al alcalde uribista de Rionegro, municipio donde vive el expresidente Álvaro Uribe, muchos de sus habitantes no lo quieren ver ni en pintura por el cobro de una valorización que impulsó. Eso puede causar que el uribismo pierda una de las alcaldías más poderosas que tiene.

Ese malestar con el Alcalde es a pesar de contar con el apoyo de Uribe y de sus esfuerzos por mostrar en medios de comunicación y en redes sociales sus dos proyectos bandera: un plan de mejoramiento vial financiado con plata de valorización, y un tren ligero pensado para pagarse con vigencias futuras a 20 años, que está frenado como contamos.

Justamente la razón más fuerte del descontento es la valorización: a los dueños de tierras en ese municipio les están llegando facturas que multiplican hasta por cien lo que pagan de impuesto predial, cuando además hay una pelea jurídica sobre el método para cobrarla.

El Alcalde de Rionegro expidió el 16 de octubre pasado una resolución en la que establece el derrame de valorización del municipio, con base en un acuerdo del Concejo en 2013 modificado en septiembre de 2016, que le da facultades para financiar obras viales por valorización. En el Plan de Desarrollo 2016-2019 se establecía que el monto a cobrar en total por valorización era de 200 mil millones de pesos.

Pero en la resolución del 16 de octubre pasado, la Alcaldía fijó un monto a cobrar de más del doble: 450 mil millones, según el cálculo que hizo sobre la capacidad económica de la tierra.

El cobro va para todos los habitantes del municipio, excepto las personas de estrato 1 al 4 que vivan en los predios a valorizar, y los pequeños y medianos productores inscritos en la Secretaría de Desarrollo Agropecuario.

Un abogado que defiende a quienes están en contra del proyecto le explicó a La Silla que para sacar esa resolución debió presentar un proyecto de Acuerdo al Concejo.

El Alcalde, por su parte, dice que actuó bajo la ley porque diseñó el derrame de valorización con base en los estatutos que había aprobado el Concejo en 2013, y que actuó según la Constitución.

Desde noviembre, cuando empezaron a llegar las facturas del cobro de valorización, grupos de ciudadanos han organizado marchas, recogido firmas para pedir una acción popular, instalado vallas en que le piden mediación a Uribe, y han hecho ruido en medios para que se caiga su plan de cobro.

Incluso, varios abogados están organizando demandas en contra del proyecto de valorización; y en la Alcaldía reposan 2.856 recursos de reposición o solicitudes para que el Alcalde modifique o revoque el cobro individual.

Mientras tanto, el alcalde Rendón ya tiene contratados siete de los doce tramos, de los que dos van en el 50 por ciento de ejecución, según le dijo el mandatario a La Silla Paisa. Además, cuenta con el espaldarazo del uribismo.

Apoyo uribista en casa uribista

Andrés Julián Rendón, pupilo del exgobernador Luis Alfredo Ramos y su exsecretario de Gobierno, es la persona con la que el uribismo ganó su primera alcaldía en Rionegro, municipio donde el expresidente tiene su casa, y donde arrasa en elecciones.

Rionegro es tan uribista que, además de que Uribe siempre gana en las legislativas, en el plebiscito de 2016 ganó el No con el 69 por ciento de los votos, siete puntos porcentuales más de los que sacó en toda Antioquia.

En las presidenciales de 2014 Óscar Iván Zuluaga triplicó la votación de Marta Lucía Ramírez, la que quedó de segunda; y Juan Manuel Santos, el entonces máximo rival del uribismo, quedó de penúltimo, incluso después de Clara López, la candidata del Polo que sacó votación minoritaria en toda Antioquia.

Además, en las elecciones presidenciales pasadas, Iván Duque arrasó en primera vuelta con los mismos 38 mil votos con que Rendón ganó sobrado en 2015.

Rendón tiene sangre uribista. Es pariente de uno de los representantes a la Cámara del Centro Democrático más votados, Esteban Quintero, y del parapolítico Rubén Darío Quintero, el papá de Esteban, excongresista uribista de vieja data.

Con ese capital, y con la llegada de Iván Duque a Presidencia, el Alcalde ha tenido apoyo desde Bogotá para sus criticados planes de movilidad.

Por ejemplo, con mediación del representante Quintero y la compañía del senador Uribe, recibió la visita de la Ministra de Transporte a comienzos de diciembre, para exponerle su tren ligero y su proyecto de valorización.

En esa visita la funcionaria prometió buscar la forma de que la Agencia Nacional de Infraestructura saliera a licitar el tren ligero, ya que el Alcalde no lo puede hacer por estar en el último año de su administración, y lo elogió.

“He quedado muy impresionada con el proyecto de valorización del alcalde (...) El tren ligero nos parece un excelente proyecto. Ya hicieron lo más importante, que es apropiar las vigencias futuras”, dijo la Ministra a medios locales.

Algo similar dijo el poderoso expresidente, con lo que dio un espaldarazo político a Rendón.

“Me parece bien interesante la idea del alcalde del tren elevado, porque se anticipa a las necesidades”, comentó Uribe ese mismo día después de la reunión.

Pero frente a la valorización no se ha pronunciado públicamente.

Los elogios uribistas pasan incluso por el Presidente. “Uno quisiera ver más alcaldes con ese perrenque, con esa visión”, dijo Iván Duque sobre Rendón en una entrevista radial en diciembre.

“En Rionegro se viene haciendo un trabajo articulado entre gobierno local, sector privado y comunidad para tomar decisiones. Los planes de Rionegro deben ser aplaudidos”, añadió.

A pesar de esos guiños de quienes suelen tener su apoyo electoral, en Rionegro la gente está muy molesta con los proyectos.

Un malestar de uribistas

Los líderes de las quejas son en buena parte uribistas.

Ellos no comparten la imagen positiva que del Alcalde han mostrado las cabezas del uribismo. Aunque están de acuerdo con la valorización para mejorar las vías del municipio, creen que les están cobrando mucho y mal.

Además alegan que el Alcalde no los escucha, algo contrario a lo que prometió Uribe sobre él en 2015: “Andrés Julián y los compañeros que escojamos en el Oriente van a estar siempre en diálogo con ustedes (los ciudadanos)”.

Eso le dijeron a La Silla por aparte tres personas que están liderando la movida contra la valorización.

Por una parte, el empresario de inmobiliario Gonzalo Vásquez y la abogada Mónica Echavarría, líderes del movimiento “Valorización sí, pero no así”, que agrupa más de 5 mil personas, según Vásquez, entre empresarios, residentes de la zona y campesinos.

Por otra, Luis Ernesto Castaño, presidente de un colectivo que agrupa comerciantes, transportadores, recicladores y sindicatos, y que es precandidato a la Alcaldía por firmas.

“Hemos dicho que no queremos causar problemas y buscamos que la comunidad sea escuchada. Hemos intentado hablar con el alcalde por todos los medios, pero no quiere”, nos dijo Castaño.

“Lo único que logró el alcalde fue que todos los estratos nos uniéramos en contra de ese injusto derrame de valorización, eso nunca había pasado en Rionegro”, nos dijo Vásquez. Él, según nos dijo, es el que empezó a instalar las vallas pidiéndole a Uribe mediación con el Alcalde.

Hasta ahora no ha habido respuesta por parte de Uribe, y por eso los que se quejan de Rendón están sentidos con el expresidente y su partido.

“Hemos tratado de hablar con Uribe y no ha querido; pero sabemos por el representante Esteban Quintero que la decisión del Centro Democrático es rodear al Alcalde”, nos dijo la abogada Echavarría.

Quintero le negó a La Silla que alguien lo hubiese buscado para hablar del tema.

Más aún, Echavarría nos contó que han buscado sin éxito a la diputada uribista Ana Cristina Moreno y al precandidato a la Gobernación Andrés Guerra, para que intercedan por ellos ante Uribe.

Vásquez, por su parte, nos contó que ha hablado personalmente con Uribe, pero éste le dice que trate de conciliar con el alcalde. “Uribe no está comprometido con nosotros, sino con el alcalde”, concluye.

Mientras tanto, el expresidente calla públicamente.

“Uribe ya ha hablado con el alcalde, aunque no es capaz de bajarle el tono”, le dijo a La Silla un político uribista cercano al ramismo. “Con esto, el Centro Democrático va a perder, los cacaos van a terminar financiando al rival”, añadió.

La Silla Paisa intentó comunicarse con el senador Uribe, a través de su asistente, para preguntarle su posición sobre el proyecto de valorización, pero hasta el cierre de esta historia no nos había respondido.

La Silla le preguntó al alcalde Rendón si no teme que la inconformidad pueda afectar al uribismo y a la posibilidad de escoger un alcalde que continúe con su gestión.

“No estoy pensando en elecciones, pero creo que la mejor política es hacer las cosas bien”, respondió. “Superar un rezago vial de un cuarto de siglo era un imperativo”.

Así, al tren ligero improbable se le sumó un malestar con su proyecto bandera, y eso pone en juego el fervor uribista en las elecciones que vienen.

Nota del editor: El martes 29 de enero, a las 10:10 de la mañana, añadimos a la primera línea de la nota la palabra "muchos", para que quede claro que no son todos los habitantes de Rionegro los que están inconformes con el proyecto de valorización de su alcalde, pero sí buena parte de ellos, como han mostrado varias notas de distintos medios en los últimos meses.

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